Me cuesta escribir sobre esto. Me cuesta mucho…
Hay tanto por hablar acerca de Cha-Cha-Cha que no solo no me alcanzaría el blog sino que tampoco me alcanzaría la vida misma… Es necesario economizar palabras evitar que la vorágine de tecleo no me absorba para siempre, y también es necesario ser muy selectivo sobre este tema (“Hablo sobre todo el programa o solo sobre los diversos sketchs?”, por ejemplo). Pero que joder, vamos a intentar hacerle honor a este monstruo del humor absurdo que nos ha llenado de alegría durante tantos años.
Es imposible no ser orgulloso a la hora de hablar de Cha-Cha-Cha. A mi se me hace imposible no aclarar que “yo lo veía antes, cuando lo pasaban en vivo por Canal 2″. En esa época no lo miraba nadie y la sensación local era la de un extraterrestre observando por un monitor de seguridad a cuatro humanos encerrados. Así de loco como suena, eh. Tenía por entonces 11 años de edad y me sentía como de otro planeta, observando locuras sin sentido que NADIE ESTABA OBSERVANDO (Cha-Cha-Cha tenía un rating bajísimo… y es que NO LO MIRABA NADIE, porque NADIE LO ENTENDÍA). Aprendiendo un nuevo estilo de humor, cargado de emoción en ese pechito de niño que luego se volvió algo bastante grande debido al morfi y a la sidra de fin de año… Las burbujas y la grasa hacen como una emulsión… Bueno, es demasiado complicado y pienso dejarlo para mas adelante.
Pasaron los años y las temporadas. Alfredo Casero se volvía cada vez mas “silencioso” en pantalla. Gustaba de mirar a la cámara y hacer interminables pausas, volviendo la cosa aun menos entendible para los neófitos. Favio Alberti perdía poco a poco la violencia que caracterizaba a sus personajes mas jóvenes y caía en las tibias aguas de la parsimonia (el cura que nos contaba las peregrinaciones del mártir “Peperino Pómoro” se volvía cada vez mas lisérgico y sedante, los personajes regulares de peluca y bigote se volvían cada vez menos propensos al chiste con remate fácil o estridente) y el resto del programa “acompasaba” cual si fuese un corso de viejos borrachos. En una de esas mágicas noches en las que me encontraba como la ñata contra el vidrio del televisor, de pronto aparece ESTO:
Me reí.
Me reí mucho, claro.
Y luego dije: “Es genial… aunque es uno de esos capítulos con chiste”. Y era cierto! Este sketch reboza humor chachachense, no me malinterpreten, por favor. “Heladería Los Pelados” está plagado de clichés y situaciones absurdas de la serie (empezando por el furcio del pelado Marin a la hora de recitar el guión, siguiendo con los bizarrísimos homosexuales y los nombres de los helados) y es un digno exponente del humor de Cha-Cha-Cha. Pero la verdad es que es no era “solo para entendidos”. Este sketch le hacia gracia a todos, hasta a los amantes de la broma fácil y el humor explicado. “Con esta heladería se puede reir hasta mi abuelo”.
Eso es malo? Para nada, todo lo contrario. Si queremos evangelizar a alguien, nos basta con hacerle ver este video e instantaneamente su cerebro se cambia de camiseta. Nos va a pedir mas y mas material, le va a poner “Alfredo” a su hijo (o “Pipi Disti“ si es nena) y va a querer vestirse como Manuk en las kermeses. Este es el video con el cual tengo que empezar a hablar de Cha-Cha-Cha en Epimundo.com… Y luego de haberlo visto nuevamente y de VOLVER a cagarme de risa con una frase de Alberti, intentaré hacer un pequeño análisis de esas cosas que tal vez pasen de largo para algunos, pero que para mi aun tienen “mucho jugo que dar” (que asco de frase, no?)
Por empezar, es necesario hablar de los gustos de helado que pueden leerse en la cartelera de “Los Pelados”. Acá va una transcripción exacta del menú de gustos de esta ya mítica heladería, por primera vez en internet y para todos los que me conocen:
Banana con Whisky
Kiwi
Uva chinche
Crema moka
Huevo
Dulce de leche
Romay
Sambayón “Carusso”
Frutilla
Kinoto del cielo
Palito bombón Ortega
Limón
Granizado
Vainilla
Melón
Frambuesa
Ya de entrada notamos que “algo anda mal” con la cartelera de la heladería… No sabemos bien que es, pero algo anda mal. De golpe leemos “Romay” prestamos atención… y reimos, claro, mientras otros hacen “shhh” porque el sketch sigue y aparece el dueño y lo va a retar a Casero, y…
“Banana con Whisky” no es del todo imposible, pero convengamos que es un gusto “no convencional”. Por otra parte, “Alakran” pide solamente “banana” cuando quiere probar de la cucharita… ay dios. Lo mismo podemos decir del “Kiwi”, que para el año 1996 era un poco osado, convengamos. “Uva chinche”, jajajaja… Bueno, me parece que el mundo será un lugar menos injusto cuando a alguien se le ocurra especificar el tipo de uva que llevan sus helados. Y crema moka me parece también osado, aunque entendible.
Pero cuando leemos “Huevo” nos salta una nueva alarma. No puede haber helados de huevo, no? Si? Se puede hacer eso? El sambayón es una especie de “helado hecho con huevo”, pero se le agrega escabio para que tenga algo de gracia… No se, si alguien conoce una heladería donde vendan este gusto, favor de comunicármelo ya que estoy urgido por el hambre y la sed de esta chanchada.
“Dulce de Leche” y “Romay” mucha gente los lee juntos (como si Romay fuese no tanto un productor de televisión bastante carolo sino también una variedad de dulce de leche… que asco que es este sketch, dios mío) pero en la cartelera puede verse cierta separación de renglones que no se nota en otros gustos compuestos. Así que por ahora son dos gustos, salvo que alguien me demuestre lo contrario.
Sambayón “Carusso” es ya un clásico debido a que es el gusto que pide Capussoto. “Kinoto del cielo” (“a mi me podés hacer probar el… kinoto!” dice Alberti, olvidando el caracter celestial del mismo) es un gusto fabuloso que tendría que estar en todas las heladerías gays del país. Y “Palito Bombón Ortega” es un chiste simple pero no por eso menos gracioso.
El resto de los gustos no merecen ser mencionados ya que son los clásicos de cualquier heladería barrial.
Es necesario hablar de los tres homosexuales que ingresan al recinto? No creo, pero a mi me gusta hablar de estas cosas: Es impresionante. Una caricatura muy divertida y absurda. Piden helados para “probar” directamente de la cuchara del heladero… piden el baño, piden agua y piden fuego, todo a la vez, solo para incomodar al pobre gordo Casero que finalmente (y no podía ser de otro modo!) cae en un estado de shock trolesco. Se quejan y se van, no sin antes saludar (y celebrar!) la existencia de lo único que realmente vale la pena en esa heladería: Los Pelados.
Y las canciones que hemos cantado durante toda nuestra adolescencia y que seguiremos cantando hasta nuestra vejez? “I´m too sexy for my garch” (jajajajaja) “Too sexy my kinoto” y su versión mejorada “Too sexy my Ki-Cielo”… Pura magia.
Tengo el guión de “Heladería Los Pelados” grabado en los mas gris de mi cerebro, y puedo recitarlo todo casi sin equivocarme. Pero hay tres frases que creo marcan un poco el sketch y son en cierto modo “puntos de inflexión”: La primera es “Como te curás?” dicha por el pelado “Nro 1″ dentro de un error de actuación, aunque luego es corregida magistralmente. La segunda es la ya mítica “A cuanto tenés el “cu-cu”?”. Desde ese momento ya se me hace imposible no ver un cucurucho y pensar en ESA palabra… en fin.
Y la tercera no es una frase sino mas bien un fragmento de diálogo: “Gay 2: “-Y la banana como está?” Heladero: “-Nunca probó la banana?” Gay 2: “-Todas las bananas son distintas…”. No, no! ME DA IMPRESIÓN!!!!
Y hay mucho mas, pero no quiero seguir. Hoy es un hermoso día de noviembre, hace como 30 grados de temperatura y la verdad… la verdad… se me antoja un cucu de uva chinche y sambayón carusso…
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Tortuva
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Lucho
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