Acá va el 1er post “en serio” luego de la reforma del blog. A ver que sale…
En pleno auge de la cazafantasmanía, un montón de productos nuevos aparecieron en el mercado para acompañar a la película. Uno de ellos fué esta suerte de dibujos animados titulados “The Real Ghostbusters”.
Y por qué ese “Real” delante? Acaso los cazafantasmas son reales, en el estricto sentido de la palabra? No, claro… no son reales, lamentablemente, y de hecho ni siquiera se ha probado científicamente que los fantasmas existan, si exceptuamos a los Fantasmas del Caribe (“ven, tu, muchacha, triste, ven, dame, un beso, eso ahh!”) y al fantasma del descenso, muy conocido por mi querido Club El Porvenir.
El problema era que ya había un dibujo animado titulado “The Ghostbusters”, y era protagonizados por dos chabones y un gorila. Si, los mas memoriosos lo recordarán, ya que era un clásico de los 80. El caso es que se generó un conflicto y hubo que agregarle el “The Real” delante a la serie animada, lo cual terminó siendo como una especie de marca registrada nueva, ya que los juguetes y otras chucherías que fueron saliendo después (basados en los dibujos y no en las películas de carne y hueso) llevaban también el prefijo.
Y como eran los dibujos? Pues eran muy buenos, al menos las temporadas que pudimos ver aquí en Argentina. Se mantenían todos los personajes de la película, y los Ghostbusters se enfrentaban a menudo contra monstruos y seres mitológicos bastante grosos. La serie, si bien tenía un toque mas infantil por razones obvias, también poseía un gustito bastante oscuro por momentos, y sus historias eran inentendibles para las mentes jóvenes que no conocían a Sherlock Holmes, Baal y otros personajes ficticios del pasado.

La intro del programa la recuerdo muy bien: Un fantasma (igualito al del logo) caminando rítmicamente por la ciudad hasta que es “busted” y metido detrás de la clásica señal de prohibido (prohibido fantasmas!), luego se van sucediendo escenas de los ghostbusters en acción:


Si: Cazando a Marshmallow. Eso si que era algo que no me entraba en la cabeza cuando niño. Todos sabemos que los niños no son muy inteligentes que digamos (de hecho, muchas veces eramos animalitos con zapatillas), pero en este caso yo tenía razón: Marshmallow no se puede “cazar”, es decir… no se puede meter dentro de una trampa, carajo. Es una manifestación física y por lo tanto no es “inhalable” por la trampa de espectros.
Bueno, es eso o es que yo me estaba perdiendo de algo en mi ignorancia. Pero bue…
Capítulos que yo recuerdo? Varios. Por ejemplo me acuerdo de uno en el cual había que ayudar al fantasma de Sherlock Holmes en su lucha contra el Dr. Moriarty. Sherlock es un ser ficticio y por lo tanto no tiene un espíritu errante como el resto de los mortales cuando mueren, pero tenía un “semi-espíritu”, creado por la voluntad de millones de personas que confiaban en su existencia (todo esto lo saqué del dibujo animado, eh… es parte de la trama, no crean que estoy loco). Al ser un semi-espectro, los rayos de los Cazafantasmas no le hacían ningún tipo de daño. Capítulo loco si los hay.
Otro que me viene a la mente es uno en el cual un espectro manejaba el tiempo a su antojo (creo que era un semi-dios). También se enfrentaron en otro episodio a unos espectros rusos. Las temáticas eran bien oscuras y recorrían todas las mitologías (y supersticiones) del mundo, lo cual para un pendejito inquieto como yo, era fantástico y hasta me daba miedo.

Según parece la serie fué cambiando de look a medida que el público infantil se hacía mas numeroso en USA, y perdió bastante de su encanto inicial. Pegajoso (el fantasma verde, para los neófitos que están leyendo esto) se volvió cada vez mas popular y bueno… una cagada, bah. No me gusta que Pegajoso viva con los Ghostbusters, que sea un amigo mas… Pero me lo podía bancar a cambio de unas buenas historias y de todo el flavor de los rayos de protones, los medidores PKE y el Ecto-1. Yo soy feliz viendo cazar un fantasma, que le vamos a hacer.
En definitiva: Una muy buena serie animada, al menos en las primeras dos temporadas. Un montón de referencias mitológicas y “roleras” (incluso nombrando a Cthulhu, una de las creaciones de H.P. Lovecraft) y un uso intensivo de los clichés que todos queríamos ver profundizados mas allá de las películas.
Seguimos con mas Ghostbusters, en este julio de gripe y definiciones deportivas. El próximo post irá dedicado al videojuego de la Commodore 64.
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