
Existen colores cálidos y colores fríos. Los primeros son rojos, naranjas… los segundos azules, algunos verdes…
Existen melodías que abrazan y otras que, lejos de mecernos y abrigarnos, nos golpean. No son malas, no. Son diferentes… “Hangar 18″ de Megadeth es un temazo, pero nadie puede asociarlo (al menos no sin desechar todo lo realmente musical y quedarse solo con los recuerdos y emociones) a una situación placentera y hogareña, con olor a pan recién horneado en el ambiente y leche chocolatada para mojar el bay biscuit…
Y existen, por qué no, videojuegos cálidos. Sus sonidos, sus colores y temas, no se… Es todo un conjunto y se hace difícil saber bien de que estamos hablando sin embarrarnos definitivamente en el pantano de la sanata. Pongámosle que hablamos de una totalidad que nos remite indefectiblemente a la avena Quaker. La Commodore 64 sabe mucho de estas cosas y nosotros, fieles amantes de la “breadbox”, reconocemos la bondad allí donde la vemos.
Henry´s House es un juego de esos que marcaron la historia de la C-64 para bien. Un juego de plataformas terriblemente lisérgico y delirante, lleno de preguntas sin responder de esas a las cuales nos tenían acostumbrado los programadores de aquellos tiempos (que hace este personaje? De donde salió? Donde está? Por qué todo lo que tocamos nos mata? Que pasa con la ley de las proporciones? etc…) y, principalmente, lleno de calidez y magia. Desde luego que también ha marcado mi vida y mi niñez, y por eso se ha ganado un lugar en Epimundo.
Y de que trata “Henry´s House”? Pues de un jovencito llamado “Henry” (claro) que es muy inglés… pero muy inglés, como puede inferirse en esa tipografía con la “n” coronada y esa musiquita que no es otra que la de la canción “Rule Britannia“. Un muchachito británico de gorra con visera y que se parece mucho al “garoto” de los bombones del mismo nombre. Será por eso que soy fanático tanto de este juego como del chocolate brasileño…
Y que le pasa al buen Henry? No sabemos… Los juegos de la Commodore eran crípticos y misteriosos en su argumento. Solo conocemos lo que Henry debe hacer dentro del juego: escapar de su propia casa. Tenemos que guiarlos a través de ocho endiabladas habitaciones llenas de objetos que han cobrado vida propia y no dudarán en matar a nuestro inglesito si llegan a tocarlo. Para poder salir de cada una de ellas, Henry tiene que obtener la llave de la respectiva puerta, y para que esa llave aparezca es necesario que recolecte diferentes items desperdigados por la habitación. Parece fácil, no?
Pero no lo es, por supuesto. Nada era fácil por aquellos tiempos, y los verdaderamente machos nos dedicábamos a jugar durante 14 o 16 horas diarias hasta obtener maestría y reflejos. Ahora son todos maricones y tienen el “save”, pero antes no… antes, no era como ahora.
Hagamos pues un recorrido por las distintas habitaciones de este cálido videogame.
Esta pantalla nos muestra la primera de ellas, que es algo así como un botinero o lugar para guardar pelotudeces… No se, mi vieja me decía que esta pantalla representaba un lugar donde “se guardaban los zapatos” y yo le creo porque, obviamente, es mi mamá y me quiere mucho. Hoy en día el término “botinero” está terriblemente desprestigiado y nos hace imaginar a un homosexual que gusta de los jugadores de fútbol… nada mas alejado del significado real del término, así que dejen de calentarse la cabeza con asquerosidades.
Sea lo que fuese que esta pantalla representa, el caso es que el buen Henry se topa con no pocos problemas. El primero de ellos consiste en esas enormes zapatillas que suben y bajan y por cuya zona de influencia debemos pasar… obviamente con mucho “timing” y coordinación, porque al mas mínimo roce con nuestro heroe… CRASH. Si, Henry se rompe como si estuviese fabricado de vidrio.
Otro de los misterios de la creación commodoriana. Me hace acordar a ese soldado de cristal en la película “Top Secret”.
El otro gran problema de esta habitación es el mismo que el de todas las demás habitaciones que están por venir: Todo nos mata. La corona de arriba nos mata si la tocamos, la pared del medio de la habitación también… las caritas sonrientes que se mueven cual si estuviesen montadas en una calesita… también nos matan. Y por supuesto que lanzarnos al vacío y caer desde una altura relativamente alta (y creanme: En este juego casi cualquier altura es “alta”) nos hace reventar como boluditos. Así que cuidado y mucha paciencia.
Cada vez que alcanzamos la salida de una habitación nos topamos con una escena “de transición” y “no jugable”, en la cual nuestro Henry pasa de una puerta a la otra, mientras de fondo puede escucharse nuevamente el “Rule Britannia”. Un detalle a tener muy en cuenta a la hora de juzgar al programador del juego y arrestarlo por traficante de estupefacientes es el del yelmo, las espadas y el ESCUDO CON UNA CARITA. Porque eso es lo que tiene…
La 2da habitación no es otra que el baño. Y que baño! Con dentífrico, esponja (con carita feliz y degenerada) canilla, pileta llena de agua y dentaduras postizas… todas estas cosas terriblemente nocivas para nuestra salud, claro. Todo lo demás que puede verse sobre las plataformas y el suelo (tijeritas, patitos amarillos, peines y el tapón de pileta de la esquina superior derecha) es cosa buena y tenemos que recolectarla para que la llave nos aparezca.
Pero claro, al recoger el tapón la pileta se desagota (Si, la piletita que está del otro lado… o sea, estamos hablando de un tapón metafórico, un ícono en cierto modo) y nuevos objetos deben recogerse:
Además aparece en el centro de la habitación y con toda la mala leche posible, un cepillo de dientes que se mueve pa´rriba y pa´bajo. Hermosa habitación, aunque no es una de mis favoritas.
La cocina es la 3er habitación. No voy a hablar mucho de esta endemoniada sección de la casa porque sinceramente no es de mis favoritas y me parece la mas fea de todas las habitaciones. Solo diré que no paran de caernos cosas del cielo y de un modo difícil de medir y calcular (es decir: casi como que nos cae en cualquier momento)
Miren donde está Henry! Saben lo difícil que es para un niño de 5 años llegar allí? Mientras abridores de latas nos lanzan… latas?
El Living!! Esta habitación me encanta!
El televisor nos mata, el fuego de la chimenea también, y por supuesto que los pajaritos (tanto el “cu-cu” que sale del reloj como el de carne y hueso momentaneamente enjaulado) nos hacen pelota. A su vez en este nivel los saltos son muy complicados (agarrar el relojito de la parte superior izquierda evitando tocar el techo del reloj cu-cu es terriblemente molesto).
Está todo muy apretadito y eso fomenta la idea de “calidez” de la que les hablaba. Si, ya se que estoy enfermo y nadie me entiende (y en todo caso me darán la razón porque no quieren herir los sentimientos de un gordo que no se puede defender), pero no pienso dejar de explicar mis teorías.
Al recoger el relojito liberamos al canario de su jaula… ahora sí podemos usar la escalera verde para llegar a la llave y, luego, a la ansiada libertad del mundo livingdinoso.
Esta es, señoras y señores, la Habitación de los juguetes! Desde luego que una de mis preferidas. No tanto por su dinámica sino mas bien por el “tema”, claro. A Epifanio le gustan los juguetes tanto como los traseros bien paraditos.
Para llegar a la parte baja de la habitación tendremos que primero recoger el paracaidas de la derecha (representado por una mochila roja con tiras amarillas) luego caer sobre la cabina del avión que no para de sobrevolar la sala, y por último: saltar sobre la plataforma mas alta utilizando el parachute.
Ahí lo ven a Henry montado en su avión, listo para lanzarse hacia la aventura. Nótese la horrenda cabeza de payaso que sale de la caja de sorpresas. Miedo me daba eso, eh. Miedo.
Sexta habitación: El dormitorio. Me saco el sombrero ante esta obra maestra de la maldad.
Chupetes, veladores, tazas de café humeantes y símbolos de “+1 a la escalera” son los items a obtener en este nivel. Cada vez que recogemos un +1 se va formando una escalera arriba a la derecha (donde nos espera una radio hija de mil puta que no para de moverse izquierda y derecha y que hace casi imposible que podamos agarrar todas las cosas de esa plataforma sin que nos toque… es mas: Cuando yo era niño daba por descartado que este nivel requería la pérdida (o “sacrificio”, no?) de alguna que otra vidilla que tengamos por ahí guardada…
Ahí nos encontramos, subiendo la escalera… prestos a ser toqueteados por la radio maldita.
A propósito! Todo nos mata. Si, hasta las cortinas esas de mierda.
Séptimo nivel: El comedor.
Mi habitación favorita? Si, desde luego. Todo en ella es perfecto. No saben cuantas veces habré dibujado con mis crayones y fibras a los “cocineros” que suben y bajan por el aire y tienen bigote… Y las hamburguesas, y al bueno de Henry en el uniforme que mas me gusta (porque, como habrán podido observar a través de las capturas de pantalla, el personaje va cambiando de color de indumentaria según la habitación). Hamburguesas, medialunas, patas de pollo, cubiertos y un salero… Me está dando hambre.
No es para nada difícil este nivel, a comparación con casi todos los anteriores y, en especial, a comparación con el nivel que se avecina:
EL SÓTANO! O lo que demonios fuese… El último nivel, la última habitación… y una dificultad increible, que hace casi imposible ganar el juego sin perder varias vidas.
Repasemos un poco esta pantalla que no es otra cosa que una obra maestra del terror ochentoso. Un ataúd de Drácula! ABIERTO! Una bruja que no hace otra cosa que FABRICAR FANTASMAS terriblemente dañinos para nuestra salud. Arañas que suben y bajan y una especie de murciélago (o pájaro? Nunca me quedo claro que mierda es, aunque por lógica deduzco que se trata de una de esas ratas con alas que tanto nos gustan) que es por lejos el personaje-enemigo mas hinchapelotas del juego.
Lo interesante también en este espectacular nivel son los items a coleccionar: calaveras, huesos, dagas (para matar a Drácula, quizá) y crucifijos, que a su vez cumplen la función de hacer desaparecer al murciélago que se abalanza sobre nosotros… así que a racionarlas porque son valiosas.
El bicho este nos persigue en linea recta (aunque siempre variando su posición horizontal acorde a los movimientos de Henry) cual si fuese un misil Phoenix (de los que tiraba el F-14… recuerdan “Top Gun”? bueno, volvió: En forma de fichas). Es sumamente jodido todo esto, y cuando era niño me atemorizaba un montón (hasta el punto de no querer jugar este último nivel! Mas bien tenía ganas de irme a la mierda, no se… a jugar a la pelota a la calle, o a esconderme detrás de las faldas de mi madre… así de maricón era por aquellos tiempos).
En definitiva, estamos ante uno de los mejores juegos para nuestra Commodore 64. La jugabilidad es muy buena (aunque un poco celosa en cuanto a precisión de píxeles, lo cual le aporta personalidad al juego por otra parte) y original. La inercia practicamente no existe y todo se calcula al milímetro. El diseño de los niveles es uno de los mejores que he visto en mi vida y el colorido nos demuestra una vez mas que 16 colores son suficientes y que la naturaleza se fué al carajo con tantos.
Dieciseis colores pueden movernos el cerebro. No hacen falta mas.
El sonido es awesome, aunque algo escaso. Para destacar el ruido que hace Henry al saltar en el baño (se va haciendo mas grave o mas agudo dependiendo de la altura en la que se realice el salto) y la musiquita que ya es un clásico de la nostalgia. Para finalizar este homenaje, aquí les dejo un video de una persona que realmente sabe jugar al Henry´s House y posee una técnica EXQUISITA a la hora de evitar el murciélago del último nivel:
Arte puro, no? Mi gran aliado en todo esto de la nostalgia commodoriana, el estimado Lord Khyron, ha escrito hace ya algunos meses una review del Henry´s House en su blog Sociedad Gamer, y creo que vale la pena leerla. Me despido con un “cálido” abrazo a todos ustedes, nostálgicos incurables que leen Epimundo y bostezan y suspiran en recuerdo de un mundo mejor y pasado.
















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