A la mayoría de los usuarios de Apple les gusta enfocar el tema de su relación con los productos de la manzanita desde el punto de vista de la practicidad. “Es fácil de usar, no se cuelga, es intuitivo, tiene un gran soporte técnico” y una larga lista de etcéteras que ya nos conocemos todos de memoria. Algún día hablare acerca de la difícil relación que los fanboys de PC de toda la vida hemos tenido con los fanáticos fundamentalistas de Mac (que no con sus productos! Nuestro odio siempre fue hacia los que tienen una manzana tatuada en el gluten derecho y no paran de mover las manos mientras dan su discurso y dicen cosas como “diseño” y así por el estilo) que no comprendieron nunca que la PC está para otras cosas, y que ambos cacharros son excelentes dependiendo del modo en que se lo usen y la función que vayan a desempeñar.
Sigo siendo un amante de la PC, y me enamoré por completo aquella vez que probé mi primer placa VGA. Me volví a enamorar cuando compramos el glorioso Kit Multimedia de Creative Labs (Sound Blaster 16 + Lectora de CDRom x2) y luego ya quedé completamente enganchado a esa sensación tan hermosa que sentimos todos los PCeros acostumbrados a armarnos nuestro propio fierro cuando nos damos cuenta de que “nuestra maquina” es única, y no existe otra igual, ya sea por diferencias en la configuración del sistema operativo o bien por distinta combinación de hardware. Claro que trae problemas de incompatibilidad, claro que Windows se cuelga a cada rato… Pero que esperaban? A algunos nos gusta meter mano y convertirnos en especies de actores porno de la informática.
Tengo tanto para hablar y recordar de aquellas hermosas épocas de principios de los 90′ … Pero será en otra ocasión. Vayamos al grano:
Hace ya una semana que vengo interactuando diariamente con mi flamante iPad, y si bien todo lo que dicen los Appleboys acerca de la practicidad y el diseño, etc es cierto (y se aplica a todos los productos manzaneros) mi enamoramiento viene por otro lado: Parece ser que este aparato, bien utilizado, puede convertirse en un dispenser de alegría, y la cantidad de cosas copadas (y poco productivas… Boludeo en estado puro) que se pueden hacer con La Tablet es imposible de enumerar y colocar en una lista que tenga principio y fin. Aun así trataré de describir algunas de ellas, por si hay algún indeciso en la sala y necesita el último empujón para entregarse a los brazos de la i minúscula:
-Jugar juegos de mesa.
No existe mejor plataforma en el mercado para disfrutar de los juegos de mesa que un iPad. Ya sea que lo hagamos online o contra otros rivales en la misma tablet, la sensación es la de tener un pequeño y hermoso tablero delante nuestro, y la pantalla táctil eleva la experiencia hasta casi imitar la que sentimos al jugar en nuestros tableros de carne, hueso, plástico y madera.
Gracias al iPad he descubierto juegos de mesa milenarios como el Mancala, el Senet, y otros tantos de los cuales hablaré la semana que viene porque lo merecen, y todavía me queda mucho por recorrer. No quiero imaginarme lo que se puede lograr combinando un iPad con otros dispositivos “de mano” como teléfonos móviles (donde estaría representada la información oculta de cada jugador: Cartas, por ejemplo). Y lo mejor es que todo esto no parece que vaya a repercutir negativamente en el “mundo físico” de los boardgames… No debo ser el único al cual el iPad le despertó las ganas de tener varios juegos hasta ahora desconocidos en formato físico, ya sea por puro fetichismo, por coleccionismo o directamente porque son hermosos.
-Leer comics.
Si te gustan las historietas y no eres multimillonario como para andar comprando todo lo que te gusta (sea nuevo o viejo) es casi un pecado no tener un iPad -o alguna otra Tablet, claro… Creo que la de Apple es por lejos la mejor del mercado y seria un despropósito recomendar otra si no sos algo así como el presidente de la asociación “odiamos a Steve Jobs y su descendencia”-. Para leer libros no hay nada como un Kindle, y para los comics el iPad es lo mas grande que hay, no hay discusión posible.
Los colores se ven geniales, el contraste es excelente (y contrariamente a lo que yo pensaba, no cansa mucho la vista) y la comodidad de no tener que hacer zoom a cada rato (y poder acercar la cara a la “revista” de modo intuitivo, como hicimos toda la vida y seguiremos haciendo) es impagable. La pantalla es ligeramente mas pequeña que una hoja estándar de historieta americana, pero lo suficientemente grande como para no tener que recurrir al zoom el 99% de las veces. La Tablet (al menos en el caso del iPad 2, que es el que tengo en mis manos en este momento) pesa obviamente mas que un comicbook, pero es lo suficientemente liviana como para poder llevarsela a la cama por las noches (suena hasta sexy). La cantidad de historietas que me estoy leyendo no tiene nombre… Los matemáticos todavía no se lo encontraron.
-Jugar videojuegos.
Esta es la parte mas polémica. Esta claro que el iPad no es una PC Gamer como Dios manda, ni tampoco es una consola portátil como la 3DS de Nintendo (aparato al cual le tengo enormes ganas, aunque no forma parte del tema de hoy), pero hay ciertos juegos que son IDEALES para este formato. El Labyrinth es la bomba atómica, y simula a la perfección los laberintos “de la bolita” utilizando los acelerometros para inclinar el tablero a gusto y piaccere. con mi mujer estamos jugando duro y parejo al Curling, ese juego canadiense de las cacerolas Essen que se deslizan sobre el hielo, y creanme que es asquerosamente divertido como esa aplicación simula el “barrido” (o lustrado) del hielo para que la cacerola avance a mas velocidad… A lot of fun.
Salió movida porque a la hora de barrer el hielo me convierto en canadiense
Otros juegos como el Plants vs. Zombies cobran una nueva dimensión con la pantalla táctil, y le quitan las ganas a uno de volver a jugar con el mouse. Por último (y con esto enlazamos con el siguiente punto) las aventuras gráficas y los juegos de estrategia -en tiempo real y por turnos- tienen un inmenso futuro en este tipo de dispositivos táctiles de pantalla grande…
-Y un presente, ya que gracias al Jailbreak (cosa que todavía no hice, pero conociéndome como me conozco no tardaré en probar) es posible desbloquear las restricciones del iPad y jugar a todas las aventuras gráficas históricas de LucasArts -y varias de Sierra- en el ScummVM. Se imaginan lo que es jugar al LOOM en pantalla táctil? Yo si, y por eso ardo en deseos de probarlo. Hasta se puede instalar el DOSBox, y emuladores como el MAME… Todo a su debido tiempo, ya que por ahora quiero disfrutar del iPad “original” sin miedo, y es que todavía hay mucha tela para cortar.
Estoy dejando de lado un montón de cosas (como hacer música con el GarageBand, por ejemplo) pero así son las listas, arbitrarias. Debo dar gracias a Apple por las ingentes y asquerosas cantidades de alegror que está depositando en mi cerebro, y lo hago lo mejor que puedo.
Mientras algunos ponen el foco en la versatilidad, el diseño y la comodidad, yo quiero referirme a este cacharro como “la maquina de boludear”, y una cosa no quita la otra.
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