Pues si, estimados lectores. Después de tanto divagar, jugar RPGs en la PC, leer manuales y releer El Señor de los Anillos (al menos el 1er libro, claro…), al fin me he decidido y he jugado una partida de Dungeons & Dragons 4ta edición de verdad: Es decir, con dados, papel y lapiz. Rol de en serio, y como debe ser.
Soy un neófito en la materia y aunque ya tenía bastante idea de como era el asunto (participo del foro de juegos de rol mas importante del país desde hace años, y creanme: Me leí todo lo que anda por ahí sobre el tema) la verdad es que me sorprendió y la cosa fué mejor de lo que esperaba. Y es que jugar a esta mierda es divertido… muy divertido. De seguro que mucha gente que está leyendo esto ahora pensará “bah… ya lo sabía” o peor aun: “bleh… esa boludez”. A ambos tipos de persona les digo que se chupen un gran témpano de hielo con forma fálica (en Tierra del Fuego debe haber alguno… tallado por los indios de Elisa Carrió), ya que no tienen derecho a derrumbarme la emoción de ese modo.
Dirigió la partida un master muy inteligente que supo guiar a los nuevos muy bien y no se empecinó en seguir las reglas al pié de la letra (eso me encantó, ya que el caso contrario le quitaría dinamismo), y la party es muy completa (somos siete, así que hay para todos los gustos) y diversa. Nuestra “misión” resultó ser la de ir a investigar una torre que estaba cerca de donde acampábamos y que estaba completamente (y misteriosamente) congelada en pleno verano… algo raro estaba pasando y nosotros teníamos que averiguarlo…
Mi personaje es un clérigo llamado Karnth (en honor al hechicero del mítico juego de Commodore 64 “The Staff of Karnath”. Solo le quité una vocal para no tener problemas de Copyright) que viene del desierto y es muy polenta y heavy metal:
Auguro muchas cosas buenas para el a partir de ahora… a golpe de “Lance of Faith” y curaciones a sus aliados.
Una cosa que me sorprendió de este juego es lo versátil que es. El combate mediante miniaturas le aporta un componente táctico muy divertido y, a su vez, las escenas de roleo dan rienda suelta a la imaginación y pueden o no utilizar a los muñequitos como parámetro. Todo es muy fluido y si bien las reglas se basan en matar bichitos eso no significa que se entorpezca la parte narrativa… solo depende mas del master (que lo hizo muy bien). Al menos esta es la visión de un novato que tiene muchas ganas de entender que carajo pasa en la torre congelada y por qué hay un cuadro de Asmodeus en la pared…
Seguiremos informando.

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