feb 02

Hace mas o menos una semana atrás, estaba yo visitando mi plantel de Hattrick (que, dicho sea de paso, viene muy bien encaminado y está a punto de ascender a 6ta división) cuando me encuentro con el mensaje de correo de un asiduo lector de Epimundo (y Hattrickero, obvio) en el cual además de proferir muy amables palabras, me recordó lo groso que es el Montezuma´s Revenge y me incitó a hacer una review del mismo…

Me dejó pensando en la vorágine de la vida moderna y en como uno se va olvidando de las cosas que le gustan, postergándolas ad infinitum… y es que realmente hay muchas cosas por hacer ahí afuera: Miles de videojuegos modernos AAA o Indies, juegos de mesa para imprimir y armar, historietas nuevas del reboot de DC, papertoys, libros, juegos de rol, juegos de naipes… Todos los que de una u otra manera somos un poco frikis contamos con un largo listado de temas a tocar en la brevedad, y sinceramente no se nos suele ocurrir muy seguido patear el tablero y retroceder 28 años para hacer la reseña de un juego de Commodore 64 y seguir agrandando la pila de “postergados”… Pero que carajo, para eso estamos los retrogamers: Para ponerle huevo y ayudarnos entre nosotros.

Así que estimado usuario de Hattrick “dmassive”: Acá va el homenaje a Montezuma´s Revenge. De los otros temas me encargaré pronto, pero no será hoy.

Corría el año 1988. La Guerra Fría estaba llegando a su fin, Rick Astley nos volaba la capocha a todos con su movimiento de cadera y la domesticación del doberman estaba alcanzando su cenit. En medio de todo este despelote un niño juega con su Commodore 64 en una de esas tardes calurosas de diciembre (o quizás marzo). Ese niño era yo, y el juego que se dibujaba en la pantalla del viejo televisor Sanyo era el Montezuma´s Revenge. Una sonrisa ochentosa se dibujaba en mi rostro, mientras decía para mis adentros “wow… que copante”.

Y si, que GROSO que es este juego. Cierto es que destila grasitud por sus cuatro costados gracias a ese cocoliche de sabores a los cuales nos tenían acostumbrados los juegos de esa época… Pero que le vamos a hacer: Amo la grasa. Ambientado en una vieja pirámide azteca (o algo así, ya que el título del juego no dice Moctezuma sino “Montezuma”… Calculo que por problemas de Copyright ya que Televisa debe tener los derechos del emperador Mexica… o algo así) personificamos a una especie de Indiana Jones del subdesarrollo apodado (o llamado?) “Panama Joe” cuya misión es robar oro, esquivar monstruos, evadir trampas y explorar todo el enorme “dungeon” azteca que se le abre ante sus ojos.

Pura magia.

Pero nada de esto explica por si solo la grositud del Montezuma´s Revenge ni lo diferencia de lo que podría ser algo así como un clon de Pitfall. No se confundan, amiguitos, ya que estamos ante uno de los mejores juegos de plataformas para la C-64 (y si me apuran, de toda la década del 80). Y no solo de plataformas, sino también de exploración. La detección de colisiones es Exquisita (no podemos culpar al juego por nuestros propios errores, para bien o para mal) los “puzzles” son simples y divertidos, y la dificultad es Perfecta. Logicamente que para las mentalidades actuales se trata de un juego difícil, pero hoy en día todos los juegos están hechos para ser ganados así que no hay punto de comparación con ningún otro juego de la era dorada de las Home Computer. Creanme que la dificultad es genial, y reventar la tumba de Moctezuma nunca fue tan divertido.

Calaveras, arañas y serpientes serán nuestros principales enemigos, los cuales podremos esquivar sin mas (saltándolos, generalmente) o intentar matarlos, aunque para ello debemos llevar en nuestro inventario una espada previamente recolectada por ahí, que desaparecerá luego de ser usada (espadas descartables, yeah!). Entre los obstáculos podemos nombrar el fuego, paredes de rayo laser (si… les dije que este juego tenía mucha materia grasa) que se encienden y apagan cual si fuesen manejadas por el pelotudo de TN, cintas transportadoras (que generalmente nos dirigen hacia la muerte misma) y puertas que solo se abren con las llaves del mismo color. En cierto modo la dinámica del juego gira en torno a las puertas y llaves, pero tranquilos que no lo convierte en nada engorroso, todo lo contrario.

Los gráficos son simples pero efectivos (como podrán comprobar en las capturas de pantalla que con tanto amor capturé y subí a Epimundo. Todas capturas propias y en orden de aparición, eh? Menudo trabajo de investigación arqueológico), y la ambientación está muy bien representada con las herramientas de la época. Lo que mas me gustaba de este juego en mi infancia era el toque mexicano-azteca, los barriles, los sombreros, las calaveras y hasta la apariencia física del protagonista (muy peculiar y original). En el aspecto sonoro el juego no nos dice gran cosa y sinceramente no se destaca por ese lado, aunque la musiquita de “La Cucaracha” cada vez que sumamos una vida extra es el toque de alegror que necesitábamos por aquellos tiempos. Y poco mas…

En definitiva: Uno de los mejores juegos de plataformas de la época, y uno de los videojuegos mas infravalorados de todos los tiempos. Se le ha dado manija a cada bodrio… solo por tener un nombre detrás o compartir título con alguna película de moda… Desde Epimundo.com queremos romper una lanza por este genial Montezuma´s Revenge que no aspiró jamás a llegar mas alto que lo que le correspondía, y todo lo que intentó hacer lo hizo BIEN.

Amigos retro, los invito a que le pongan salsa Tabasco al plato de comida que tengan a mano, y que le den una nueva oportunidad a este juegazo. A esquivar calaveras y profanar tumbas, antes que Montezuma se enoje…

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ene 07

Luego de hacerle Jailbreak a mi iPad (Hace ya un par de semanas de esto… no podía esperar mas, tenía que empezar a hacer porquerías e injertos con el nuevo juguete) una de las primeras cosas que intenté hacer es correr juegos del viejo y querido (y rápido… se acuerdan lo rápido que era en comparación con Windows 95 para correr jueguitos) DOS. Correr un emulador de MS-DOS en la última tablet de Apple tiene cierto morbo, pero no solo quería hacerlo para satisfacer mi espíritu blasfemo y lleno de grasas trans, sino también porque hay excelentes juegos para DOS y es una pena no poder llevarlos a todos lados y jugarlos en la comodidad de la catrera o el baño.

Así que me instalé el DOSPad, que es una especie de DOSBox para iPad. Funciona genial (aunque como todo lo que se hace en un dispositivo con jailbreak, la puesta a punto es mucho mas engorrosa que lo estamos acostumbrados en el aparato de la Manzanita… digamos que hay que ensuciarse un poco las manos y aprender algunas cosas extra, que por cierto nunca vienen mal) y he podido jugar a un par de arcaicos juegos tales como el que pueden ver en las capturas de pantalla: El Street Rod.

Uno de los mejores juegos de la historia de la humanidad peluda, eh? Para los que no lo conocen, es un glorioso juego de tunning y carreras clandestinas ambientado en los años 50-60 (Ford Falcon, Fairlane, Mercury Monterrey, etc.) mucho mas personalizable que el NFS: Underground aunque claro que con gráficos muy inferiores. Algún día hablaré del Street Rod, pero es tanto lo que tengo para decir que el solo hecho de figurarme la idea de estar sentado tres horas seguidas frente al teclado hablando del mismo juego… me paraliza un poco).

En definitiva, una masa. El DOSPad rockea. La única crítica que le hago (y no es un detalle menor, aunque pueda pasar desapercibido en muchos juegos) es que la emulación del cursor del mouse no se basa en la ubicación exacta de nuestro dedo sobre la interface táctil del iPad (o sea, para hacer “click” en algo no podemos simplemente tocarlo con el dedo, como hacemos con todas las demás cosas en nuestra tablet) sino que se comporta mas bien como un joystick analógico (hay que deslizar el dedo por la pantalla a mayor o menor velocidad, y eso es lo que hace desplazar de forma relativa el cursor). Esto acarrea grandes molestias a la hora de jugar al Cannon Fodder (otro juego que me excita sexualmente de solo recordarlo) y otro tipo de juegos donde una buena detección del mouse hubiese sido GLORIOSA… Pero bueno, espero que puedan solucionarlo pronto.

Y para los que no quieren complicarse la vida…

Pregunta: Tengo un iPad pero no creo que sea moralmente correcto hacerle Jailbreak y quitarle las restricciones que trae de fábrica. Pago mis impuestos y no quiero verme involucrado en cosas de hippies informáticos… existe alguna aplicación “oficial” que me pueda bajar en la AppStore y me permita jugar algún fichín de DOS?

Respuesta: Estás de parabienes, muchacho! Porque hace escasos días salió al mercado Aemula Oldies, una linda aplicación gratuita, legal, cojonuda y con bonete, que te permite jugar algunos clásicos del carajo como Commander Keen 4, Duke Nukem (El plataformas), Scorched Earth (pura diversión para dos jugadores) Bio Menace y Catacomb Abyss (El juego de ID Software que antecede al Wolfenstein! Uno de los primeros (casi EL primero, si me apuran) FPS) y un par mas…


Claro que no puede compararse con el DOSPad: Son solo unos pocos juegos y no te permite usar el SHELL del DOS, etc… Pero es una excelente aplicación para, sin necesidad de complicarse la vida con hacking berreta, divertirse un poco con Commander Keen (el Mario Bros del D.O.S. a mi entender).

No hay excusas, vejete: a volver a la pantalla negra y la gestión de memoria…

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dic 13

Recuerdan esa época gloriosa en la que nuestra C-64 era la plataforma favorita de la humanidad? Es imposible olvidar la cantidad de conversiones del arcade que nosotros como usuarios de la “panera” pudimos disfrutar en los 80′s y los primeros dos años de los 90′s. Todos los juegos de los ficho es estaban disponibles en cassette (o disco), para alegría de los niños y para alivio de los padres que habían encontrado una babysitter de 64kbytes de memoria (mucho mas que los que portaban algunos ejemplares humanos, ciertamente)

Ah! Y todos los ports eran maravillosos, verdad? todos representaban fielmente el espíritu del juego original, aun teniendo en cuenta las limitaciones de la Commodore, cierto? …
….
..

No.

Esa es “la otra cara de la historia”. Nos tuvimos que comer, entre tantos buenos ports que realmente honraban el hardware de la C-64, cientos (no quiero decir una boludez, pero la cifra se acerca peligrosamente a los tres ceros) de conversiones pedorras que no tenían ninguna razón de ser. ciertamente que cuando hay hambre no hay pan duro, y la mayoría de los usuarios preferíamos un port deficiente (en algunos casos directamente obsceno) antes que quedarnos sin jugar a nuestros juegos favoritos del arcade. Pero hubo casos emblemáticos como el del Street Fighter, en donde la conversión era tan mala (por las limitaciones lógicas de la plataforma en este caso, los programadores no tuvieron nada de culpa) que casi hubiésemos preferido que jamás haya visto la luz.

Por eso es reconfortante (y tiene gusto a revancha… Revancha por ancestrales ofensas) toparse con joyas como este Canabalt para C-64, un port que desde luego no es oficial pero que nos demuestra una vez mas que la escena commodoriana está mas viva que nunca y que todavía existe gente dispuesta a exprimir al máximo el hardware de la panera ofreciendonos experiencias similares a las que podemos disfrutar en algunas plataformas actuales (en este caso, dispositivos móviles)

Como suele decir mi cuñado, “con mucho menos hardware fueron a la Luna”…

El Canabalt (para hablar un poquito del juego, para variar) es el típico “saltar y correr” tan popular últimamente en los dispositivos portátiles. No manejamos ni la velocidad ni la dirección de nuestro personaje y tan solo nos limitamos a saltar en el momento propicio, esquivando obstáculos y precipicios mientras la carrera se acelera cada vez mas. Simple y divertido, para pasar el rato… Pero si eres commodoriano (y sin dudas lo eres, si no no estarías leyendo estas lineas) Canabalt te volará la peluca ya que es imposible olvidarse de las especificaciones técnicas y decir “wow… No parece que este juego estuviese corriendo en una C-64″, y la vas a flashear.

Por suerte todavía queda gente Buena en este mundo. tomense un trago para olvidar los malos ports del pasado, mientras juegan al Canabalt y suspiran, aliviados… Los buenos tiempos vuelven a saludar, y solo hay que estar atentos.

Nota: el juego funciona mejor en el CCS64 que en el VICE, mas que nada en lo que tiene que ver con la respuesta del teclado.

Hasta ahí llegué.

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oct 14

No se si existe un nombre para todos los tipos de obsesión y fobia que el humano pueda sentir, pero creo que sí. En todo caso la psicología y la ciencia médica nos regalan miles de locos vocablos que por su complejidad, cantidad y amuchamiento (palabra que designa, al menos dentro de los límites de este blog, “quilombo”) nos es imposible recordar y utilizar sabiamente. Fobia a las mesitas de luz, amor por la mortadela con pistachos, pasión a la hora de repulgar empanadas y terror a los bichos bolita. Hay de todo y para todos los gustos.

Por eso no me extraña que exista una palabra que defina a la obsesión por “etiquetar” cosas y agruparlas dentro de familias y subfamilias, utilizando diversos criterios de selección (cronológico, alfabético, etc.) y dibujando extensos diagramas en forma de árbol. No conozco esa palabra, pero sí conozco esa actitud, muy común en el género humano.

Dentro de los videojuegos existen géneros. Nacieron, crecieron, evolucionaron, se fusionaron entre si e incluso murieron (como los Beat´em Ups con scroll lateral). Sus límites son por momentos difusos, pero que mas da, si nos sirven para crear fandom (y hatedom), discutir acaloradamente sobre “que juego es el mejor dentro del género xxxxx” y ponernos cachondos -o deprimirnos- cuando una franquicia se muda de universo (Cuando Metroid se pasó a los FPS, por ejemplo). Es difícil crear un nuevo género a esta altura del partido, y probablemente no haya mucho mas por explorar dentro de las definiciones taxonómicas del mundo videojueguil, así pues estas “categorías” forman parte de nuestros cerebros gamers de un modo tan íntimo que nos resultaría imposible pensar fuera de ellas y hacernos los indies y revolucionarios todo el tiempo.

Apoyándome en esta realidad, me gustaría agregar un poco de leña al fuego de de la discusión de géneros (de videojuegos, no de sexos… bien sabido es que las mujeres solo tocan Epimundo para agradecerme por el hornito TopHouse), tan rica de por sí dentro del nerdismo ilustrado:

Lo revolucionario, el motor creativo, el espíritu original del entretenimiento digital vive en el género de plataformas en 2D. He dicho.

Pero tranquilos, no empiecen a amenazarme de muerte aun. Tengo un par de buenos argumentos en la mano, y los pienso usar.

Parece raro lo que estoy diciendo, verdad? En pleno 2011, con tantos buenos juegos hiper-realistas a nuestro alrededor, con wiimotes, kinects, gráficos en 3d estereoscópico, online masivo, chicas en jumper… Acaso no habría que buscar aquí mismo la revolución? Acaso lo mas original y creativo no se encuentra en otro tipo de géneros, como los shooters, los MMORPG, los Minecraft-like (que probablemente se multipliquen en el futuro inmediato)?

No, porque no es eso a lo que me estoy refiriendo. Cuando digo revolucionario-creativo-original-espíritu y todas esas palabras locas que acabo de descerrajar, en realidad estoy hablando de lo que hace a los videojuegos algo ÚNICO, no una simple imitación del mundo real. Claro que el Need for Speed está buenísimo, y por supuesto que el Battlefield 3 nos va a dejar el culo como una flor… Pero eso no es otra cosa que las mecánicas del mundo físico “real” trasladadas a los videojuegos. Es una simulación antes que nada… y luego una diversión, por mas grosa que sea.

Los plataformas en 2d manejan una mecánica que es cualquier cosa excepto “real”. Su física no es intuitiva (aunque sí parece serlo de un modo oculto) y su desarrollo no bebe de ningún entretenimiento de la vida real y analógica. Repasemos un poco los géneros y veamos si le pifié por mucho o por el contrario tengo algo de razón:

Shooters-Shoot´em ups-First Person Shooters, etc.: Desde el Space Invaders hasta el Call of Duty, pasando por los shooters japoneses de scroll vertical y el Doom, todos ellos beben, en mayor o menor medida, de las mecánicas de la realidad y las fantasías habituales del ser humano. Las películas, los libros, las series de televisión y hasta la vida misma llenan nuestro cerebro con sueños húmedos de ametralladora y rayo laser. Incluso videojuegos con alto nivel de abstracción como por ejemplo el Galaga no son otra cosa que un tiro al blanco. Resulta claramente intuitiva la idea de apuntar-disparar-esquivar y la originalidad del género radica simplemente (aunque no es poca cosa, ojo. No estoy menospreciando ningún tipo de videojuego, jamás podría hacerlo ya que amo este mundillo con toda mi alma) en la forma de adaptar las fantasías habituales a la pantalla de una consola, PC o arcade.

Juegos de lucha-Beat´em ups: Repartir piñas! Hay algo mas humano que eso? Desde el Kung-Fu Master hasta el Mortal Kombat, desde el Double Dragon hasta el Watchmen, las artes marciales, el esgrima y las películas ochentosas vierten su grasitud sobre estos juegos. Son practicamente una transliteración de la cultura popular, y no tienen nada de original per se.

RPG, Action RPG, MMORPG, Hack´n´Slash: Sus mecánicas provienen de los juegos de rol “de mesa”, y estos a su vez intentaban -con mayor o menor éxito, con mayor o menor originalidad- convertir en números y estadísticas los problemas que a cualquier aventurero de entrecasa le puedan surgir. No hace falta que aclare que desde el Eye of the Beholder hasta el Diablo 3, pasando por el Golden Axe (de yapa, podría haber sido incluido en la anterior categoría), todos estos juegos beben de la vida real y sus fantasías, de los juegos de mesa, de los juegos de rol y de todo lo que durante décadas el humano llevo a cabo dentro del mundo del entretenimiento.

Simuladores (Deportivos, Conducción, Bélicos, Comerciales): Hace falta decir algo sobre este género?

Aventura conversacional-gráfica: De los libros de “Elige tu propia aventura” sale todo esto, sin dudas, y no hay nada de novedoso en las mecánicas que podemos encontrar en el Maniac Mansion o el Sam & Max. Todas extrapolaciones de la vida real, con mayor o menor grado de abstracción.

Juegos de tablero-Abstractos-Pinball-Match 3-Tetrislike-etc.: En esta gran familia sí que podemos encontrar (si exceptuamos a los juegos de mesa) buenas dosis de creatividad y originalidad. Pero aun así está mas que claro que el entretenimiento digital mamó (perdón por la palabra) de juegos tan viejos como la civilización misma. Juntar tres cosas de lo mismo, Hacer encajar piezas de distinto tamaño y color, hacer saltar una pelotita y moverse por laberintos son abstracciones que desde siempre han estado en los juegos de mesa, los de naipes y los infantiles. Se tratan mas bien de una gimnasia mental, y sin restarle méritos al Tetris y al Bejeweled, no pasan de ser juegos de ingenio como cualquier otro de la vida real y analógica.

Estrategia en tiempo real y por turnos: No hay mucho que añadir aquí tampoco. Siglos llevamos jugando a esto.

Seguramente estoy dejando algún género en el tintero… espero no pifiarla por mucho, pero creo que basicamente se entiende mi punto y adonde quiero llegar con todo esto. Por si aun quedan dudas (o simplemente mis lectores tienen el mal hábito de leer los artículos hasta el final) acá va el corolario:

Los Plataformas en 2D son un divertimento puramente digital. Vivir en un mundo de solo dos dimensiones es algo totalmente ajeno a nuestras fantasías cotidianas, y el ser humano ni siquiera se lo había planteado -tampoco a modo de juego o broma- antes de la existencia de los Mario Bros, los Jumpman y los Sonic. Es totalmente anti-intuitivo y a la vez perfectamente claro y sencillo. La mecánica y la imaginería solo pudieron surgir dentro de una pantalla de arcade, no hay otra opción.


Mas aun: Saltar tan alto, pisar las cabezas de nuestros enemigos, explorar “plataformas” que no tienen profundidad y solo pueden ser recorridas de izquierda a derecha (como si estuviésemos siempre en la cuerda floja… saltando)… Todo esto es una locura que ni siquiera nos preocupamos en armonizar con el resto de nuestras fantasías. Es así y punto. Existe, y solo lo hace dentro de los videojuegos. El género de plataformas no se puede adaptar a ningún otro formato artístico o lúdico de modo satisfactorio… Se imaginan una película así? Un juego de mesa? Un deporte tal vez… pero sería tan burda la copia que no pasaría de ser un homenaje.

Hasta el Pac-man (juego que no incluí en mi análisis anterior pero que considero que forma parte de un género propio y casi “unicelular”) puede entenderse perfectamente como una abtracción en perspectiva cenital. Es cierto que su originalidad es apabullante dentro del mundo de los videojuegos… pero se quedó allí. Su mecánica no permite avanzar… siempre será “un Pac-Man” y eso no le resta grositud (por el contrario, le suma) pero si le quita fuerza y futuro. El verdadero motor creativo de los videojuegos, lo verdaderamente original, son las plataformas.

El Super Mario Bros salvó el mundo de las consolas, y no es casualidad que haya sido un plataformas… Super Meat Boy, Terraria, Limbo, Bit Trip Runner y otros tantos revitalizaron la escena Indie… Y no es casualidad que todos sean en 2D y con plataformas. Es volver a la esencia, a lo original. Son simples, fáciles de programar, democráticos… son puros, los plataformas son puramente videojuegos, y no pretenden ser otra cosa. No son simulaciones de la realidad, ni abstracciones de tablero. No se trata de gestionar recursos ni jugar al comerciante o al general. Ni siquiera se trata de revivir las fantasías literarias y cinematográficas que se ocultan en nuestro imaginario colectivo…

Se trata de jugar a los jueguitos, saltando bien alto y mirándonos de perfil, como nunca antes nos habíamos visto…

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sep 24

Que pena me dan los videojuegos que han sido injustamente pasados por alto a través de la historia! Los juegos infravalorados, esas pequeñas joyas que con tanta habilidad (e ingenio… hacer un buen videojuego requiere ingenio y no solo fría técnica) uno o varios programadores diseñaron con el solo fin de ganar unos morlacos y entretenernos sanamente y sin que la familia nos rompa los huevos…

Le debemos tanto al entretenimiento digital…

Ustedes pensarán que estoy jodiendo, y que puse “Modo Nostalgia” antes de ponerme a escribir, pero va de posta. Hay videogames que mejoraron nuestra vida enormemente y creo que es justo reconocerlo. “Es de bien paridos ser agradecidos” decía una vieja media pelotuda que vivía a la vuelta de casa.

Muchachos: La frase secreta de la semana es “G.I. Joe” (Se pronuncia “Yo-You”). Todos los pibito´ estabamo´loquito´ con los muñequito´ de G.I. Joe… recuerdan? Principios de los 90s… Los amigos, el calor, la alegría de vivir discutiendo acerca de quién es capaz de hacer un gol de rabona en el veinticinco o  que personaje del Street Fighter patea mas culos. Y los muñecos de los shiaishóu eran una parte importantísima de nuestras vidas. Que digo “eran”? SON. Malditos yankis hijos de puta, me arruinaron la cabeza y ya no hay vuelta atrás.

Konami decidió sacar un shoot´em up para las máquinas arcade basado en la serie animada. Y saben que? Se lo ven venir, no? A que sí?

Este arcade supo juntar un buen racimo de culos, atarlos todos con hilo de tanza, y meterles un buen puntinazo con los borcegos.

Agarraron un Cabal, le metieron una pizca de Operation Wolf, un poco de Afterburner, y una sucursal de juguetería adentro. Que podía salir de esa mezcla sino ingentes cantidades de awesome? Konami nos regaló un juegazo que pocos supieron valorar (quizás porque la fiebre G.I. se estaba extinguiendo lentamente…), y eso hizo que dicho título jamás salga de las salas recreativas, sin pasar por ninguna consola habida y por haber. Es solo emulable, hoy por hoy, gracias al generoso y excitante MAME (hasta nombre porno tiene).

Recién me lo acabo de dar vuelta usando pocas “fichitas”, y volví a percatarme de lo bien que captura el espíritu de la serie animada. Es un shoot´em up, si, y lo que hacemos es ir avanzando como locos, esquivando enemigos pixelados y metiendo caño. Pero la dinámica de los combates, las explosiones, los escenarios, los colores… Está todo muy bien, formando un buen conjunto. Divertido y la vez tecnicamente eficaz.

Miren el video, incrédulos. Miren que buen juego de tiros, la puta que lo parió! Año 1992, un buen año para el mundo de los videogames, oh si…

Las noches en la Costa Atlántica no hubiesen sido las mismas sin esos ruidos a cañita voladora, y esas explosiones desgarradas por el zoom. Si quieren revivirlo (o descubrirlo) lo bajan de aquí. Y luego me cuentan…

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sep 03

Dos posteos seguidos acerca de los hijos del Sol Naciente… “Epifanio, te estás volviendo chino!”, diría algún indignado lector… “Epifanio, te estás volviendo japoné!” diría otro lector indignado y con estudios secundarios completos…

No, nada de eso. Tranquilos que Epimundo no mutará lentamente hacia una página repleta de fotos de chicas haciendo cosplay. Lamentablemente no iremos por esos lares y nos mantendremos firmes en nuestra posición occidental y cristiana. Pero así y todo me es inevitable hablar de este hermoso libro que ha hecho las delicias de toda neurona que aun tengo operativa.

“Arcade Mania!” nos invita a recorrer el fantástico mundo de las salas recreativas japonesas. Ustedes bien saben que los arcade están practicamente muertos en Argentina y en el resto del mundo (Japón no es el resto del mundo ni en pedo, y eso también es sabido), y si bien existen algunas salas -que principalmente se ubican en la Costa Atlántica- la cosa no pasa de ser una mera curiosidad en vías de extinción… Culpo a las consolas superpoderosas de hoy en día, a la internet, a la falta de limpieza de los salones y a la Sinarquía Internacional.

Como sea, la cosa no tiene retorno en este lado del mundo y habrá que ir acostumbrándose a una vida sin arcades… Salvo que seas japonés, porque ahí no solo subsisten dignamente sino que cada tanto SE ABRE UNA SALA NUEVA. Entienden lo que es eso? Desde el año 98 que no se abre una puta sala de arcade en Argentina, pero en Japón hay gente que se copa y cada tanto abre una nueva. Están locos, claro, pero vale la pena enterrarse de narices en esa hermosa locura colectiva y no dejarla pasar. Creanme que este libro nos ayuda a hacerlo.

Arcade Mania nos lleva a recorrer los distintos sub-mundos dentro del gran mundillo del videojueguismo japonés: Juegos de lucha, shoot´em ups (de los enfermizos, de esos que llenan toda la pantalla de disparos y nuestra nave los tiene que evadir siguiendo un delicado patrón de vuelo que hay que estudiar con maestro particular), máquinas con gabinetes especiales (ya se sabe: De carreras, simuladores de vuelo, railroad shooters, etc.) y hasta tuve el honor de conocer a la Campeona Japonesa (y calculo que Mundial) de Extracción de Ositos…

Si, vieron esas máquinas de la garra mecánica? Bueno, en Japón hay una fucking locura también con eso, y se realizan campeonatos nacionales. La mina en cuestión (Yuka Nakajima) tiene algo así como 3.500 ositos de peluche en su casa, todos “ganados” en esas máquinas (aunque ella dice que los “rescata”… pobrecitos) y este libro contiene una entrevista en la cual Yuka da algunos útiles consejos para las amas de casa que decidan dilapidar todo su dinero rescatando al osito ryan. Todos locos, me encanta…

Algo que me sorprendió (y no tenía ni idea de su existencia) fueron los arcade que mezclan videojuego y juego de cartas (no naipes, sino cartas onda las de la foto, se entiende…). Parece que es furor en JapónLandia este tipo de maquinolas que entregan, ganes o pierdas, una tarjeta coleccionable y utilizable durante el juego (se deposita sobre una pantalla que la “lee” y de ese modo se utiliza cual si fuese un poder o un aliado en el combate). No se a ustedes pero a mi me parece muy copado y doy gracias a Dios que no existen cerca de mi casa, porque eso redundaría en mi muerte cívica y social (no pun intended, amigos cordobeces que votaron a Luis Juez).

Este libro me dió ganas de hacer un repaso super-picante por todos los primeros shoot´em ups (arrancando con el Space Invaders y de ahí pa´lante) así que esperen novedades al respecto, mis queridísimos frikis… La verdad es que me dejó muy cebado con toda la movida arcade y me hizo pensar en un montón de pelotudeces que desde luego están completamente equivocadas y no vienen al caso, pero que igual me hacen feliz. No se, los videojuegos son mi gran Pasión de toda la vida y cualquier cosa que reviva la llama de esos gloriosos años en los cuales era moneda corriente jugar mientras eras observado por personas de carne y hueso me parece positiva. Si ustedes son de esa clase de gente (y bien sabemos que Si) este libro les será de gran ayuda en esas noches tormentosas y oscuras que son todas, porque no vivimos en Japón y porque el único arcade que queda en Pompeya tiene un olor a mierda terrible y ni se les ocurra entrar.

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ago 08

Que belleza, señores… Tengo que sincerarme ante toda la comunidad que con ojos desorbitados me lee -son poquitos, pero pueden catalogarse de “comunidad” en cierto sentido, no? Bueno, hagamos de cuenta, en pos de mi autoestima- y admitir de cara al pueblo y de espalda o nuca a mis fantasmas interiores, que me calienta quitarle los tornillos a un gabinete, que me excita correr con el dedo índice los multicolores cables que no me dejan leer las inscripciones de un ignoto chip, y que me estimula sobremanera sentir el olor de una plaqueta humedecida por el paso del tiempo.

También me gustan las minas, claro. Pero eso es otra cosa…

Por módicos 50 pesos me agendé una PC-IBM Pentium 1, 16 megas de RAM (un avión), disco rígido de un Giga (fiuuuu!), placa de red y USB… No es el summun de lo “retro”, claro… pero es una maquinola que me traslada directamente y sin escalas a los 90´s, a la época del CD-Rom como estrella indiscutible, a los 4 Megas de Ram obligatorios y al MS-DOS como Sistema Operativo necesario y omnisciente.

Lo mejor de todo esto -para mi- es que por fin y de una buena vez tengo una “Personal Computer” con todas las letras. Siempre tuve “clónicos”, máquinas armadas por mi o por algún oscuro empleado de tienda informática… No me arrepiento de nada, claro. Mi primera AT fué una 386 alojada en gabinete Mini-Tower (mi anterior “PC clón” era una XT en riguroso gabinete “desktop”, o sea acostado), armada por extraños pero con todos los chiches que me permitían jugar al Doom como Dios manda. Y así se desarrolló mi vida informática hasta hoy, cambiando placas, reformando gabinetes, pintando frentes de reproductores de DVD para que coincidan con el color general, toqueteando siempre el interior de estos bichos raros llamados “compatibles”…

Pero bueno… el berretín de la “IBM propia” siempre lo tuve presente. Yo, un ferviente detractor de Apple (hoy cambié bastante de parecer, aunque sigo conservando y alentando una “sana rivalidad” que tiene mas que ver con el humor que con otra cosa) no podía dejar de añadir a mi colección de porquerías una Personal Computer con mayúsculas. Ahora puedo morir en paz y abrazado a un plug PS-2

Pasaron ya muchos años, y con verguenza admito que de mi memoria se habían, si no borrado, al menos extraviado entre tanta basura algunos conocimientos básicos de la cultura pop tecnológica… Eso que puede verse allí es la memoria caché, verdad? Que en esa época era expansible…? Detrás de “eso” está ubicado el Pentium, ese CPU que tantas alegrías nos dió en su momento. Luego vino AMD y me hice hincha oficial de la selección aemedera, pero esa es otra historia que no viene al caso relatar ahora y menos en presencia de semejante señor.

Todo muy lindo con la IBM, pero vino sin placa de sonido y con una placa de video integrada al mother (basura… basura hermosa, nostálgica, histórica… pero basura al fin) así que ni corto ni perezoso (y tal vez influenciado por la droga) me dispuse a instalarle dos glorias de la época (que por suerte conservo en muy buen estado): la placa de sonido Sound Blaster 16 (aplauso cerrado) y la aceleradora 3d-2d Matrox Mystique 220… Que noche me esperaba!

Luego de enchufarle (provisoriamente, claro) el detector inalámbrico para el mouse y el teclado idem, enciendo la máquina y me encuentro con un Windows 98 que me pide el CD de instalación para terminar de “combinar” con las nuevas placas recientemente enchufadas… Hacía varios años que no veía esa pantalla… (lágrimas ruedan por mis pómulos).

Como nada es fácil en el mundo de lo retro, la cruda realidad por momentos nos golpea donde mas nos duele (en el ojete) y nos obliga a pasar el scandisk… Pero saben que? No me importó ni eso. Viva el tipo de letra MsDos, viva el Surface Scan y aguante el Porve, carajo.

Ya con la IBM funcionando sin problemas, me dispuse a probar algunos viejos juegos Shareware para windows 3.1 (y que obviamente no funcionan ni para atrás en un Windows 7 x64 pero que sí funcionan en un Windows 98 corriendo sobre Pentium). Tengo varios CDs (de los cuales hablaré hasta por los codos, pero en otro post) repletos de shareware noventoso, y estoy dispuesto a todo, incluso a utilizarlos de ser necesario:

Funciona el “Duck Hunt” (juego homónimo al de Nintendo, aunque shareware y manejable con el mouse) y también funcionan otros juegos de tiros Visual Basic… que épocas, que épocas: Los juegos para windows eran simples, funcionaban todos dentro de una ventana (jamás Pantalla Completa… jamás) y se adaptaban sumisamente a la combinación de colores del escritorio…

Como frutilla del postre, y gracias a que en esta Personal Computer Sí me funciona el menú de selección de programas que los viejos CDs de shareware traían incluido, pude encontrar un programa que años ha venía buscando: “Curses!”, un generador aleatorio de insultos… Hoy en día puede parecer obsoleto pero jamás subestimen el poder del azar: “Alcoholic vegetable” es genial y todo se lo debemos a la magia de los números.

Nuevas aventuras me esperan, y los mantendré informados.

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jul 24

“Viste Casablanca?”

La pregunta que mucha gente le hace a otra gente, en medio de una charla cinéfila, y que suele avergonzar al preguntado… “No, la tengo que ver… hace años que la tengo que ver…”

Bueno, yo miré “Casablanca”, pero nunca había jugado al Spy Hunter para Commodore 64… Y eso se me antoja peor delito que el haber pasado por alto a Bogart en el aeropuerto. Hoy el maleficio se rompió, di el primer paso en el largo camino hacia la meta de convertirme en un hombre de pelo en pecho y cassette en mano, pero igual ya es tarde: Quedan manchas en el legajo del videojueguero que no se borran con liquidpaper ni con tinner. Perdón.

Spy Hunter es uno de los clásicos de C-64. Clasicazo que sí tuve el placer de ver jugar en mi infancia -maldigo mi suerte mala de no haber podido alcanzar el joystick en aquel preciso momento… malos anfitriones, recuerdo- y que superó en muchos aspectos al original de arcade. No en los gráficos, obviamente, pero sí en varios aspectos de la jugabilidad que, increíblemente por tratarse de un juego de 1983 (!!) es terriblemente awesome. La dificultad es repugnante y nos hace putear mas que el Tano Pasman, pero esa era la norma en aquellos tiempos de pistolín en mano. Malas épocas para la lírica y los juegos de dificultad endiablada son las que estamos viviendo…

La historia del Spy Hunter -para quienes acaban de salir del cascarón y no entienden una verga de lo que les estoy hablando (aunque por cierto: que hacen en Epimundo? Deberían estar haciendo cosas dignas de su tierna edad)- no tiene la mas mínima importancia pero igual se las refiero porque la estoy leyendo directamente del manual del juego:

Resulta que encarnamos el papel de un espía del mas alto nivel mundial (Espía Deluxe) y nuestro objetivo es huir -el juego no especifica si llevamos alguna información vital en nuestro poder, aunque es probable- de los enemigos que intentarán destruir nuestro vehículo y nuestro marulo. Punto.

Así de simples eran las historias de los juegos viejitos.

Nuestro vehículo (que por lo general es un coche, pero también habrá que pilotear una lancha en determinado momento) está equipado con una ametralladora frontal que destruye todos los enemigos de la carretera que se pongan en su camino, excepto uno (que se trata de un coche a prueba de balas que solo puede ser eliminado chocándolo de costado y lanzándolo fuera de la carretera) y a su vez puede obtener armamentos extra tales como misiles y aceite -que hará patinar a nuestros asesinos-. Nuestro coche es lo mas grande que hay, pero a pesar de su inconmensurable grositud no es invencible: Si nos salimos de la pista, explotará… y no querrán saber LO FÁCIL que es salirse de la pista – o que te saquen a topetazo limpio-. Fuck.

Es un verdadero placer tener el juego original en mis manos, y una de las causas de tal sensación es este manual, que nos explica detalladamente que lo óptimo a la hora de jugar al Spy Hunter de Commodore 64 es encastrar ambos joysticks en un dispositivo plástico que los “unifica” y simula la experiencia de tener Un Solo Joystick con dos fire-button. Hasta la llegada de la Nintendo Entertainment System que los mandos de juego contaban con solo un botón de disparo, y algunos juegos -como este- veían resentida su jugabilidad, mas que nada por tratarse de conversiones del arcade, donde la cantidad de botones nunca era un problema.

Yo no tenía idea de que existiese un accesorio de ese tipo para nuestra Panera favorita, y obviamente se me llenó el culo de preguntas al leer el manual. Una masa.

Spy Hunter nunca estará en mi Top Ten (y tal vez tampoco en mi Top 20), pero me siento aliviado de haberlo podido jugar y disfrutar en todo su esplendor, aunque ya hayan pasado mas de veinte años de aquella fatídica tarde en la que estuvo muy cerca mío y se me fue. Ahora forma parte de mi colección privada… Haga como Pinki, y cómprese un Gambertuni 500 con lanzamisiles incorporado. No sea nabo.

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jul 08

“Commando”. Junto con Ikari Warriors, el shoot´em up “de a pié” mas reconocido de todos los tiempos. Y con total justicia ya que es un juegazo a muchos niveles.

La versión original (la de los arcades) era fabulosa: gráficos y jugabilidad impecables. Pero los commodorianos sabemos bien, oh sí que sabemos la verdad de la milanesa: La conversión para la “panera” resultó ser mas corta (asquerosamente corta, a decir verdad), menos colorida y con mas bugs… pero portaba la mejor banda sonora que un videojuego haya sabido portar.

Solo por la canción vale la pena jugarlo, y gracias a ella se le perdonan los momentos de ralentización (cuando se abría el portón del final de cada nivel…), los parpadeos de imagen y hasta su escasa dificultad -costaba tan poco darlo vuelta y superar sus escasos tres niveles, que uno se quedaba con ganas de mas-. Pero el jugador hogareño de joystick en mano y ojos vidriosos siempre desea mas, y lo peor de los deseos es que, en ocasiones, se cumplen…

Acabo de jugar a la remake del Commando de C-64 para PC. Igualito, solo que sin los bugs, mas largo y MUCHO MAS DIFÍCIL, en especial por las granadas -que se zarpan en rápidas y se te introducen en el opi casi sin que te des cuenta, joven soldado que luchas por la libertad del sprite-. Me costó pánico y horror llegar al 3er nivel, y de pasarlo ni hablemos. Excelente y compatible con Windows 7, pero muy difícil, como queríamos que fuese el original…

Lo mejor -y lo peor- de los deseos es que, si vivimos en el siglo equivocado, se cumplen…

Un poco de música:

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jun 09

Che, que bueno que está el “Dirt 3″! Poco tiene que ver con la movida retro y bla bla bla, pero carajo, no podía dejar de decirlo… DIRT 3 ES UNA MASA, y me está haciendo gozar de maneras que ni pensé que fuesen posibles, y miren que probé todo en mi vida (o casi todo, bah… si, eso también. No, eso no, eso sí que no…). Manejar camioncitos en el barro es una de las mejores cosas que te pueden pasar y yo no lo sabía.

Ahora volvamos a Deportes en el Recuerdo, y específicamente en este caso vamos a retrotraernos -que palabrita- al año 1996.

Eran malos tiempos para el Full Motion Video. La cosa había empezado a decaer, la ciencia había inventado los polígonos (en realidad ya los había imaginado antes Pitágoras y todos esos logis, pero con la La Nintendo 64, la Playstation One y las primeras aceleradoras 3d “de posta” al estilo Voodoo el asunto estaba empezando a tomar verdadero color) y las imágenes filmadas y los segmentos pre-renderizados lucían cada vez menos interactivos y cada vez mas parecidos a la caca misma. En parte, claro, el pueblo tenía razón: Los gráficos poligonales eran completamente interactivos (y sino que se lo digan a Carlos Quake!) y te violaban la peluca (si: Violaban), mientras que juegos como los de American Laser Games se parecían mas que nada a una película en la cual tan solo “podíamos” interactuar cuando nos lo permitiese el director…

Paradójicamente, yo creo que ese viejo arte de las películas interactivas va a regresar en el futuro relativamente cercano. No del mismo modo, claro, pero bajo el mismo concepto. Tal vez el teatro se mezcle con el cine (y la tecnología) y nos permita interactuar con Al Pacino cuando la situación lo amerite. No me refiero a gráficos renderizados con apariencia de Al Pacino, no… Estoy hablando de ser espectador de una obra de teatro que transcurre a miles de kilómetros de distancia (o mejor dicho, que no transcurre en ningún lugar físico único e inconfundible) y sentirlo como si estuviésemos Ahí -y de hecho, en cierto modo, estaremos “ahí”-, tal vez incluso con poder de decisión sobre la trama o sobre ciertos matices de la misma.

La estoy flasheando? No creo. Disfruto mucho del presente y el futuro me importa UN CARAJO, pero eso no me impide imaginar ciertas cosas y conjeturar que pueden llegar a estar muy copadas, si es que todavía seguimos vivos y el planeta no nos papeó.

Y saben a que viene todo este discurso futurista? A nada, claro. Pero me sirve para hablar de Megarace 2, el juego que en plena debacle del pre-render supo levantar bien alta la bandera de su predecesor (juegazo que ya analizamos en este artículo. En Epimundo nadie se queda sin torta) e increíblemente superarlo de tantas y tan diversas maneras que hasta parecería que todo es lo mismo y no hay respeto por los mayores. El caso es que volvió el viejito loco e hinchapelotas a conducir el futurista programa MegaRace de Realidad Virtual, esta vez totalmente mejorado y con unos gráficos que eran (y si no fuesen por la resolución de pantalla, seguirían siendo) una masa.

La acción es trepidante, y esta vez el juego nos pone en medio de una Verdadera Carrera, en la cual hay que llegar a la meta en 1er lugar y nuestro objetivo ya no es destruir a los demás contrincantes (aunque eso ayudaría a nuestros propósitos, y de hecho lo hace) sino mas bien sacar a la cancha toda nuestra habilidad con el volante y nuestra velocidad de reflejos. Awesome.

Patea culos el Megarace 2? Si, muchísimo. No se imaginan cuanto. Y para 1996 ni les cuento.

El único “problema” es que se trata de un juego bastante difícil. Muy difícil a mi gusto. Cabe la posibilidad -sería de necios negarlo- de que yo me haya vuelto mas pelotudo con los años… No lo descarto, pero la posta es que cuesta un huevo pasar el primer nivel (que no es otra cosa que una especie de torneo descalificatorio, donde siempre hay que terminar entre los tres primeros, y así hasta el final) por lo que tuve que recurrir a la triste triquiñuela de buscar un video de Youtube que muestre los bellísimos gráficos de la siguiente pantalla: Tibet.

No me digan que no es una masa! Y si, soy medio cagón, y no tuve tiempo de seguir jugándolo hasta terminar de pasar el puto nivel… Pero así es la vida, los átomos se amontonan y la esperanza se hace cada vez mas chiquita, cosa que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando pero les juro (Les juro!) que no estoy drogado. Tan solo emocionado por recordar este grandioso juego.

Epa… Epa epa epa.

Una especie de Mario Kart futurista, con gráficos pre-render que De Verdad Funcionan (y que nos acercaron felicidades que ni la mas pulenta aceleradora gráfica del momento nos podía prometer)… y con minitas medias trolas y maleducadas?

Megarace 2 es la bomba que te rompe el hipotálamo. Yo quiero.

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