
A que no se esperaban un post sobre numismática, eh?
Aunque me considero un amante completamente “moderado” de este hobbie (me impongo a mi mismo restricciones con este tema, ya que bastante tengo con todo lo demás… me gustan muchas cosas, y me gustan mucho. Eso ES un problema) y solo poseo -o poseía- una modestísima colección de poco mas que cien monedas de diversos países, épocas y tamaños, esta situación acaba de cambiar drasticamente gracias a un hermoso regalo que me han hecho: trescientas piezas! Todos centavos argentinos que vieron la luz entre los años 1896 y 1975, aunque la mayoría de ellos data de las décadas 20´ y 30´… Esto es lo que podríamos denominar “un buen botín”, y sino miren la foto que da inicio al post.

Que se hace con semejante bolsa de monedas? Primero que nada: Imaginar que somos piratas y acabamos de encontrar un tesoro.
Yo se que algunos de ustedes estarán ya mismo pensando en hacer click en la crucecita roja que puede verse en el extremo superior derecho de la pantalla y dar rienda suelta a su sed de pornografía gratuita… Los entiendo, pero no me culpen por ser sincero. Todos los coleccionistas están, lo admitan o no, tras la búsqueda del tesoro. En eso consiste el hobbie, maldita sea! Y los numismáticos si lo niegan es porque quieren quedar bien adelante de las damas, pero dejémonos de joder, casi no hacen falta metáforas: Estamos juntando monedas que no van a ser utilizadas para comprar cosas! No es eso, acaso, lo que hacen los piratas que entierran el cofre bajo tierra?
Recuerdo un viejo capítulo de los Simpsons en el cual -muy grosamente- se expone esta situación del corsario que en lugar de gastar el tesoro y comprar, pongámos por caso, cosas que le gustan, decide enterrarlo a toda costa… No es eso coleccionismo? Y no me importa si ocurría realmente (en la puta “vida real”) o es un cliché de la cultura popular… Lo mismo da, lo tenemos totalmente interiorizado y actuamos en consecuencia.
Bueno, pero no nos vayamos por las ramas, que al fin y al cabo si estás leyendo este blog es porque “normal” no eres. Luego de fantasear y manosear las monedas, lo que resta es comenzar a clasificarlas, y nada mejor que empezar a separar por décadas (ver foto arriba). Las columnas mas mulliditas son las correspondientes a los 20´ y 30´.

Luego, dentro de cada década, separar por año y, en caso de que haya ejemplares repetidos, seleccionar la de mejor estado de conservación. Esa será la que ocupará su lugar en la carpetita y será exhibida con orgullo.
Como vemos en la foto, las monedas del siglo XIX son pocas y están terriblemente maltratadas (lo que es lógico). El desgaste es notorio y un par de ellas apenas exhiben correctamente el año en el que fueron acuñadas. Como sea, hay dos años que se repiten y las mejores van a parar a la carpeta.

Es zarpado como se desgasta una moneda. Tal vez para muchos de ustedes, numismáticos de toda la vida que se cuentan por millones, esto no cause el menor asombro… pero yo entiendo muy poco y este post va dirigido mas que nada a los neófitos y curiosos.


De las dos pirmeras décadas del siglo XX faltan algunos ejemplares, pero la colección está bastante completita (monedas de 5, 10 y 20 centavos de casi todos los años). De los años 20 y 30 tengo todo, con diferentes niveles de conservación (algunas están como nuevas, otras sufrieron gran desgaste y la mayoría se la banca bastante, como pueden apreciar en la foto superior). Me llevó toda la noche clasificar y seleccionar la mejor de cada clase, pero valió la pena.
Antes que me olvide quiero dejarles un consejo a todos los que puedan llegar a coparse con el asunto y tengan (o vayan a obtener) un lote de monedas antiguas: No les pasen ningún producto abrasivo ni abrillantador de metales! Todo eso las daña, les quita originalidad y las devalúa. Lo mejor que se puede hacer (para quitarles la mugre, la lisa y llana mugre) es lavarlas con agua jabonosa, luego dejarlas sumergidas 24 horas en vinagre blanco (no saben como afloja toda la porquería eso) y luego volver a lavarlas bien, sin cepillar ni nada: Con la manito.

De los años 40 hay algunas que hasta pareciese que nunca estuvieron en circulación. Nótese que esta colección es, en cierto modo, monótona, ya que el diseño de las monedas argentinas no cambió en lo mas mínimo durante mas de cincuenta años.
En todo caso dependerá de que es lo que uno busca en una colección de monedas: A mi este lote me vino de regalo y yo gustoso hice todo el trabajo de “mantenimiento” del mismo, clasificación y almacenado (y divulgación, si contamos este post), pero lo que yo suelo buscar en mis compras es belleza y cierta temática (tengo varias monedas de las que tienen un agujero en el centro, y otras tantas que circulaban dentro de los países de la órbita soviética) así que no se me hubiera ocurrido ir a las piezas antiguas nacionales. Pero gustos son gustos, y no faltan coleccionistas “completistas”, que solo buscan tener TODA LA SERIE de algo.

Así quedan las mas de 100 monedas que terminé seleccionando para exhibir. Si a alguno de ustedes le picó el bichito de la numismática (y vive cerca de Capital Federal) no me queda otra que recomendarle una visita a Casa Kurchan. Ahí pueden revolver y llevarse (hay para todos los gustos y bolsillos) monedas de todos los países y todas las épocas, separadas por precio y forma. Es un mundo apasionante y que, a diferencia de otros hobbies mas “modernos”, se conecta con la Historia, la Arqueología y otras ciencias… así que tenemos excusas a patadas.
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Tags: antiguedades, colecciones, monedas, numismática
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