Fideos con manteca y arvejas
// Marzo 13th, 2010 // No Comments » // Comida y bebida
Oh, no, Epi! Te has quedado sin ideas? Acaso vais a instruirnos acerca de las ventajas (?) de un platillo mas antiguo y conocido que la injusticia? Quién te crees que eres para repetirnos una vez mas la perorata de lo bueno y barato que es unir manteca con pasta italiana?
Pues se equivocan. No vengo a instruirlos acerca de nada (aunque debiera, manga de incultos y crotos), pero si a contarles la buena nueva (evangelio): La manteca no se pone directamente en el plato – La manteca se puede saborizar con ajo – Los fideos con manteca pueden mezclarse con arvejas – Y TODO ESTO QUEDA MUY BIEN Y ES PARA AUTOCAGARSE A TROMPADAS.
Ah! Y es barato, y todos los ingredientes se consiguen en cualquier alacena de cualquier casa… Te lo vas a perder?
Epimundo construye y Epimundo dignifica, pero hoy te voy a contar como durante siglos la humanidad (o al menos la mayor parte de la humanidad que vive en la República Argentina) ha vivido equivocada. Las madres holgazanas y los padres borrachos han contribuido a que nuestras cenas “rápidas” consistan en un plato de fideos recién hervidos y un pack de manteca (o “mantequilla” para nuestros lectores del resto del globo) abierto, listo para ser masacrado en la mesa misma y adicionado en pequeños cubos sobre la superficie aun caliente de la pastashuta. Es eso rico? Si, como no, es muy rico porque tiene mantequita… Pero se puede hacer mejor.
Para eso derretimos sobre fuego muy suave mas o menos 100g de mantequilla a la vez que adicionamos un par de dientes de ajo fileteados y sin el cosito verde que todo lo jode (le sacamos el brote que lleva dentro porque no tiene buen sabor y trae problemas non sanctos). La idea es que la manteca se “clarifique” (esto es: se transparente debido a la separación de la materia grasa de las impurezas que la acompañan y se manifiestan en forma de “espumita” cuando la calentamos) a la vez que los ajos se cocinen en ella y larguen todo su aroma y sabor sexy. El ajo es sexy, tu hermana es una casquivana… Ten bien presente esta máxima, joven Padawan, ya que su uso te abrirá muchas puertas en este mundo de valores trastocados.
Cuando los ajos se empiezan a poner oscuros (no permitir que se coloreen del todo…) apagamos el fuego y dejamos reposar. Mientras hervimos los fideos. Yo recomiendo la variedad “tirabuzón” que no son otra cosa que los “resortes”, aunque los coditos también quedan buenos para esta receta y ni hablar de los “mostacholes” o “macarrones”.
Cuando colamos la pasta, la mezclamos en la cacerola misma con la manteca clarificada y una lata de arvejas. Esto le dará un toque “campestre” que está muy bueno y nos hará sentir nuevamente cerca de los Ingalls, esa familia que tanta alegría nos trajo en nuestra mas tierna infancia cuando no entendíamos nada de lo que veíamos y nos parecía simpático ver a una cieguita pidiendo frijoles en vez de preocuparse de una puta vez por el virus que le carcomía los ojos… (uff… tengo que usar comillas).
Cuando emplatamos, agregamos sal, pimienta y una pizca de perejil picado. En la mesa adicionamos queso rallado a gusto y piaccere.
Por qué no usamos fideos largos? Porque no queda bien con las arvejas, no queda estético ni práctico. Prueben y vean, caraduras.



























