…Y cuando digo “1er post”, es porque esto es el comienzo de una larga serie de artículos referidos al heroe de mi infancia y de mi vida toda. Esto es solamente un esbozo, ya que tanta magia es muy difícil de comprimir en un solo día.
Y me decidí a comenzar con esta serie por un motivo un tanto egoísta: La nueva película basada en el detective londinense que saldrá a la luz a fin de este año. Y como es previsible que la peli desate una nueva fiebre de pelotudos recién llegados al universo holmesiano, entonces quiero dejar en claro MUCHO ANTES que yo soy un fanático de toda la vida… que lo mío no es subirme a la ola publicitaria, y que Sherlock va a tener siempre un lugar en este blog, sin importar lo que ocurra en el “mundo exterior”. Epimundo ™ no depende de esas tonterías y quiere dejar bien en claro este punto.
Quién no conoce a Sherlock Holmes? Un personaje creado por el gran Sir Arthur Conan Doyle, el cual le dió vida a través de cuatro novelas y mas de cincuenta relatos cortos. Y quién es este tal Sherlock? Un detective privado que vive en la Londres victoriana (fines del siglo XIX), acompañado siempre por su fiel amigo Watson. Un SUPERHEROE con todas las letras, con un poder deductivo casi sobrehumano y una valentía y arrojo digna de Batman.
Mi primer contacto con Sherlock Holmes fué hace 15 años, mas o menos. Tenía yo en mi poder un libro de la colección “Página 30″ con un relato de Conan Doyle titulado “El aristócrata solterón”, y me empezó a carcomer la curiosidad… “Lo leo? Estarán buenas las historias de este personaje?”. Por supuesto que conocía la frase “Elemental, mi querido Watson” y otras reverencias al personaje dentro de la cultura popular, como la pipa y el gorro, la lupa, etc. Pero no conocía sus verdaderos relatos, y ya era hora que me sacara la duda y me “desvirgue” en este asunto de la criminología inglesa…
El resultado fué lógico y previsible: Holmes me pareció increible como personaje, y Watson me resultó entrañable. Juntos hacían una dupla muy amena y con pasos muy firmes, fáciles de seguir dentro de la historia. A pesar de lo increible de algunos métodos deductivos usados por el detective, el resultado final era verosimil, mas que nada porque Doyle no deja cabo sin atar y su “narrador” Watson realmente parece tener vida, convirtiendo al asunto en una mezcla de narrativa literaria y crónica periodística que estimula y sienta bien.
Como buen pendejo impertinente, exigí a mis padres que me comprasen otro libro con los relatos de Sherlock, y mi súplica dió resultado: Dos bellos libros titulados “Sherlock Holmes no ha muerto” y “El regreso de Sherlock Holmes”, que curiosamente narran la 2da mitad de la vida profesional del detective. Cronologicamente hablando, debí “empezar por el principio” y leer los primeros relatos, pero eso no tuvo la menor importancia a la hora de disfrutarlos, ya que cada cuento es autoconclusivo y se lee individualmente sin problemas.
Relatos como “Los bailarines” y “La aventura del detective moribundo” me hicieron fruncir el asterisco de tal manera que aun en este momento tengo ganas de apagar la PC y releerlas como la primera vez: bajo la luz de mi velador, tirado en la cama.
Mas tarde, en la secundaria, nuestra profesora de Lengua y Literatura nos “obligó” a leer una novela titulada “Estudio en escarlata”, que no era otra cosa que la primer obra de Conan Doyle en la cual aparece Sherlock y Watson. Me parecío excelente, aunque un poco fuerte el enterarme que Holmes era un adicto a la cocaína y la morfina… Aunque fué un consuelo posterior saber que solo se entregaba a ese vicio ante la ausencia de casos por resolver: Su mente no resistía la falta de retos, como le pasa a todos los genios.
Luego llegaron otros libros y mi fanatismo se iba incrementando pacíficamente… pausadamente, como debe ser tratándose de Holmes. Aun me quedan un par de novelas por leer (los relatos cortos los conozco todos) y lo voy a hacer a su debido tiempo, es decir: Cuando se me de la gana. Porque por ahora la paso muy bien releyendo el material que tengo… Hay mucho que explorar todavía.
Por último (y para cerrar este posteo que es solamente una introducción al tema), debo decir que los fanáticos de Sherlock Holmes fueron los primeros “enfermitos” del siglo XX… Los frikis mas zarpados que el mundo había conocido hasta el momento: Cuando Conan Doyle decidío “matar” al personaje, los fans londinenses protestaron energicamente, y muchos llevaron crespones negros de luto como homenaje… Se imaginan eso? Y unos años después el autor tuvo que “revivirlo”, a pedido del público. Aun hoy la dirección Baker Street 221b de Londres (donde imaginariamente se encontraban las oficinas del detective y su amigo, y ahora se ubica un museo sobre todo lo Holmesiano) sigue recibiendo correspondencia de lo mas variada, con casos sin resolver y pedidos de consejo… Si, como si el detective fuese real.
El primer superheroe de la cultura popular y el que sirvió de base e inspiración a muchos otros que vinieron después. Desde Epimundo invitamos a todos los que aun no leyeron sus aventuras, a que se decidan y le den una oportunidad. Me voy a poner insportable si no me hacen caso, así que busquen algún relato (recomiendo “Los bailarines”, que pueden descargar clickeando sobre el título) y déjense de joder.
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horacio brum
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