“Soko-ban”: Cuando el CGA podía ser tolerable Heladería “Los Pelados” – El sketch mas célebre de “Cha Cha Cha”
Nov 11

Corría el año 1977 y el viejo Muddy Waters era tenido en consideración como un “viejo blusero”, practicamente retirado de la escena grande de los doce compases…

Nada mas alejado de la realidad. El guitarrista Johnny Winter agarró a Muddy de las orejas y le produjo un nuevo disco (con el acompañando en la viola, claro) para demostrar que la llama seguía encendida en el corazón del blusero del Delta que también logró revolucionar (o “inventar”?) el blues eléctrico de Chicago… Y que quieren que les diga, casi sin quererlo salió uno de los mejores discos de blues de la historia de la humanidad toda. Una barbaridad, una chanchada con todas las letras y un “must have” para cualquier amante de la música.

Ya de por si el “plantel” encargado de llevar adelante “Hard Again” es una especie de Dream Team del blues, con Pinetop Perkins en el piano y James Cotton en la armónica. Y aquí quiero hacer un paréntesis, porque lo que hizo Cotton en este disco no tiene nombre… Con una potencia asombrosa y haciendo sonar la armónica blusera cual si fuese una rabiosa guitarra eléctrica, llena todos los espacios que Muddy no completa con su garganta y “dibuja” (porque eso es lo que se siente. Parece un dibujante que en vez de lineas, puntos y trazos curvos utiliza notas musicales de una pentatónica universal y no por ello menos shockeante) por todos lados. Dialoga, contrapuntéa y arremete todo el puto tiempo… no se calla nunca y lo mas loco de todo esto es que QUEDA BIEN. No se le puede reprochar nada a la super-harp de James Cotton.

Johnny Winter hace un trabajo correcto en las seis cuerdas. No es espectacular, sino mas bien sobrio, aunque prolijo y por momentos totalmente oportuno. Creo que es un mérito del guitarrista, ya que si lo que hubiese pretendido era hacer un alarde de virtuosismo, el disco se habría vuelto un poco denso. “Demasiados caciques y pocos indios”, decía un croto.

Y que decir del gran Muddy? Es como una especie de director técnico del blues. Junto a el, todos brillan. Tiene la capacidad de sacar lo mejor de cada músico y todo esto sin desentonar, al servicio del tema. Estoy seguro que YO MISMO puedo agarrar un rallador de queso, un palito de helado y ponerme a tocar en ese disco al lado de Muddy Waters… De seguro que el haría las pausas necesarias al cantar para que mi ralladorcito suene de mil maravillas.

A pesar de la edad, su voz sigue siendo potente, aunque un poco mas cadenciosa que en sus comienzos, claro está. Todo comienza con el tema “Mannish boy”, que es una especie de blues “hablado” al estilo “Hoochie Coochie Man”. No es de mis favoritos en este disco, pero es tremendo como introducción al mismo: La voz de Waters poniéndose cada vez mas gritona y Johnny Winter alentándolo también a los gritos (”Yeahh!!!” dice feliz, luego de cada fraseo de Muddy). Pone los pelos de punta.

Uno de mis temas favoritos es “Can´t be satisfied“:

No, el video no es mio pero igual es genial, jeje. Winter se manda un slide casi rural y la cadencia de la voz de Muddy hace el resto.

Mi tema favorito, en el cual combina perfectamente la super armónica de Cotton, la viola de Winter y la voz de Waters para terminar “cocinando” uno de los blues mas calurosos de la historia (no solo por la letra que habla del sol en Florida, sino por la música… si no los transporta a una estación de tren calurosa en enero, es porque ustedes pertenecen a otra dimensión jaja) es este:

Si, un crimen que no estuviese en Youtube, pero para eso es la web 2.0, no? Para colaborar… o al menos así me contaron, y en realidad sirve para vender seguros de vida y pornografía.

Otros temas bastante mas rockanroleros y quilomberos abundan en el disco, y yo solo estoy mostrando mis preferidos. En realidad me gustan todos y me la paso escuchando “Hard Again”. Toca (o pasa cerca) todos los ritmos del blues, y si bien la métrica de los temas es un poco cuadrada (es decir, bastante conservadora a nivel vocal), es entendible que lo que se pretendió con este disco no es romper moldes sino hacer un BUEN LP DE BLUES. Y la verdad es que lo lograron con creces.

Que mas se puede decir? Te vuela la cabeza y te transporta a lugares donde nunca has estado antes. Te hace mover las rodillas ritmicamente y te da ganas de aprender a tocar la armónica. Te reconcilia con los doce compases y con las escalas bluseras (si es que estabas un poco distanciado del asunto) y te hace pensar, por momentos, que ya está todo inventado y que no existe nada que suene mejor que una progresión de tres acordes como la que toca Muddy en este disco, y como la que tocaron tantos otros bluseros perdidos por ahí… Un disco para volver al ritmo padre de toda la música que escuchamos hoy en día… Como reza el título de uno de los temas del disco: “The Blues Had a Baby and They Named It Rock And Roll” (”El blues tuvo un hijo y lo llamaron “Rock and Roll”). Si no creían en esa afirmación, solo necesitan hacerme caso y escuchar “Hard Again” para evangelizarse por completo.

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