Fideos con manteca y arvejas Haciendole un lugar a mi Commodore 64
Mar 14

Las personas que frecuentan a diario Epimundo.com conocen (o deberían conocer) mi afición por la comida. Claro, ya se: “Todos amamos la comida” contestarán los mas contestatarios y molestos de mis lectores… Pero no, no me refiero a comer cuando uno tiene hambre y sentirse muy feliz al hacerlo. Me refiero a otra cosa.

Me gusta cocinar. Me gusta mirar fotos de alimentos. Me gusta mirar “El Gourmet.com” aunque la mayoría de los platillos allí presentados están fuera de mi alcance monetario. Y por sobre todas las cosas me gusta la relación que existe entre gastronomía y cultura, hecho muy bien representado en los videojuegos basados en comida y en las películas sobre morfi.

De los videojuegos ya les hablé (aunque claro, queda mucho por decir aun). Hoy voy a contarles la historia de una peli que me dió mucha hambre y felicidad: “Cloudy with a chance of meatballs” la cual se llamó “Lluvia de hamburguesas” en latinoamérica.

cloudy with a chance of meatballs

Y de que va este largometraje de animación? Pues no hace otra cosa que contar la historia de un joven inventor y científico llamado Flint que sufre las maldades de este mundo pelotudo que no lo comprende. Así de simple. Las cosas no le salen tal cual las tenía planeadas, y los inventos (si bien buenos) carecen de terminación y siempre adolecen de algún error que invalida el resultado final. Como pueden ver en esta captura de pantalla, el muchachito en cuestión es hijo de un vendedor de carnadas a base de sardina y pretende que siga sus pasos.

Por otra parte, TODO EN EL PUEBLO NATAL DE FLINT GIRA EN TORNO A ESOS PESCADOS. Si, toda la economía depende de la sardina, que es un bicho muy rico pero dejémonos de joder, no?

Pero un buen día (y luego de otro fracaso estrepitoso), nuestro heroe construye una máquina meteorológica capaz de hacer llover comida. Ajá, ajá, si, hace llover morfi. Y para mejor: Hace llover la comida que el operador de la máquina quiera:

Lluvia de hamburguesas

Primero aconteció una lluvia de hamburguesas, para felicidad de todos los amantes de la comida chatarra. Y yo no tuve mas remedio que detener el visionado de la película e ir a prepararme algo entre dos panes. Oh por diosh.

Y luego vinieron lluvias de churrascos, fideos, y toda clase de alimentos de toda laya:

Lluvia de helado

Lluvia de helado? Yeah, como la nieve pero sin necesidad de utilizar lentes oscuros. Estoy deseando que a Bariloche le caiga una lluvia como esta, así esa ciudad se convierte en un hervidero de gordos deseosos de lamer el suelo… ah, y los empresarios de pubs y boliches nocturnos (los verdaderos dueños de la pomada) se pegan un tiro. Que lindo día será ese…

En medio de todo este temporal de alimentos altos en grasa, la trama va tomando forma y comienza a girar en torno a dos hilos argumentales: El romance entre Flint y la reportera del noticiero (que es media nerd también, aunque según parece está bastante buena) y la creciente avaricia del alcalde del pueblo, que no hace otra cosa que comer comida grasosa y engordar como un hijo de puta. Esta es la parte educativa de la película: Comer porquerías en exceso no es bueno, y la codicia es mala consejera… lamentablemente el mensaje no pasa de allí, y el resto del largometraje se basa en chistecitos y algunas coloridas escenas. Pero bueno, al menos lo intentaron.

Ah, pero muy bien

Miren esto.

Si, si, es lo que ustedes piensan. La comida se sale de control y se vuelve cada vez mas grande y violenta. La cosa se vuelve jodida y todo por el afán de convertir el otrora pueblo sardinero en una especie de “Capital Mundial del buen comer”. La máquina generadora de morfi se vuelve loca, los alimentos ven variar su composición genética (como las hamburguesas de McDonalds, bah) y el desastre es inminente:

Terminator de morfi

Recuerdan la escena de la bomba atómica en Terminator 2? Bueno, esta película tiene la misma escena… pero en vez de energía nuclear, lo que rompe todo son fragmentos de comida gigante (ahí puede verse un choclo del tamaño de una casa).

El final no se los voy a contar ya que no tengo la costumbre de ir arruinando películas por ahí. Es un poco previsible, claro, pero los 15 minutos finales tienen bastante emoción y morfi que habla.

“Cloudy with a chance…” no es una super película, pero está bastante buena, con excelente colorido en las escenas, personajes bien logrados y una temática que la hace merecedora de aparecer en Epimundo.com como presagio de la gran ola de posts sobre cultura pop y alimentación que se vienen. Me voy a comer un chinchulín y vuelvo.

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