Pues si, la aventura de la Torre Congelada ya ha quedado atrás, y hemos tenido que retornar al pueblo con las novedades… Ya era hora de volver a jugar al Dungeons & Dragons y estrenar mis nuevos dados de 20 y 12 caras…
Y es que yo, que siempre he sido un amante de los juegos de “azar” y de apuesta, me he dedicado pura y exclusivamente a aprovisionarme de diferentes tipos de dados (transparentes, de colores, de poker con los símbolos de la Reina, el As, etc) pero siempre de seis caras. Lo clásico, vamos… Ahora que me compré dados de muchas caras pues al fin me recibí en la materia que me faltaba para lograr ser una persona plena y llena de pasatiempos dispares. He pasado de la agobiante atmósfera del casino a la… agobiante… atmósfera de una mesa de rol. Paso muy necesario para hacerle honor al subtítulo de Epimundo, por otra parte…
Mi personaje Karnth (un clérigo humano, proveniente de las tierras “arábigas” de Forgotten Realms y por lo tanto acostumbrado a la vida en el desierto) a tenido que sufrir el frío de zonas mas cercanas a Icewind Dale que a lo que uno pueda imaginar cuando le nombran “Las Mil y una Noches”. O sea, la está pasando mal. Aun así nos hemos embarcado en una nueva aventura que consiste en recuperar dos armas mágicas robados del pueblo, y cuyo destino final suponemos maligno. Como estamos en medio del quilombo (y solo hemos podido recuperar otras armas robadas pero no mágicas) aun no puedo contarles cual es el desenlace, pero lo importante (para mi) es comentar que Karnth ha subido de nivel! Que emoción para mi poder subir de nivel en el Dungeons & Dragons de “lapiz y papel”, luego de haber experimentado siempre esta sensación a través de los RPG de computadora.













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