El “Día de la Primavera” (21 de septiembre, para los que están en otro planeta, o en órbita, o pasando el Ecuador) fuí al Jardín Japonés de Buenos Aires. Estaba plagado de muchachitos/as “otakus”, algunos incluso haciendo cosplay de los mas diversos. La verdad es que la pasé muy bien a pesar de tardar varios minutos en aclimatarme y acostumbrarme a esta nueva generación de pibitos “manganimeros” y a las chicas que usan orejas de gato… Bueno, esto último no representa ningún problema (todo lo contrario, incluso), pero ver a un pibe con orejas de gato… Soy muy tradicional en algunas cosas, me gusta la cerveza fría, la tele fuerte, la Commodore…
Igual muy buena onda, había un par de pelotudos (como lo hay en todos lados, calculo) pero la mayoría bien. Y como a dos cuadras se estaban acuchillando y metiéndose sacacorchos por el culo se me ocurrió que pasé el Dia de la Primavera en el sitio mas primaveral (y pacífico) de Buenos Aires… Así que misión cumplida. Y si encima hay cosas japonesas all around, yo no se que mas puede pedir un friki, no?
Todo este preámbulo para luego no saber que decir acerca del jueguito, verdad? Bueno, pero todo tiene que ver con todo, y si resulta que “aparentemente” un post de Epimundo comienza de manera errática y el hilo no conduce a ningún sitio que no sea la mete y la destución, no os preocupeis hermanas y hermanos porque es tan solo una ilusión: Yo jamás me equivoco (god mode on) y todo lo veo y todo lo sé. Si ese párrafo está ahí parado en la puerta, por algo es. Y aquí está la prueba de que por algo empecé hablando del Jardín Japonés:
Si! Un RPG japanese! Y para PC!! Y Con gráficos cuasi-16 bits! O no se lo esperaban?
Y tienen razón, claro que no. Porque en realidad este no es un RPG cualquiera… Mejor dicho: No es un RPG en el strictus sensi de la parola (si no se dice así en latin, pega en el palo… porque yo lo que trato de hacer es agarrar un idioma y enviarlo a la edad de piedra, y para eso me “supongo” como son las palabras en base a otras -pocas- que conozco de ese lenguaje en cuestión. Eso en linguística Saussure lo llama “Le Chotte”) sino que es, además de un jueguito de explorar calabozos y recolectar items, un simulador comercial.
Porque la cosa es que somos una pibita (muy kawaii, como le gusta a los japoneses y como le disgusta a Macri) que debe regentear la tienda de su padre, sobre la cual pesa una -valga la cacofonía- pesada deuda. El padre se mandó a mudar y la chavala se quedó a cargo del negocio que no es otra cosa que una TIENDA PARA AVENTUREROS. O sea, vende escudos, espadas, comida para llevar, pociones, botas de alto impacto, etc. Vieron en los juegos de Rol, que siempre somos un aventurero y vamos a comprar a una tienda? Bueno, ahora al revés.
Eso último que dije fué excelentemente escueto y sintético, aunque de dudoso valor sentimental.
O sea que nuestra labor va a ser comprar barato, vender caro, regatear precios a los compradores (si, viene gente a empeñar cosas, deshauciada… y nosotros debemos aprovecharnos de ello, porque como dice Recettear -la protagonista-: “Capitalism, ho!”) y si queremos tener éxito en nuestra misión, SALIR DE DUNGEON CRAWLING. En realidad no nosotros (“nosotras”… porque ademas de personificar a una niña también estamos todo el tiempo acompañados -”acompañadas”…- por un hada usurera que nos presiona todo el tiempo para que vayamos pagando las cuotas repugnantes de la deuda de nuestro padre) sino un aventurero contratado para la ocasión (aunque Recettear y el hada lo acompañarán todo el tiempo, rompiéndole las pelotas all night long).
Así que en cuanto salgamos de cacería por los calabozos del pueblo, el juego se convierte en un RPG asiático clásico y típico, con todos los clichés del género (ya se sabe: El combate no es táctico sino punchi-punchi, es necesario tener cierta habilidad y reflejos en lugar de planificación, los enemigos son tan tiernos que da lástima matarlos, etc.)
Recettear es un lindo y muy original. Es una obligación jugarlo, y no se podrán resistir a los encantos de tener una tienda que vende armaduras y anillos “meditación +1″. Puede llegar a cansar en en cuanto se estanca por un par de minutos, pero la idea es cumplir con el encargo del mago (háganle caso y recolecten esos elementos, sino la historia no avanza). Si no llegan a pagar la cuota semanal (Que es cada vez mas usurera) no se preocupen porque luego del “game over” arrancamos con todas nuestras posesiones intactas y podemos intentarlo nuevamente sin tanta dificultad. Todavía no lo gané, pero estoy con un mercenario nivel 24 y la estoy pasando bomba (aunque este nuevo Dungeon no tiene una mierda en sus cofres… Pero no pierdo la esperanza de pegar un buen tesoro y venderlo a precio inflado).
Capitalism, ho!!!!

















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