Si, ya se… Algunos de ustedes dirán “Epifanio se volvió marica… como va a poner “surimi” en vez de “kani-kama“?” y tienen razón… Lo que pasa es que me gusta el nombre “surimi”, no hay nada que hacer. No se por qué me gusta, y probablemente me esté ganando el infierno con estas lineas que estoy escribiendo, pero así es. Surimi surimi surimi / se llaman las varitas sabor cangrejo… y punto.
Pero vamos a esquivar la discusión estúpida y que no lleva a ningún puerto y nos centraremos en la receta en si.
Estaba yo aburrido y perdido, pensando en el modo de cocción que mejor le iba a sentar a los filetes de merluza que había comprado al mediodía, cuando se me enciende la lamparita de bajo consumo: “Che… tengo un sobrecito de Salsa Blanca Knorr… y si lo uso?” - Si, así de inteligente y creativo soy.
La idea de comprar este sobrecito es preparar la salsa blanca y echársela a los fideos (para no tener que pensar mucho… fideos y salsa instantanea). Pero me pareció un poco repetitivo el asunto y decidí quemarla antes de la llegada del Dios Tallarín… La merluza es una deidad mas exigente.
Y que onda esta salsa? está buena. Yo se hacer salsa blanca y/o “bechamel” (claro… soy un genio y no hay nada en el mundo que me sea proscripto), pero a veces uno tiene ganas de rascarse un poco el higo y concentrar los esfuerzos en otros aspectos del platillo (que no se queme la carne, que no se prenda fuego nada, etc.) Así que “salsa knorr” por hoy.
Ya decidido el nucleo principal de la receta, nos ponemos manos a la obra (a partir de este momento comienzo a redactar en un plural de modestia que “queda bien” en cocina):
Cortamos un poco de perejil y dos o tres dientes de ajo (corte rústico, eh… nada de “picadito picadito” ni esas boludeces. Salvo que especifique lo contrario, en este blog se apuesta por el corte obsceno y chabacano a groso modo). Estos dos ingredientes no deben ser mezclados y los vamos a usar en momentos distintos.
Preparamos la salsa blanca (no hace falta que sea instantanea, por dios! de hecho, si la pueden hacer ustedes mismos el plato gana en calidad y amor a la gordura) y hacemos hervir un par de minutos junto con los dientes de ajo… esto le va a dar un gusto especial que queda muuuy bien con la merluza. Believe me…
Al mismo tiempo (o “casi” al mismo tiempo) ponemos a hervir una taza de arroz junto con tres tazas de agua (esta proporción puede variar, todo depende del tipo de arroz a utilizar y el recipiente hervidor) y cuando estamos a la mitad de la cocción (mas o menos 10 minutos) agregamos un puñado de arvejas frescas y medio choclo desgranado y, en lo posible, previamente cocido. Removemos un poco y dejamos que se termine de hacer el arroz.
Si no consiguen arvejas frescas (o directamente no les importa… “me importa un carajo eso de las arvejas frescas…”) pueden ponerle las de lata, pero entonces recomiendo esperar a que el arroz ya esté cocinado, porque sino las arvejas se van a autodestruir.
En una placa de horno previamente aceitada, colocamos los filetes de merluza, condimentamos con un poco de sal y pimienta y “arrojamos” la salsa blanca con el ajo de modo que queden cubiertos y ningún aspecto de la rosada piel del pescado pueda ver la luz. Luego, a horno fuerte durante 15-20 minutos. FETE FETE EH, 180, 200 grados como mínimo:
Debo confesar que bañar las merluzas fué una de las experiencias mas gratificantes de toda mi vida.
Mientras se cocinan en el horno, terminamos nuestro arroz que va a servir de guarnición a este glorioso plato de la siguiente manera: cortamos cinco o seis baritas de “surimi” (esa palabrita otra vez…) en rodajas de mas o menos un centímetro de grosor y los arrojamos dentro de la olla con el arroz YA COCINADO (es importante que ya se haya apagado el fuego y el recipiente ya no tenga mas líquido) y revolvemos suavemente. Si no quieren revolver no importa, total… nadie lee mi blog.
Muchas fotos, no? Y bueno, hay que robar espacio y hacerles creer a todos los ocasionales agentes de la SIDE que ingresan a Epimundo.com a espiar que en este sitio SE HACEN LAS COSAS BIEN. Miren que fotos, que lindas que son las fotos… Uff… la de fotos que hay en esta página, Cacho!
Sacamos el pescado del horno, espolvoreamos con el perejil picado:
Y servimos todo, lo mejor que se pueda:
fHermoso, no? Un plato con gusto a mar extremo… y un buen sustituto para esos dias en los cuales añoramos una buena paella o cazuela de mariscos y andamos cortos de efectivo. Con esta receta se puede sentir como el atlántico te llena los mofletes… por pocos pesos.







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