En mi búsqueda incesante de juegos de mesa estilo “dungeon crawling” (esto es: juegos en los cuales conducimos los destinos de uno o mas aventureros que deciden meterse adentro de un calabozo a matar bichos) me acabo de topar con este solitario con dados llamado “Delve”, y la verdad es que me sorprendió tan gratamente que he sentido el loco impulso de abandonar mis variadas y lucrativas actividades diurnas (ej: descular hormigas) para acudir raudo y presuroso al teclado de mi PC y contarles a todos ustedes las grositudes que este jueguito nos depara.
Se imaginan un Dungeons & Dragons simplificado, para un solo jugador y con una mecánica basada en el Yatzhee o la “Generala”? Si no se lo imaginan es porque aun no probaron Delve. Pueden descargar el reglamento de aquí (la versión en español también está disponible) y jugar las dos aventuras que vienen por “default” (y son una masa). Si se cansan, tienen mas expansiones y aventuras extra, incluyendo una versión basada en cartas y con una ambientación “victoriana” de fantasmas, mansiones encantadas y toda la bola. O sea, si te gustan los Print & Play (y tu vida social no es una cosa que digan que bruto, que vida social tiene este cuate) corré ya mismo a tu impresora amiga y ponete a matar bichitos y abrir cofres con “sorpresa”.
Mas allá de mi recomendación, les cuento un poco de que va la cosa: Comenzamos la aventura con cuatro personajes a nuestro mando: Un Guerrero, un Ladrón (o “asesino”), un Mago y un Clérigo. Lo típico de Dungeons. Nos enfrentamos a diversos monstruos y desafíos tirando seis dados de los comunes (de los de puntos) un máximo de tres veces (como en la Generala) separando los que queramos en cada tiro. En base a los juegos que logremos armar podemos utilizar a nuestros personajes y sus poderes. Por ejemplo: Si sacamos escalera, el clérigo puede curar puntos de vida de cualquier miembro del grupo, si metemos “poker” el mago puede tirar una bola de fuego que hace 4 puntos de daño al enemigo que elijamos, etc. Se pueden utilizar varios personajes por ronda (Siempre y cuando tengamos los dados para hacerlo, y dado que se usa para un personaje no puede usarse simultaneamente para otro). Luego de pasar nuestra ronda, hacemos una tirada por nuestros enemigos y descontamos los puntos de vida -en caso de que los bichos nos hayan pegado- dentro de nuestra Party.
El juego tiene un componente importante de azar, pero también de estrategia, gestión de recursos y toma de decisiones difíciles (“debo intentar una escalera para que el clérigo cure a todos los personajes, o me la juego a matar a los enemigos primero con el Rogue, aun a riesgo de seguir con poca energía y morir la próxima ronda?”), todo con la mecánica de la Generala! Me pareció un sistema tan ingenioso que no podía dejar de compartirlo con todos ustedes, chamacos amantes de la buena vida y las emociones fuertes en la intimidad del hogar.
La primer misión (Starter) me pareció fácil, pero eso es porque cuando pasé por el cofre de la felicidad pude tomar la flecha que mata al dragón final solamente tirando tres “unos” con los dados… una ganga. Increiblemente mi mujer también ganó la aventura teniendo el mismo ojeti que yo a la hora de revisar el cofre, así que calculo que para seres mortales con mucho menos culo la cosa se puede complicar. La segunda aventura (Sands of Time) es bastante jodida y te obligará a pasar por momentos de mucha “nerviosidad”.
Así que ya saben: Un juego solitario, Print & Play, estilo Dungeon Crawling y con una mecánica simple y divertida… avisados quedan.
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