Che, que bueno que está el “Dirt 3″! Poco tiene que ver con la movida retro y bla bla bla, pero carajo, no podía dejar de decirlo… DIRT 3 ES UNA MASA, y me está haciendo gozar de maneras que ni pensé que fuesen posibles, y miren que probé todo en mi vida (o casi todo, bah… si, eso también. No, eso no, eso sí que no…). Manejar camioncitos en el barro es una de las mejores cosas que te pueden pasar y yo no lo sabía.
Ahora volvamos a Deportes en el Recuerdo, y específicamente en este caso vamos a retrotraernos -que palabrita- al año 1996.
Eran malos tiempos para el Full Motion Video. La cosa había empezado a decaer, la ciencia había inventado los polígonos (en realidad ya los había imaginado antes Pitágoras y todos esos logis, pero con la La Nintendo 64, la Playstation One y las primeras aceleradoras 3d “de posta” al estilo Voodoo el asunto estaba empezando a tomar verdadero color) y las imágenes filmadas y los segmentos pre-renderizados lucían cada vez menos interactivos y cada vez mas parecidos a la caca misma. En parte, claro, el pueblo tenía razón: Los gráficos poligonales eran completamente interactivos (y sino que se lo digan a Carlos Quake!) y te violaban la peluca (si: Violaban), mientras que juegos como los de American Laser Games se parecían mas que nada a una película en la cual tan solo “podíamos” interactuar cuando nos lo permitiese el director…
Paradójicamente, yo creo que ese viejo arte de las películas interactivas va a regresar en el futuro relativamente cercano. No del mismo modo, claro, pero bajo el mismo concepto. Tal vez el teatro se mezcle con el cine (y la tecnología) y nos permita interactuar con Al Pacino cuando la situación lo amerite. No me refiero a gráficos renderizados con apariencia de Al Pacino, no… Estoy hablando de ser espectador de una obra de teatro que transcurre a miles de kilómetros de distancia (o mejor dicho, que no transcurre en ningún lugar físico único e inconfundible) y sentirlo como si estuviésemos Ahí -y de hecho, en cierto modo, estaremos “ahí”-, tal vez incluso con poder de decisión sobre la trama o sobre ciertos matices de la misma.
La estoy flasheando? No creo. Disfruto mucho del presente y el futuro me importa UN CARAJO, pero eso no me impide imaginar ciertas cosas y conjeturar que pueden llegar a estar muy copadas, si es que todavía seguimos vivos y el planeta no nos papeó.
Y saben a que viene todo este discurso futurista? A nada, claro. Pero me sirve para hablar de Megarace 2, el juego que en plena debacle del pre-render supo levantar bien alta la bandera de su predecesor (juegazo que ya analizamos en este artículo. En Epimundo nadie se queda sin torta) e increíblemente superarlo de tantas y tan diversas maneras que hasta parecería que todo es lo mismo y no hay respeto por los mayores. El caso es que volvió el viejito loco e hinchapelotas a conducir el futurista programa MegaRace de Realidad Virtual, esta vez totalmente mejorado y con unos gráficos que eran (y si no fuesen por la resolución de pantalla, seguirían siendo) una masa.
La acción es trepidante, y esta vez el juego nos pone en medio de una Verdadera Carrera, en la cual hay que llegar a la meta en 1er lugar y nuestro objetivo ya no es destruir a los demás contrincantes (aunque eso ayudaría a nuestros propósitos, y de hecho lo hace) sino mas bien sacar a la cancha toda nuestra habilidad con el volante y nuestra velocidad de reflejos. Awesome.
Patea culos el Megarace 2? Si, muchísimo. No se imaginan cuanto. Y para 1996 ni les cuento.
El único “problema” es que se trata de un juego bastante difícil. Muy difícil a mi gusto. Cabe la posibilidad -sería de necios negarlo- de que yo me haya vuelto mas pelotudo con los años… No lo descarto, pero la posta es que cuesta un huevo pasar el primer nivel (que no es otra cosa que una especie de torneo descalificatorio, donde siempre hay que terminar entre los tres primeros, y así hasta el final) por lo que tuve que recurrir a la triste triquiñuela de buscar un video de Youtube que muestre los bellísimos gráficos de la siguiente pantalla: Tibet.
No me digan que no es una masa! Y si, soy medio cagón, y no tuve tiempo de seguir jugándolo hasta terminar de pasar el puto nivel… Pero así es la vida, los átomos se amontonan y la esperanza se hace cada vez mas chiquita, cosa que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando pero les juro (Les juro!) que no estoy drogado. Tan solo emocionado por recordar este grandioso juego.
Epa… Epa epa epa.
Una especie de Mario Kart futurista, con gráficos pre-render que De Verdad Funcionan (y que nos acercaron felicidades que ni la mas pulenta aceleradora gráfica del momento nos podía prometer)… y con minitas medias trolas y maleducadas?
Megarace 2 es la bomba que te rompe el hipotálamo. Yo quiero.
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