feb 02

Hace mas o menos una semana atrás, estaba yo visitando mi plantel de Hattrick (que, dicho sea de paso, viene muy bien encaminado y está a punto de ascender a 6ta división) cuando me encuentro con el mensaje de correo de un asiduo lector de Epimundo (y Hattrickero, obvio) en el cual además de proferir muy amables palabras, me recordó lo groso que es el Montezuma´s Revenge y me incitó a hacer una review del mismo…

Me dejó pensando en la vorágine de la vida moderna y en como uno se va olvidando de las cosas que le gustan, postergándolas ad infinitum… y es que realmente hay muchas cosas por hacer ahí afuera: Miles de videojuegos modernos AAA o Indies, juegos de mesa para imprimir y armar, historietas nuevas del reboot de DC, papertoys, libros, juegos de rol, juegos de naipes… Todos los que de una u otra manera somos un poco frikis contamos con un largo listado de temas a tocar en la brevedad, y sinceramente no se nos suele ocurrir muy seguido patear el tablero y retroceder 28 años para hacer la reseña de un juego de Commodore 64 y seguir agrandando la pila de “postergados”… Pero que carajo, para eso estamos los retrogamers: Para ponerle huevo y ayudarnos entre nosotros.

Así que estimado usuario de Hattrick “dmassive”: Acá va el homenaje a Montezuma´s Revenge. De los otros temas me encargaré pronto, pero no será hoy.

Corría el año 1988. La Guerra Fría estaba llegando a su fin, Rick Astley nos volaba la capocha a todos con su movimiento de cadera y la domesticación del doberman estaba alcanzando su cenit. En medio de todo este despelote un niño juega con su Commodore 64 en una de esas tardes calurosas de diciembre (o quizás marzo). Ese niño era yo, y el juego que se dibujaba en la pantalla del viejo televisor Sanyo era el Montezuma´s Revenge. Una sonrisa ochentosa se dibujaba en mi rostro, mientras decía para mis adentros “wow… que copante”.

Y si, que GROSO que es este juego. Cierto es que destila grasitud por sus cuatro costados gracias a ese cocoliche de sabores a los cuales nos tenían acostumbrados los juegos de esa época… Pero que le vamos a hacer: Amo la grasa. Ambientado en una vieja pirámide azteca (o algo así, ya que el título del juego no dice Moctezuma sino “Montezuma”… Calculo que por problemas de Copyright ya que Televisa debe tener los derechos del emperador Mexica… o algo así) personificamos a una especie de Indiana Jones del subdesarrollo apodado (o llamado?) “Panama Joe” cuya misión es robar oro, esquivar monstruos, evadir trampas y explorar todo el enorme “dungeon” azteca que se le abre ante sus ojos.

Pura magia.

Pero nada de esto explica por si solo la grositud del Montezuma´s Revenge ni lo diferencia de lo que podría ser algo así como un clon de Pitfall. No se confundan, amiguitos, ya que estamos ante uno de los mejores juegos de plataformas para la C-64 (y si me apuran, de toda la década del 80). Y no solo de plataformas, sino también de exploración. La detección de colisiones es Exquisita (no podemos culpar al juego por nuestros propios errores, para bien o para mal) los “puzzles” son simples y divertidos, y la dificultad es Perfecta. Logicamente que para las mentalidades actuales se trata de un juego difícil, pero hoy en día todos los juegos están hechos para ser ganados así que no hay punto de comparación con ningún otro juego de la era dorada de las Home Computer. Creanme que la dificultad es genial, y reventar la tumba de Moctezuma nunca fue tan divertido.

Calaveras, arañas y serpientes serán nuestros principales enemigos, los cuales podremos esquivar sin mas (saltándolos, generalmente) o intentar matarlos, aunque para ello debemos llevar en nuestro inventario una espada previamente recolectada por ahí, que desaparecerá luego de ser usada (espadas descartables, yeah!). Entre los obstáculos podemos nombrar el fuego, paredes de rayo laser (si… les dije que este juego tenía mucha materia grasa) que se encienden y apagan cual si fuesen manejadas por el pelotudo de TN, cintas transportadoras (que generalmente nos dirigen hacia la muerte misma) y puertas que solo se abren con las llaves del mismo color. En cierto modo la dinámica del juego gira en torno a las puertas y llaves, pero tranquilos que no lo convierte en nada engorroso, todo lo contrario.

Los gráficos son simples pero efectivos (como podrán comprobar en las capturas de pantalla que con tanto amor capturé y subí a Epimundo. Todas capturas propias y en orden de aparición, eh? Menudo trabajo de investigación arqueológico), y la ambientación está muy bien representada con las herramientas de la época. Lo que mas me gustaba de este juego en mi infancia era el toque mexicano-azteca, los barriles, los sombreros, las calaveras y hasta la apariencia física del protagonista (muy peculiar y original). En el aspecto sonoro el juego no nos dice gran cosa y sinceramente no se destaca por ese lado, aunque la musiquita de “La Cucaracha” cada vez que sumamos una vida extra es el toque de alegror que necesitábamos por aquellos tiempos. Y poco mas…

En definitiva: Uno de los mejores juegos de plataformas de la época, y uno de los videojuegos mas infravalorados de todos los tiempos. Se le ha dado manija a cada bodrio… solo por tener un nombre detrás o compartir título con alguna película de moda… Desde Epimundo.com queremos romper una lanza por este genial Montezuma´s Revenge que no aspiró jamás a llegar mas alto que lo que le correspondía, y todo lo que intentó hacer lo hizo BIEN.

Amigos retro, los invito a que le pongan salsa Tabasco al plato de comida que tengan a mano, y que le den una nueva oportunidad a este juegazo. A esquivar calaveras y profanar tumbas, antes que Montezuma se enoje…

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

Tags: , , , ,

dic 13

Recuerdan esa época gloriosa en la que nuestra C-64 era la plataforma favorita de la humanidad? Es imposible olvidar la cantidad de conversiones del arcade que nosotros como usuarios de la “panera” pudimos disfrutar en los 80′s y los primeros dos años de los 90′s. Todos los juegos de los ficho es estaban disponibles en cassette (o disco), para alegría de los niños y para alivio de los padres que habían encontrado una babysitter de 64kbytes de memoria (mucho mas que los que portaban algunos ejemplares humanos, ciertamente)

Ah! Y todos los ports eran maravillosos, verdad? todos representaban fielmente el espíritu del juego original, aun teniendo en cuenta las limitaciones de la Commodore, cierto? …
….
..

No.

Esa es “la otra cara de la historia”. Nos tuvimos que comer, entre tantos buenos ports que realmente honraban el hardware de la C-64, cientos (no quiero decir una boludez, pero la cifra se acerca peligrosamente a los tres ceros) de conversiones pedorras que no tenían ninguna razón de ser. ciertamente que cuando hay hambre no hay pan duro, y la mayoría de los usuarios preferíamos un port deficiente (en algunos casos directamente obsceno) antes que quedarnos sin jugar a nuestros juegos favoritos del arcade. Pero hubo casos emblemáticos como el del Street Fighter, en donde la conversión era tan mala (por las limitaciones lógicas de la plataforma en este caso, los programadores no tuvieron nada de culpa) que casi hubiésemos preferido que jamás haya visto la luz.

Por eso es reconfortante (y tiene gusto a revancha… Revancha por ancestrales ofensas) toparse con joyas como este Canabalt para C-64, un port que desde luego no es oficial pero que nos demuestra una vez mas que la escena commodoriana está mas viva que nunca y que todavía existe gente dispuesta a exprimir al máximo el hardware de la panera ofreciendonos experiencias similares a las que podemos disfrutar en algunas plataformas actuales (en este caso, dispositivos móviles)

Como suele decir mi cuñado, “con mucho menos hardware fueron a la Luna”…

El Canabalt (para hablar un poquito del juego, para variar) es el típico “saltar y correr” tan popular últimamente en los dispositivos portátiles. No manejamos ni la velocidad ni la dirección de nuestro personaje y tan solo nos limitamos a saltar en el momento propicio, esquivando obstáculos y precipicios mientras la carrera se acelera cada vez mas. Simple y divertido, para pasar el rato… Pero si eres commodoriano (y sin dudas lo eres, si no no estarías leyendo estas lineas) Canabalt te volará la peluca ya que es imposible olvidarse de las especificaciones técnicas y decir “wow… No parece que este juego estuviese corriendo en una C-64″, y la vas a flashear.

Por suerte todavía queda gente Buena en este mundo. tomense un trago para olvidar los malos ports del pasado, mientras juegan al Canabalt y suspiran, aliviados… Los buenos tiempos vuelven a saludar, y solo hay que estar atentos.

Nota: el juego funciona mejor en el CCS64 que en el VICE, mas que nada en lo que tiene que ver con la respuesta del teclado.

Hasta ahí llegué.

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

jul 24

“Viste Casablanca?”

La pregunta que mucha gente le hace a otra gente, en medio de una charla cinéfila, y que suele avergonzar al preguntado… “No, la tengo que ver… hace años que la tengo que ver…”

Bueno, yo miré “Casablanca”, pero nunca había jugado al Spy Hunter para Commodore 64… Y eso se me antoja peor delito que el haber pasado por alto a Bogart en el aeropuerto. Hoy el maleficio se rompió, di el primer paso en el largo camino hacia la meta de convertirme en un hombre de pelo en pecho y cassette en mano, pero igual ya es tarde: Quedan manchas en el legajo del videojueguero que no se borran con liquidpaper ni con tinner. Perdón.

Spy Hunter es uno de los clásicos de C-64. Clasicazo que sí tuve el placer de ver jugar en mi infancia -maldigo mi suerte mala de no haber podido alcanzar el joystick en aquel preciso momento… malos anfitriones, recuerdo- y que superó en muchos aspectos al original de arcade. No en los gráficos, obviamente, pero sí en varios aspectos de la jugabilidad que, increíblemente por tratarse de un juego de 1983 (!!) es terriblemente awesome. La dificultad es repugnante y nos hace putear mas que el Tano Pasman, pero esa era la norma en aquellos tiempos de pistolín en mano. Malas épocas para la lírica y los juegos de dificultad endiablada son las que estamos viviendo…

La historia del Spy Hunter -para quienes acaban de salir del cascarón y no entienden una verga de lo que les estoy hablando (aunque por cierto: que hacen en Epimundo? Deberían estar haciendo cosas dignas de su tierna edad)- no tiene la mas mínima importancia pero igual se las refiero porque la estoy leyendo directamente del manual del juego:

Resulta que encarnamos el papel de un espía del mas alto nivel mundial (Espía Deluxe) y nuestro objetivo es huir -el juego no especifica si llevamos alguna información vital en nuestro poder, aunque es probable- de los enemigos que intentarán destruir nuestro vehículo y nuestro marulo. Punto.

Así de simples eran las historias de los juegos viejitos.

Nuestro vehículo (que por lo general es un coche, pero también habrá que pilotear una lancha en determinado momento) está equipado con una ametralladora frontal que destruye todos los enemigos de la carretera que se pongan en su camino, excepto uno (que se trata de un coche a prueba de balas que solo puede ser eliminado chocándolo de costado y lanzándolo fuera de la carretera) y a su vez puede obtener armamentos extra tales como misiles y aceite -que hará patinar a nuestros asesinos-. Nuestro coche es lo mas grande que hay, pero a pesar de su inconmensurable grositud no es invencible: Si nos salimos de la pista, explotará… y no querrán saber LO FÁCIL que es salirse de la pista – o que te saquen a topetazo limpio-. Fuck.

Es un verdadero placer tener el juego original en mis manos, y una de las causas de tal sensación es este manual, que nos explica detalladamente que lo óptimo a la hora de jugar al Spy Hunter de Commodore 64 es encastrar ambos joysticks en un dispositivo plástico que los “unifica” y simula la experiencia de tener Un Solo Joystick con dos fire-button. Hasta la llegada de la Nintendo Entertainment System que los mandos de juego contaban con solo un botón de disparo, y algunos juegos -como este- veían resentida su jugabilidad, mas que nada por tratarse de conversiones del arcade, donde la cantidad de botones nunca era un problema.

Yo no tenía idea de que existiese un accesorio de ese tipo para nuestra Panera favorita, y obviamente se me llenó el culo de preguntas al leer el manual. Una masa.

Spy Hunter nunca estará en mi Top Ten (y tal vez tampoco en mi Top 20), pero me siento aliviado de haberlo podido jugar y disfrutar en todo su esplendor, aunque ya hayan pasado mas de veinte años de aquella fatídica tarde en la que estuvo muy cerca mío y se me fue. Ahora forma parte de mi colección privada… Haga como Pinki, y cómprese un Gambertuni 500 con lanzamisiles incorporado. No sea nabo.

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

jul 08

“Commando”. Junto con Ikari Warriors, el shoot´em up “de a pié” mas reconocido de todos los tiempos. Y con total justicia ya que es un juegazo a muchos niveles.

La versión original (la de los arcades) era fabulosa: gráficos y jugabilidad impecables. Pero los commodorianos sabemos bien, oh sí que sabemos la verdad de la milanesa: La conversión para la “panera” resultó ser mas corta (asquerosamente corta, a decir verdad), menos colorida y con mas bugs… pero portaba la mejor banda sonora que un videojuego haya sabido portar.

Solo por la canción vale la pena jugarlo, y gracias a ella se le perdonan los momentos de ralentización (cuando se abría el portón del final de cada nivel…), los parpadeos de imagen y hasta su escasa dificultad -costaba tan poco darlo vuelta y superar sus escasos tres niveles, que uno se quedaba con ganas de mas-. Pero el jugador hogareño de joystick en mano y ojos vidriosos siempre desea mas, y lo peor de los deseos es que, en ocasiones, se cumplen…

Acabo de jugar a la remake del Commando de C-64 para PC. Igualito, solo que sin los bugs, mas largo y MUCHO MAS DIFÍCIL, en especial por las granadas -que se zarpan en rápidas y se te introducen en el opi casi sin que te des cuenta, joven soldado que luchas por la libertad del sprite-. Me costó pánico y horror llegar al 3er nivel, y de pasarlo ni hablemos. Excelente y compatible con Windows 7, pero muy difícil, como queríamos que fuese el original…

Lo mejor -y lo peor- de los deseos es que, si vivimos en el siglo equivocado, se cumplen…

Un poco de música:

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

jun 20

Arrancó Wimbledon, el Grand Slam mas groso, histórico y prestigioso del mundo del Tenis. A su vez parece ser uno de los últimos bastiones del cesped como superficie de juego, y es que ya casi en ningún lado se hace picar la pelotita sobre el veloz pastito…

Pero existe un lugar en donde la vegetación nunca se seca, la lluvia no moja y los jugadores no tienen ningún tipo de problemas con el pique de la pelota: El International Tennis de Commodore 64.

Como los mas avispados recordarán, International Tennis forma parte de la mini-colección que los ingenieros-magos-filósofos-programadores de Commodore nos supieron regalar allá lejos y hace tiempo y que también incluye los títulos International Soccer e International Basketball (de los cuales ya hablaremos a la brevedad). Excelentes juegos deportivos -particularmente el de basquet-, divertidísimos y muy avanzados para la época y el hardware que aun se estaba “descubriendo” (no hay que olvidar que los juegos que mas jugo le sacaron al hardware de la C-64 aparecieron recién a finales de los 80).

El “… Tennis” es tal vez el mas simple tecnicamente hablando de los que forman la trilogía, pero ni falta que le hace, ya que con eso le bastó para convertirse en el mejor (o al menos “uno de los mejores”… no hay que olvidarse del “Passing Shot”) juego de raqueta que vió la luz para nuestra querida panera. No es ninguna maravilla gráfica ni sonora, pero su jugabilidad te rompe el marulo y lo convierte en una joyita que aun vale la pena probar. Tenemos libertad total para poner la pelota donde se nos venga en gana (solo hay que practicar un poquito… un poquito bastante) y con tan solo una palanca de mando y un “fire-button” (como era usual en los juegos de los 80s) podíamos meter tiros largos, cortos (casi “drops”) esquinados y simples devoluciones de apuro… Todo depende de que movimiento hagamos con el joystick en el momento de conectar la pelotita.

Otro golazo de media cancha es el saque, bastante bien recreado y muy personalizable (en serio, el juego es tan flexible que nos permite sacar de diversas maneras y forjar un “estilo” propio). Pero lo que mas me gusta de este juego es, además de su simpleza y su versatilidad, la disposición de la cámara: Cuantos juegos de tenis conocen en donde el partido se vea de costado? Pocos, sin dudas, y solo por eso vale la pena.

Para finalizar quiero mostrarles un par de fotos del juego en su soporte original, su “manual” de instrucciones y su cajita. Forma parte de mi colección privada por obra y gracia de E-Bay (BENDITO SEAS, DIOS DE LAS SUBASTAS)

Hermoso.

Esto me hizo acordar de que tengo varios juegos originales de Commodore para mostrar y comentar en Epimundo (desde hace ya casi un año que vengo aprovechando algunas gangas, principalmente por el lado de Inglaterra), así que me tengo que poner las pilas y compartir mi suerte con ustedes.

El juego lo pueden descargar de aquí. Con la tecla “restore” (que en los emuladores muchas veces es PgDown o alguna de esas de control) vamos al menú del juego, con F1, F3 y F5 seleccionamos todo lo referido a quienes juegan y que colores de vestimenta usan (aunque en Wimbledon de la “vida real” solo se acepte el blanco) y con F7 comenzamos el partido.

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

may 16

Cada vez que sale un nuevo juego para la Commodore 64 me doy cuenta de que las cosas no pueden sino mejorar en un futuro. Cuando uno cree que las vetustas máquinas ochenteras (e incluso noventeras) van camino al cementerio, la cruda realidad me demuestra que la historia es impredecible y que la escena “retro” está, paradojicamente, mas viva que nunca. Es mas: Salen mas juegos ahora que en 1998, por poner un año.

Los commodorianos tenemos una eternidad de alegrías, por suerte. Y si siguen saliendo juegos como este “On The Farm” entonces también tenemos asegurada la diversión.

Tal parece que se trata de la segunda parte de un juego acaecido en el año 2010 y que no pude jugar en su momento (por lo tanto no puedo comparar), así que no voy a hacer ningún tipo de comparación y lo trataré cual si fuese un título completamente independiente. En “On the Farm – Part 2″ nos metemos bajo la piel (y los pelos) de un perro ovejero cuya labor es la de -obviamente- guiar a las ovejas hacia el corral… Para ello nos valdremos de empujones (a efectos de corregir la dirección ovina y enfilarla hacia la puerta) y de ladridos (que asustarán a las pibas y les harán cambiar de dirección). Como verán un argumento muy original y cool ya que Quién no quiere convertirse en perro de vez en cuando?

Bueno, luego de esta breve explicación del “argumento” del juego y su mecánica solo resta decir que la cosa se complica a partir del 2do nivel y la aparición de enemigos tales como un gato negro, un zorro, aves que nos tiran caca desde el cielo, etc. Estos personajillos no tienen mejor cosa que hacer que rompernos las pelotas, lastimar a nuestro personaje (y hacerle perder vidas, de paso) y comer nuestras ovejas -lo que termina siendo igual de fatal para nos, ya que por cada nivel tendremos un cierto objetivo basado en la cantidad de ovejas que logren llegar a destino… y no son infinitas precisamente-

Yo pude llegar hasta el 4to nivel. En el tenemos que esquivar hongos venenosos mientras cumplimos con nuestra loable tarea de empujar a las lanudas. Dificilísimo este último, eh. Hasta acá llegué al menos por ahora…

La verdad es que este “On the Farm” es una gratísima sorpresa dentro del mundo de la Commodore 64. Me encantó. Los gráficos están muy bien detallados (con matas de cesped que se mueven por el viento!!! ) y los movimientos de nuestro personaje la rompen. La dificultad va increscendo de un modo bastante lógico y no es para nada frustrante. La ambientación es terriblemente Ingalls y le aporta cierta frescura al panorama gráfico de nuestra panera favorita…

Tan solo se echa en falta un mejor aprovechamiento del chip SID (los ladridos brillan por su ausencia!) pero esperamos que el autor corrija estos detalles en una futura versión. También se podría mejorar el sistema de detección de colisiones oveja-perro ovejero que, sin ser engorroso, a veces cuesta enganchar.

Lo pueden descargar de aquí.

Viva la C-64.

Cambio y fuera.

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

Tags: , , , , ,

mar 25

Machachas! Kakaraja´standazanda?

Me gusta comenzar los posts con frases locas de Cha-Cha-Cha (favor de ver este video de “los hermanos Bonano” para comprender mejor la situación). También me gustan otras cosas que no vienen al caso.

Y me gusta Bomb Jack, en su versión Commodore 64. Si, lo quiero a pesar de todo.

Todos sabemos que el Bomberman es la verdadera autoridad mundial en Videojuegos de Bombas (una categoría algo traída de los pelos, pero bue…) Bomberman se convirtió en el ícono absoluto de los personajes que a diario deben lidiar con explosivos, y la verdad es que merecida tiene su fama ya que desde el primer juego (en la NES) hasta los últimos con modo multiplayer online, etc. que la franquicia nos ha sabido regalar gratos momentos de alocado frenesí por laberintos color cián… y bombas, muchas bombas.

Lo que el pueblo quiere son bombas. Al viejo estilo, eh. Las que parecen bolas de bowling con mecha.

Pero hubo también otro personaje allá por el año 84, cuya misión era exactamente la opuesta a la de nuestro amiguito con casco de moto: Desactivar explosivos. Unos terroristas malos malos malos muy malos (como todos los terroristas… y no se olviden que todo aquel que pone bombas es TERRORISTA, así con mayúscula, como nos lo dice la CNN) han puesto bombas en zonas de alto contenido turístico (las pirámides de Giza en Egipto, la Acrópolis, etc.) y nuestra misión es apagarlas… en lo posible en orden establecido por el juego mismo (lo que nos hará subir nuestra cuenta de bonus y nos proporcionará items valiosos).

Pero bueno… la macana es con los del pueblo, vió? Traen unas brutas escopetas…

(Estoy tan fascinado con la página TVtropes.com que no puedo evitar linkear todo con todo y referenciar constantemente aspectos de la cultura popular -o al menos “mi” cultura popular-. Para los que no conocen esa página, se trata de una especie de wikipedia de los clichés o “tropes” usados dentro de la música y la ficción. Una cosa te va llevando a la otra y terminás abriendo 200 pestañas en tu browser y enterándote qué cosas tienen en común Bomberman y Pinocho)

Bueno, pero el caso es que hay enemigos, de lo mas variados… y tratarán de hacerte la vida imposible (y matarte, de paso… o sea, te hacen la vida imposible en el strictus sense de la parola). Nosotros solo contamos con nuestra habilidad para saltar -y saltamos muchísimo, hasta la parte mas alta de la pantalla- y algún que otro power-up que convierte momentaneamente a nuestros enemigos en bichitos comestibles, muy al estilo pac-man.

La dificultad es por momentos excesiva. De niño me volvía loco este juego y a la vez me fascinaba, no solo por su jugabilidad (originalísima aun para los estándares de hoy en día… no conozco muchos juegos de plataformas donde nuestro personajes practicamente vuele de los saltos que da) sino también por su música, cortesía del chip SID. Eso si: Los gráficos son horríblemente confusos:

Lo que es un ejemplo de “dificultad trucha” o provocada por errores técnicos mas que por un concienzudo análisis previo. Te cuesta distinguir bombas y enemigos de los puros fondos de pantalla que adornan cada nivel… y eso es maaaaalo.

Pero bueno, a Bomb Jack se lo ama o se lo odia, y yo LO AMO. Mas que nada en su versión de Commodore, con su apagada paleta de colores (así es como me gusta, que le vamos a hacer… nostalgia power).

Lo que nunca bajo ningún concepto deben hacer es jugar a alguna de las secuelas del Bomb Jack… son pura basura. Esto podría ser un típico caso de secuelítis aguda, pero es peor aun. En serio, no jodan, jueguen al Bomb Jack I y colaboren con el equilibrio universal haciéndole un poquito de contra al glorioso Bomberman.

Ah, y apúrense a completar los niveles, ya que a cada segundo que pasa la cosa se pone pior. Palabra de Don Epi.

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

mar 12

A ver a ver… Press Play on Tape…

Waiting…

Ah, no detectás nada, hijo de puta? Yo, que te alimenté, que te llené de mis esperanzas y tomé tus frustraciones de motor oxidado… Maldito Datasette, por qué no me mostrás el nombre del juego al menos?

Y en ese momento recordé todo. Mi cerebro se pegó una vueltita por la década del 80 y me comunicó que así eran las cosas por aquellos tiempos y que yo lo había olvidado por completo. “Epi: La Commodore es una amante exigente… y el Datasette tiene problemas habituales en su cabezal”. Cierto, muy cierto… Me dejé llevar por las comodidades del nuevo milenio, por los mp3 y los emuladores, por Youtube y Facebook, por internet y los discos rígidos que cuentan en Gigas…

Avergonzado estoy. Casi olvido mis arcaicas raíces. No volverá a pasar señora C=

Armado de un destornillador de relojero me dispuse a corregir ese maldito azimuth (elevación) del cabezal lector de la casettera. Estimado lector: Si usted tiene menos de 18 años (en ese caso probablemente haya entrado a Epimundo.com de pura casualidad y es difícil que volvamos a vernos) debe saber que en el pasado los juegos de computadora venían en Cassette de audio. No, en disco de pasta no, por suerte… Pero sí en Casete. Hermosos eh, con sus empaques atractivos, sus cajitas coloridas y todo eso. Pero eso si: Lentos y problemáticos.

Ajustar el tornillito para que el cabezal se coloque a la altura e inclinación correcta… Y no puedo olvidarme (es que ahora llueve, y es tiempo de escarbar recuerdos…) de mi viejo puteando al Datasette y amenazándolo de muerte. Y al encargado de la tienda de computación de la época explicándome que no es que esté mal grabado el jueguito, lo que pasa es que tengo que meterle un fierrito por el agujerito al cabezalcito………

Bueno, bueno. Me volví grande y quejoso. Perdón Commodore 64, no soy digno de ti si no me tomo las cosas con calma y te disfruto lentamente cual si fueses una paella a la valenciana. Los placeres de la vida, despacito son mejores.

Oh Yeah!!! Ese es mi pollo datasettero! “Found Theatre Europe”!!!

Y esas franjas horizontales que llenan toda la pantalla… Repitan conmigo: “Turbo Load! Turbo Load! Turbo Load!”.

Saben que? La vida no es tan fea, después de todo…

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

feb 17

La Panera está de fiesta, seoras y seores, porque salió un nuevo juego y, para variar, es muy bueno!

Lady Kakerlak es una especie de Pac-man mezclado con Guzzler (otro groso juego commodoriano) y algún otro jueguito que se me escapa en este preciso momento. Laberintos, pastillitas comestibles, enemigos, calaveras que no hay que tocar so pena de perder una vida (en lineas generales, a las calaveras no hay que tocarlas, bajo ninguna circunstancia, y esto es sabido por los gamers de todas las edades) y -el punto mas destacable- compuertas giratorias que nosotros podemos rotar y los enemigos no.

La dinámica de las compuertas nos incitará a “encerrar” a los enemigos en un sector de la pantalla quedándonos a salvo y solitos… pero cuidado! porque luego nos será difícil ingresar a la zona prohibida. En el video que da comienzo al post pueden verme a mi haciendo boludeces con el Lady Kakerlak (bueno… era la segunda vez que lo jugaba, tenedme paciencia, chavales), pero puede servir como pantallazo general de la jugabilidad.

En el aspecto técnico este juego poco tiene que decirnos… ni los gráficos ni el sonido exprimen las capacidades técnicas de la mejor máquina de juegos de la historia (si, soy un poco chauvinista… que le vamos a hacer). En lo que destaca es en el gameplay… y en el editor de niveles, que le otorga un plus que extiende la vida útil de la arañita mas polenta de la commodorosfera.

Lo bajan de acá, y lo juegan con cualquier emulador. Lo digo bajito para no levantar sospechas:

La escena C-64 está mas viva que nunca!

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

feb 07

Hay momentos en la vida de un hombre…

Mentira, no los hay. Iba a comenzar el post recurriendo a la clásica artimaña de “hacer trascendente lo insignificante” pero sinceramente al menos por hoy voy a dejar de comportarme de ese modo. Y es que hay un momento nal vida de un hombre en el cual se hincha las pelotas. Y esto sí que es trascendente.

De todos modos -y aunque adhiero a la idea de que el tiempo es uno solo, es un “continuum” y que no existen momentos sino que mas bien es todo un gran momento, desde el Big Bang hasta ahora- les quiero comentar algo que sinceramente me pone muy contento y hace revivir mi fe en la humanidad y en el video compuesto: Me hice dos cables Audio-Video, uno para la Commodore 64 y otro para la Mega Drive de TecToy. Ya basta de cables de antena. Ya basta de radiofrecuencia con “fantasmita” y Canal 2 tratando de ingresar en medio de una partida de Boulder Dash.

Si, se podría decir que soy feliz.

Tanto la SEGA brasileña como la Commodore 64 tienen una salida de video compuesto idéntica (no en la disposición de los pines activos! me refiero a la ficha). Gracias a esta página pude enterarme que lo único que necesitaba eran dos cables RCA con estereo (esto es para que no salga sonido por un solo canal, pero a la hora de soldar la ficha a los cables tanto Left como Right van unidos, porque total la C-64 y la SEGA tienen sonido mono), dos fichas DIN-5 (muy usadas en consolas de sonido, por lo tanto fáciles de encontrar) y mucha paciencia con el soldador y el estaño…

Tened mucho cuidado mis queridos retoños de electricista… Pero también tened fe! Porque esto pone fin a la tiranía de la mala calidad de imagen. En el caso de la Commodore fue una grata sorpresa -ya conocía la calidad gráfica del Sega con video compuesto- ya que tenía entendido que no sacaba composite sino solo “crominancia-luminancia” (así de jodones eran los ingenieros de Commodore), pero tal parece que sí, que usando una sola patita se puede sacar video para nuestros queridos televisores CRT y LCD actuales, sin necesidad de poseer el benemérito monitor de 13 pulgadas que recibía luz y color por separado.

Amo los emuladores, pero no hay nada comparado a usar el hardware original, al menos para los que somos coleccionistas y nostálgicos además de simples videojugadores (o “gamers”). Así que si eres un meticuloso insoportable como yo, haz click en el link y a soldar se ha dicho.

Seguí a Epimundo en Twitter (followeá y serás retribuido)

Share

Tags: , ,