Ayer tuve la buenaventura de poder acceder a las mazmorras que abuela tan sabiamente conserva en su domicilio. Un galpón oscuro, húmedo y caluroso (aun en invierno), lleno de cajas, papeles, dinosaurios vivos, mortadelas añejándose en su jugo, una momia envuelta en papel higiénico y alguna que otra joyita que el tiempo fue erosionando pero aun conserva su valor.
Treasure. My treasure, como diría esa especie de Bernardo Neustadt de la Tierra Media.
Entré con una antorcha en la mano izquierda y una daga +1 en la definitiva y contundente derecha… Las tinieblas se iban disipando a mi alrededor y daban paso a un festival de formas y colores que me envolvían, mientras el crepitar de los murciélagos (que crepitan, aunque no lo crean) y el eco de la voz de mi abuela -que tomaba increíblemente la delantera- me perturbaba la mente…
Luego de combatir contra todo tipo de monstruos del inframundo, y mientras nos disponíamos a sanar nuestras heridas con una buena pata de pollo (funciona en los videojuegos = funciona en la vida real) encontramos una reliquia que me voló el helmet a la mierda: Dos de los famosos almanaques ilustrados por el genial Molina Campos… impresos en los años 1934 y 1935. Holy crap.
Siempre me gustaron las caricaturas de Molina Campos -en realidad son pinturas, cuadros… y me encantan. Pero me resisto a sacarlas del reino de la caricatura, no se…-. Son, sin mas, divertidas. No las analizo desde el punto de vista de “la mirada del hombre de campo de principios del siglo XX” etc. etc. aunque desde luego que hay algo por ahí. Pero esta reliquia excede todo comentario que se pueda hacer acerca de la obra “en si” de Campos… esto ya ingresa en el terreno de lo friki, del coleccionismo: Estos calendarios promocionales de las alpargatas Rueda Luna son un artículo muy difícil y apreciado, y sino hagan una búsqueda en MercadoLibre y verifiquen los precios… me sorprendió, realmente.
Pero bueno, no están a la venta. Si los quieren, que vengan a robármelos a mi castillo.
Además de este misterioso hallazgo, traje -para mi regocijo personal- un par de chanchadas retro que harían ruborizar a cualquier viejito/a. Un libro de Corin Tellado (que escribía para chicas, historias de hombres que se sacaban la camisa y mujeres que pasaban el verano pensando en eso):
Y algunas ediciones del suplemento para chicos que el diario La Nación publicaba… allá por el año 1980. Eso explica el color de las hojas:
Si, venía Flash Gordón. Y muchas historietas mas (mi mujer me hizo notar ese detalle: Las revistas para pibes de antes venían plagadas de historietas).
Me encanta. Totalmente añejo… El elegido de los criadores.
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