nov 04


Que el “Chavo del Ocho” -y el resto de los personajes de Chespirito, aunque en menor medida- es uno de los fenómenos culturales mas grandes de Latinoamérica no hay quién lo dude. Sería redundante ponernos a escribir parrafadas de análisis sesudos acerca de este programa que batió records (y los sigue batiendo. Cuarenta años casi ininterrumpidos al aire, repeticiones hasta el presunto hartazgo… y es que en realidad pocos se “hartaron” realmente de este ícono popular) en todo el mundo y que ya no le pertenece a los mexicanos ni al propio Roberto Gomez Bolaños: Es de dominio público por la fuerza del pueblo, por mucho que las leyes de Copyright digan lo contrario.

Y saben por que sería inútil hablar de estos temas en Epimundo? Porque para eso ya existe “El diario del Chavo del Ocho”, un libro escrito por el mismísimo Bolaños en donde el propio Chavo nos cuenta sus aventuras y desventuras luego de pasarlas por el cristal de su infantil visión de las cosas. El libro es muy entretenido y se lee en una tardecita (es, además de fluido, poco extenso), pero a su vez viene con un plus que no podemos dejar de mencionar: El epílogo de Florinda Meza.

Realmente lo que mas me emocionó de este libro fue el final a cargo de “Doña Florinda” (con este tipo de series uno no puede separar el personaje del actor… Sería injusto e hipócrita hacerlo. Desconfíen de los que dicen “Carlos Villagrán” a cada rato en lugar de “Quico” o “Ruben Aguirre” en vez de “Profesor Jirafales”: Son gente mala) en donde se hace un panéo general de lo que significaron las multitudinarias giras del elenco del “Chavo” por toda América (incluyendo el Madison Square Garden, en NY!). Toda esa década de los 70s (la mejor para Chespirito y su arte, sin dudas… Luego en los 80s el programa perdió mucho con los cambios de plantel y el envejecimiento cada vez mas notorio de los actores, aunque aun así han sabido regalarnos capítulos memorables que ya repasaremos en el futuro) fue en cierto modo “mágica” para la cultura popular, con enormes movimientos de gente -cientos de miles- que se amuchaban ante la presencia de sus ídolos y tan solo pedían poder verlos con sus propios ojos. Ese era el único premio que esperaban y aceptaban.

Mágico. El Chavo y su magia colectiva…

Que opino del resto del libro, o sea del “Diario” del Chavo, propiamente dicho? Y que voy a opinar? A mi me encantó, disfruté mucho leyéndolo, y casi me pongo a llorar entre sonrisa y carcajada. Pero mi deber es alertarlos: se encontrarán con un par de párrafos bastante fuertes y crudos, aunque no exentos de optimismo al fin y al cabo. El chavo cuenta todo lo que ve y lo que vivió, y todos sabemos la vida de mierda que supo llevar ese personaje antes (y en cierto modo también después) de establecerse en la Vecindad. Esto no empaña la lectura del libro, pero resultó ser un sorpresa no del todo agradable para mi. Los “niños” de Chespirito son eso: “niños”, con todas las comillas del mundo, y la gracia de “El Chavo del Ocho” radica en que todos sus personajes son interpretados por actores adultos. Es imposible olvidarse de la edad real de aquellas personas, y eso actúa como bálsamo a la hora de aligerar momentos de tensión y violencia que de otro modo resultarían peligrosamente morbosos.

Por eso al leer este libro -que, vuelvo a repetir, me gustó mucho a pesar de estos detalles que nombro- uno corre el riesgo de desdoblar personaje y actor, olvidarse que quien habla es Chespirito y comenzar a crear otro ente en nuestra cabeza: Un niño de ocho años, real, con cara de niño y todo lo demás. Eso es un peligro porque el Chavo dejaría de ser gracioso si se convirtiese efectivamente en un pibito. Por eso los modernos dibujos animados son UNA ABERRACIÓN. Esto es una mierda:

Y no es otra cosa que un adulto amenazando a un niño de nueve años… Pero esto, por otra parte:

Es grositud pura, ya que se trata de Don Ramón enojándose con el boludo de Quico… y todos queremos que lo pellizque, y que se vengue de Doña Florinda. Y que se tome un tequila para festejar.

Así que avisados quedan: Si pueden leer este libro teniendo bien presente la cara de los actores del Chavo y recreando la ficción de toda la vida en vuestras cabecitas, lo disfrutarán plenamente y de paso se emocionarán hasta las lágrimas al leer el epílogo de Doña Florinda y su repaso por aquellos recuerdos de vida de Rock-star que todos los integrantes del plantel mas groso de Latinoamérica supieron vivir durante sus giras. Vale la pena.

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nov 01

Ultimamente se me dió por aventurarme en las turbulentas (y anticuadas) aguas del género “Pulp”, cosa que nunca antes se me había ocurrido hacer, en parte por escasez de material y en parte por desinterés provocado por la ignorancia.

Lo de la falta de material pude compensarlo ultimamente gracias al majestuoso gadget que Perón creó: El Kindle. Gracias al Kindle me estoy leyendo TODO lo que nunca pensé que iba a leer (aunque tenía en una larga lista mental de “algún día”). Lo del desinterés se me fue luego de haber buceado por internet y enamorarme del género Pulp y su diversión sin sentido. Amazing Stories, Weird Tales y otras, revistas que fueron como un terremoto para la cultura pop de los años 30 en EEUU, y en cierto modo su legado persiste hasta el día de hoy de formas mas sutiles, pero no por ello menos fundacionales y relevantes.

De las revistitas de pulpa salieron personajes como Tarzan, Conan (del cual hablaré muy pronto, si es que puede decirse algo que no se haya dicho ya), Fu Man Chú (fumanchú!! El villano oriental arquetípico), El Zorro (por Dios, uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos, y el padre de Batman en cierto modo), todos los que salieron de la cabeza de H.P. Lovecraft -y hay bastante por allí- y Buck Rogers, veterano de la 1era Guerra Mundial que despertó en pleno siglo XXV (veinticinco) y descubrió que la vida en América del Norte había cambiado bastante…

Uno conoce todo esto. Lo conoce de un modo íntimo, ancestral… Pero pocos hemos buscado las fuentes mismas de los mitos, allí en la literatura. A Buck Rogers lo conocía del videojuego de C-64 (bastante choto, por cierto) y poco mas, así que durante mas de veinte años la conciencia me carcomíó por dentro mientras decía “sos un forro, Epi… Te la das de guapo y no te leíste nada de Rogers…”. Pero esto tenía que terminar, así que me bajé “Armageddon 2419 A.D.”, la 1er novela del viajero en el tiempo, la que comenzó todo.

Y estoy sorprendido. No esperaba encontrarme con ese tipo de historia. Pensé que la cosa iba a ir por el lado de los viajes espaciales y todo lo que uno imagina cuando piensa en el género y en este personaje en particular. Pero “Armageddon…” no tiene nada que ver con Flash Gordon. No.

Buck Rogers era piloto de guerra Yanki, y luego de inhalar un gas y quedar “en coma” (congelado casi… a juzgar por su lejana fecha de caducidad corporal) despierta en pleno año 2419. Estados Unidos está DEVASTADO, no existe el gobierno central y la poca población que queda vive en refugios y separados en clanes. La economía está totalmente planificada dentro de un sistema socialista que reíte de la URSS. Este nuevo mundo apocalíptico (al menos para el American Dream) es gobernado por los malvados Mongoles, quienes sojuzgaron a todos los pueblos del mundo y castigaron duramente (hasta casi hacer desaparecer por completo) al pueblo Estadounidense.

Si, los mongoles.

Yeah.

La historia se centra en la adaptación de Buck Rogers al nuevo estilo de vida (y a esos aparatos TAN COPADOS que son los cinturones antigravedad… los tipos del futuro se los calzan y pueden dar pasos de veinte o treinta metros mientras “caminan” saltando. Ah… la tecnología Pulp todo lo hacía “for teh lulz”) y su aporte a la causa de Liberación Nacional Americana, que lucha contra los malvados Mongoles y su tecnología superior (aunque vulnerable… muy vulnerable si se le contrarresta de un modo creativo la peculiar tecnología yanki). También nos enteramos de la buena onda con Wilma, su novia del futuro, y la mezcla de estrategia militar del siglo XX con armamento del XXV. A mi me pareció bastante awesome, pero entiendo que mis gustos se salen de los canones normales.

La novela no es una obra maestra ni mucho menos, pero se deja leer y divierte. La pasé bien imaginando esa tecnología bizarra, esos paisajes selváticos donde sin lugar a dudas se oculta un silo futurista o una lanzadera de cohetes (la ciencia de los grandes cohetes… la ciencia de los rayos destructores a distancia) y las maniobras distractivas de un grupo de hombres vestidos en jersey. Me faltará leer alguna que otra historia del buen Buck, y tal vez allí encuentre los viajes espaciales que esperaba… mientras tanto, matar chinos nunca había sido tan divertido.

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oct 01

Tenía pendiente la lectura de este librito desde hacía ya varios meses. Si bien no soy un fanático de los zombies (me gustan, sin mas… Me miré las películas fundamentales del género, estoy viendo Walking Dead, jugué al Plants vs. Idems y a todos los House of the Dead… Lo básico, bah.) es innegable la impronta que los muertos vivientes dejaron -y profundizan a diario- en la cultura popular.

Bueno, me leí “The Zombie Survival Guide” de Max Brooks y debo decir que lamento no haberlo leído antes. Este libro es fundamental, y te dispara la imaginación como nunca antes nada jamás (perdón por la frase, pero así está la educación en estos días). Si nunca imaginaste como sería verte envuelto en una crisis pre-apocalíptica de muertos vivientes, Brooks te llevará de la manito por un extenso itinerario que divierte, entretiene y dignifica al matazombies nacional.

Y es que este manualcito contiene todo lo necesario para la supervivencia en plena invasión. Comienza contándote detalles del virus “solanum” (responsable de esta “curiosa enfermedad” que te mata y luego te revive convertido en pelotudo que solo quiere comer carne humana) y descarta toda explicación sobrenatural del asunto. Los zombies, si vienen, no lo harán gracias a ningún poder mágico o rito vudú sino simplemente a la acción de un microorganismo que se apodera de todas las funciones del cuerpo humano (o previamente humano). Luego el libro se hace un paseito por las diferentes armas a tener en cuenta para defenderse y cazar muñecos, y es realmente muy ingenioso (y meticuloso) en la descripción de los pros y los contras de cada elección.

Parece que un buen machete supera a varias armas de fuego, y esa es solo una de las sorpresas que me llevé.

Luego la cosa se universalizando y, si bien el libro siempre se orienta a la supervivencia “personal” (dando por hecho que a la larga los zombies nos van a romper el culo por goleada y la única que queda es prepararse para una larga película survival, que puede durar varios años) nos describe cuatro tipos de crisis zombie y la mejor estrategia a seguir en cada caso. Buenos consejos sobre como mantener la cordura durante un asedio -los constantes sonidos guturales pueden volver loco a cualquiera y quitarle el sueño forever- y sobre como culminar la tarea (cuando lo pero ya pasó) cazando todos los bichos que hayan quedado sueltos por ahí. La limpieza debe ser exhaustiva si queremos asegurarnos un porvenir con muertos en las tumbas y no tomando vascolet en la esquina.

Les tiro otro consejo loco: Los cementerios son un buen lugar para esconderse de los zombies. Tomá, te lo dije y no te lo mandé a decir ni nada…

Por último, Max Brooks hace un repaso de todos los casos “reales” de brote de solanum que acontecieron a través de la historia. Aquí calculo que hace un poco de ficción-no ficción y toma sucesos oscuros y confusos -pero reales- añadiéndoles una explicación zombística. Muy bueno de todos modos, muy divertido.

Que mas se puede añadir? La invasión es inminente. No falta mucho para que veas a todo tu barrio convertido en carne podrida caminante… Sería prudente pegarle una leída, no?

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sep 03

Dos posteos seguidos acerca de los hijos del Sol Naciente… “Epifanio, te estás volviendo chino!”, diría algún indignado lector… “Epifanio, te estás volviendo japoné!” diría otro lector indignado y con estudios secundarios completos…

No, nada de eso. Tranquilos que Epimundo no mutará lentamente hacia una página repleta de fotos de chicas haciendo cosplay. Lamentablemente no iremos por esos lares y nos mantendremos firmes en nuestra posición occidental y cristiana. Pero así y todo me es inevitable hablar de este hermoso libro que ha hecho las delicias de toda neurona que aun tengo operativa.

“Arcade Mania!” nos invita a recorrer el fantástico mundo de las salas recreativas japonesas. Ustedes bien saben que los arcade están practicamente muertos en Argentina y en el resto del mundo (Japón no es el resto del mundo ni en pedo, y eso también es sabido), y si bien existen algunas salas -que principalmente se ubican en la Costa Atlántica- la cosa no pasa de ser una mera curiosidad en vías de extinción… Culpo a las consolas superpoderosas de hoy en día, a la internet, a la falta de limpieza de los salones y a la Sinarquía Internacional.

Como sea, la cosa no tiene retorno en este lado del mundo y habrá que ir acostumbrándose a una vida sin arcades… Salvo que seas japonés, porque ahí no solo subsisten dignamente sino que cada tanto SE ABRE UNA SALA NUEVA. Entienden lo que es eso? Desde el año 98 que no se abre una puta sala de arcade en Argentina, pero en Japón hay gente que se copa y cada tanto abre una nueva. Están locos, claro, pero vale la pena enterrarse de narices en esa hermosa locura colectiva y no dejarla pasar. Creanme que este libro nos ayuda a hacerlo.

Arcade Mania nos lleva a recorrer los distintos sub-mundos dentro del gran mundillo del videojueguismo japonés: Juegos de lucha, shoot´em ups (de los enfermizos, de esos que llenan toda la pantalla de disparos y nuestra nave los tiene que evadir siguiendo un delicado patrón de vuelo que hay que estudiar con maestro particular), máquinas con gabinetes especiales (ya se sabe: De carreras, simuladores de vuelo, railroad shooters, etc.) y hasta tuve el honor de conocer a la Campeona Japonesa (y calculo que Mundial) de Extracción de Ositos…

Si, vieron esas máquinas de la garra mecánica? Bueno, en Japón hay una fucking locura también con eso, y se realizan campeonatos nacionales. La mina en cuestión (Yuka Nakajima) tiene algo así como 3.500 ositos de peluche en su casa, todos “ganados” en esas máquinas (aunque ella dice que los “rescata”… pobrecitos) y este libro contiene una entrevista en la cual Yuka da algunos útiles consejos para las amas de casa que decidan dilapidar todo su dinero rescatando al osito ryan. Todos locos, me encanta…

Algo que me sorprendió (y no tenía ni idea de su existencia) fueron los arcade que mezclan videojuego y juego de cartas (no naipes, sino cartas onda las de la foto, se entiende…). Parece que es furor en JapónLandia este tipo de maquinolas que entregan, ganes o pierdas, una tarjeta coleccionable y utilizable durante el juego (se deposita sobre una pantalla que la “lee” y de ese modo se utiliza cual si fuese un poder o un aliado en el combate). No se a ustedes pero a mi me parece muy copado y doy gracias a Dios que no existen cerca de mi casa, porque eso redundaría en mi muerte cívica y social (no pun intended, amigos cordobeces que votaron a Luis Juez).

Este libro me dió ganas de hacer un repaso super-picante por todos los primeros shoot´em ups (arrancando con el Space Invaders y de ahí pa´lante) así que esperen novedades al respecto, mis queridísimos frikis… La verdad es que me dejó muy cebado con toda la movida arcade y me hizo pensar en un montón de pelotudeces que desde luego están completamente equivocadas y no vienen al caso, pero que igual me hacen feliz. No se, los videojuegos son mi gran Pasión de toda la vida y cualquier cosa que reviva la llama de esos gloriosos años en los cuales era moneda corriente jugar mientras eras observado por personas de carne y hueso me parece positiva. Si ustedes son de esa clase de gente (y bien sabemos que Si) este libro les será de gran ayuda en esas noches tormentosas y oscuras que son todas, porque no vivimos en Japón y porque el único arcade que queda en Pompeya tiene un olor a mierda terrible y ni se les ocurra entrar.

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ago 01

…Y eso explica (al menos en parte) mi escasa productividad a la hora de ponerme los pantalones y redactar para Epimundo. Por suerte ya estoy de a poco recuperándome del shock inicial y para esta semana prometo y juro, oh sufridos lectores, una catarata de posteos como lo manda Deus.

Como les decía: Hace ya una semana que tengo en mi poder un hermoso ejemplar Kindle 3ra generación -para quienes se sientan un poco despistados, debo aclarar que estoy hablando de un “e-reader”, esto es: un aparatito que mediante la tecnología llamada “tinta digital” pretende hacernos vivir la experiencia de leer libros electrónicos tal cual como si lo que tuviésemos delante de nuestros ojos no sea otra cosa que un libro de papel de los de toda la vida- y estoy casi seguro de que es una de las mejores cosas que me pasaron en la vida. A nivel tecnológico, claro está. La grositud de este bicho dificilmente pueda ser explicada con palabras…

Es el sueño del pibe lector. Miles de libros que directamente Ni Se Consiguen en papel están ahora a golpe de mouse y sin necesidad de romperse la vista con la pantalla del monitor. La tinta digital ES TINTA, o al menos eso parece. El contraste es perfecto, el color de fondo se acerca “peligrosamente” al blanco simil papel, y las posibilidades de personalización de tipo de letra y tamaño convierten al ya de por si placentero arte de leer en una procesadora multiuso que te exprime el marulo, te sube los calzones y arroja tu pútrido cuerpo a las arenosas aguas de la literatura universal. He dicho.

Soy un ferviente defensor del papel. Me gusta su tacto, su olor, su sabor y su amarillor cuando envejece. Me gustan los papertoys y me encanta el origami… Pero este dispositivo no viene a reemplazar el papel sino a complementarlo sabiamente y otorgarle otro lugar en la cadena alimenticia. Y es que sencillamente hay libros con los cuales uno se encuentra sentimentalmente unido… pero hay otros con los cuales la conexión es de otro tipo, y no tiene nada que ver con el coleccionismo ni con el culto al papiro. Si a eso le sumamos la cuestión económica, ecológica, de espacio en las vitrinas (la biblioteca que se agranda es hermosa, pero no es para cualquiera ni para cualquier tipo de libro) y de disponibilidad (existen ejemplares que directamente no se consiguen, y gracias al “milagro de la internés” podemos capturarlos) entonces tenemos como conclusión de que no entiendo como carajo pude vivir estos últimos tres años sin agendarme un Kindle, la puta que lo parió.

Y saben que es lo mas zarpado? SE PUEDE LEER MANGA, y MUY BIEN. La propia naturaleza de la historieta japonesa (en blanco y negro, pequeño formato) hace que leerlas en el Kindle se convierta en ambrosía de los nerdos. Si no me creen miren esta imagen:

A lo sumo se le hace zoom (con la letra “q”) y a un solo golpe de cursor nos recorremos toda la página. Una pasada, dirían los gallegos.

Esta semana, en un arrebato de furia lectora, me leí “El guardían entre el centeno” de Salinger, un libro que me encantó y ni siquiera me había pasado cerca en estos 28 años de vida. También me bajé un par de artículos de la wikipedia, los convertí a formato “kindle” (lo que te permite agrandar la letra y todo eso que hace placentera la lectura) y me ahorré el tener que aguantarme la luz de fondo del monitor… Todo el artículo wikipédico sobre la historia de la ciudad de Roma pasó a mi cerebro en un santiamén. La sensación de estar leyendo un libro en lugar de una pantalla de computadora creanme que garpa muchísimo, es hasta relajante. Y bueno, comencé con uno de mis grandes desafíos pendientes: Leer toda la saga Dragon Ball y Akira…

Dos programas que no pueden dejar de conocer si tienen pensando agendarse un aparatito de estos: Mobipocket Creator, que te permite transformar cualquier PDF, TXT, HTML o CGT (este último no, pero calculo que cierto tipo de concertación se podrá lograr) en formato Kindle, y Mangle, que toquetea las imágenes de cualquier manga digitalizado para que resulten cómodas de visualizar en el Kindle… Dos golazos de media cancha.

Si ya practicamente no encendía el televisor para otra cosa que no sea un partido de fútbol, con este último chiche no tengo mas excusas.

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jun 12

Aquí está, señores. El Primer Tomo del “Fichero Sarpe La Buena Cocina” que contiene cientos de recetas (de la “A” hasta la sílaba “CE”).

Escanearlo fue un placer, aunque algo cansador. La semana que viene prometo subir el 2do tomo (que ya está casi listo). Cualquier problema que surja con los links o los .pdf, favor de comunicármelo.

Links:

Parte 1: http://www.mediafire.com/?fnnrqq1wh7j8nw4

Parte 2: http://www.mediafire.com/?qz6m6b991go8uo2

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dic 26

historias-tapa

Vaya nombre, no?

Antes que nada una aclaración: Tengo tanto para contar sobre la navidad y mis regalos (y “auto-regalos”) que no quiero atrasarme ni un ápice en los comentarios, ya que eso redundaría en el inevitable “olvido de algunos detalles” (las comillas son mías). Así que vamos a empezar a desenmarañar todo este rictus argumental que se desprende de una noche nativideña con regalería por doquier.

Bueno, el caso es que me regalaron este libro, que no es otra cosa que una “novela colectiva”, y esto es: una colección de textos de diversos autores (aunque predomina uno, que supongo será el ideólogo del proyecto) que juntos forman un cuerpo mas o menos unificado y recrean una historia con mas o menos cohesión interna y externa. Una novela colectiva es también una forma de Arte Colectivo, y este concepto es algo que me interesa en demasía.

Y de que va la historia? Bueno, trata de muchas cosas. Como dije anteriormente, el libro está compuesto de diversas narraciones y poemas, así que hablar de “la historia” es un poco rebuscado. Son muchas historias, muchos cuentos, todos entrelazados y que en la oscuridad se van tanteando mutuamente a ver que pasa. Basicamente podemos resumir la “trama” de este modo: Existen organizaciones secretas que tratan de salvar al mundo. Esas organizaciones no solo son secretas, sino que son anacrónicas, y existen no solo en otras épocas diferentes a las que pretenden salvar sino también en otros planos (“plano material” – “plano astral”, etc.). Organizaciones secretas que a su vez crean otras organizaciones secretas (como la que da nombre al libro) que pretenden despertarnos del eterno letargo y de la futura destrucción de la raza humana y del planeta. Claro que a veces, para despertar conciencias, es necesario eliminar drasticamente algunos millones de individuos.

Así que el libro trata sobre viajes astrales (mediante la meditación y el consumo de drogas psicodélicas) y paseos en el Tiempo, atentados terroristas bajo el signo del surrealismo y la revolución humana mas absurda y poco creíble, tecnologías futuras (en esto el libro coquetea con la ciencia ficción, aunque muy superficialmente) y ciencias pasadas. Difícil de imaginar pero entretenido de explicar si se tiene en cuenta que casi todo lo que ocurre, ocurre en Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense. Si nos encariñamos con El Eternauta principalmente por sus referencias a la cultura y el paisaje de Buenos Aires, como no vamos a sonreir y soñar mientras leemos acerca de Yoga y Budismo, inundaciones provocadas por Aguas Argentinas y ataques orgiásticos de hongos psicotrópicos. Todo por la zona de Morón, o Castelar… y a veces Caballito.

Recomiendo la ingesta de este libro no tanto por considerarlo una obra de arte sublime (cosa que a mi gusto no lo es. Se trata de una obra divertida y bien escrita, pero que no pasa el umbral de la genialidad, aunque se queda a las puertas) sino por lo interesante de la pseudo-trama (el asunto esotérico, y me refiero al “verdadera y comprobable científicamente esotérico” -meditación, por ejemplo-, mezclado con el fin del mundo que a diario nos acecha -y es que somos bichos demasiado evolucionados en algunas cosas… y a la retaguardia en otras-) y lo extremadamente atractivo (al menos para mi, claro) del concepto de “Novela Colectiva”. Si bien el arte es en esencia un hecho individual, las nuevas tecnologías tal vez nos abran paso a nuevas formas de expresión artística colaborativa, si es que ya no nos las abrieron y yo me lo estoy perdiendo. Ya se que los bailarines y los actores hacen una especie de arte colectivo todo el tiempo… Pero se trata de algo propio de específicos tipos de arte. Tal vez la pintura, la escultura, la música y la literatura necesiten de un ideólogo (un compositor, un director…) y los diferentes artistas que intervienen en el hecho creativo pasen a un segundo plano como “meros” ejecutantes de la Idea…

Después de este divague que no resiste el menos análisis posterior (de hecho, ya mismo me estoy retractando de la mitad de sus postulados), debo reconocer que no tengo ni la mas puta idea de como fue el parto de este libro. Tal vez haya habido un director-artista que bajaba linea todo el tiempo, o tal vez no… En todo caso la historia se va formando de a poco, a veces de un modo caótico (y a veces con algunas inconexiones-incorrecciones) y por momentos con sorprendente suavidad y conciencia. Me gusta lo que quisieron hacer. Me encanta lo que quisieron hacer y en cierto modo Lo Lograron.

Es un lindo libro sobre borrachos y faloperos, sobre científicos y místicos, sobre pasado y futuro. Recomiendo su lectura en este presente tan volatil por momentos, en esta Argentina que no es otra cosa que un fragmento del mundo, aunque nos resulte tan familiar como si se tratase de otra cosa.

Ah! y prometo no volver a hacer un post así en mucho, mucho tiempo… La gente necesita signos de admiración y puteadas al aire y “It´s me, Mario!”. Lo prometo, porque mi misión del día ya fué cumplida con creces.

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dic 11

Paper Air Plane Book

Ahh, los avioncitos de papel!

Existe algo mas simple y a la vez mas divertido que modelar ingenios voladores en noble papel? Seguramente ustedes contestarán que si, que hay muchas cosas mas entretenidas que un avión de pelpa y que jamás se les hubiese ocurrido que una pregunta de tal calaña fuese posible… Pero aun así tendrán que admitir que ningún niño se privó del placer de construirlos y lanzarlos a volar, y en Epimundo somos todos “adultos” pero que nos negamos a entregarnos en esta batalla diaria en pos de defender nuestros derechos lúdicos.

Y mientras continuamos con la misión (está difícil, tal vez imposible… mas no hay que rendirse porque la vida consiste en pequeñas batallitas diarias y no hay otra cosa que eso, por mucho que lo camuflen) quiero recordarles que hace unos meses escribí un post introductorio al “apasionante” mundo de los AVIONCITOS DE PAPEL que recomiendo que ojeen en caso de no haberlo hecho ya. Un amable lector me señaló en los comentarios del post que existía un libro que contaba la historia del “Record Mundial de vuelo de avión de papel” y que además traía varias hojas impresas a color con “moldes” para armar varios modelos distintos de aeroplanos, a lo cual yo contesté “Esto es demasiado bueno para perdérselo”. No podía privarme de tener en mis manos el libro de Ken Blackburn (ostentador del record mundial de permanencia en vuelo de un avión de papel) y Jeff Lammers.


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El libro consta de dos secciones bien diferenciadas: La primera es casi todo texto y nos cuenta la historia de vida de Blackburn, su interés por la aerodinámica, los avioncitos y toda la bola… un friki, bah. Desde muy pibe que este tipo la tenía clara y lo único que quería hacer era diseñar “planeadores” y batir el record de permanencia en vuelo que estaba vigente en 1975: 15 segundos. No le pareció gran cosa y consideró que era capaz de superarlo, así que probó y probó hasta dar con un diseño propio de planeador bastante cool, con buen peso en el morro y buen balance…

Ayudado por este nuevo avioncito y por una técnica (también propia) de lanzamiento, Ken Blackburn batió el record varias veces hasta llegar a los 27.6 segundos en un ambiente bajo techo y sin ningún tipo de ayuda del viento… 27 segundos en el aire es mucho tiempo y requiere de una depurada técnica y energía en el lanzamiento, tal es así que el tipo aclara que solo podía realizar tres o cuatro intentos hasta que el brazo le quedase “mocho”, por decirlo de un modo poco elegante.

Aquí hay un video del momento crucial en el que Ken impone la nueva plusmarca… Es la peor filmación de la historia de la humanidad y el camarógrafo debe ser lapidado y vejado por una banda de nerds en pelotas… pero es el único video disponible que al menos nos permite ver con claridad los últimos segundos de vuelo del “avión del record mundial”:

Además de contarnos la historia del record, el libro nos habla de aerodinámica (nociones muy básicas, pero interesantes y necesarias) técnicas de lanzamiento de avioncitos, “tuneos” varios (en el morro, en la cola, en los alerones, etc.) a la hora de solucionar un problema en el vuelo y otras yerbas… muy clarito todo y muy disfrutable, aunque tal vez un poco escueto. Finalizando la primer parte del libro tenemos las instrucciones de armado de los veinte (20!) modelos de aviones que el libro pone a disposición…

Y es que esa es la segunda parte del broli: Una colección de hojas a todo color (alrededor de 100, 5 repeticiones de cada modelo de avioncito) para que nosotros doblemos, recortemos, armemos y echemos a volar. Se acabaron los aviones de color blanco o cuadriculado (si lo que tenemos a mano es un cuaderno careta de esos tan populares) y la invitación es muy tentadora: Verdadero modelismo, verdaderos “papertoys” que a su vez cumplen perfectamente su función aerea… Y lo mas interesante: Viene incluido el “Avión del Record Mundial”, para que lo intentemos en casa.

Magia aeromodelística

Aquí pueden ver una muestra de las distintas hojas que vienen incluidas. A simple vista no parecen ser moldes para avioncitos pero están equivocados si se dejan llevar por la 1ra impresión… la cosa es doblar por las lineas punteadas, seguir los pasos, cortar donde hay que cortar (algunos aviones requieren tijeras, aunque también hay de los clásicos que usan toda la hoja) y ensamblar…

Que, no me creen? Esperen al próximo post para ver los modelos terminados. Ah, y de paso acabo de generar un éxodo masivo de mujeres desnudas… en dirección contraria a donde estoy ubicado.

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ago 10

treasure-island

Alejandro Dolina dijo en cierta ocasión que una buen cuento o relato orientado a los niños tenía que poder ser disfrutado también por los adultos. Los productos de buena calidad (y hoy por hoy yo incluiría también a las películas y las obras de teatro… incluso tal vez ciertos juguetes) se hacen notar y cautivan a las mentes mas maduras. Tenía razón.

“La Isla del Tesoro” no es un libro para niños, precisamente. Pero como me hubiese gustado haberlo tenido en mis manos allá por los primeros años de la década del 90, cuando yo no era otra cosa que un pibito de 9 o 10 años con ganas de leer cualquier cosa que me pudiera agendar. Era el libro para mi, y por suerte aun lo sigue siendo… y yo sin darme cuenta hasta la semana pasada!

Luego de escribir la review del Treasure Island para Commodore 64 me dije a mi mismo: “Che, pedazo de gordo pelotudo… Cuando te vas a dignar a leer el libro? Tenés que leerlo… y también tenés que leer los Viajes de Gulliver y Robinson Crusoe… no te podés quedar con los libritos ultraresumidos de la infancia, tenés que leer esos libros, tenés que leer esos libros, tenés que leer esos libros… tenés que leer La Isla del Tesoro, tenés que comer porque pintó el bajón… y así por el estilo”. Así de insistente es mi cerebro y es por eso que no le doy bola y lo suelo apagar de vez en cuando. Lo apagué y seguí mirando a Tinelli. Pero al otro día pasé por una librería de Corrientes, me metí y de pedo vi “LA ISLA DEL TESORO” ahí, muerto de risa… al módico precio de 25 pesitos o algo así. Era una oferta que no podía rechazar así que la tomé y aquí me tienen: Peinadito y con el libro leído.

Está buenísimo, muchachos. No pensé que así era la historia. Stevenson se despachó con una novela de aventuras (a la vieja usanza, aunque dándole lugar a varios aspectos psicológicos propios de fines del siglo XIX) que nos atrapa cada vez mas y nos hace viajar de vuelta a la infancia e incluso mas atrás: Nos hace volver a donde nunca hemos estado… pero a donde sin dudarlo “estuvimos”: Un cofre lleno de monedas de oro, una isla perdida, piratas con patas de palo y loros en el hombro, un barco que practicamente cobra vida y se erige en protagonista (la goleta que es ya parte de mi vida: “La Hispaniola”) y un mapa… Quién no ha tenido un mapa de esos en su cabeza o en su corazón?

La historia se me antojó corta (en 200 páginas mas o menos a letra tamaño normal se termina) y me quedé con ganas de mas… pero cierto es que todas las situaciones están lo suficientemente desarrolladas y todos los personajes tienen su momento de gloria, comenzando por ese pirata malhumorado y peor hablado que solo cantaba una canción acerca de muertos y ron (canciones de mar, canciones de piratas… A que todos sabemos de que estamos hablando cuando decimos eso? A que todos estuvimos allí en cierto modo, o no?) y terminando por la única mujer presente en el libro: La madre del protagonista.

(Ustedes saben que una mujer ya es demasiado para estos casos. En las películas de guerra y en los relatos de piratas… No women allowed.)

No quiero contarles la historia. Quiero que la lean, porque es casi obligatorio. Solo les voy a decir que la trama va cambiando de carril a cada momento, y la moneda cae de un lado o del otro casi de modo intermitente. El olor a salitre todo lo cubre, inclusive los mas amargos homicidios, y la codicia se convierte en el peor enemigo del hombre (aunque también, claro, su leiv motiv. El oro nos hace mal y nos vuelve malvados, pero también nos empuja a surcar los mares y a dibujar mapas… No puede ser tan malo ese vil metal, no?). Historia de marineros en pedo, de piratas que esconden la guita en lugar de gastarla, de un jovencito intrépido que se hace adulto casi de la noche a la mañana, y (si me permiten la osadía) de la mejor forma posible.

Buscando un tesoro.

Yo lo encontré, les juro que lo encontré. Está por el final del libro, se los juro. Espero perderlo pronto, tan solo para tener que volver a buscarlo.

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may 12

No tengo muchas ganas de escribir hoy, así que el post será meramente informativo y gráfico. Mas que un homenaje, esta es una recomendación.

Hace un par de años recibí de la hermosa tienda virtual Amazon.com este librito, que forma parte de la colección “The Simpsons library of Wisdom” (no me digan que el nombre no garpa) y no es otra cosa que una especie de manual de la cultura pop (ya se sabe: películas, comics, videojuegos) “escrito” por el sujeto de la Tienda de Historietas. Quién mas sino podría erigirse como profeta de las cosas buenas y frikis de la vida?

No leí los demás libros de la colección, pero la verdad es que disfruté mucho de este. Rebosa nerditud por todos sus poros y se la banca. Como Epimundo siempre tiene que aportar algo a la comunidad porque sino no puede dormir, acá van algunos escaneos de mi autoría, teniendo en cuenta de que este libro es muy difícil de escanear completo sin romperlo (y no quiero romperlo, al menos que me regalen uno extra… acepto donaciones):

Game convention - Comic Book Guy

Torneos de juegos.

Types of fantasy gamers

Los doce tipos de jugadores de rol… muy bueno, creo que varios se van a sentir identificados.

Revenge of the T-shirts

Acá pueden verse varios modelos de remeras… algunos están bastante buenos, aunque queden feos sobre la panza de un gordo nerd.

Coleccionando comida!!

El fabuloso mundo de la comida coleccionable!! Esto va dedicado sin dudas a Meloncorp. Es muy pero muy bueno y da ganas de ponerse a comprar latas de salsa y guardarlas en un folio.

La habitación friki

La habitación del sujeto de las historietas… cuando era adolescente. Me encantaron las sábanas de Battlestar Galactica :D

Mi sueño es completar la colección (creo que son 9 libros por ahora) porque la verdad es que son bastante divertidos y se nota la mano de Matt Groening en todo esto. Disfruten los scans y coleccionen porquerías, que para eso estamos en la vida…

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