Pues eso… recién vengo de ver la peli de Boogie el Aceitoso, así que ahora puedo hablar con conocimiento de causa y no basado solamente en mi autoridad moral ya por todos conocida…
La verdad es que disfruté mucho de la película. Me divirtió y la pasé muy bien, pero claro… soy un fanático del personaje de Fontanarrosa y para colmo decidí previamente quitarme todas las espectativas positivas del cerebro (es malo ponerle onda a las cosas antes de conocerlas… es malo y propio de pelotudos). Por eso me preparé simplemente para ver “una de tiros y de dibujos animados”, y la verdad es que volví de Coto con el espíritu renovado y con ganas de volver a leer todo lo que el Negro nos legó en forma de historietas.
Cierto es que la animación es, por decirlo de algún modo… chota. O “barata”, tal vez. Es como si la hubiesen hecho con el programa Flash de Macromedia y por momentos llega a cansar un poco la falta de movimientos fluidos y tridimensionales. Pero por otra parte esa misma “chotez” acrecienta el carácter comiquero de la obra y por lo tanto se salva de la quema total… cumple su cometido y aprueba raspando con 6.
También es cierto que las mejores escenas son gags calcados del comic de Fontanarrosa, y que la historia no tiene tanta importancia mas allá de funcionar como hilo conductor y unión de todo este archipiélago de pequeñas bromas y golpes de efecto… Pero el final es interesante (y perturbador para algunos fanáticos como yo, jeje) y eso también sube un poco el puntaje general de este homenaje en forma de película… Porque eso es lo que es: Un homenaje, o un conjunto de homenajes…
Boogie es una parodia. En las historietas estaba claro que Boogie funciona como una especie de crítica (o sátira) a la cultura yanki y, en cierto modo, a los usos políticos con los cuales la diplomacia de los EEUU nos pretendían untar el marulo. Boogie es un comic en forma de parodia y esta película es una PARODIA DEL COMIC (y no porque los autores hayan querido desvirtuar la obra original hasta el punto de satirizarla… No. Es algo inherente al cambio de formato). Esto puede llevar a la confusión a parte de la audiencia que no conozca el comic, así que desde este blog les digo: CONSIGAN LA OBRA ORIGINAL y analícenla por ustedes mismos, verán que las diferencias son notorias y tienen que ver, principalmente, con el uso que Fontanarrosa le da a las viñetas (el manejo de los “cuadritos”, en definitiva).
Esta peli es para ver a Boogie salir de los cuadritos. Puede resultar chocante para algunos, pero el resultado final a mi gusto es interesante. Ya que hablamos de homenajes, hay varios dentro del film y la mayoría son muy buenos (y en esto sí que los autores aportan “valor agregado” a la obra). La escena onírica del Boogie herido, Mendieta (el perro de Inodoro Pereyra) guiñando un ojo en el momento justo y a su vez menos esperado, etc… Y mientras convierte a todas las mujeres de la saga en una sola mujer (Marcia), también comprime todas las “personalidades” de Boogie (incluso las que nos imaginabamos que tendría, aun sin conocerlas de la mano del Negro) en una hora y media de mucha sangre y cinismo.
Repasamos lo bueno y lo malo, como suelen hacer los pseudo-intelectuales que se sienten importantes ahora que existe Blogger? Allá vamos:
Lo Bueno:
-Es Boogie.
-La historia, sin ser gran cosa, logra unir todos los cabos sueltos y poner todos los huevos en una sola canasta (la frase está mal utilizada, pero no me interesa… queda linda y obscena a la vez).
-Mantiene el look Fontanarrosa contra viento y marea, lo cual es una caricia en el alma de los frikis del Negro.
-Es divertida para todo el que haya leído las historietas, y funciona como un homenaje practicamente inmejorable hacia las mismas… sinceramente no creo que pudiese haberse hecho una película mucho mejor a esta sin arruinar por completo el personaje y el espíritu original.
Lo Malo:
-La animación es poco trabajada y barata.
-Algunas voces no terminan de convencer.
-Si no conocés las historietas, es muy probable que te lleves una imagen devaluada y totalmente fuera de foco del Boogie original. El paso al celuloide se nota y mucho… Para disfrutar de un homenaje es necesario conocer al homenajeado.
Párrafo aparte merece el cine del Hipermercado Coto Lanús a la tarde: NO HAY NADIE. Vi la película completamente solo, como si fuese el living de mi casa… mejor dicho: como si el living de mi casa hubiese tomado esteroides. Incluso me levanté dos veces a estirar las piernas y caminé un poco por la sala, mientras hacía la mímica de algunos gags que, desde luego, ya me sabía de memoria.
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josepzin
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josepzin


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