
No se si existe un nombre para todos los tipos de obsesión y fobia que el humano pueda sentir, pero creo que sí. En todo caso la psicología y la ciencia médica nos regalan miles de locos vocablos que por su complejidad, cantidad y amuchamiento (palabra que designa, al menos dentro de los límites de este blog, “quilombo”) nos es imposible recordar y utilizar sabiamente. Fobia a las mesitas de luz, amor por la mortadela con pistachos, pasión a la hora de repulgar empanadas y terror a los bichos bolita. Hay de todo y para todos los gustos.
Por eso no me extraña que exista una palabra que defina a la obsesión por “etiquetar” cosas y agruparlas dentro de familias y subfamilias, utilizando diversos criterios de selección (cronológico, alfabético, etc.) y dibujando extensos diagramas en forma de árbol. No conozco esa palabra, pero sí conozco esa actitud, muy común en el género humano.
Dentro de los videojuegos existen géneros. Nacieron, crecieron, evolucionaron, se fusionaron entre si e incluso murieron (como los Beat´em Ups con scroll lateral). Sus límites son por momentos difusos, pero que mas da, si nos sirven para crear fandom (y hatedom), discutir acaloradamente sobre “que juego es el mejor dentro del género xxxxx” y ponernos cachondos -o deprimirnos- cuando una franquicia se muda de universo (Cuando Metroid se pasó a los FPS, por ejemplo). Es difícil crear un nuevo género a esta altura del partido, y probablemente no haya mucho mas por explorar dentro de las definiciones taxonómicas del mundo videojueguil, así pues estas “categorías” forman parte de nuestros cerebros gamers de un modo tan íntimo que nos resultaría imposible pensar fuera de ellas y hacernos los indies y revolucionarios todo el tiempo.
Apoyándome en esta realidad, me gustaría agregar un poco de leña al fuego de de la discusión de géneros (de videojuegos, no de sexos… bien sabido es que las mujeres solo tocan Epimundo para agradecerme por el hornito TopHouse), tan rica de por sí dentro del nerdismo ilustrado:
Lo revolucionario, el motor creativo, el espíritu original del entretenimiento digital vive en el género de plataformas en 2D. He dicho.
Pero tranquilos, no empiecen a amenazarme de muerte aun. Tengo un par de buenos argumentos en la mano, y los pienso usar.
Parece raro lo que estoy diciendo, verdad? En pleno 2011, con tantos buenos juegos hiper-realistas a nuestro alrededor, con wiimotes, kinects, gráficos en 3d estereoscópico, online masivo, chicas en jumper… Acaso no habría que buscar aquí mismo la revolución? Acaso lo mas original y creativo no se encuentra en otro tipo de géneros, como los shooters, los MMORPG, los Minecraft-like (que probablemente se multipliquen en el futuro inmediato)?
No, porque no es eso a lo que me estoy refiriendo. Cuando digo revolucionario-creativo-original-espíritu y todas esas palabras locas que acabo de descerrajar, en realidad estoy hablando de lo que hace a los videojuegos algo ÚNICO, no una simple imitación del mundo real. Claro que el Need for Speed está buenísimo, y por supuesto que el Battlefield 3 nos va a dejar el culo como una flor… Pero eso no es otra cosa que las mecánicas del mundo físico “real” trasladadas a los videojuegos. Es una simulación antes que nada… y luego una diversión, por mas grosa que sea.

Los plataformas en 2d manejan una mecánica que es cualquier cosa excepto “real”. Su física no es intuitiva (aunque sí parece serlo de un modo oculto) y su desarrollo no bebe de ningún entretenimiento de la vida real y analógica. Repasemos un poco los géneros y veamos si le pifié por mucho o por el contrario tengo algo de razón:
Shooters-Shoot´em ups-First Person Shooters, etc.: Desde el Space Invaders hasta el Call of Duty, pasando por los shooters japoneses de scroll vertical y el Doom, todos ellos beben, en mayor o menor medida, de las mecánicas de la realidad y las fantasías habituales del ser humano. Las películas, los libros, las series de televisión y hasta la vida misma llenan nuestro cerebro con sueños húmedos de ametralladora y rayo laser. Incluso videojuegos con alto nivel de abstracción como por ejemplo el Galaga no son otra cosa que un tiro al blanco. Resulta claramente intuitiva la idea de apuntar-disparar-esquivar y la originalidad del género radica simplemente (aunque no es poca cosa, ojo. No estoy menospreciando ningún tipo de videojuego, jamás podría hacerlo ya que amo este mundillo con toda mi alma) en la forma de adaptar las fantasías habituales a la pantalla de una consola, PC o arcade.
Juegos de lucha-Beat´em ups: Repartir piñas! Hay algo mas humano que eso? Desde el Kung-Fu Master hasta el Mortal Kombat, desde el Double Dragon hasta el Watchmen, las artes marciales, el esgrima y las películas ochentosas vierten su grasitud sobre estos juegos. Son practicamente una transliteración de la cultura popular, y no tienen nada de original per se.
RPG, Action RPG, MMORPG, Hack´n´Slash: Sus mecánicas provienen de los juegos de rol “de mesa”, y estos a su vez intentaban -con mayor o menor éxito, con mayor o menor originalidad- convertir en números y estadísticas los problemas que a cualquier aventurero de entrecasa le puedan surgir. No hace falta que aclare que desde el Eye of the Beholder hasta el Diablo 3, pasando por el Golden Axe (de yapa, podría haber sido incluido en la anterior categoría), todos estos juegos beben de la vida real y sus fantasías, de los juegos de mesa, de los juegos de rol y de todo lo que durante décadas el humano llevo a cabo dentro del mundo del entretenimiento.
Simuladores (Deportivos, Conducción, Bélicos, Comerciales): Hace falta decir algo sobre este género?
Aventura conversacional-gráfica: De los libros de “Elige tu propia aventura” sale todo esto, sin dudas, y no hay nada de novedoso en las mecánicas que podemos encontrar en el Maniac Mansion o el Sam & Max. Todas extrapolaciones de la vida real, con mayor o menor grado de abstracción.
Juegos de tablero-Abstractos-Pinball-Match 3-Tetrislike-etc.: En esta gran familia sí que podemos encontrar (si exceptuamos a los juegos de mesa) buenas dosis de creatividad y originalidad. Pero aun así está mas que claro que el entretenimiento digital mamó (perdón por la palabra) de juegos tan viejos como la civilización misma. Juntar tres cosas de lo mismo, Hacer encajar piezas de distinto tamaño y color, hacer saltar una pelotita y moverse por laberintos son abstracciones que desde siempre han estado en los juegos de mesa, los de naipes y los infantiles. Se tratan mas bien de una gimnasia mental, y sin restarle méritos al Tetris y al Bejeweled, no pasan de ser juegos de ingenio como cualquier otro de la vida real y analógica.
Estrategia en tiempo real y por turnos: No hay mucho que añadir aquí tampoco. Siglos llevamos jugando a esto.
Seguramente estoy dejando algún género en el tintero… espero no pifiarla por mucho, pero creo que basicamente se entiende mi punto y adonde quiero llegar con todo esto. Por si aun quedan dudas (o simplemente mis lectores tienen el mal hábito de leer los artículos hasta el final) acá va el corolario:
Los Plataformas en 2D son un divertimento puramente digital. Vivir en un mundo de solo dos dimensiones es algo totalmente ajeno a nuestras fantasías cotidianas, y el ser humano ni siquiera se lo había planteado -tampoco a modo de juego o broma- antes de la existencia de los Mario Bros, los Jumpman y los Sonic. Es totalmente anti-intuitivo y a la vez perfectamente claro y sencillo. La mecánica y la imaginería solo pudieron surgir dentro de una pantalla de arcade, no hay otra opción.

Mas aun: Saltar tan alto, pisar las cabezas de nuestros enemigos, explorar “plataformas” que no tienen profundidad y solo pueden ser recorridas de izquierda a derecha (como si estuviésemos siempre en la cuerda floja… saltando)… Todo esto es una locura que ni siquiera nos preocupamos en armonizar con el resto de nuestras fantasías. Es así y punto. Existe, y solo lo hace dentro de los videojuegos. El género de plataformas no se puede adaptar a ningún otro formato artístico o lúdico de modo satisfactorio… Se imaginan una película así? Un juego de mesa? Un deporte tal vez… pero sería tan burda la copia que no pasaría de ser un homenaje.
Hasta el Pac-man (juego que no incluí en mi análisis anterior pero que considero que forma parte de un género propio y casi “unicelular”) puede entenderse perfectamente como una abtracción en perspectiva cenital. Es cierto que su originalidad es apabullante dentro del mundo de los videojuegos… pero se quedó allí. Su mecánica no permite avanzar… siempre será “un Pac-Man” y eso no le resta grositud (por el contrario, le suma) pero si le quita fuerza y futuro. El verdadero motor creativo de los videojuegos, lo verdaderamente original, son las plataformas.
El Super Mario Bros salvó el mundo de las consolas, y no es casualidad que haya sido un plataformas… Super Meat Boy, Terraria, Limbo, Bit Trip Runner y otros tantos revitalizaron la escena Indie… Y no es casualidad que todos sean en 2D y con plataformas. Es volver a la esencia, a lo original. Son simples, fáciles de programar, democráticos… son puros, los plataformas son puramente videojuegos, y no pretenden ser otra cosa. No son simulaciones de la realidad, ni abstracciones de tablero. No se trata de gestionar recursos ni jugar al comerciante o al general. Ni siquiera se trata de revivir las fantasías literarias y cinematográficas que se ocultan en nuestro imaginario colectivo…
Se trata de jugar a los jueguitos, saltando bien alto y mirándonos de perfil, como nunca antes nos habíamos visto…
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