Hay veces que me cuestiono el hecho de demorarme tanto entre posteo y posteo. Pienso para mis adentros y digo “pucha, no puede ser que no se me ocurra nada!” o, mejor aun: “No puede ser que esté tan cansado y con tanto calor como para que la sola idea de ponerme a escribir delante de la PC me parezca vomitiva!”. Y si, la verdad es que muchas veces me doy asco.
Soy muy importante y todo lo que quieran… pero doy asco. Transpiro mucho, uso las mismas remeras que usaba en el año 2004 y generalmente no encuentro ropa interior a la hora de salir de la ducha… lo que me hace generalmente prescindir de ella (mas asco todavía).
Por suerte luego me detengo a pensar en cuan idiota es ponerse presiones a la hora de mantener un blog… y me siento mejor. Al fin y al cabo, la idea es escribir buenos artículos que rindan justo homenaje a las cosas bellas de la vida (según mi óptica, claro está). Mas vale calidad que cantidad, y las estrellas brillan mas si están rodeadas de oscuridad, los chistes son mas divertidos cuando no vienen en seguidilla y los goles se disfrutan mas si acontecen en el último minuto, luego de una jugada intrascendente del rival…
Hoy voy a hablarles a todos ustedes, oh queridos lectores que juntan figuritas, coleccionan latitas de cerveza, fuman toda clase de hierbas y tienen un poster de Palpatine, acerca de la Batalla Naval: El juego de mesa mas sencillo, barato y portatil de todos.
Bueno, tal vez el “ta-te-ti” sea un poco mas sencillo… al fin y al cabo se trata del símbolo “numeral”, círculos y cruces… las partidas duran segundos y la felicidad también. La Batalla Naval es un poquito mas complejo (y extenso), y justamente eso es lo que lo hace mas divertido y apto para todo público.
Alguien no entiende de lo que estamos hablando aquí? Es que existe aun en el mundo una persona que no haya jugado a este juego sobre una hoja cuadriculada trazada con lapiz? A ver, a ver, acá va una explicación rápida de las reglas del juego:
-Cada jugador tiene a su disposición una hoja con dos tableros dibujados (generalmente de 10×10 casilleros cada uno) en el primero se ubican la “flota” propia, representada por barcos que ocupan cinco, cuatro, tres, dos y un casillero dependiendo del reglamento que se esté utilizando (no hay consenso al respecto, y cada país y familia lo juega como se le canta las pelotas). Por lo general en Argentina se juega con una flota compuesta por un “portaaviones” de cuatro casilleros de longitud, un “crucero” de tres, un “destructor” de dos y dos submarinos uni-celda (un casillero solo). La cantidad de barcos de cada modelo puede variar, pero casi nunca se juega con mas de un portaaviones o crucero.
En el otro tablero se ubica de un modo imaginario la “flota rival”. La acción transcurre por turnos cantando, por ejemplo, “A-4!” (o cualquier otra coordenada) y verificando si en ese casillero se encontraba ubicado un buque rival. Si efectivamente le metimos un cañonazo al muy bastardo, nuestro contrincante debe gritar “averiado” (o “tocado”… pero me parece medio degenerado usar ese término… prefiero decir “averiado” ya que es mas “naval” y bélico) si el barco en cuestión aun ocupa casilleros sin cañonear, o “hundido” si todos los casilleros del buque han sido destruidos. Si nuestro disparo cae al agua, se dice “agua” (original, no?).
Gana el jugador que primero destruya la flota rival.
Aquí un gráfico ilustrativo de como debe ser un tablero de Batalla Naval:

Como puede observarse en el gráfico anterior, este juego de mesa es llamado en el mundo anglosajón (o directamente yanki) “Battleship”, y por supuesto que es también un clásico de todos los tiempos.
Yo descubrí la Batalla naval gracias al buen cacao. Si, la leche chocolatada, además de darme toneladas de placer gástrico, también me supo obsequiar con un maravilloso regalo del cielo reencarnado en una caja de cacao “Okey”: Un tablero para recortar y jugar! Así de buenos eran los empresarios de Okey:
La foto es muy chiquita, y además está completamente fuera de época. Pero no saben ustedes lo difícil que es encontrar evidencia histórica de un hecho tan relevante como la aparición de tableros batallanavalezcos en el reverso de una caja de chocolate en polvo. Así de injusta es la vida y así de esclavizados nos tiene la gran Babilonia con sus noticieros y programas de “interés general”… Psst! Puede haber algo mas interesante (y “general”) que la mezcla de bebida chocolatada y guerra marítima? Como diría Otto: Hay cosas que es mejor ignorarlas…
Luego comencé a diseñar mis propios tableros utilizando hojas cuadriculadas de carpeta. Jugaba en la escuela, en casa con mis padres y abuelos, en el colegio, en la universidad… Hace diez minutos acabo de jugar contra mi mismo, en un acto insólito de onanismo naval. Soy un retrasado mental para algunas cosas, que le vamos a hacer… Por suerte tengo mucha habilidad para la cocina, y digo muchas malas palabras que hacen reir a la gente. Todas estas cosas compensan y me convierten en un ciudadano de provecho.
Sigamos:
Un buen día me encontraba yo escarbando esos Cds cargados de “shareware” que las revistas españolas solían incluir como regalo en sus ediciones (CD-Ware era por lejos la que mas bestialmente solía cargar sus discos compactos, hasta el punto de llegar a incluir mas de 1000 programas y juegos en uno solo de ellos… Eran tiempos oscuros, internet no era conocida y estas inyecciones de software libre eran un oasis en el desierto sudaca) cuando me topé con “Destroyer for Windows”, un divertidísimo “Batalla Naval” para PC, con animación muy cool a la hora de hundir y averiar los barquitos rivales:
En la parte inferior de la pantalla está la flota rival, representada de un modo bastante realista (para la época y para las pretensiones del programador, claro). Cada vez que acertábamos un cañonazo el barco en cuestión sufría (a todo color) un impacto y posterior incendio. Lo novedoso era que el juego nos avisaba que modelo de buque habiamos averiado, con lo cual la incertidumbre de cuantos casilleros restaba acertar para hundirlo desaparecía.
Vos me hundiste el portaaviones… yo te hundo el portaaviones… Puto.
Solo como anécdota hay que decir que la flota utilizada en este juego era del tipo 5-4-3-3-2 (es decir, dos buques de tres casilleros y ninguno con solo uno). Me gusta mucho esta disposición y sinceramente odio el hecho de que existan barcos de un solo casillero, porque eso aumenta la ya de por si enorme cuota de azar que este juego tiene.
Este “Destroyer for Windows” me aportó buenas dosis de sana diversión durante los primeros años del sistema operativo de Microsoft. Luego me dediqué a jugar al Quake y todo se vino abajo… Pero fué un primer acercamiento a los “Battleships” de PC.
Con el advenimiento de internet (y las redes sociales, y bla bla bla) una interesante idea surge también: Jugar contra otras personas puede llegar a ser divertido. Ganarle a un chino que vive a miles de kilómetros de distancia puede resultar glorioso, y no importa el juego (puede ser ajedrez, ta-te-ti, poker o Batalla Naval) sino la sola sensación de reventarle el trasero a un rival de carne y hueso.
El Batalla Naval de Cyberjuegos.com no está nada mal… pero tiene un par de defectos insoslayables: Demasiados barquitos de un solo casillero (dos), y la prohibición de que los buques se ubiquen adyacentes (es necesario dejar un casillero de distancia entre ellos). Por qué? Cual es la gracia de esto? Yo voto por recuperar nuestro derecho a colocar los barquitos donde se nos de la puta gana, y si está cerca del portaaviones no interesa… y si está pegado al crucero tampoco, porque para eso son amigos.
Todas estas reglamentaciones acrecientan el porcentaje de azar y por lo tanto no me gustan… Si a eso le sumamos el pelotudísimo sistema de chat de Cyberjuegos (repleto de idiotas, por otra parte) la oferta termina siendo poco apetecible… Había que buscar nuevos horizontes:
El Battleship de “Yahoo Games” se llama “Naval Command” y es muy bueno! Además de las animaciones que acompañan el frío tablero de juego (y nos muestran misiles y aviones bombarderos haciendo blanco en la flota rival y propia) la personalización de la partida es, fiel al estilo Yahoo, muy satisfactoria: Se puede jugar con ranking o sin el, y se puede jugar con el método “Salvo” (cada jugador tiene tanta cantidad de disparos por turno como barcos le queden sin hundir) o el de disparar hasta “hacer agua” (si acertamos, tenemos otro tiro). Me gusta mucho mas este último sistema, incluso por encima del clásico sistema de turnos intercalados.
Como verán, opciones hay muchas. La PC está plagada de buenas Batallas Navales, y el clásico papel y lapiz nunca nos abandona (bueno, el papel en ocasiones si… cuantas veces nos hemos quedado sin papel y tuvimos que sacrificar la corbata de seda rojo punzó?). Pero aun no hemos terminado con este suplemento de Epimundo: Los juegos de mesa comerciales.
Aun cuando la idea pueda parecer un poco sosa (y personalmente pienso que si, que lo es), la industria del juguete a trasladado al plástico a nuestro querido juego. Batalla naval por aquí (en Argentina), Battleship por allá (En USA), la cosa es que han salido al mercado muchas versiones que nos hacen gritar “A-4″ a la vez que contaminamos un poco mas el planeta (cool!):
Este es el mas popular. Un tablero que es casi como una notebook doble (es decir, eso mismo que ven ustedes en la foto pero con su contrapartida para el “jugador nro 2″), buques grises de guerra y pines blancos (si le damos al agua) y rojos (si toqueteamos a nuestro rival). La verdad es que parece muy bueno esteticamente, y me lo compraría solo para tenerlo siempre en exhibición, con una flota hundida y otra a medio hundir…
Esto es una novedad para mi: Allá por finales de los años 70 salió en USA este modelo de “Electronic Battleship” en el cual al elegir las coordenadas el sistema nos avisa mediante una luz blanca o roja el frácaso o el éxito de nuestro cañonazo. Parece que también tenía sonido y los pibes la pasaban muy bien con este híbrido entre computadora personal y juego de mesa.
No me lo compraría ni en pedo… pero tenía que mostrarlo.
Oh, no, por dios! Un “Battleship”, pero de Star Wars!! Fuckin´ awesome!
Jugar a reventar una Estrella de la Muerte suena aun mas divertido que hundir un portaaviones con todo capitán adentro… Lo quiero, definitivamente lo quiero.
Y esto que es? Bueno, no se… vi la imagen en internet y la tenía que mostrar. Una especie de Batalla Naval con tragos en vez de barcos. Bebidas alcohólicas, seguramente. Imagino que lo correcto sería rellenar el resto de los casilleros con vasitos de agua, de modo tal que “A-4!” – “Agua!” y nuestro rival se la tiene que beber… “A-5!” – “Hundido!” y nuestro contrincante se tiene que tragar un vaso de grapa. Definitivamente un juego para adultos, como debe ser.
Estrategias
Para finalizar, vamos a hacer un repaso de algunas cuestiones “tácticas” referentes a este juego. Mas que nada porque Epimundo se especializa en dedicar incontables horas y palabras en asuntos que a nadie le interesan en lo mas mínimo… y no quiero perder la tradición.
Este es un juego en el que el azar tiene mucho que decir. Aun así, existe gente que juega bien y otra que juega mal, por lo tanto también tienen que existir estrategias ganadoras y perdedoras:
-A la hora de ordenar nuestra flota sobre el tablero, procurar que los barcos no se toquen unos a otros. Esto tiene una razón lógica y estadística: Cuando nuestro rival acierta un tiro, el próximo paso es comenzar a “triangular” sobre el mismo, intentando seguir metiendo cuetazos y hundirnos por completo el barquito en cuestión… No sea cosa que mientras trata de adivinar para que lado se ubica el resto de los casilleros logre acertarnos en otro barco, matando dos pájaros de un tiro y destruyendo nuestra reputación para siempre… Mucha gente pasó a ser conocida en el barrio con apodos tan feos y desagradables como “El pelotudo” o “El Culo Fácil” luego de este terrible error.
-Si jugamos siempre contra el mismo rival, conviene ir variando por completo la disposición de los barcos tratando de que no haya un patrón reconocible en nuestra elección. En otras palabras: Cuanto mas “aleatorio” el asunto, mejor. Todos tenemos tendencias diferentes, algunos usamos los bordes del tablero, otros no los usan para nada y otros tienen propensión a colocar los buques horizontalmente, etc… Pero lo mejor es tratar de no pensar en nada a la hora de colocar la flota. Marcar algunos puntos sobre el tablero y luego terminar de “rellenarlos” de modo que los barcos no se toquen parece una buena opción.
-Suele ser mas práctico imaginar el tablero como si fuese uno de ajedrez (con sus casilleros blancos y negros) y disparar a solo un color. Es decir: No rellenar a balazos porciones de tablero sino mas bien saltearse un casillero siempre (o tres, o cinco, claro…). Esto nos aporta mas información.
-Cuando estamos en la búsqueda de un determinado barco rival (supongamos, un crucero de cuatro casilleros) conviene tomarse un par de segundos de mas y prestar correcta atención al tablero y a las “cruces”. A veces disparando al centro de una cruz de casillas logramos descartar rápidamente una fila y una columna de cuatro. En definitiva, no precipitarse ante cualquier conjunto de casilleros que “parezca” esconder un crucero. El tiempo es oro y los goles que no se hacen en el arco contrario terminan haciéndose en el propio…
La única razón por la cual pueda convenir variar estas tácticas generales es por poseer un completo conocimiento del rival. Si sabemos que el “sabe” como jugamos, tal vez nos convenga hacer algo estúpido como colocar todos los barcos pegaditos entre si, o algo por el estilo. Si queremos despistar a veces las leyes de las probabilidades no nos sirven de mucho.
Hasta la próxima… Procuren no hundir mi acorazado…
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Ivan
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SofiaVD









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