ago 12

Muffin Valente

Hace poco les hablé del Muffin “Vauquita”, y ahora no me queda otra que ser honestos y comentarles acerca de esta maravilla de la naturaleza que es el Muffin de Valente. Una marca que se dedica al bizcochuelo y a los budines de alto rendimiento grasístico y hace cosas muy ricas siempre.

Luego de probar la maravilla de Vauquita (una “madalena” rellena de violento dulce de leche a tan solo 1 pesito) me encuentro con este muffin negro como la muerte y enorme en comparación (es realmente una diferencia apreciable de tamaño). Su precio es de 2,50 lo que se me antoja caro (si estuviese 2 pesos sería una compra segura y destruiría olímpicamente a su rival bovino) pero lo vale, eh… les juro que lo vale.

swwwweeeeeaaat

Es impresionante el dulce de leche que tiene. No es una cantidad abismal (en comparación tiene menos que su rival de un 1 peso de valor) pero es mejor… es de los que chorrean y se la bancan. Es la ambrosía en la cual los reyes babilónicos se bañaban y, eventualmente, hacían otras cositas.

Pero el punto fuerte está, como era de preverse, en la masa. Blandita, esponjosa y húmeda. Un EXCELENTE budín pudo haber sido… un glorioso bizcochuelo también. En la masa está el fuerte de este muffin de Valente y era de esperarse, ya que estos tipos son genios en eso y es mejor que la gente se dedique a hacer lo que mejor sabe.

Importante muffin Valente

Ahí podemos presenciar la altura de este bocadito tan degenerativo de las neuronas.

Recomiendo su ingesta, intercalado con algunos cuantos Vauquita. Realmente es superior, aunque bastante mas caro. Pero es lo mejor que ha´!

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jul 20

Muffin Vauquita!

Vuelve Epimundo totalmente modernizado (podrán notar los cambios “tecnológicos” que impulsan este blog hacia lo mas recóndito del culo de la web 2.0… mmm… casi sensual). Y con que post volvemos? Con uno acerca del morfi, claro está!

Mas concretamente una “golosina”. Una interesante propuesta que nos regala la marca que se ha apropiado del Dulce de Leche para llevarlo hasta cotas inesperadas… Si, estamos hablando de Vauquita, la empresa de la vaquita.

Todo empezó en aquella gloriosa década de los 90. En los kioscos y almacenes hacía su aparición una golosina que no era otra cosa que dulce de leche solidificado, caramelizado por fuera y cremoseado por dentro. Venía en una cajita de cartón y nuestras madres lo pronunciaban “vaquita”, pasándose la “u” sobrante por la mismísima cajeta.

(nota de color: en México, al dulce de leche le llaman “dulce de cajeta”… Así que si van a México sean respetuosos y buenos turistas)

Luego (mucho mas tarde) vinieron los alfajores Vauquita, ya comentados por Lord Khyron en su blog. Y cual habrá sido mi sorpresa al encontrarme con estos “muffins” con “SUPER DULCE DE LECHE” al módico precio de 1 peso. Si, un pesito, y miles de milisegundos de alegría y excitación voluptuosa. Imperdible, eh.

Orgasmo!

Lo primero que notamos al agarrar muffin es su pesadez… lo que nos va advirtiendo de la cantidad caso obscena de dulce de leche que contiene. Al morderlo sentimos LO HÚMEDO que es (!!!) condición sine qua non para considerar a un “muffin” (o madalena, en criollo) de alta calidad.

Y miren la foto, por Dios… Miren ese dulce de leche espeso, sabroso, completando todos los intersticios de la suave (pero potente) masa. Este es el muffin que John McClane consume, mientras le pone dinamita a su café con leche.

Que mas se puede decir? Es un crimen no probarlo. Aguante Vauquita, aguante todo esto…

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