dic 13

Recuerdan esa época gloriosa en la que nuestra C-64 era la plataforma favorita de la humanidad? Es imposible olvidar la cantidad de conversiones del arcade que nosotros como usuarios de la “panera” pudimos disfrutar en los 80′s y los primeros dos años de los 90′s. Todos los juegos de los ficho es estaban disponibles en cassette (o disco), para alegría de los niños y para alivio de los padres que habían encontrado una babysitter de 64kbytes de memoria (mucho mas que los que portaban algunos ejemplares humanos, ciertamente)

Ah! Y todos los ports eran maravillosos, verdad? todos representaban fielmente el espíritu del juego original, aun teniendo en cuenta las limitaciones de la Commodore, cierto? …
….
..

No.

Esa es “la otra cara de la historia”. Nos tuvimos que comer, entre tantos buenos ports que realmente honraban el hardware de la C-64, cientos (no quiero decir una boludez, pero la cifra se acerca peligrosamente a los tres ceros) de conversiones pedorras que no tenían ninguna razón de ser. ciertamente que cuando hay hambre no hay pan duro, y la mayoría de los usuarios preferíamos un port deficiente (en algunos casos directamente obsceno) antes que quedarnos sin jugar a nuestros juegos favoritos del arcade. Pero hubo casos emblemáticos como el del Street Fighter, en donde la conversión era tan mala (por las limitaciones lógicas de la plataforma en este caso, los programadores no tuvieron nada de culpa) que casi hubiésemos preferido que jamás haya visto la luz.

Por eso es reconfortante (y tiene gusto a revancha… Revancha por ancestrales ofensas) toparse con joyas como este Canabalt para C-64, un port que desde luego no es oficial pero que nos demuestra una vez mas que la escena commodoriana está mas viva que nunca y que todavía existe gente dispuesta a exprimir al máximo el hardware de la panera ofreciendonos experiencias similares a las que podemos disfrutar en algunas plataformas actuales (en este caso, dispositivos móviles)

Como suele decir mi cuñado, “con mucho menos hardware fueron a la Luna”…

El Canabalt (para hablar un poquito del juego, para variar) es el típico “saltar y correr” tan popular últimamente en los dispositivos portátiles. No manejamos ni la velocidad ni la dirección de nuestro personaje y tan solo nos limitamos a saltar en el momento propicio, esquivando obstáculos y precipicios mientras la carrera se acelera cada vez mas. Simple y divertido, para pasar el rato… Pero si eres commodoriano (y sin dudas lo eres, si no no estarías leyendo estas lineas) Canabalt te volará la peluca ya que es imposible olvidarse de las especificaciones técnicas y decir “wow… No parece que este juego estuviese corriendo en una C-64″, y la vas a flashear.

Por suerte todavía queda gente Buena en este mundo. tomense un trago para olvidar los malos ports del pasado, mientras juegan al Canabalt y suspiran, aliviados… Los buenos tiempos vuelven a saludar, y solo hay que estar atentos.

Nota: el juego funciona mejor en el CCS64 que en el VICE, mas que nada en lo que tiene que ver con la respuesta del teclado.

Hasta ahí llegué.

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nov 25

Todos tenemos sueños, verdad? No hablo de las experiencias oníricas que sufrimos -o disfrutamos- al dormir, sino a esos anhelos por el momento inalcanzables pero que nos obligan a dar al menos pequeños pasos hacia la dirección en la que se ubican. Si no se convierten en obsesiones (o peor aun: “ambiciones”… que fea palabra), los sueños son indispensables.

Yo tengo miles. Bueno, no se si tantos, pero sin dudas tengo muchísimos, y ninguno guarda relación con cualquiera de los otros. Me diversifico mucho y eso me impide especializarme en un tipo determinado de logros, pero que le vamos a hacer si no se me da la gana? Los sueños, sueños son, dijo Calderón. Así habría que vivirlos, y tratar de tomárselos muy en serio significa no comprender de que material están hechos.

Entre tantas metas que tengo por cumplir, una de ellas es la de aprender a surfear. Me parece fascinante, y cada vez que veo un video de surf con olas gigantes me emociono hasta la boludez. Si, me dan ganas de empezar ya mismo a caminar y terminar en California dentro de dos años. Luego me doy cuenta de que es un sueño que VOY A REALIZAR, y solo necesito ir paso a paso: Aprender a nadar bien y no como lo hago actualmente, comprar una tabla, practicar en la costa atlántica, etc… Hay que tener paciencia, y en dos años estaré ahogándome o golpeándome el marote contra una roca submarina… pero que feliz seré!

A que iba todo esto? Bueno, a nada en particular. Ya saben que mis posteos y en general todo este blog no tiene un fin extra aparte del que se infiere a primera vista: escribir acerca de todo lo que me gusta y tratar de atar todos los cabos para simular cierta coherencia. En este caso mi perorata sobre el surf puede tener como corolario la foto de este bonito papercraft que terminé de armar:

Lo pueden descargar de aquí. Lleva tiempo, pero vale la pena si aman Santa Monica tanto como yo.

Y siguiendo con los papertoys, un excelente diseño de Desktop Gremlins, basado en uno de los videojuegos de plataformas mas copantes de la historia:

Nunca dejará de sorprenderme esa página, y no veo la hora de armar el nuevo diseño. Simple y hermoso, como debe ser un paper. Saludos cordiales y hasta la próxima reunión de frases inconexas.

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nov 17

Ennio Morricone es uno de los mejores compositores del siglo XX (el siglo de la Cultura Popular, y del cual seguirá bebiendo asquerosamente este flamante siglo XXI que vivimos…). Sus temas le han dado vida a los mejores Spaghetti Western de la historia -y los mejores westerns, a secas- hasta el punto de que es difícil imaginarnos la efigie de Clint Eastwood sin tararear, de fondo casi, la canción que tenemos a continuación:

El Bueno, el Malo y el Feo.

Se te pone la piel de pollo, y es LA MÚSICA del desierto norteamericano. Puede haber otros temas que representen diversos aspectos del Far West (música de “saloon”, música de persecución, indígena, etc.) pero El Tema del desierto silencioso, sucio, seco y mortífero es Este. No hay otro.

Seguimos esta mini-recorrida por la obra del Gran Maestro de la Cultura Audiovisual (cualquier título es poco para este tipo, si) con un tema épico de la película que ayer mismo comentábamos:

Once Upon a Time in the West:

De la misma peli, la armónica que Charles Bronson hacía sonar a cada rato, de entre las sombras -o a tu espalda- anunciando que algo realmente Bueno estaba por pasar:

“Por un puñado de dólares” da comienzo a la famosa “Trilogía del Dólar”, que catapultó a Clint Eastwood a la fama -The Good, The Bad and The Ugly forma parte de ella, por supuesto-. Acá va el tema principal de esta especie de Yojimbo del Oeste:

For a few dollars more continúa la serie, siendo de todos modos la película (dentro de la Trilogía, claro está) menos vista y menos aclamada. Aunque el Tema de Morricone no es para nada despreciable:

Y para finalizar (al menos por hoy), una de Terence Hill (Comedia, claro está):

My Name is Nobody (Il mio nome é Nessuno):

En estos días de calor abrasador en Buenos Aires, no se me ocurre mejor manera de disfrutar las inclemencias del tiempo (y pedirles que jueguen para nuestro equipo) que ponerse un temita del Gran Ennio de fondo. A matar mosquitos con nuestro mugriento cinturón…

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nov 16

Alguna vez me voy a cansar de remarcar la importancia del género “western” dentro de la cinematografía mundial y su versatilidad a la hora de contar todo tipo de historias que entremezclan amor, coraje, honor, materialismo e idealismo en partes iguales, pragmatismo y valores, desierto y oasis. Alguna vez llegará ese día… pero no será hoy.

Y mas precisamente me gustaría darles un tirón de orejas a todos los jovenzuelos que por millones se agolpan diariamente a las puertas de Epimundo.com al grito de “queremos acciooooooón!!” y advertirles que no pueden seguir boludeando e ignorar una de las vertientes mas subversivas (y a la vez tradicionales… en determinados momentos de la historia, no existe nada mas revolucionario que volver a las raíces) del género, que es el Spaghetti Western. No se dejen llevar por Trinitá y su humor bizarro -e inconfundíblemente italiano-: Las películas de Bud Spencer no son baremo en estos casos, y los directores tanos han sabido regalarnos toneladas de alegría y, a veces, verdaderas Obras Maestras. Sergio Leone, para hablar del verdadero Dios del género, es responsable de joyas tales como la Trilogía del Dolar (con Clint Eastwood) y “Once upon a time in the West”, una peli que no puede faltar en los corazones y las almas de los cinéfilos del mundo.

Que puedo decir de “Once upon…”? Poco que no se haya dicho ya. Así y todo uno se siente en la necesidad de rendir tributo y recomendar a viva voz las cosas que siente superiores a la media mediocridad que nos rodea. Y eso eso lo que voy a hacer: Recomendarla. Tienen que ver esta película, muchachos y muchachas. Dura cerca de tres horas, así que a pegar el culo en el sillón, prepararse una buena bebida (y tal vez una picadita… por qué no? Recomiendo algo con reminiscencias mexicanas, como los Doritos) y a disfrutar con el juego de silencios, miradas, la mejor música a cargo de Ennio Morricone (puff… mítico. Solo eso: Mítico), los mas bellos paisajes jamás vistos y contados -porque así es como uno los vive, como un gran cuento visual o como parte de ello- y una trama que se va desarrollando pausadamente y sin arrebatos. Película no apta para ansiosos.


Y la trama? Poco puedo decir sin arruinar el suspense… Tiene que ver con el desierto, con las vías del tren, con un pistolero prófugo de la justicia y un misterioso armonicista (Charles Bronson!), con una mujer indefensa (Claudia Cardinale! Si no la conocen… bueno, hacen muy mal, muchachos) y un asesino. Suficiente ya que no creo que lo mas relevante de esta película pase por la trama sino mas bien con la forma en la que se desenvuelve.

Algún día dejaré de hablar de los westerns… pero no será hoy.

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nov 09

Todo aquel que haya tenido la dicha de conocer a los Airedale Terrier sabe lo que esa raza de perros significan. Yo tengo uno (una, mejor dicho) y sin desmerecer a todos los demás perros del mundo (y es que todo esto es muy subjetivo y cada uno va a tirar agua para su molino o para su canino) lo que yo he vivido con este animal me da la pauta de que estos peludos, barbudos y caraduras cuadrúpedos tienen todas las de ganar en el terreno de la versatilidad. “No hay nada que un Airedale no pueda hacer”, se dice por ahí…

El caso es que me volví bastante fanboy de esta cruza (o “raza”, como quieran) y estoy completamente comprometido con la causa de esparcir las Buenas Nuevas por el mundo entero y que todos sepan las bondades de estos bichos, un poco caídos en desgracia ultimamente dentro de lo que es el territorio nacional argentino -o mejor digamos que hay otras razas que están mas de moda, lo cual es perfecto de todos modos-. Investigando un poco por la red me topé con la historia del perro del presidente estadounidense Warren G. Harding, un Airedale Terrier llamado “Laddie Boy” que no solo fue la mascota oficial de la Casa Blanca durante varios años sino que se convirtió (gracias a muchos factores) en El Primer Perro (solo por detrás de “La Primera Dama”) y en toda una celebridad en si mismo.

Como puede convertirse el perro de un presidente en una personalidad cuya fama supere con creces a la de sus ministros? Con un buen trabajo publicitario, con una operación de prensa fenomenal y con la inestimable ayuda del mismísimo perro en cuestión. Y es que Laddie Boy ERA UNA MASA. Participaba de las reuniones de Gabinete, le daba la patita a todos los invitados a la Casa Blanca, se sabía una banda de trucos y era vivísimo.

Warren Harding no tenía hijos (aunque sí los tuvo su esposa… pero eso es algo que se quería ocultar), tenía una gran debilidad por los animales -sincera, según dicen- y estaba ávido de ganarse el apoyo de las organizaciones de protección de los mismos. Toda la historia cerraba perfecto: Un perro podía -y debía- convertirse en el 3er miembro de la familia gobernante. Así se hizo, y el público respondió… Como pueden ver en las fotos que acompañan este post, Laddie Boy se fotografió con muchos visitantes, curiosos y grandes personalidades. Fué en cierto modo el anfitrión irreemplazable de la Casa Blanca, por muy raro que pueda sonar esto.

Terminé hace escasas horas de leer un breve ensayo (está en PDF, y en inglés) acerca del tema en cuestión, y la verdad es que quedé fascinado con esta historia y los detalles que la rodean. Me impresiona por momentos a lo que somos capaces de llegar los humanos, y es que a veces pienso que nada es imposible para nuestra especie: Nosotros hacemos las reglas, nosotros modificamos los parámetros bajo los cuales medir la aparente “realidad” que nos rodea, y en cierto modo moldeamos nuestros puntos de vista para que bailen y vibren al son del mundo… mundo que por otra parte no nos cansamos de manosear. Es una dialéctica constante, en donde la linea divisoria no existe y nunca existió.

Los diarios de la época (Harding gobernó a principios de los años 20´s) estabán ávidos de noticias sobre Laddie Boy. El público por supuesto que también, y no le importaba demasiado la veracidad de las mismas… Verdad? Mentira? Estamos hablando de un perro, señores! No puede haber falsedades en este tema, ya que somos nosotros los que les insuflamos el alma, día a día, esperando una retribución que por suerte los caninos no se cansan de regalar.

La historia está llena de perros famosos. Lo que me interesó en esta ocasión fueron los pormenores de la “creación” del Primer Perro de los Estados Unidos de América, que tenía que ser un Airedale Terrier, para variar… Recomiendo a todos los “aficionados al perro” indagar un poco mas en este caso particular, que tiene mucho de nosotros y de ellos.

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nov 04


Que el “Chavo del Ocho” -y el resto de los personajes de Chespirito, aunque en menor medida- es uno de los fenómenos culturales mas grandes de Latinoamérica no hay quién lo dude. Sería redundante ponernos a escribir parrafadas de análisis sesudos acerca de este programa que batió records (y los sigue batiendo. Cuarenta años casi ininterrumpidos al aire, repeticiones hasta el presunto hartazgo… y es que en realidad pocos se “hartaron” realmente de este ícono popular) en todo el mundo y que ya no le pertenece a los mexicanos ni al propio Roberto Gomez Bolaños: Es de dominio público por la fuerza del pueblo, por mucho que las leyes de Copyright digan lo contrario.

Y saben por que sería inútil hablar de estos temas en Epimundo? Porque para eso ya existe “El diario del Chavo del Ocho”, un libro escrito por el mismísimo Bolaños en donde el propio Chavo nos cuenta sus aventuras y desventuras luego de pasarlas por el cristal de su infantil visión de las cosas. El libro es muy entretenido y se lee en una tardecita (es, además de fluido, poco extenso), pero a su vez viene con un plus que no podemos dejar de mencionar: El epílogo de Florinda Meza.

Realmente lo que mas me emocionó de este libro fue el final a cargo de “Doña Florinda” (con este tipo de series uno no puede separar el personaje del actor… Sería injusto e hipócrita hacerlo. Desconfíen de los que dicen “Carlos Villagrán” a cada rato en lugar de “Quico” o “Ruben Aguirre” en vez de “Profesor Jirafales”: Son gente mala) en donde se hace un panéo general de lo que significaron las multitudinarias giras del elenco del “Chavo” por toda América (incluyendo el Madison Square Garden, en NY!). Toda esa década de los 70s (la mejor para Chespirito y su arte, sin dudas… Luego en los 80s el programa perdió mucho con los cambios de plantel y el envejecimiento cada vez mas notorio de los actores, aunque aun así han sabido regalarnos capítulos memorables que ya repasaremos en el futuro) fue en cierto modo “mágica” para la cultura popular, con enormes movimientos de gente -cientos de miles- que se amuchaban ante la presencia de sus ídolos y tan solo pedían poder verlos con sus propios ojos. Ese era el único premio que esperaban y aceptaban.

Mágico. El Chavo y su magia colectiva…

Que opino del resto del libro, o sea del “Diario” del Chavo, propiamente dicho? Y que voy a opinar? A mi me encantó, disfruté mucho leyéndolo, y casi me pongo a llorar entre sonrisa y carcajada. Pero mi deber es alertarlos: se encontrarán con un par de párrafos bastante fuertes y crudos, aunque no exentos de optimismo al fin y al cabo. El chavo cuenta todo lo que ve y lo que vivió, y todos sabemos la vida de mierda que supo llevar ese personaje antes (y en cierto modo también después) de establecerse en la Vecindad. Esto no empaña la lectura del libro, pero resultó ser un sorpresa no del todo agradable para mi. Los “niños” de Chespirito son eso: “niños”, con todas las comillas del mundo, y la gracia de “El Chavo del Ocho” radica en que todos sus personajes son interpretados por actores adultos. Es imposible olvidarse de la edad real de aquellas personas, y eso actúa como bálsamo a la hora de aligerar momentos de tensión y violencia que de otro modo resultarían peligrosamente morbosos.

Por eso al leer este libro -que, vuelvo a repetir, me gustó mucho a pesar de estos detalles que nombro- uno corre el riesgo de desdoblar personaje y actor, olvidarse que quien habla es Chespirito y comenzar a crear otro ente en nuestra cabeza: Un niño de ocho años, real, con cara de niño y todo lo demás. Eso es un peligro porque el Chavo dejaría de ser gracioso si se convirtiese efectivamente en un pibito. Por eso los modernos dibujos animados son UNA ABERRACIÓN. Esto es una mierda:

Y no es otra cosa que un adulto amenazando a un niño de nueve años… Pero esto, por otra parte:

Es grositud pura, ya que se trata de Don Ramón enojándose con el boludo de Quico… y todos queremos que lo pellizque, y que se vengue de Doña Florinda. Y que se tome un tequila para festejar.

Así que avisados quedan: Si pueden leer este libro teniendo bien presente la cara de los actores del Chavo y recreando la ficción de toda la vida en vuestras cabecitas, lo disfrutarán plenamente y de paso se emocionarán hasta las lágrimas al leer el epílogo de Doña Florinda y su repaso por aquellos recuerdos de vida de Rock-star que todos los integrantes del plantel mas groso de Latinoamérica supieron vivir durante sus giras. Vale la pena.

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nov 01

Ultimamente se me dió por aventurarme en las turbulentas (y anticuadas) aguas del género “Pulp”, cosa que nunca antes se me había ocurrido hacer, en parte por escasez de material y en parte por desinterés provocado por la ignorancia.

Lo de la falta de material pude compensarlo ultimamente gracias al majestuoso gadget que Perón creó: El Kindle. Gracias al Kindle me estoy leyendo TODO lo que nunca pensé que iba a leer (aunque tenía en una larga lista mental de “algún día”). Lo del desinterés se me fue luego de haber buceado por internet y enamorarme del género Pulp y su diversión sin sentido. Amazing Stories, Weird Tales y otras, revistas que fueron como un terremoto para la cultura pop de los años 30 en EEUU, y en cierto modo su legado persiste hasta el día de hoy de formas mas sutiles, pero no por ello menos fundacionales y relevantes.

De las revistitas de pulpa salieron personajes como Tarzan, Conan (del cual hablaré muy pronto, si es que puede decirse algo que no se haya dicho ya), Fu Man Chú (fumanchú!! El villano oriental arquetípico), El Zorro (por Dios, uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos, y el padre de Batman en cierto modo), todos los que salieron de la cabeza de H.P. Lovecraft -y hay bastante por allí- y Buck Rogers, veterano de la 1era Guerra Mundial que despertó en pleno siglo XXV (veinticinco) y descubrió que la vida en América del Norte había cambiado bastante…

Uno conoce todo esto. Lo conoce de un modo íntimo, ancestral… Pero pocos hemos buscado las fuentes mismas de los mitos, allí en la literatura. A Buck Rogers lo conocía del videojuego de C-64 (bastante choto, por cierto) y poco mas, así que durante mas de veinte años la conciencia me carcomíó por dentro mientras decía “sos un forro, Epi… Te la das de guapo y no te leíste nada de Rogers…”. Pero esto tenía que terminar, así que me bajé “Armageddon 2419 A.D.”, la 1er novela del viajero en el tiempo, la que comenzó todo.

Y estoy sorprendido. No esperaba encontrarme con ese tipo de historia. Pensé que la cosa iba a ir por el lado de los viajes espaciales y todo lo que uno imagina cuando piensa en el género y en este personaje en particular. Pero “Armageddon…” no tiene nada que ver con Flash Gordon. No.

Buck Rogers era piloto de guerra Yanki, y luego de inhalar un gas y quedar “en coma” (congelado casi… a juzgar por su lejana fecha de caducidad corporal) despierta en pleno año 2419. Estados Unidos está DEVASTADO, no existe el gobierno central y la poca población que queda vive en refugios y separados en clanes. La economía está totalmente planificada dentro de un sistema socialista que reíte de la URSS. Este nuevo mundo apocalíptico (al menos para el American Dream) es gobernado por los malvados Mongoles, quienes sojuzgaron a todos los pueblos del mundo y castigaron duramente (hasta casi hacer desaparecer por completo) al pueblo Estadounidense.

Si, los mongoles.

Yeah.

La historia se centra en la adaptación de Buck Rogers al nuevo estilo de vida (y a esos aparatos TAN COPADOS que son los cinturones antigravedad… los tipos del futuro se los calzan y pueden dar pasos de veinte o treinta metros mientras “caminan” saltando. Ah… la tecnología Pulp todo lo hacía “for teh lulz”) y su aporte a la causa de Liberación Nacional Americana, que lucha contra los malvados Mongoles y su tecnología superior (aunque vulnerable… muy vulnerable si se le contrarresta de un modo creativo la peculiar tecnología yanki). También nos enteramos de la buena onda con Wilma, su novia del futuro, y la mezcla de estrategia militar del siglo XX con armamento del XXV. A mi me pareció bastante awesome, pero entiendo que mis gustos se salen de los canones normales.

La novela no es una obra maestra ni mucho menos, pero se deja leer y divierte. La pasé bien imaginando esa tecnología bizarra, esos paisajes selváticos donde sin lugar a dudas se oculta un silo futurista o una lanzadera de cohetes (la ciencia de los grandes cohetes… la ciencia de los rayos destructores a distancia) y las maniobras distractivas de un grupo de hombres vestidos en jersey. Me faltará leer alguna que otra historia del buen Buck, y tal vez allí encuentre los viajes espaciales que esperaba… mientras tanto, matar chinos nunca había sido tan divertido.

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oct 26

En la página Desktop Gremlins se puede encontrar una gran familia de papertoys (descargables, imprimibles en papel fotográfico, recortables y armables, sin utilizar pegamento de ningún tipo) que puede alegrar nuestro escritorio. Si te sientes amargado, nada mejor que una micromaqueta de estas para levantar el ánimo y hacerte suspirar, niño.

Hay banda de diseños basados en videojuegos, cultura popular, e incluso se pueden imprimir unas tarjetitas para enviar por correo a nuestros amigos de carne y hueso y “realmente existentes”. Paso a mostrar los que ensamblé hasta el momento, aunque no descarto hacerlos todos:

Pac-man… Espetacular.

Rippy, una maqueta ideal para Halloween (aunque no se celebre oficialmente, se que a muchos de mis lectores les cabe la temática terrorífica-amable que suele tener esa festividad nórdica). Apúrense ya que solo está disponible durante octubre.

El genio de los sueños… Lo me que gustó de esta maqueta es el detalle del charco de baba (que reposa sobre la mesa… muy copado)

Y por último, el canario. Por todos es sabido que los canarios se utilizan como detector de fuga de gases peligrosos dentro de una mina (los mineros llevan consigo un espécimen, y si este se muere, no existe mejor indicativo de que hay que salir corriendo YA), así que el autor de los Desktop Gremlins se sacó de la manga este simpatiquísimo pajarín, que trabajará para nosotros de modo silencioso por las noches… revisando fugas, defragmentando nuestro disco rígido, apagando las luces que hayamos dejado encendidas por error…

O algo así.

Para finalizar les dejo la foto de una pizza casera que nos mandamos acá en casa: Cuadrada (para que quepa en el hornito TopHouse eléctrico) regada con salsa de tomate, muzzarella, huevo duro, panceta salteada, ajo y cebolla de verdeo… No tiene nada que ver con los Desktop Gremlins, pero algo tan groso no podía pasar inadvertido para la humanidad:

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oct 22

Que pasa si metemos en una licuadora Plants vs. Zombies, Dungeon Keeper y BOCHA DE ORCOS? Nos queda una pasta informe y poco apetecible… Pero y si lo batimos hasta que la consistencia sea la de un shooter en 3ra persona y le agregamos una pizca de hip-hop? Tenemos “Orcs Must Die”, uno de los juegos mas tontamente divertidos del 2011.

El argumento es simple: Nos situamos dentro de un castillo “medieval”, ballesta en mano, y debemos defender un portal interdimensional de una serie de ataques-asedios de orcos que se nos vienen totalmente de la nuca ingresando por diversas puertas. Los orcos se dirigen hacia el portal, y ganaremos el nivel si mantenemos el número de “intrusos” por debajo de cierto número (pongamosle 20 orcos: si entran solo 19, cumplimos la misión). Podemos movernos libremente por todo el castillo, disparar al cuerpo y a la cabeza (esta última opción redunda en un “golpe crítico” que generalmente mata a nuestra presa al primer impacto) y -esto es lo mas divertido e innovador- colocar trampas tales como pinches venenosos, barriles explosivos y resortes.

Las trampas son de gran ayuda a la hora de debilitar y frenar las oleadas de ataques, mas no son suficientes. Nuestra pericia a la hora de disparar (y golpear… no solo contamos con la ballesta sino que también podemos sacudirles con una espada y hasta con un conjuro que es funciona de modo muy similar a “La Fuerza” de Star Wars, echando a nuestros enemigos hacia atrás y haciéndolos saltar por los aires) será fundamental. No se imaginan lo divertido que puede ser matar cientos de orcos de maneras creativas y artísticas…

Una vez que le agarramos la mano al juego, nos damos cuenta de que llevamos un pequeño “arquitecto de la destrucción” dentro nuestro. Las ideas comienzan a fluir libre y velozmente, y no es raro sorprendernos ante un repentino ataque de creatividad en el arte de combinar trampas, ayudantes (existen en los niveles mas avanzados arqueros que podremos también “comprar” y colocar en puntos estratégicos del mapa) y acción directa como francotiradores. Si les gusta el Plants vs. Zombies y los FPS, la van a pasar joya. Si además les cabe la onda fantástica-medieval… Este juego is DA SHIT.

No se dejen llevar por la desesperación. Aguarden tranquilos, piensen bien donde van a colocar esos pinchos… y apunten a la cabeza. Esos orcos la van a comer, mothafuckas.

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oct 14

No se si existe un nombre para todos los tipos de obsesión y fobia que el humano pueda sentir, pero creo que sí. En todo caso la psicología y la ciencia médica nos regalan miles de locos vocablos que por su complejidad, cantidad y amuchamiento (palabra que designa, al menos dentro de los límites de este blog, “quilombo”) nos es imposible recordar y utilizar sabiamente. Fobia a las mesitas de luz, amor por la mortadela con pistachos, pasión a la hora de repulgar empanadas y terror a los bichos bolita. Hay de todo y para todos los gustos.

Por eso no me extraña que exista una palabra que defina a la obsesión por “etiquetar” cosas y agruparlas dentro de familias y subfamilias, utilizando diversos criterios de selección (cronológico, alfabético, etc.) y dibujando extensos diagramas en forma de árbol. No conozco esa palabra, pero sí conozco esa actitud, muy común en el género humano.

Dentro de los videojuegos existen géneros. Nacieron, crecieron, evolucionaron, se fusionaron entre si e incluso murieron (como los Beat´em Ups con scroll lateral). Sus límites son por momentos difusos, pero que mas da, si nos sirven para crear fandom (y hatedom), discutir acaloradamente sobre “que juego es el mejor dentro del género xxxxx” y ponernos cachondos -o deprimirnos- cuando una franquicia se muda de universo (Cuando Metroid se pasó a los FPS, por ejemplo). Es difícil crear un nuevo género a esta altura del partido, y probablemente no haya mucho mas por explorar dentro de las definiciones taxonómicas del mundo videojueguil, así pues estas “categorías” forman parte de nuestros cerebros gamers de un modo tan íntimo que nos resultaría imposible pensar fuera de ellas y hacernos los indies y revolucionarios todo el tiempo.

Apoyándome en esta realidad, me gustaría agregar un poco de leña al fuego de de la discusión de géneros (de videojuegos, no de sexos… bien sabido es que las mujeres solo tocan Epimundo para agradecerme por el hornito TopHouse), tan rica de por sí dentro del nerdismo ilustrado:

Lo revolucionario, el motor creativo, el espíritu original del entretenimiento digital vive en el género de plataformas en 2D. He dicho.

Pero tranquilos, no empiecen a amenazarme de muerte aun. Tengo un par de buenos argumentos en la mano, y los pienso usar.

Parece raro lo que estoy diciendo, verdad? En pleno 2011, con tantos buenos juegos hiper-realistas a nuestro alrededor, con wiimotes, kinects, gráficos en 3d estereoscópico, online masivo, chicas en jumper… Acaso no habría que buscar aquí mismo la revolución? Acaso lo mas original y creativo no se encuentra en otro tipo de géneros, como los shooters, los MMORPG, los Minecraft-like (que probablemente se multipliquen en el futuro inmediato)?

No, porque no es eso a lo que me estoy refiriendo. Cuando digo revolucionario-creativo-original-espíritu y todas esas palabras locas que acabo de descerrajar, en realidad estoy hablando de lo que hace a los videojuegos algo ÚNICO, no una simple imitación del mundo real. Claro que el Need for Speed está buenísimo, y por supuesto que el Battlefield 3 nos va a dejar el culo como una flor… Pero eso no es otra cosa que las mecánicas del mundo físico “real” trasladadas a los videojuegos. Es una simulación antes que nada… y luego una diversión, por mas grosa que sea.

Los plataformas en 2d manejan una mecánica que es cualquier cosa excepto “real”. Su física no es intuitiva (aunque sí parece serlo de un modo oculto) y su desarrollo no bebe de ningún entretenimiento de la vida real y analógica. Repasemos un poco los géneros y veamos si le pifié por mucho o por el contrario tengo algo de razón:

Shooters-Shoot´em ups-First Person Shooters, etc.: Desde el Space Invaders hasta el Call of Duty, pasando por los shooters japoneses de scroll vertical y el Doom, todos ellos beben, en mayor o menor medida, de las mecánicas de la realidad y las fantasías habituales del ser humano. Las películas, los libros, las series de televisión y hasta la vida misma llenan nuestro cerebro con sueños húmedos de ametralladora y rayo laser. Incluso videojuegos con alto nivel de abstracción como por ejemplo el Galaga no son otra cosa que un tiro al blanco. Resulta claramente intuitiva la idea de apuntar-disparar-esquivar y la originalidad del género radica simplemente (aunque no es poca cosa, ojo. No estoy menospreciando ningún tipo de videojuego, jamás podría hacerlo ya que amo este mundillo con toda mi alma) en la forma de adaptar las fantasías habituales a la pantalla de una consola, PC o arcade.

Juegos de lucha-Beat´em ups: Repartir piñas! Hay algo mas humano que eso? Desde el Kung-Fu Master hasta el Mortal Kombat, desde el Double Dragon hasta el Watchmen, las artes marciales, el esgrima y las películas ochentosas vierten su grasitud sobre estos juegos. Son practicamente una transliteración de la cultura popular, y no tienen nada de original per se.

RPG, Action RPG, MMORPG, Hack´n´Slash: Sus mecánicas provienen de los juegos de rol “de mesa”, y estos a su vez intentaban -con mayor o menor éxito, con mayor o menor originalidad- convertir en números y estadísticas los problemas que a cualquier aventurero de entrecasa le puedan surgir. No hace falta que aclare que desde el Eye of the Beholder hasta el Diablo 3, pasando por el Golden Axe (de yapa, podría haber sido incluido en la anterior categoría), todos estos juegos beben de la vida real y sus fantasías, de los juegos de mesa, de los juegos de rol y de todo lo que durante décadas el humano llevo a cabo dentro del mundo del entretenimiento.

Simuladores (Deportivos, Conducción, Bélicos, Comerciales): Hace falta decir algo sobre este género?

Aventura conversacional-gráfica: De los libros de “Elige tu propia aventura” sale todo esto, sin dudas, y no hay nada de novedoso en las mecánicas que podemos encontrar en el Maniac Mansion o el Sam & Max. Todas extrapolaciones de la vida real, con mayor o menor grado de abstracción.

Juegos de tablero-Abstractos-Pinball-Match 3-Tetrislike-etc.: En esta gran familia sí que podemos encontrar (si exceptuamos a los juegos de mesa) buenas dosis de creatividad y originalidad. Pero aun así está mas que claro que el entretenimiento digital mamó (perdón por la palabra) de juegos tan viejos como la civilización misma. Juntar tres cosas de lo mismo, Hacer encajar piezas de distinto tamaño y color, hacer saltar una pelotita y moverse por laberintos son abstracciones que desde siempre han estado en los juegos de mesa, los de naipes y los infantiles. Se tratan mas bien de una gimnasia mental, y sin restarle méritos al Tetris y al Bejeweled, no pasan de ser juegos de ingenio como cualquier otro de la vida real y analógica.

Estrategia en tiempo real y por turnos: No hay mucho que añadir aquí tampoco. Siglos llevamos jugando a esto.

Seguramente estoy dejando algún género en el tintero… espero no pifiarla por mucho, pero creo que basicamente se entiende mi punto y adonde quiero llegar con todo esto. Por si aun quedan dudas (o simplemente mis lectores tienen el mal hábito de leer los artículos hasta el final) acá va el corolario:

Los Plataformas en 2D son un divertimento puramente digital. Vivir en un mundo de solo dos dimensiones es algo totalmente ajeno a nuestras fantasías cotidianas, y el ser humano ni siquiera se lo había planteado -tampoco a modo de juego o broma- antes de la existencia de los Mario Bros, los Jumpman y los Sonic. Es totalmente anti-intuitivo y a la vez perfectamente claro y sencillo. La mecánica y la imaginería solo pudieron surgir dentro de una pantalla de arcade, no hay otra opción.


Mas aun: Saltar tan alto, pisar las cabezas de nuestros enemigos, explorar “plataformas” que no tienen profundidad y solo pueden ser recorridas de izquierda a derecha (como si estuviésemos siempre en la cuerda floja… saltando)… Todo esto es una locura que ni siquiera nos preocupamos en armonizar con el resto de nuestras fantasías. Es así y punto. Existe, y solo lo hace dentro de los videojuegos. El género de plataformas no se puede adaptar a ningún otro formato artístico o lúdico de modo satisfactorio… Se imaginan una película así? Un juego de mesa? Un deporte tal vez… pero sería tan burda la copia que no pasaría de ser un homenaje.

Hasta el Pac-man (juego que no incluí en mi análisis anterior pero que considero que forma parte de un género propio y casi “unicelular”) puede entenderse perfectamente como una abtracción en perspectiva cenital. Es cierto que su originalidad es apabullante dentro del mundo de los videojuegos… pero se quedó allí. Su mecánica no permite avanzar… siempre será “un Pac-Man” y eso no le resta grositud (por el contrario, le suma) pero si le quita fuerza y futuro. El verdadero motor creativo de los videojuegos, lo verdaderamente original, son las plataformas.

El Super Mario Bros salvó el mundo de las consolas, y no es casualidad que haya sido un plataformas… Super Meat Boy, Terraria, Limbo, Bit Trip Runner y otros tantos revitalizaron la escena Indie… Y no es casualidad que todos sean en 2D y con plataformas. Es volver a la esencia, a lo original. Son simples, fáciles de programar, democráticos… son puros, los plataformas son puramente videojuegos, y no pretenden ser otra cosa. No son simulaciones de la realidad, ni abstracciones de tablero. No se trata de gestionar recursos ni jugar al comerciante o al general. Ni siquiera se trata de revivir las fantasías literarias y cinematográficas que se ocultan en nuestro imaginario colectivo…

Se trata de jugar a los jueguitos, saltando bien alto y mirándonos de perfil, como nunca antes nos habíamos visto…

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