El asunto de las conversiones y “ports” de los videojuegos es complicado. Hay una larga historia de escasos éxitos y rotundos (y por supuesto, abundantes) fracasos en el aspecto estético y de la propia jugabilidad. Los usuarios de PC conocemos muy bien el asunto, y sufrimos a diario los “ports” directos y sin ningún interés en el aprovechamiento de las capacidades propias de la plataforma… juegos de PS2 porteados exactos suelen verse ridículos en nuestras computadoras equipadas con placas de video actuales…
Aunque peor es nada. Cuanto mas hay para elegir, mejor…
Cuando salieron al mercado las primeras” Home Computers” exitosas (lease C-64 y Spectrum) cientos de juegos arcade se adaptaron para estas maquinolas, con mayor o menor fortuna en el resultado final. La conversión no podía ser directa, por supuesto: Nuestras amadas Commodore no tenían (ni por asomo) la potencia que las placas arcade podían alcanzar al menos en teoría. Si a eso le sumamos el hecho de que los programadores aun no sabían sacarle todo el jugo al hardware, al código máquina e incluso al basic de nuestra breadbin (jodidísimo basic, casi imposible de utilizar a la hora de generar gráficos y sprites en pantalla), el combo resultante era mas que obvio: Juegos mas pixelados, mas lentos y menos coloridos que sus hermanos arcadenses.
Pole Position fué primero convertido para ser jugado en una Atari 2600 (la primer consola hogareña porta-cartuchos en tener éxito masivo). Luego, a ese port se lo tomó, se lo modificó levemente y se lo vendió para Commodore 64… Los que conocen ambas máquinas saben la diferencia abismal de capacidades (principalmente en el audio, pero también en todo lo demás), así que hacer una conversión directa de una máquina a la otra era desperdiciar hardware.
Aun así se hizo, y el único atenuante para semejante delito era el hecho de que fué perpetrado en 1983, o sea La Prehistoria de la Commodore.

El juego no está mal, eh. A pesar de tener escasas diferencias con su hermano de la Atari, se puede jugar perfectamente y es divertido (y debió ser muuy divertido en 1983… luego envejeció DEMASIADO MAL). Yo no tuve oportunidad de jugarlo en su momento, y solo lo hice mediante emuladores allá por el año 99 (bendita internet). Conocía el Pole Position gracias a la revista Tu Micro Commodore, y aun así no llegaba a convencerme de jugarlo con esas capturas de pantalla tan poco prometedoras (esos píxeles del tamaño de la Tota Santillan… esos sprites tan exageradamente ampliados). Pero eso si: Muy colorista y por sobre todas las cosas “cálido”.
Lo estuve jugando en la Commodore de “carne y hueso” y no se si será nostalgia de algo que nunca ocurrió (es la peor nostalgia de todas eh… añorar lo que nunca pasó es terrible y de eso sí que no hay retorno ni remedio) pero me divertí mucho intentando esquivar esos autos que no son otra cosa que bólidos comandados por PELOTUDOS cuya única obsesión es interrumpirnos el paso a nosotros. En esa época los juegos de carreras eran mas bien juegos de “esquivar” postes con forma de automóviles… además, tan lentos que iban los hijos de puta… Además: Cuantos que son!
Les decía que me divertí bastante a pesar de esas tonterías propias de la época y el género… y de otras tonterías ya no tan propias, como la terriblemente irreal física de este juego. Se viene una curva? Bueno, no importa, el auto dobla solo, aunque esté mirando para el lado contrario va a intentar seguir la ruta correcta… El movernos con el joystick es casi siempre un ejercicio necesario tan solo para esquivar los autos rivales y para evitar darnos contra las vallas publicitarias (que putos que son los organizadores de la carrera. No tienen ni idea de lo que son las medidas de seguridad). En realidad hay que doblar un poquito cuando viene una curva, pero existe tal desfasaje entre lo que vemos en pantalla (entre lo que podemos intuir debido a la perspectiva de la cámara) y lo que termina ocurriendo en realidad, que lo mejor que podemos hacer es doblar cuando el auto se empieza a ir a la mierda, no antes.
Lo dicho. Un juego difícil de jugar, con varios errores, con gráficos y sonido que no son dignos para un Commodore 64… Pero un clásico al fin y al cabo, indispensable si queremos entender la historia de los videogames en los 80´. Luego vendrían los “Pitstop” para poner un poco de orden dentro de las carreras de coches Commodorianas… Pero esa es otra historia de la cual voy a hablarles mañana mismo.
Tags: Carreras, Retro, Tu Micro Commodore
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