Quizá algunos de ustedes se pregunten como es que todavía no hay un artículo en Epimundo.com acerca del Street Fighter y todo el submundo que ese videogame a logrado crear a su alrededor. “Es que acaso no te gusta el Street Fighter, Epifanio?”
No sean forros, quieren? No sean hijos de puta. Como no me va a gustar… Ryu y Sagat MARCARON MI VIDA, y Bison fué como mi segundo tío. Si el juego de Capcom no hubiese visto la luz mi historia habría sido a su vez muy diferente a la que fué. Y es que sin el Street Fighter el Nesquik tiene otro sabor y los días de verano son mas oscuros… el sol no entra por la ventana del comedor y los pajaritos se me cagan de risa en la cara. Así de catastrófico hubiese sido todo, o al menos así es como me lo imagino.
Entonces, como se explica la ausencia de posteos acerca del tema? Y, fácil: Tengo mucho de que hablar. No soy monotemático y tengo la desgracia de que me gustan (demasiado) un montón de cosas. A su vez, hay tanto por decir y comentar sobre ese grandioso juego (y todas sus secuelas, desde ya) que, haciendo alarde de una especie de bisturí onírico, es necesario que separe todos mis recuerdos y diatribas en pequeñas porciones no coleccionables… Y se las vaya dosificando a ustedes, amigos lectores que no paran de agolparse en la puerta del boliche al grito de “queremos a los Chilli Peppers”.
Era el “Family Game” (o la “Nintendo Entertainment System”, que es mas o menos lo mismo) un buen producto para jugar? Si, sin dudas. La jugabilidad y velocidad de carga de los juegos era, sinceramente, insuperable para la época. Yo soy hincha de la Commodore 64 y lo saben todos los que frecuentan este blog, y creo sinceramente que la paleta de colores y el sonido de la C-64 tiene mucho mas encanto que las de la consola de Nintendo… pero la verdad sea dicha: el Family Game podía mostrar mas de 50 colores en pantalla, podía mover mas “sprites” y sus juegos se movían a mas velocidad.

Poco glamour, sin dudas. Pero mucha jugabilidad y, en cierto modo, también calidez.
En los años 90 Nintendo sacó al mercado la consola “SNES” (Super Nintendo, bah) la cual era de 16 bits y obviamente le rompía el sherete al Family Game. Cuando estalló la fiebre del Street Fighter (aquellos años locos…) se llevaron a cabo adaptaciones directamente desde el arcade a las consolas de 16 bits (SNES y también la Mega Drive o “Sega Genesis”) con resultados bastante satisfactorios… Pero el problema era que no todos tenían esos nuevos chiches en sus casas! Había gente (mucha… mucha de verdad… millones) que seguía jugando al Famicom y “exigía” poder jugar al Street Fighter II como dios manda…
Y ni lerdos ni perezosos, los piratas se pusieron a laburar y sacaron clones bastante chotos en los cuales se podía jugar (o al menos intentar jugar) con Ryu, Guile, Blanka y Chun Li. No voy a explayarme mucho acerca de estos Street Fighter piratas (tal vez lo haga mas adelante) pero solo diré para que los mas memoriosos recuerden y lloren que había un cartucho llamado “Street Fighter III” (si… 3 !) en el cual podían escogerse 9 personajes y 3 de los cuales eran “jefes” (Vega, Sagat y Bison)… Una mezcolanza bastante rara pero muy aplaudida por los nintenderos pobres de la época.
Y como ya había salido el SF III… Por qué no sacar el STREET FIGHTER IV??? Claro, es una gran idea! “Che… y lo hacemos con los mismos personajes? Los mezclamos con los del Mortal Kombat? ponemos en bolas a Chun Li?”. “No, boludo, nada de eso… ponemos todos personajes nuevos con nombres bizarros” – “Ah… entiendo… che, y Ryu no va a estar, entonces?” – “Mmm… tenés razón… Ryu tiene que estar si o si, es el alma del equipo… Por qué mejor no hacemos un par de personajes que tiren “shoryukens” y “apapachuruken” (patada voladora) y listo!”.
“Dale, bola! Vamos a hacer el mejor Street Fighter de la historia!”. Helo aquí, señores:
Esta garcha cósmica tenía personajes con nombres tales como “Ranboo” (jajajaja… es fantástico) para el personaje similar a Guile, “Goho Li” para el Ryu de la familia, “Bunny” para una especie de Chun Li muy puta vestida de conejita en Las Vegas, “Pasta” y “Rober” para dos clones de ya no se que mierda (supongo que de Ken… Aunque no jodan… nadie se puede llamar “Pasta” o “Rober”… son dos tanos, la puta madre! Que les pasó a los que hicieron este juego? comieron del honguito del Mario Bros o es que en Oriente los italianos están vistos, desde la época de Marco Polo, como aventureros valientes?).
Ah, y me olvidaba de algo… aparece otro “Guile” (si, otro mas) llamado STALONG, que sería una especie de Rambo pero con el miembro viril mas largo e inglés (el tipo, no el choto… bah, también). El malo era “Conbon”, una mezcla de Bison, Blanka, Zangief y uno de los bailarines de Loco-Mia.
Era una mierda este juego? Mas o menos. Yo lo jugué mucho en mis años mozos (un amigo lo tenía) y la verdad es que logró divertirme y aplacar mi sed de Street Fighter… pero la verdad es que luego costaba mucho quitarse el hediondo olor oriental que este título te dejaba en la ropa. Y eso sin tener en cuenta la sensación “sucia” de haber jugado a uno de los juegos mas deshonestos de la historia. Pero bueno… todo sea para verle las gambas a Bunny.
Dejando de lado este “Street Fighter IV” y la consola NES, vamos a viajar un par de años mas adelante en el tiempo y a cambiar de plataforma. Estamos ahora en pleno 1994 y somos usuarios de una PC 386-dx a 33 mhz de velocidad de micro. 4 megas de RAM completan la ración, y obviamente estamos en la PUTA CIMA DEL MUNDO. Nadie nos puede decir nada… excepto algún vecino gil, propietario de una 486-DX2 a 66 mhz, claro… pero casi no hay, y además la 486 es de putos.
El shareware era también furor, claro. Por pocos pesitos te comprabas el primer capítulo de “Wolfenstein 3d” o de “Commander Keen” y la pasabas bomba… Y una de las empresas encargadas de proveernos de software shareware a bajo precio era PC3. Los mas memoriosos recordarán los blisters cargados con diskettes de 5 1/4 en todos los negocios de hardware. Era como una primera aproximación “criolla” al shareware, y la verdad es que se los agradezco.
Y que juegos había? Bueno, los de Apogee y los de ID Software, principalmente. Desde los mas antiguos y rudimentarios (”Pharaos´s Tomb”, “Crystal Caves”, etc.) hasta los “modernos” juegos en 3d “Rise of the Triad”, “Doom” y “Catacomb Abyss”. También había utilitarios y juegos educativos, pero los pibes maulas como yo no queriamos esas cosas…
Todo muy lindo, pero había un problema: Los muchachos de PC3 eran unos ladris. Simpáticos, queribles… pero ladrones al fin y al cabo. Era muy común que en la portada de los diskettes pusieran un “screenshot” trucho y retocado con programas de diseño gráfico. De modo tal que uno se compraba el “Jumpman” (juego rudimentario y en 4 colores si los hay) pensando que tenía mucho mejores gráficos in-game. Y se llevaba flor de sorpresa, claro.
A su vez, inventaban nombres o, peor aun, utilizaban nombres ya existentes sin ningún permiso, jejeje… Sino miren el scan de este catálogo de programas de PC3:
Si… Ya lo vieron, no? “Street Figther”, con error tipográfico incluido para evitar comerse una demanda de parte de Capcom…
Cuando vi este catálogo por primera vez dije “a la mierda!! Papá, quiero un strit faiter!”, y mi viejo, sabiamente, no me lo compró. Ahora que lo pienso creo que fué mas bien una casualidad del destino (mi padre se había quedado sin dinero), pero igual el resultado terminó siendo satisfactorio y mi tierno espíritu infantil no se sintió traicionado por una de las operaciones de marketing mas deshonestas de la historia del software patrio.
Ese screenshot que se nos muestra… está claro que no fué sacado del juego de Capcom, no? Pueden verse a dos mongoles tirando patadas, con un camping como background (bueno, hay carpas… puede ser un camping). A que juego se estaba refiriendo PC3 en realidad? Al “SANGO FIGHTER”, una creación china:
El juego, hay que reconocerlo, estaba muy bueno para la época! Pero la sombra del Street Fighter es muy extensa, pequeño saltamontes…
Y así concluimos esta investigación Epimundística referida a las barbaridades que se han perpetrado en nombre de uno de los íconos máximos de la cultura popular. Queda mucha tela para cortar sobre el asunto, pero eso será para otra ocasión.
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josepzin

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