Paren las rotativas, amigos y amigas amantes del Arkanoid (no se hagan los distraídos… SE que están allí): Un nuevo juego desembarca en las PC y viene a rendirle homenaje no solo a la totalidad del género “bat and ball” sino también a esa gloriosa estética y mecánica ochentosa que tan bien nos hace sentir a los vejetes. WIZORB es su nombre, y les volará el peluquín de un pelotazo.
A simple vista mas que homenaje parece un clon, verdad? Pero no se dejen engañar por las fotitos. En lugar de dar rienda suelta a mi teclado feroz y comenzar con la perorata estandar “rellena-posts”, voy a ser original (por primera vez en mi vida… ya la segunda no sería original sino copia) y me dirigiré directo a los bifes, enumerando las virtudes de este orgasmo en 8 bits:
-Jugabilidad clásica. Hay que pegarle a la pelotita, no dejar que se vaya por la parte inferior de la pantalla, destruir todos los ladrillitos de colores (algunos requieren mas de un golpe para desaparecer) y matar algunos molestos enemigos que rompen las bolas (o las desvían de forma impredecible y por lo tanto peligrosa). Muchos niveles agrupados en cinco “mundos” diferentes… Ahora bien, que la mecánica se mantenga en lineas generales a tono con el pasado no significa que no existan cambios importantes que le aportan originalidad a este Wizorb y lo elevan por sobre los clásicos ochenteros…
-Magia! Así es, señores. Wizorb es una especie de Arkanoid-Fantasy, ya que durante las diferentes misiones tendremos a nuestra disposición dos tipos de “hechizos” que pueden facilitarnos la ardua tarea: Uno de ellos nos permite lanzar bolas de fuego que destruyen enemigos y bloques, mientras que el otro desvía la trayectoria de la bolita (lo que puede salvarnos de situaciones complicadas, si tenemos reflejos suficientes para “entender” cuando es el mejor momento de utilizarlo). Tener estas dos poderosas armas de modo ilimitado hubiese sido un afano y el juego se habría roto por completo, así que contamos con una barra de energía (o Maná?) que se irá gastando acorde hagamos uso de los sortilegios, y que podremos cargar recogiendo unas botellitas que cada tanto caen “del cielo” (o sea, luego de destruir un bloque o destrabar una puerta mágica de la felicidad).
-Un “bat & ball” con historia. Bien podríamos obviarla, claro, pero es de agradecer que este tipo de juegos también puedan adjudicarse algún tipo de trama que mantenga unidas las misiones y aporte fluff y color al asunto. Solo para no dejar nada librado a la imaginación, les anticipo que personificamos a un mago que debe ayudar a una población devastada. Como puede ayudar? Destruyendo ladrillitos y venciendo a los jefes finales de cada mundo. Obvio.
-Estética JRPG (Juego de rol japonés) y Nintendo 8 bits. La música, los gráficos, la forma que tienen los personajes de moverse y las escenas comerciales (así es: durante el juego juntamos monedas que podemos intercambiar -cada vez que pasemos por determinados niveles- por vidas extra y powerups) nos recuerdan a aquellos años maravillosos de Familiy Game. Pero a no engañarse, porque Wizorb es un juego moderno, y los errores del pasado (niveles pelotudos, bugs, curva de dificultad zigzagueante, etc.) no han sido repetidos.
Solo me queda recomendar este juego a todos los que tienen un poquitito de alma por ahí guardada, y algunos viejos recuerdos que en realidad no son otra cosa que diversas facetas del mismo corazón, pixelado, titilante y rojizo, que nos saluda desde uno de los márgenes de la pantalla.
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