Uno de los principales argumentos que suelo esgrimir a la hora de defender las reliquias arcade tales como el Pac-Man, Tetris, Snow Bros y el Galaga es, aparte de la lógica nostalgia, el sentido de lo “atlético”.
Cuesta entender este concepto, pero vamos a tratar de explicarlo lo mejor posible: Para mi los videojuegos antiguos y clásicos son comparables con el Atletismo, mientras que los modernos y complejos (de mecánica compleja, los gráficos no son relevantes) tienen su parangón en los deportes de competición tales como el Tenis, Fútbol, etc. Que se hace en el atletismo? Se corre mas rápido, se salta mas alto, se lanza mas lejos un cacho ´e metal, etc. Es decir: Se ejercita una habilidad primaria, y se busca la excelencia hasta límites insospechados y, en cierto modo, ostracistas. La búsqueda es solitaria, por mas que haya gente al lado nuestro repitiendo movimientos similares.
En los videojuegos antiguos todos los enemigos se comportan de un modo similar (o en todo caso, asimilable a la perfección por el cerebro del jugador). No son un problema a nivel sorpresa, no. No existe complejidad oculta y todo ocurre a la vista y puede ser guardado en la memoria del player. Se ejercitan habilidades tales como los reflejos, la destreza manual (en solo 4, o a lo sumo 8 direcciones) y el sentido de la oportunidad. En el Pac-Man, a su vez (y si queremos realmente llegar muy lejos) también se ejercita la memoria y la concentración a la hora de seguir patrones preestablecidos y milimétricos.
Jugar al Street Fighter es otra cosa, claro. Y ni hablemos jugar contra otro humano.
Por eso creo que en unas Olimpiadas Gamers debieran estar como deportes “atléticos” el Pac-Man, el Gálaga, y otros tantos. Cada uno endureciendo diferentes fibras cerebrales y elevando la experiencia deportiva del videojugador de formas primarias y a la vez excelsas.
Dicho esto, cuando veo una máquina como esta:
No puedo dejar de jugar en ella, manosearla, hablarle, sacarle fotos y venir corriendo a Epimundo.com a comentarles a todos ustedes la buena nueva, porque… Que bonito es ver un mueble Arcade como este!!
Para colmo, incluye dos juegazos de Namco: El Galaga y el Ms. Pac-Man (mi preferido, por encima del Pac-Man original y otros clones que han salido luego). Así que armado con 80 centavos argentinos (nada) he podido darme el gusto de jugar una larga partida de Galaga y otra extensa partida de la mano de la señorita pacman. Alleluyah.
Ahí lo ven, a Epifanio, pateando culos a pesar de tener que sostener, a la vez que jugaba, un reproductor MP4 sacador de fotos.
Un comentario final acerca de esta maquinita: Vieron las gráficas del mueble? Vieron que bonitas y retro son? Y la palanca-joystick funcionaba a la perfección! Quiero una en mi casa, coño.
Y de que va el Galaga?
Bueno, hagamos de cuenta de que todavía existe gente en este universo de mierda que no conoce lo que es el Galaga… A saber: Es un juego “de marcianitos”, de matarlos, bah. Heredero del Space Invaders y principalmente del Galaxian (su padre) el Galaga plantea una diferencia interesante con ambos: Los marcianos no “estaban allí” cada vez que un nuevo nivel comienza, sino que los veremos ingresar en la pantalla a modo de sucesivas oleadas que nos tiran tiros y nos hacen cosas feas.
A su vez (y en este caso compartiendo la cualidad con su padre el Galaxian) una vez que los marcianitos se establecen en formación en la parte superior de la pantalla, no se quedan quietos: Van a bajar a tirarnos tiros y a volarnos cerquita (Si nos tocan, morimos).
Aquí se puede ver una bandada de estos putitos intentando llegar a la parte superior de la pantalla. Si los destruimos en este momento somos unos champions, pero es difícil, mas que nada porque mientras dan volteretas nos tiran tiros y eso no está bien porque da mala educación.
Existen unos bicharracos que son superiores a sus hermanos: Son los “Boss Galaga” (si, resulta que los Galaga son los “marcianitos” en cuestión… y no son de Marte, sino de otro planeta u otra “galaxia……”) que necesitan de dos disparos sobre su lomo para morir (al primero que le acertamos cambian de color, dándonos a entender de que su final está cerca) y que lejos de dispararnos con armas laser convencionales intentarán abducirnos (como puede verse en la foto). Si lo logran, perdemos una vida, aunque podremos recuperarla destruyendo al bicho en nuestra próxima reencarnación…
Mejor dicho: No recuperamos la vida, sino que recuperamos La Nave, que se pondrá al lado de la actual haciendo una especie de “Doble Nave del Carajo” con doble poder de fuego y mucho Coolness.
Otro detalle a tener en cuenta a la hora de valorar al Galaga es que fué el primer juego (creo, o uno de los primeros) en tener etapa de bonus. A matar bichitos sin ningún temor, ejercitando el dedo “firebutton” y haciendo que se cumpla el divino propósito del universo, mientras nuestra capacidad atlética sube mas y mas.
Si lo quieren jugar online, aquí pueden hacerlo. Me despido con un caluroso abrazo, y no se olviden que el próximo posteo será el nro. 200, así que no esperen nada bueno de el, ya que de seguro hablaré de las reestructuraciones que sufrirá el blog por motivo del Bicentenario.
PD: Señorita Pac-Man, la amo.
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