
Les quiero confesar algo. A todos ustedes, hermanos y hermanas que pululan y no dejan de pulular por la zona internética que se ha dado en llamar Epimundo. les quiero decir que hacía rato que no me sentía tan infantilmente ilusionado con algo.
Tuve muchos momentos emocionantes en los últimos meses, pero fueron perfectamente racionales, adultos…Clarín (un diario que, repito una vez mas, estoy lejos de tolerar como tal) está sacando al mercado las cien primeras historietas de Superman y la verdad es que vale la pena coleccionarlas, por muchos motivos.
Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto ir al kiosco de diarios…

Algunos dirán que los comics de la Golden Age son aburridos y chatos… Es posible que sean algo “llanos”, es cierto y no pienso negarlo, pero una segunda lectura nos pondrá en alerta: Eran mucho mas bravos que los de la Era de Plata. La censura aun no había llegado al mundo de las historietas y si bien leer estas historias de Superman (o las primeras de Batman, también) puede parecernos similar a leer una Patoruzito, los superheroes no se nos presentan ante nuestros ojos como seres nobles e incapaces de matar a una mosca (como lo son ahora, algunos incluso con notorios traumas al respecto) sino mas bien como personajes vengativos, violentos y hasta desfachatados. Superman -en estos primeros comics que estoy leyendo- no se enfrenta a fuerzas del Mal con mayúscula ni a supervillanos imposibles de comprender: Sus enemigos son estafadores, ladrones comunes, policías que intentan capturar al mismísmo Hombre de Acero (o sea, de lo que se trata es de salvar el pellejo y el secreto “Clark Kent”) y hasta CONDUCTORES IMPRUDENTES!
Si, y Superman se pone loco por lo mal que manejan los Yankis y, haciendo alarde de un autoritarismo que raya el fascismo, se dedica a romper autos y a aterrorizar a la población… PARA QUE APRENDAN. Epic Win, y ni hacía falta decirlo.
Esto contrasta con la candidez de los desenlaces, tan típico de la Era Dorada de los comics, la era que dió a luz a los superheroes que todo lo podían y todo lo resolvían. Yo la verdad es que no pensaba encontrarme con tan interesante contraste, y es un grato descubrimiento que pude hacer gracias a esta colección.
Un Superman que no vuela (tiene un “Super-Salto” o algo así) pero que a la vez tampoco tiene enemigos que puedan hacerle frente en poderío. Un Superman que juega sucio aun cuando sus intenciones sean “buenas”. Un Superman que protagoniza cien historias, todas diferentes y parecidas, todas de un pasado glorioso que dió comienzo a lo que somos hoy en día los amantes de la cultura pop. Todo eso puede encontrarse en estos tomitos, muy coloridos y con sus portadas originales incluídas.
Hacía rato que no me quedaba sin dormir esperando una revista… Y ni siquiera me gustaba Superman!
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Tags: Coleccionismo, Comics, golden age, superman
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