Amo lo digital. Que nunca se malinterpreten mis palabras: Vivo entre cosas digitales y creo que lo digital es lo que nos permite guardar una “imagen” exacta de las cosas que amamos, a través de los tiempos… Este blog es un ejemplo. Las fotos que están dentro también… los juegos de Commodore que yo tanto aprecio y que inundan Epimundo.com son una muestra mas de que el sistema binario hace muy bien su trabajo…
Pero lo analógico (es decir: las cosas tal cual las conocemos, sin codificar. Tangibles y deformables con el tiempo) no va a morir nunca y va a ejercer una fascinación eterna en nosotros los nostálgicos. Los objetos geniales que pueblan nuestra vida y dan paso al coleccionismo y a la “historia”, porque lo analógico se modifica a la par nuestra: Los discos de vinilo se gastan, las diapositivas pierden color, los juguetes ven rayada su superficie una y mil veces… y a nosotros nos pasa exactamente lo mismo.
Por eso es bueno tener una copia digital de todo lo que amamos, para poder capturar un momento determinado en la linea de tiempo. Este blog pretende cumplir ese objetivo, sin olvidar que lo que realmente vale la pena es este plástico coloreado del cual voy a hablarles…
El Domino Dealer es el carrito motorizado de la gran familia de juguetes mágicos llamada “Domino Rally”. Con solo utilizar la herramienta “search” de este blog, pueden ustedes encontrarse con otras referencias a las fichas que se golpean en cadena, así que no voy a explayarme mas en ese aspecto… Solo decir que estoy muy feliz y practicamente excitado sexualmente mientras escribo estas lineas, porque así como los “dealers” son esas personas que venden pastillitas de colores… El “Domino Dealer” reparte fichitas multicromáticas y va haciendo un sendero de alegría.
Y que tiene la caja adentro?
Muchas fichitas, dos “magazines” donde irán cargadas y el camioncito…. El cochecito… el autito, o como mierda queramos llamarlo. Invito a todos a que hagan click en la foto y la agranden, porque lo que verán es una de las obras de ingeniería piberil mas grande la historia: El Domino Dealer es transparente, y tiene como 700 engranajes dentro (Como corresponde. Las cosas buenas tienen muchos engranajes innecesarios, al estilo “Tiempos Modernos” de Chaplin). Una belleza, bah.
Y como se cargan las piezas? Bueno, es fácil… se ponen sobre una mesa y con el cartucho naranja se las va presionando, de modo que ingresen. Con la presión que se hace los dominó se van metiendo de a uno, y realmente en menos de un minuto pueden cargarse los 31 que caben. Es rápido.
Este es el procedimiento.
Bueno, bueno… ahora que está el cartucho con las fichas, es hora de ponerle las dos pilas AA al carrito, cargarlo cual si fuese una 9mm y accionar suavemente el switch de encendido. El resultado (aunque no pueda observarse mi sonrisa detrás de la cámara) pueden verlo en este video:
Hay algo mejor? Bueno… Si. Pero esto sigue siendo realmente muy bueno y no dejo de pensar en lo que será combinar todos los kits de Domino Rally que tengo en un solo circuito gigante…
Para colmo el sistema es simplísimo, pero se ve bien, y las fichas se acomodan a la distancia justa para que no fallen. Y es que no hay nada peor que un rally de dominós que falla, es como un asado calcinado o una secuela cinematográfica que no aprovecha lo que su antecesora le ha legado… Si, se me vienen a la mente miles.
No se pierdan la próxima review de estos juguetes, ya que Epimundo.com les mostrará un nuevo kit de fichitas multicolores en acción. Estén atentos y sean bondadosos con su perro.
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http://www.meloncorp.com melonian



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