Uy Uy Uyy!
Decidí comenzar el post muy al estilo maestra Stricter (o “Hoover”) dándose cuenta que hay pibas que le pasan el trapo a la boluda de Lisa… y por qué? Pues porque no encuentro palabras para describir lo gratamente sorprendido que estoy con esta miniserie inglesa llamada “Sherlock” y que vió la luz en el 2010. Me rompió la cabeza, me dió vueltas como un repulgue humano y me llenó de aceitunas y cebollita picada (estas dos últimas me convierten en empanada biótica, por si no lo notaron).
Que los ingleses hacen cosas de calidad está fuera de toda discusión. Las temporadas duran tres capítulos, es cierto… Se demoran años para terminar una toma, es verdad… pero joder, con que respeto manejan la ficción. En este caso la misión era difícil: actualizar el personaje de Sherlock Holmes… Trasladar TODO el universo Holmes (con Watson, Lestrade, Baker Street 221b, etc.) a la actualidad. Reemplazar el telégrafo por los teléfonos celulares y la pluma de Watson por un blog… Da miedo, verdad? Pues me alegra decir que el asunto se ha tratado con tanto respeto por la memoria de Conan Doyle (pero a la vez con tanta audacia artística) que el resultado no solo es satisfactorio sino que destila coolness por todos sus poros.
Casi todo lo que nos hace amar a Sherlock Holmes está aquí presente, en estos tres capítulos que por ahora vieron la luz. Todas las características que buscamos, todos los guiños del pasado, TODO. Por momentos nos olvidamos que estamos viendo un “update”, y es lo verdaderamente importante sigue allí. Los que amamos el costumbrismo victoriano nos sentimos un poco apabullados por el despliegue de modernidad… pero que carajo importa? Si buscamos fidelidad los capítulos del Holmes de Jeremy Brett siguen estando allí disponibles para que los disfrutemos en cualquier momento del día. Esto es algo diferente. Y muy bueno.
Nuestro detective favorito sigue igual de maniático, hermitaño, misántropo y misógino (o sea, no quiere a nadie), adicto a las drogas pesadas y arrogante a la hora de exponer sus conclusiones y sus hilos deductivos. Watson sigue siendo un médico-soldado (esta vez no peleó en la India sino en Afganistán…) muy entusiasta, valiente aunque no demasiado brillante. La performance de los actores nos hace amar los personajes “nuevos” casi desde el primer momento.
Sherlock Holmes usaba toda la tecnología que tenía a mano en su época, sin ningún tipo de prejuicio. Esta nueva versión del detective es practicamente un “hacker”, además de poseer amplios conocimientos de medicina, anatomía y otras cositas siempre útiles a la hora de perseguir psicópatas. La filmación de la serie es digna de Hollywood (esto es un elogio, tranquilos) con toques modernosos -como el texto sobreimpreso en pantalla que nos revela en tiempo real los pensamientos de Holmes- que se ven mejor de lo que esperaba. Vuelvo a decirlo, esto es una grata sorpresa.
Y párrafo aparte merece la escena en la cual ambos (Sherlock Holmes y John Watson) se ven obligados a aclararse mutuamente que no son homosexuales… hilarante pero a la vez necesaria si tenemos en cuenta que un personaje como Holmes podía pasar como “raro” en la Inglaterra de fines de siglo XIX, pero en la actualidad no se hubiera salvado de la etiqueta “gay” ni en pedo.
Así que ya saben, muchachitos: Esta miniserie (cuya segunda temporada esperamos con ansias) es de VISIONADO OBLIGATORIO. No se trata de una recomendación, ni siquiera de una amenaza… Los voy a cagar a trompadas positivamente si no se la bajan Ya Mismo.
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Tags: bbc, conan doyle, inglaterra, sherlock holmes


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