Ah, la Limonada!! Bebida refrescante, digestiva, que sabiamente combina lo dulce y lo ácido. Se consume todo el año, pero gana protagonismo exponencialmente en verano -y en los últimos días de primavera-. Todos sabemos como prepararla ya que sus ingredientes son tres y las instrucciones son tan boludas que hasta un perro podría seguirlas (si tuviese un exprimidor de limones, claro), pero saben que? Existen formas de mejorar el brebaje y llevarlo a la 1ra División. Salgamos de lo obvio, machachos y machachas, y ya basta de exprimir limones y mezclarlos con agua y azucar así como así…
Bailemos con los dioses del limón, envueltos en sábanas blancas y adornados con hojas de menta sobre nuestras cabezas… Exagero? No crean, eh. Sigan leyendo:
Encontré esta receta en Instructables.com, una de las mejores páginas del universo, plagada de yankis locos que fabrican bazookas lanzadoras de papa, regaderas para la ducha usando de materia prima un contenedor de CDs, y como no: LIMONADA CASERA. Esta bebida, si es cierto todo lo que nos cuentan las películas e historietas, es toda una institución allá por el Norte. Es costumbre durante el verano que los pibitos instalen puestos callejeros de venta de limonada, y no hay abuelita que no prepare cotidianamente el amarillo brebaje para sus nietecitos y nietecitas (en Argentina se dice “nietitos”, pero uno se va poniendo medio pelotudo y dice cosas raras, mas que nada para llenar espacio). Así que es lógico suponer que si alguien la tiene clara en esto, ese alguien es estadounidense.
Esta receta es la que deben leer, mis estimados amigos. Si saben inglés, ya mismo hagan click en el link y gocen la sabiduría del limón. Para los que aun no dominan el idioma de Shakespeare y Snoop Dogg, acá va una breve explicación en nuestra lengua (la de Cervantes y Bonavena):
Los ingredientes son estos: 6 limones, 400 gramos de azucar, una taza de agua, una pizca de sal y unas hojas de menta (lo ideal es que sea menta fresca, pero como se vuelve una misión Casi Imposible para cualquier cristiano que no viva rodeado de plantas exóticas, yo la hice con un par de cucharaditas de menta deshidratada -previamente humectada con un poco de agua-).
Pelamos dos limones y cortamos la cáscara en tiritas (tipo juliana). Luego exprimimos el jugo de todos los limones (incluyendo los que han sido pelados, claro) y lo reservamos. Ahora viene el SECRETO:
En una olla mezclamos el azucar, la sal, el agua y las tiras de cáscara de limón. Llevamos al fuego revolviendo cada tanto (no es necesario revolver mucho) y dejamos hervir durante cinco minutos. Retiramos del fuego y dejamos caer la menta, ya sea fresca o deshidratada. Dejamos reposar quince minutos (hasta que esté a temperatura ambiente o casi), colamos y mezclamos con el jugo de los limones:
Les va a quedar un jarabe mas o menos así:
Esa maravillosa mezcla puede ser conservada en la heladera durante días enteros, y es la base para nuestra limonada. RINDE MUCHÍSIMO, eh. No le hagan caso a las indicaciones de la receta en inglés (5 a 1) ya que esto tira mucho mas. Yo lo hago con ocho partes de agua por cada parte de jarabe, pero la verdad es que tienen que ir probando ustedes mismos hasta ver cuanta frescura pueden aguantar. Queda una limonada de textura suave (casi cremosa… se nota el toque del almibar en todo esto) y un gusto celestial.
No se lo pierdan.
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