dic 15

A la mayoría de los usuarios de Apple les gusta enfocar el tema de su relación con los productos de la manzanita desde el punto de vista de la practicidad. “Es fácil de usar, no se cuelga, es intuitivo, tiene un gran soporte técnico” y una larga lista de etcéteras que ya nos conocemos todos de memoria. Algún día hablare acerca de la difícil relación que los fanboys de PC de toda la vida hemos tenido con los fanáticos fundamentalistas de Mac (que no con sus productos! Nuestro odio siempre fue hacia los que tienen una manzana tatuada en el gluten derecho y no paran de mover las manos mientras dan su discurso y dicen cosas como “diseño” y así por el estilo) que no comprendieron nunca que la PC está para otras cosas, y que ambos cacharros son excelentes dependiendo del modo en que se lo usen y la función que vayan a desempeñar.

Sigo siendo un amante de la PC, y me enamoré por completo aquella vez que probé mi primer placa VGA. Me volví a enamorar cuando compramos el glorioso Kit Multimedia de Creative Labs (Sound Blaster 16 + Lectora de CDRom x2) y luego ya quedé completamente enganchado a esa sensación tan hermosa que sentimos todos los PCeros acostumbrados a armarnos nuestro propio fierro cuando nos damos cuenta de que “nuestra maquina” es única, y no existe otra igual, ya sea por diferencias en la configuración del sistema operativo o bien por distinta combinación de hardware. Claro que trae problemas de incompatibilidad, claro que Windows se cuelga a cada rato… Pero que esperaban? A algunos nos gusta meter mano y convertirnos en especies de actores porno de la informática.

Tengo tanto para hablar y recordar de aquellas hermosas épocas de principios de los 90′ … Pero será en otra ocasión. Vayamos al grano:

Hace ya una semana que vengo interactuando diariamente con mi flamante iPad, y si bien todo lo que dicen los Appleboys acerca de la practicidad y el diseño, etc es cierto (y se aplica a todos los productos manzaneros) mi enamoramiento viene por otro lado: Parece ser que este aparato, bien utilizado, puede convertirse en un dispenser de alegría, y la cantidad de cosas copadas (y poco productivas… Boludeo en estado puro) que se pueden hacer con La Tablet es imposible de enumerar y colocar en una lista que tenga principio y fin. Aun así trataré de describir algunas de ellas, por si hay algún indeciso en la sala y necesita el último empujón para entregarse a los brazos de la i minúscula:

-Jugar juegos de mesa.

No existe mejor plataforma en el mercado para disfrutar de los juegos de mesa que un iPad. Ya sea que lo hagamos online o contra otros rivales en la misma tablet, la sensación es la de tener un pequeño y hermoso tablero delante nuestro, y la pantalla táctil eleva la experiencia hasta casi imitar la que sentimos al jugar en nuestros tableros de carne, hueso, plástico y madera.

Gracias al iPad he descubierto juegos de mesa milenarios como el Mancala, el Senet, y otros tantos de los cuales hablaré la semana que viene porque lo merecen, y todavía me queda mucho por recorrer. No quiero imaginarme lo que se puede lograr combinando un iPad con otros dispositivos “de mano” como teléfonos móviles (donde estaría representada la información oculta de cada jugador: Cartas, por ejemplo). Y lo mejor es que todo esto no parece que vaya a repercutir negativamente en el “mundo físico” de los boardgames… No debo ser el único al cual el iPad le despertó las ganas de tener varios juegos hasta ahora desconocidos en formato físico, ya sea por puro fetichismo, por coleccionismo o directamente porque son hermosos.

-Leer comics.

Si te gustan las historietas y no eres multimillonario como para andar comprando todo lo que te gusta (sea nuevo o viejo) es casi un pecado no tener un iPad -o alguna otra Tablet, claro… Creo que la de Apple es por lejos la mejor del mercado y seria un despropósito recomendar otra si no sos algo así como el presidente de la asociación “odiamos a Steve Jobs y su descendencia”-. Para leer libros no hay nada como un Kindle, y para los comics el iPad es lo mas grande que hay, no hay discusión posible.

Los colores se ven geniales, el contraste es excelente (y contrariamente a lo que yo pensaba, no cansa mucho la vista) y la comodidad de no tener que hacer zoom a cada rato (y poder acercar la cara a la “revista” de modo intuitivo, como hicimos toda la vida y seguiremos haciendo) es impagable. La pantalla es ligeramente mas pequeña que una hoja estándar de historieta americana, pero lo suficientemente grande como para no tener que recurrir al zoom el 99% de las veces. La Tablet (al menos en el caso del iPad 2, que es el que tengo en mis manos en este momento) pesa obviamente mas que un comicbook, pero es lo suficientemente liviana como para poder llevarsela a la cama por las noches (suena hasta sexy). La cantidad de historietas que me estoy leyendo no tiene nombre… Los matemáticos todavía no se lo encontraron.

-Jugar videojuegos.

Esta es la parte mas polémica. Esta claro que el iPad no es una PC Gamer como Dios manda, ni tampoco es una consola portátil como la 3DS de Nintendo (aparato al cual le tengo enormes ganas, aunque no forma parte del tema de hoy), pero hay ciertos juegos que son IDEALES para este formato. El Labyrinth es la bomba atómica, y simula a la perfección los laberintos “de la bolita” utilizando los acelerometros para inclinar el tablero a gusto y piaccere. con mi mujer estamos jugando duro y parejo al Curling, ese juego canadiense de las cacerolas Essen que se deslizan sobre el hielo, y creanme que es asquerosamente divertido como esa aplicación simula el “barrido” (o lustrado) del hielo para que la cacerola avance a mas velocidad… A lot of fun.

Salió movida porque a la hora de barrer el hielo me convierto en canadiense

Otros juegos como el Plants vs. Zombies cobran una nueva dimensión con la pantalla táctil, y le quitan las ganas a uno de volver a jugar con el mouse. Por último (y con esto enlazamos con el siguiente punto) las aventuras gráficas y los juegos de estrategia -en tiempo real y por turnos- tienen un inmenso futuro en este tipo de dispositivos táctiles de pantalla grande…

-Y un presente, ya que gracias al Jailbreak (cosa que todavía no hice, pero conociéndome como me conozco no tardaré en probar) es posible desbloquear las restricciones del iPad y jugar a todas las aventuras gráficas históricas de LucasArts -y varias de Sierra- en el ScummVM. Se imaginan lo que es jugar al LOOM en pantalla táctil? Yo si, y por eso ardo en deseos de probarlo. Hasta se puede instalar el DOSBox, y emuladores como el MAME… Todo a su debido tiempo, ya que por ahora quiero disfrutar del iPad “original” sin miedo, y es que todavía hay mucha tela para cortar.

Estoy dejando de lado un montón de cosas (como hacer música con el GarageBand, por ejemplo) pero así son las listas, arbitrarias. Debo dar gracias a Apple por las ingentes y asquerosas cantidades de alegror que está depositando en mi cerebro, y lo hago lo mejor que puedo.

Mientras algunos ponen el foco en la versatilidad, el diseño y la comodidad, yo quiero referirme a este cacharro como “la maquina de boludear”, y una cosa no quita la otra.

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dic 15

Teclado virtual, dedos martillando sobre un plano acrílico… Si alguien me hubiese dicho a mi, viejo lobo de los mares informáticos, que iba a estar escribiendo alguna vez desde la pantalla táctil de un iPad, de seguro lo habría tomado a broma… Si encima me hubiesen asegurado que la experiencia iba a resultarme atractiva, lo habría escupido en su manzanera rostro…

Pero aquí estoy, con mi flamante artilugio, siendo feliz como hacía tiempo no lo era con la tecnología en mis manos. Hay que acostumbrarse, pero eso también resulta misteriosamente divertido. El iPad es el aparato mas DIVERTIDO que tuve entre manos jamás, y eso es decir mucho. No el mas practico, no el mas poderoso… Ni siquiera el mas adorable (hay cosas que nunca cambian en los cerebros y las almas de la gente nostálgica, y ciertos cacharros siguen conservando su encanto a través del tiempo y aun acrecentandolo, aunque esa es otra historia). A lot of fun.

Amante de los IBM compatibles desde hace ya veinte años, aun conservo cierto prurito a la hora de venerar a la Manzana, pero se va diluyendo con el correr de los escasos días que me separan de esa primera vez que me hizo dar cuenta de muchas cosas… No odio a Apple. Amo a Apple, como también amé en su momento a la MSX y al Spectrum ZX. Como no voy a amarlos? Al que le gustan los fierros no se le puede escapar la experiencia de interactuar con los mejores de ellos… Y joder, que buen bicho es este que tengo en mis manos, cuanta felicidad destila!

Los fanáticos de Apple, por otra parte…

Bueno, no quiero ir contra el espíritu de Epimundo así que vamos a dejarlo en que “no me caen bien”. Pero salvando ese detalle, la manzanita mordida me ha abierto un mundo nuevo lleno de color y alegror portátil, y le estoy eternamente agradecido.

Eres fanático de los cómics? Conseguite un iPad y lo amortizaras en un par de meses (en serio. Recién pasaron tres días y ya llevo leídos una chanchada de cosas… Y es casi como tenerlos en papel, si le bajás un poco el brillo a la pantalla). Te gustan los videojuegos? Amás los videojuegos? No te podés perder la experiencia de jugar al Operation Wow (una remake del Operation Wolfram, por supuesto) en pantalla táctil, como si fueses un maldito Dios que tiene ametralladoras en los dedos (y en otras partes del cuerpo) y a cientos de otros juegos que al menos deberías probar y experimentar, porque la experiencia de jugar en el iPad combina lo portátil con la sobremesa, y a eso le suma su Poderío (así, con mayúsculas) a la hora de emular juegos de mesa. Un sueño.

Muchos de ustedes ya sabían todo esto, pero otros tantos no. Prefiero pasar por ingenuo si ese es el costo que hay que pagar por dar a conocer a los infieles el verdadero sabor de la magia. Este aparatito está hecho de puro Win, y basta con animársele y jugar con el para darse cuenta que no hay nada que no podamos hacer con el. No reemplaza a las consolas, no reemplaza a las PCs ni a las Laptop: No se trata de reemplazar nada, sino de divertirse como un niño el día después de navidad…

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dic 13

Recuerdan esa época gloriosa en la que nuestra C-64 era la plataforma favorita de la humanidad? Es imposible olvidar la cantidad de conversiones del arcade que nosotros como usuarios de la “panera” pudimos disfrutar en los 80′s y los primeros dos años de los 90′s. Todos los juegos de los ficho es estaban disponibles en cassette (o disco), para alegría de los niños y para alivio de los padres que habían encontrado una babysitter de 64kbytes de memoria (mucho mas que los que portaban algunos ejemplares humanos, ciertamente)

Ah! Y todos los ports eran maravillosos, verdad? todos representaban fielmente el espíritu del juego original, aun teniendo en cuenta las limitaciones de la Commodore, cierto? …
….
..

No.

Esa es “la otra cara de la historia”. Nos tuvimos que comer, entre tantos buenos ports que realmente honraban el hardware de la C-64, cientos (no quiero decir una boludez, pero la cifra se acerca peligrosamente a los tres ceros) de conversiones pedorras que no tenían ninguna razón de ser. ciertamente que cuando hay hambre no hay pan duro, y la mayoría de los usuarios preferíamos un port deficiente (en algunos casos directamente obsceno) antes que quedarnos sin jugar a nuestros juegos favoritos del arcade. Pero hubo casos emblemáticos como el del Street Fighter, en donde la conversión era tan mala (por las limitaciones lógicas de la plataforma en este caso, los programadores no tuvieron nada de culpa) que casi hubiésemos preferido que jamás haya visto la luz.

Por eso es reconfortante (y tiene gusto a revancha… Revancha por ancestrales ofensas) toparse con joyas como este Canabalt para C-64, un port que desde luego no es oficial pero que nos demuestra una vez mas que la escena commodoriana está mas viva que nunca y que todavía existe gente dispuesta a exprimir al máximo el hardware de la panera ofreciendonos experiencias similares a las que podemos disfrutar en algunas plataformas actuales (en este caso, dispositivos móviles)

Como suele decir mi cuñado, “con mucho menos hardware fueron a la Luna”…

El Canabalt (para hablar un poquito del juego, para variar) es el típico “saltar y correr” tan popular últimamente en los dispositivos portátiles. No manejamos ni la velocidad ni la dirección de nuestro personaje y tan solo nos limitamos a saltar en el momento propicio, esquivando obstáculos y precipicios mientras la carrera se acelera cada vez mas. Simple y divertido, para pasar el rato… Pero si eres commodoriano (y sin dudas lo eres, si no no estarías leyendo estas lineas) Canabalt te volará la peluca ya que es imposible olvidarse de las especificaciones técnicas y decir “wow… No parece que este juego estuviese corriendo en una C-64″, y la vas a flashear.

Por suerte todavía queda gente Buena en este mundo. tomense un trago para olvidar los malos ports del pasado, mientras juegan al Canabalt y suspiran, aliviados… Los buenos tiempos vuelven a saludar, y solo hay que estar atentos.

Nota: el juego funciona mejor en el CCS64 que en el VICE, mas que nada en lo que tiene que ver con la respuesta del teclado.

Hasta ahí llegué.

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nov 25

Todos tenemos sueños, verdad? No hablo de las experiencias oníricas que sufrimos -o disfrutamos- al dormir, sino a esos anhelos por el momento inalcanzables pero que nos obligan a dar al menos pequeños pasos hacia la dirección en la que se ubican. Si no se convierten en obsesiones (o peor aun: “ambiciones”… que fea palabra), los sueños son indispensables.

Yo tengo miles. Bueno, no se si tantos, pero sin dudas tengo muchísimos, y ninguno guarda relación con cualquiera de los otros. Me diversifico mucho y eso me impide especializarme en un tipo determinado de logros, pero que le vamos a hacer si no se me da la gana? Los sueños, sueños son, dijo Calderón. Así habría que vivirlos, y tratar de tomárselos muy en serio significa no comprender de que material están hechos.

Entre tantas metas que tengo por cumplir, una de ellas es la de aprender a surfear. Me parece fascinante, y cada vez que veo un video de surf con olas gigantes me emociono hasta la boludez. Si, me dan ganas de empezar ya mismo a caminar y terminar en California dentro de dos años. Luego me doy cuenta de que es un sueño que VOY A REALIZAR, y solo necesito ir paso a paso: Aprender a nadar bien y no como lo hago actualmente, comprar una tabla, practicar en la costa atlántica, etc… Hay que tener paciencia, y en dos años estaré ahogándome o golpeándome el marote contra una roca submarina… pero que feliz seré!

A que iba todo esto? Bueno, a nada en particular. Ya saben que mis posteos y en general todo este blog no tiene un fin extra aparte del que se infiere a primera vista: escribir acerca de todo lo que me gusta y tratar de atar todos los cabos para simular cierta coherencia. En este caso mi perorata sobre el surf puede tener como corolario la foto de este bonito papercraft que terminé de armar:

Lo pueden descargar de aquí. Lleva tiempo, pero vale la pena si aman Santa Monica tanto como yo.

Y siguiendo con los papertoys, un excelente diseño de Desktop Gremlins, basado en uno de los videojuegos de plataformas mas copantes de la historia:

Nunca dejará de sorprenderme esa página, y no veo la hora de armar el nuevo diseño. Simple y hermoso, como debe ser un paper. Saludos cordiales y hasta la próxima reunión de frases inconexas.

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nov 17

Ennio Morricone es uno de los mejores compositores del siglo XX (el siglo de la Cultura Popular, y del cual seguirá bebiendo asquerosamente este flamante siglo XXI que vivimos…). Sus temas le han dado vida a los mejores Spaghetti Western de la historia -y los mejores westerns, a secas- hasta el punto de que es difícil imaginarnos la efigie de Clint Eastwood sin tararear, de fondo casi, la canción que tenemos a continuación:

El Bueno, el Malo y el Feo.

Se te pone la piel de pollo, y es LA MÚSICA del desierto norteamericano. Puede haber otros temas que representen diversos aspectos del Far West (música de “saloon”, música de persecución, indígena, etc.) pero El Tema del desierto silencioso, sucio, seco y mortífero es Este. No hay otro.

Seguimos esta mini-recorrida por la obra del Gran Maestro de la Cultura Audiovisual (cualquier título es poco para este tipo, si) con un tema épico de la película que ayer mismo comentábamos:

Once Upon a Time in the West:

De la misma peli, la armónica que Charles Bronson hacía sonar a cada rato, de entre las sombras -o a tu espalda- anunciando que algo realmente Bueno estaba por pasar:

“Por un puñado de dólares” da comienzo a la famosa “Trilogía del Dólar”, que catapultó a Clint Eastwood a la fama -The Good, The Bad and The Ugly forma parte de ella, por supuesto-. Acá va el tema principal de esta especie de Yojimbo del Oeste:

For a few dollars more continúa la serie, siendo de todos modos la película (dentro de la Trilogía, claro está) menos vista y menos aclamada. Aunque el Tema de Morricone no es para nada despreciable:

Y para finalizar (al menos por hoy), una de Terence Hill (Comedia, claro está):

My Name is Nobody (Il mio nome é Nessuno):

En estos días de calor abrasador en Buenos Aires, no se me ocurre mejor manera de disfrutar las inclemencias del tiempo (y pedirles que jueguen para nuestro equipo) que ponerse un temita del Gran Ennio de fondo. A matar mosquitos con nuestro mugriento cinturón…

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nov 16

Alguna vez me voy a cansar de remarcar la importancia del género “western” dentro de la cinematografía mundial y su versatilidad a la hora de contar todo tipo de historias que entremezclan amor, coraje, honor, materialismo e idealismo en partes iguales, pragmatismo y valores, desierto y oasis. Alguna vez llegará ese día… pero no será hoy.

Y mas precisamente me gustaría darles un tirón de orejas a todos los jovenzuelos que por millones se agolpan diariamente a las puertas de Epimundo.com al grito de “queremos acciooooooón!!” y advertirles que no pueden seguir boludeando e ignorar una de las vertientes mas subversivas (y a la vez tradicionales… en determinados momentos de la historia, no existe nada mas revolucionario que volver a las raíces) del género, que es el Spaghetti Western. No se dejen llevar por Trinitá y su humor bizarro -e inconfundíblemente italiano-: Las películas de Bud Spencer no son baremo en estos casos, y los directores tanos han sabido regalarnos toneladas de alegría y, a veces, verdaderas Obras Maestras. Sergio Leone, para hablar del verdadero Dios del género, es responsable de joyas tales como la Trilogía del Dolar (con Clint Eastwood) y “Once upon a time in the West”, una peli que no puede faltar en los corazones y las almas de los cinéfilos del mundo.

Que puedo decir de “Once upon…”? Poco que no se haya dicho ya. Así y todo uno se siente en la necesidad de rendir tributo y recomendar a viva voz las cosas que siente superiores a la media mediocridad que nos rodea. Y eso eso lo que voy a hacer: Recomendarla. Tienen que ver esta película, muchachos y muchachas. Dura cerca de tres horas, así que a pegar el culo en el sillón, prepararse una buena bebida (y tal vez una picadita… por qué no? Recomiendo algo con reminiscencias mexicanas, como los Doritos) y a disfrutar con el juego de silencios, miradas, la mejor música a cargo de Ennio Morricone (puff… mítico. Solo eso: Mítico), los mas bellos paisajes jamás vistos y contados -porque así es como uno los vive, como un gran cuento visual o como parte de ello- y una trama que se va desarrollando pausadamente y sin arrebatos. Película no apta para ansiosos.


Y la trama? Poco puedo decir sin arruinar el suspense… Tiene que ver con el desierto, con las vías del tren, con un pistolero prófugo de la justicia y un misterioso armonicista (Charles Bronson!), con una mujer indefensa (Claudia Cardinale! Si no la conocen… bueno, hacen muy mal, muchachos) y un asesino. Suficiente ya que no creo que lo mas relevante de esta película pase por la trama sino mas bien con la forma en la que se desenvuelve.

Algún día dejaré de hablar de los westerns… pero no será hoy.

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nov 09

Todo aquel que haya tenido la dicha de conocer a los Airedale Terrier sabe lo que esa raza de perros significan. Yo tengo uno (una, mejor dicho) y sin desmerecer a todos los demás perros del mundo (y es que todo esto es muy subjetivo y cada uno va a tirar agua para su molino o para su canino) lo que yo he vivido con este animal me da la pauta de que estos peludos, barbudos y caraduras cuadrúpedos tienen todas las de ganar en el terreno de la versatilidad. “No hay nada que un Airedale no pueda hacer”, se dice por ahí…

El caso es que me volví bastante fanboy de esta cruza (o “raza”, como quieran) y estoy completamente comprometido con la causa de esparcir las Buenas Nuevas por el mundo entero y que todos sepan las bondades de estos bichos, un poco caídos en desgracia ultimamente dentro de lo que es el territorio nacional argentino -o mejor digamos que hay otras razas que están mas de moda, lo cual es perfecto de todos modos-. Investigando un poco por la red me topé con la historia del perro del presidente estadounidense Warren G. Harding, un Airedale Terrier llamado “Laddie Boy” que no solo fue la mascota oficial de la Casa Blanca durante varios años sino que se convirtió (gracias a muchos factores) en El Primer Perro (solo por detrás de “La Primera Dama”) y en toda una celebridad en si mismo.

Como puede convertirse el perro de un presidente en una personalidad cuya fama supere con creces a la de sus ministros? Con un buen trabajo publicitario, con una operación de prensa fenomenal y con la inestimable ayuda del mismísimo perro en cuestión. Y es que Laddie Boy ERA UNA MASA. Participaba de las reuniones de Gabinete, le daba la patita a todos los invitados a la Casa Blanca, se sabía una banda de trucos y era vivísimo.

Warren Harding no tenía hijos (aunque sí los tuvo su esposa… pero eso es algo que se quería ocultar), tenía una gran debilidad por los animales -sincera, según dicen- y estaba ávido de ganarse el apoyo de las organizaciones de protección de los mismos. Toda la historia cerraba perfecto: Un perro podía -y debía- convertirse en el 3er miembro de la familia gobernante. Así se hizo, y el público respondió… Como pueden ver en las fotos que acompañan este post, Laddie Boy se fotografió con muchos visitantes, curiosos y grandes personalidades. Fué en cierto modo el anfitrión irreemplazable de la Casa Blanca, por muy raro que pueda sonar esto.

Terminé hace escasas horas de leer un breve ensayo (está en PDF, y en inglés) acerca del tema en cuestión, y la verdad es que quedé fascinado con esta historia y los detalles que la rodean. Me impresiona por momentos a lo que somos capaces de llegar los humanos, y es que a veces pienso que nada es imposible para nuestra especie: Nosotros hacemos las reglas, nosotros modificamos los parámetros bajo los cuales medir la aparente “realidad” que nos rodea, y en cierto modo moldeamos nuestros puntos de vista para que bailen y vibren al son del mundo… mundo que por otra parte no nos cansamos de manosear. Es una dialéctica constante, en donde la linea divisoria no existe y nunca existió.

Los diarios de la época (Harding gobernó a principios de los años 20´s) estabán ávidos de noticias sobre Laddie Boy. El público por supuesto que también, y no le importaba demasiado la veracidad de las mismas… Verdad? Mentira? Estamos hablando de un perro, señores! No puede haber falsedades en este tema, ya que somos nosotros los que les insuflamos el alma, día a día, esperando una retribución que por suerte los caninos no se cansan de regalar.

La historia está llena de perros famosos. Lo que me interesó en esta ocasión fueron los pormenores de la “creación” del Primer Perro de los Estados Unidos de América, que tenía que ser un Airedale Terrier, para variar… Recomiendo a todos los “aficionados al perro” indagar un poco mas en este caso particular, que tiene mucho de nosotros y de ellos.

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nov 04


Que el “Chavo del Ocho” -y el resto de los personajes de Chespirito, aunque en menor medida- es uno de los fenómenos culturales mas grandes de Latinoamérica no hay quién lo dude. Sería redundante ponernos a escribir parrafadas de análisis sesudos acerca de este programa que batió records (y los sigue batiendo. Cuarenta años casi ininterrumpidos al aire, repeticiones hasta el presunto hartazgo… y es que en realidad pocos se “hartaron” realmente de este ícono popular) en todo el mundo y que ya no le pertenece a los mexicanos ni al propio Roberto Gomez Bolaños: Es de dominio público por la fuerza del pueblo, por mucho que las leyes de Copyright digan lo contrario.

Y saben por que sería inútil hablar de estos temas en Epimundo? Porque para eso ya existe “El diario del Chavo del Ocho”, un libro escrito por el mismísimo Bolaños en donde el propio Chavo nos cuenta sus aventuras y desventuras luego de pasarlas por el cristal de su infantil visión de las cosas. El libro es muy entretenido y se lee en una tardecita (es, además de fluido, poco extenso), pero a su vez viene con un plus que no podemos dejar de mencionar: El epílogo de Florinda Meza.

Realmente lo que mas me emocionó de este libro fue el final a cargo de “Doña Florinda” (con este tipo de series uno no puede separar el personaje del actor… Sería injusto e hipócrita hacerlo. Desconfíen de los que dicen “Carlos Villagrán” a cada rato en lugar de “Quico” o “Ruben Aguirre” en vez de “Profesor Jirafales”: Son gente mala) en donde se hace un panéo general de lo que significaron las multitudinarias giras del elenco del “Chavo” por toda América (incluyendo el Madison Square Garden, en NY!). Toda esa década de los 70s (la mejor para Chespirito y su arte, sin dudas… Luego en los 80s el programa perdió mucho con los cambios de plantel y el envejecimiento cada vez mas notorio de los actores, aunque aun así han sabido regalarnos capítulos memorables que ya repasaremos en el futuro) fue en cierto modo “mágica” para la cultura popular, con enormes movimientos de gente -cientos de miles- que se amuchaban ante la presencia de sus ídolos y tan solo pedían poder verlos con sus propios ojos. Ese era el único premio que esperaban y aceptaban.

Mágico. El Chavo y su magia colectiva…

Que opino del resto del libro, o sea del “Diario” del Chavo, propiamente dicho? Y que voy a opinar? A mi me encantó, disfruté mucho leyéndolo, y casi me pongo a llorar entre sonrisa y carcajada. Pero mi deber es alertarlos: se encontrarán con un par de párrafos bastante fuertes y crudos, aunque no exentos de optimismo al fin y al cabo. El chavo cuenta todo lo que ve y lo que vivió, y todos sabemos la vida de mierda que supo llevar ese personaje antes (y en cierto modo también después) de establecerse en la Vecindad. Esto no empaña la lectura del libro, pero resultó ser un sorpresa no del todo agradable para mi. Los “niños” de Chespirito son eso: “niños”, con todas las comillas del mundo, y la gracia de “El Chavo del Ocho” radica en que todos sus personajes son interpretados por actores adultos. Es imposible olvidarse de la edad real de aquellas personas, y eso actúa como bálsamo a la hora de aligerar momentos de tensión y violencia que de otro modo resultarían peligrosamente morbosos.

Por eso al leer este libro -que, vuelvo a repetir, me gustó mucho a pesar de estos detalles que nombro- uno corre el riesgo de desdoblar personaje y actor, olvidarse que quien habla es Chespirito y comenzar a crear otro ente en nuestra cabeza: Un niño de ocho años, real, con cara de niño y todo lo demás. Eso es un peligro porque el Chavo dejaría de ser gracioso si se convirtiese efectivamente en un pibito. Por eso los modernos dibujos animados son UNA ABERRACIÓN. Esto es una mierda:

Y no es otra cosa que un adulto amenazando a un niño de nueve años… Pero esto, por otra parte:

Es grositud pura, ya que se trata de Don Ramón enojándose con el boludo de Quico… y todos queremos que lo pellizque, y que se vengue de Doña Florinda. Y que se tome un tequila para festejar.

Así que avisados quedan: Si pueden leer este libro teniendo bien presente la cara de los actores del Chavo y recreando la ficción de toda la vida en vuestras cabecitas, lo disfrutarán plenamente y de paso se emocionarán hasta las lágrimas al leer el epílogo de Doña Florinda y su repaso por aquellos recuerdos de vida de Rock-star que todos los integrantes del plantel mas groso de Latinoamérica supieron vivir durante sus giras. Vale la pena.

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nov 01

Ultimamente se me dió por aventurarme en las turbulentas (y anticuadas) aguas del género “Pulp”, cosa que nunca antes se me había ocurrido hacer, en parte por escasez de material y en parte por desinterés provocado por la ignorancia.

Lo de la falta de material pude compensarlo ultimamente gracias al majestuoso gadget que Perón creó: El Kindle. Gracias al Kindle me estoy leyendo TODO lo que nunca pensé que iba a leer (aunque tenía en una larga lista mental de “algún día”). Lo del desinterés se me fue luego de haber buceado por internet y enamorarme del género Pulp y su diversión sin sentido. Amazing Stories, Weird Tales y otras, revistas que fueron como un terremoto para la cultura pop de los años 30 en EEUU, y en cierto modo su legado persiste hasta el día de hoy de formas mas sutiles, pero no por ello menos fundacionales y relevantes.

De las revistitas de pulpa salieron personajes como Tarzan, Conan (del cual hablaré muy pronto, si es que puede decirse algo que no se haya dicho ya), Fu Man Chú (fumanchú!! El villano oriental arquetípico), El Zorro (por Dios, uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos, y el padre de Batman en cierto modo), todos los que salieron de la cabeza de H.P. Lovecraft -y hay bastante por allí- y Buck Rogers, veterano de la 1era Guerra Mundial que despertó en pleno siglo XXV (veinticinco) y descubrió que la vida en América del Norte había cambiado bastante…

Uno conoce todo esto. Lo conoce de un modo íntimo, ancestral… Pero pocos hemos buscado las fuentes mismas de los mitos, allí en la literatura. A Buck Rogers lo conocía del videojuego de C-64 (bastante choto, por cierto) y poco mas, así que durante mas de veinte años la conciencia me carcomíó por dentro mientras decía “sos un forro, Epi… Te la das de guapo y no te leíste nada de Rogers…”. Pero esto tenía que terminar, así que me bajé “Armageddon 2419 A.D.”, la 1er novela del viajero en el tiempo, la que comenzó todo.

Y estoy sorprendido. No esperaba encontrarme con ese tipo de historia. Pensé que la cosa iba a ir por el lado de los viajes espaciales y todo lo que uno imagina cuando piensa en el género y en este personaje en particular. Pero “Armageddon…” no tiene nada que ver con Flash Gordon. No.

Buck Rogers era piloto de guerra Yanki, y luego de inhalar un gas y quedar “en coma” (congelado casi… a juzgar por su lejana fecha de caducidad corporal) despierta en pleno año 2419. Estados Unidos está DEVASTADO, no existe el gobierno central y la poca población que queda vive en refugios y separados en clanes. La economía está totalmente planificada dentro de un sistema socialista que reíte de la URSS. Este nuevo mundo apocalíptico (al menos para el American Dream) es gobernado por los malvados Mongoles, quienes sojuzgaron a todos los pueblos del mundo y castigaron duramente (hasta casi hacer desaparecer por completo) al pueblo Estadounidense.

Si, los mongoles.

Yeah.

La historia se centra en la adaptación de Buck Rogers al nuevo estilo de vida (y a esos aparatos TAN COPADOS que son los cinturones antigravedad… los tipos del futuro se los calzan y pueden dar pasos de veinte o treinta metros mientras “caminan” saltando. Ah… la tecnología Pulp todo lo hacía “for teh lulz”) y su aporte a la causa de Liberación Nacional Americana, que lucha contra los malvados Mongoles y su tecnología superior (aunque vulnerable… muy vulnerable si se le contrarresta de un modo creativo la peculiar tecnología yanki). También nos enteramos de la buena onda con Wilma, su novia del futuro, y la mezcla de estrategia militar del siglo XX con armamento del XXV. A mi me pareció bastante awesome, pero entiendo que mis gustos se salen de los canones normales.

La novela no es una obra maestra ni mucho menos, pero se deja leer y divierte. La pasé bien imaginando esa tecnología bizarra, esos paisajes selváticos donde sin lugar a dudas se oculta un silo futurista o una lanzadera de cohetes (la ciencia de los grandes cohetes… la ciencia de los rayos destructores a distancia) y las maniobras distractivas de un grupo de hombres vestidos en jersey. Me faltará leer alguna que otra historia del buen Buck, y tal vez allí encuentre los viajes espaciales que esperaba… mientras tanto, matar chinos nunca había sido tan divertido.

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oct 26

En la página Desktop Gremlins se puede encontrar una gran familia de papertoys (descargables, imprimibles en papel fotográfico, recortables y armables, sin utilizar pegamento de ningún tipo) que puede alegrar nuestro escritorio. Si te sientes amargado, nada mejor que una micromaqueta de estas para levantar el ánimo y hacerte suspirar, niño.

Hay banda de diseños basados en videojuegos, cultura popular, e incluso se pueden imprimir unas tarjetitas para enviar por correo a nuestros amigos de carne y hueso y “realmente existentes”. Paso a mostrar los que ensamblé hasta el momento, aunque no descarto hacerlos todos:

Pac-man… Espetacular.

Rippy, una maqueta ideal para Halloween (aunque no se celebre oficialmente, se que a muchos de mis lectores les cabe la temática terrorífica-amable que suele tener esa festividad nórdica). Apúrense ya que solo está disponible durante octubre.

El genio de los sueños… Lo me que gustó de esta maqueta es el detalle del charco de baba (que reposa sobre la mesa… muy copado)

Y por último, el canario. Por todos es sabido que los canarios se utilizan como detector de fuga de gases peligrosos dentro de una mina (los mineros llevan consigo un espécimen, y si este se muere, no existe mejor indicativo de que hay que salir corriendo YA), así que el autor de los Desktop Gremlins se sacó de la manga este simpatiquísimo pajarín, que trabajará para nosotros de modo silencioso por las noches… revisando fugas, defragmentando nuestro disco rígido, apagando las luces que hayamos dejado encendidas por error…

O algo así.

Para finalizar les dejo la foto de una pizza casera que nos mandamos acá en casa: Cuadrada (para que quepa en el hornito TopHouse eléctrico) regada con salsa de tomate, muzzarella, huevo duro, panceta salteada, ajo y cebolla de verdeo… No tiene nada que ver con los Desktop Gremlins, pero algo tan groso no podía pasar inadvertido para la humanidad:

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