Estoy pasando por días muy moviditos (en el buen sentido) con múltiples actividades y gratas noticias. Eso hace que mi participación en Epimundo decaiga como la torota de un viejo que bueno… un viejo impotente, no? Ahora explico los chistes porque tengo miedo que no se entiendan ya que entra mucha gente de Albania y Mauricio Barbudo y países que me invento cuando estoy aburrido.
Pero bueno, el caso es que estoy posteando con muy poca regularidad y eso no está bien, así que a modo de disculpa y compensación para todos mis esforzados lectores, acá va una lista de cosas que “me están pasando”:
-Al fin obtuve mi distintiva de Radioaficionado! La misma es LU5EPI (Si… Oh si, dice “EPI”… oh yeah, nena). Así que estoy en los preparativos previos -prueba de equipos, soldar algunos cables, etc- para poder estrenarla pronto y contarles de mis peripecias por el eter.
-Hace escasos minutos (estoy escribiendo esto a las 6 AM del martes) terminé de digitalizar varios cassettes de audio que pertenecen a mis abuelos (entrevistas, guiones para radio, etc. Mi abuelo es artista plástico y mi abuela es escritora), y aunque reconozco que manipular cintas y convertirlas a MP3 es una actividad que me llena de satisfacción, debo decir que cansa y quita tiempo vital.
-Estoy tratando de ponerme al día con la lectura de la colección Superman que saca el diario Clarín y a su vez estoy tratando de sacar algo en claro del último libro de poker que me acabo de comprar… Aun no quiero adelantar nada pero se trata de un libro de puros cálculos matemáticos. Nerdgasm.
-Tengo un equipo en Hattrick! Luego de varios años de alejamiento de las canchas hattrickeras me decidí regresar, y saben que? Fue una grata sorpresa comprobar que “todo sigue igual” por esos lados. El viejo y querido frikismo futbolero. Epimundo FC terminó 2do el torneo anterior y en esta temporada le tocará pelear la permanencia en una dura categoría plagada de equipos mucho mas veteranos y ricos. Dénme ánimos.
-Maniobra Loco Ivan, el programa radial de Rock & Roll y varieté general en el cual participo todos los viernes a las 22 horas consume parte de mi tiempo y mi cerebro. No todo es salir al ruedo y hablar, ya que las tareas de producción del programa demandan varias horas semanales -aunque no lo parezca-.
Ah, casi me olvido: Dentro de muy poquito se viene Epimundo Podcast… Que les parece?
Contentos? Querían información? Ahí la tienen, hijos de puta.
Ahora quiero hablar del Rey León. Si, de la película de Disney. Es grosa y no quiero que pase desapercibida por ningún espectador paparulo y/o jovencito, y si puedo lograr que al menos una sola persona cambie de idea y se decida de una vez y para siempre a desvirgarse con Musafa y compañía (desvirgarse visualmente, eh… Se trata de una metáfora desafortunada, pero no me funciona bien el backspace así que estoy tecleando a la buena de dios cual si fuese una máquina de escribir mecánica) mi misión habrá sido verificada.
Y si, pebetes, porque El Rey León es tal vez la mejor película de animación tradicional de todos los tiempos… Exagero? Puede ser, pero sino es la mejor pega en el poste, querido. Tiene todo lo necesario para patear culos y lo hace: Una historia al estilo Hamlet que te deja el marulo inflamado, un colorido del carajo, unas escenas de acción perfectas y para nada desproporcionadas, buenas canciones y glorioso final. Todo. Todo.
Incluso tiene algo fundamental para que la película trascienda en la cultura popular: Nos presenta a dos chaboncitos simpáticos que bien podrían haberse quedado afuera de la trama principal pero hubiese sido una pena: Timón y Pumba. En cuanto aparecen se comen la película y nos demuestran cuan bien puestas tienen las bolas (porque hay que tener las bolas muy bien puestas para criar un león).
Y aunque suene obvio (y lo es) hay que decirlo: Es una película sobre leones, y los leones son una masa y -palabras de mi mujer- “son unos tipos con melena que están relocos”.
Muchachos, acabo de ver “The Lion King” y fantasmas del pasado vinieron hacia mí y me recordaron que la animación tradicional aun tiene mucho que ofrecernos. Ojalá las grandes industrias no se olviden de la magia que puede generar un trazo negro sobre un fondo en degradé. Así de obvio y así de mágico.
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Tags: animacion tradicional, disney, faso, leon
















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