Es raro lo que ocurre con algunas películas… No hace falta haberlas visto para “conocerlas”, y sus escenas mas importantes exceden el marco del film e impregnan toda la cultura popular convirtiéndose en columna vertebral de la misma. Muchas chicas no vieron Star Wars y sin embargo entienden perfectamente a que película se refieren esos dos pelotuditos que hacen ruido de sable laser mientras se pegan con palos de escoba…
Casablanca es una de “esas películas”. Todos conocemos al negrito Sam y su canción… y su “play it again”. Bogart fumando, vestido de elegante smoking blanco en el bar… y los “finales alternativos” de los que tanto se habla (y que nos van preparando para la idea de que el final de la película pudo no haber conformado a todos). Casablanca y su parafernalia inundó todo nuestro mundo, queramos o no, y su visionado era una deuda pendiente que tenía conmigo mismo. Deuda que pude saldar hace un par de días atrás.
Debo decir que me sorprendió gratamente. Esperaba encontrarme con una peli antigua (y me gustan las películas viejas… pero algunas quedan “anticuadas”, si es que entienden lo que estoy tratando de decir) y me encontré con un film terriblemente actual y “nuevo”, que envejeció muy bien y es completamente disfrutable hoy en día. No es una de mis películas favoritas y estoy seguro de que tampoco está en el top 10 ni en el top 30 de las mejores pelis de la historia… Pero es una Buena Película, y eso ya es mucho decir. Las actuaciones son muy buenas (En especial la de la pareja protagónica, claro) y los “efectos” (decorado, vestimentas, escenas en exteriores) aunque tienen un cierto toque “teatral” que choca un poco con la idea que tenemos hoy por hoy de lo que es una película (le estoy hablando a los muchachos que solo miran los últimos estrenos), no desentonan en lo mas mínimo y no nos hacen perder el clima.
Casablanca tiene política, y creo que “la tiene bien puesta”. Un Marruecos que era colonia francesa (allá por fines de los 30´) se enfrenta a la cruda realidad de la invasión nazi (primero a la metrópoli, o sea París… y luego a sus territorios de ultramar) y en su territorio conviven jerarcas franceses “libres” y “colaboracionistas”, oficiales de la Gestapo y ciudadanos franceses que ven en África la vía de escape a Estados Unidos de América. Casablanca es, para los desinformados, la capital de Marruecos y también el germen de la guerra Mundial librada en el continente africano… Cuando Rommel y sus tanques aun no eran conocidos, ya se libraba la batalla por la supervivencia de los disidentes políticos en territorio marroquí.
En medio de ese quilombo cívico-militar… una historia de amor, una pareja separada por la invasión alemana y un recuerdo de ese París que nunca fué mas trillado y romántico… pero que culpa tienen ellos, no? Que culpa tenemos todos nosotros si así fueron realmente las cosas, y así nos las han contado a través de miles de horas de cultura pop. Una linda peli, con un final inesperado y que tal vez no conforme a todos… pero para eso están las cintas perdidas y enterradas, en las que Humprey Bogart tiene un rocket-pack y cosas así.
Recomendable. Creo que ya es hora de que ustedes, malditos bastardos, reparen ese error histórico y miren de una buena vez Casablanca.
Tags: bogart, casablanca, cine en blanco y negro, segunda guerra mundial


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