Poco para contarles por ahora, mis queridos lectores. Solo decir por el momento que estoy incursionando en otras variantes de ajedrez alejadas del clásico “FIDE Chess” que todos conocemos y jugamos en el mundo occidental. Uno de ellos es el “Ajedrez Japonés” o “Shogi”, el cual tuve el gusto de jugar hace poquito tiempo con mi compañero de Rol (y master) Gerar.
Ya ahondaré en detalles mas adelante, cuando ya posea algunas partidas mas en mi haber y mis opiniones puedan contar con mas peso específico. Por ahora solo debo decir que es un juego que me cautivó en muchos aspectos, no solo como jugador de ajedrez occidental sino también como amante de los juegos de mesa en general. El hecho de que el nombre de cada una de las piezas esté escrito con kanjis japoneses (como puede verse en la foto) y que no exista diferenciación de colores entre los dos bandos (todas las piezas tienen el mismo color y solo cambia su orientación en el tablero!) hacen del Shogi un hueso duro de roer para los neófitos… Pero hay que perderle el miedo.
Antes de que piensen que los japoneses están todos locos y no les costaba nada inventar un juego que incluya una mano de pintura blanca o negra sobre las piezas para diferenciarlas, deben saber que todo esto tiene su razón o motivo: Mientras que en el ajedrez occidental las piezas “capturadas” son eliminadas de la partida para siempre, en el Shogi cada pieza que podamos quitarle al rival puede ser utilizada a nuestro favor y colocada en cualquier casillero del tablero en el momento que creamos propicio. Esta “pequeña” diferencia en las reglas agrega niveles de complejidad inusitados, y esa es una de las razones por las que aun las computadoras no pueden vencer a los maestros humanos de Shogi.
Piezas capturadas = Ejército de reserva
Existe también otra regla bastante “japonesa” que me gustaría comentarles. En el ajedrez occidental es posible -y deseable- coronar un peón transformándolo en una pieza de mayor valor luego de haber alcanzado la última fila del tablero. En Shogi no solo los peones son capaces de promocionar sino también casi todo el resto de las piezas… y aquí viene lo interesante: Cada pieza “evoluciona” de una manera distinta, y eso se manifiesta en el tablero a nivel físico dando vuelta la ficha en cuestión y mostrando el “kanji” que nos indica que ya no se trata de un peón común, o de una torre clásica o un “Silver General” (por nombrar una de las piezas que no guardan correlato con el ajedrez FIDE), sino que estamos ante una versión mejorada de la misma, con acceso a mayor cantidad de movimientos posibles.
Alguien me chifló por ahí que Naruto (el personaje de manga y anime) juega Shogi, así que si entre mis lectores se encuentra algún fanático de lo orientaloide, le pediría por favor que no se pierda la oportunidad de aprender algunos kanjis y jugar una variante del viejo y querido chess de toda la vida.
A perderle el miedo.
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