jul 29

En este constante “revival” de objetos nostálgicos que estoy llevando a cabo con este blog, no podía dejar sin tratar el tema de los discos de vinilo. Si, esos discos grandotes y negros que (lamentablemente) ahora solo los DJs utilizan, y los jóvenes no.

Mi historia con los vinilos es estimulante. Bueno, no realmente estimulante para todos ustedes, queridos lectores… estimulante PARA MI. Pero como Epimundo trata sobre mis gustos y parafilias personales, mis opiniones son lo único que debiera importar, aun cuando el aburrimiento al leer estas lineas los termine adormeciendo y rompiendo una baldoza con el marulo, cuasi-muertos…

Como les decía: Los discos y yo… un solo corazó. Y es que desde muy pequeño que descubrí ese placer secreto de manipular estas joyas sonoras, escucharlos, limpiarlos (lavarlos, en realidad, ya que para quitarles toda la mugre lo mejor es siempre un buen baño de agua con jabón) y volverlos a escuchar. Había algo que, incluso en mi estúpida mente infantil, retumbaba y era difícil de silenciar… Una frase que se iba gestando en mi cerebro y luego descubrí que coincidía con la aseveración de muchas otras personas: “EL VINILO SUENA MAS LINDO QUE EL CASSETTE“.

Así es: en la época de la que les hablo (que va desde el 87 al 93, mas o menos) el asunto era el Cassette. Todo lo musical tenía que ver con esa carcacita de plástico, ya que los autos usaban “pasacasettes”, los pibes usaban “walkmans” y los negros de Harlem llevaban un minicomponente en el hombro (o al menos eso aprendí gracias a la tele). Y la verdad es que el cassette era práctico: Se podía regrabar, aguantaba una barbaridad los golpes, los toqueteos manuales y la mugre mierdosa que podría llegar a interactuar con el, y sonaba bastante bien. Pero su sonido era, por decirlo de alguna manera suave… CHATO.

Una palabra mas indicada podría ser “soso”, pero me pareció demasiado ofensiva. El cassette tiene un sonido muy poco cálido y profundo, metalizado por momentos y es muy difícil (salvo que seas un verdadero “oidos de acero”) que un tema musical en este formato te “llegue” al alma y te haga sentir la música como debe ser sentida… SALVO que sea un GRAN TEMA, claro. Escuchar Pink Floyd en cualquier formato (inclusive en una piedra, con escritura cuneiforme) te vuela los sesos, y así con muchas otras bandas, pero la verdad es que se perdía mucho en calidad y en brillantez.

Y el vinilo, a pesar de todos esos ruiditos provocados por la tierra acumulada, sonaba grandioso. Y eso que yo al principio los escuchaba en un tocadiscos que madre mía: Una reliquia, pero rústico hasta decir basta. Cuando tuve el placer de escucharlo en una buena bandeja y con un amplificador acorde, ahí la cosa mejoró hasta límites insospechados.

No voy a entrar en la absurda discusión de “Vinilo vs. CD” (al menos, no hoy). Soy un convencido de que el CD es en muchos aspectos superior, pero que hay cosas que es mejor escucharlas vibrar en el surco plástico, bajo la vieja pua de toda la vida… El vinilo tiene historia, y se va destruyendo a la par nuestra, cosa que es maravillosa para los nostálgicos de mierda como yo.

Bueno, el caso es que como tengo conectada la PC al Home Theater (por el asunto de las pruebas de sonido en DTS, comentadas en este post) decidí probar la gloriosa bandeja tocadiscos “Dual 506“, con púa de diamante y bla bla bla. Este objeto lo tenía medio en desuso, mas que nada por el desperfecto que sufrió el amplificador Dual que hace de acompañante perfecto. Para probarla, y como no es posible conectarla directamente al Home Theater porque no se oye practicamente nada, era menester hacer un pasaje a través de la entrada de micrófono de la PC (que tiene ganancia propia, claro)

bandeja tocadiscos Dual

Esta es la belleza, cargada con el disco “Herencia pa´ un hijo gaucho” de José Larralde.

Conexion tocadiscos - pc

Y esta es la conexión chancha que acabo de intentar. Dos cables con conectores RCA macho salen de la bandeja, a los cuales les incrusté sus correspondientes hembras y salida mini-plug (la chiquitita, para poder ingresar a la entrada “mic” de la placa de sonido). Pero como hacía un ruido del carajo (y es que el tocadiscos tiene un cable que necesita ser conectado a masa, o a tierra) hice este engendro, que parece funcionar bastante bien:

DSC00789

Es decir: Ese cablecito, apretujado en la conexión a masa de uno de los RCA (es decir, a la corona que rodea al pin). Pueden agrandar la imagen para verlo mejor.

Y como suena? Suena muy bien, pero no todo lo bien que debiera. Primero y principal, se oye como un ruido a estática provocado por la amplificación de la PC (o por otra cosa… en todo caso esto ocurre solo cuando conecto todo a la PC). Este ruido es de fondo y no molesta mucho, pero mi interés es lograr la excelencia y la felicidad, y ese sonido conspira contra estos valores.

En segundo lugar, el disco que estuve probando es mono (si, hay discos en estereo también, pero este no lo es) y eso hace que el sonido salga por un solo parlante, desluciendo bastante el producto final. Intenté configurar todo para lograr una salida hacia el Home Theater también monoaureal pero… no fué posible. La solución, para evitar que por el parlante derecho salga solo sonido a estática y ni una gota de música, fué desconectarlo, dejando solo en funcionamiento el izquierdo.

Después de todos estos injertos, la verdad es que mejoré bastante la cosa. El sonido es dulce y José Larralde suena mas enfadado que nunca (lo cual es buenísimo, porque no existe persona que se enoje mejor que el). Otra cosa muy copada es que puede “leerse” la historia de un disco gracias a sus ruidos: En este caso, se nota que la púa que han usado sobre el…….. no era la mejor, y que la cara B fué mas escuchada que la A.

En definitiva, la semana que viene voy a realizar otra prueba en el equipo Aiwa que uso como amplificador de la PC desde hace un par de años ya. La experiencia “tocadiscos-pc-home theater” fué buena pero no 10 puntos, y yo busco eso… Así que nos veremos sin dudas dentro de unos días, escarbando vinilos viejos y reviviendo ese sonido tan dulce y quilombero.

Hasta luego.

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  • http://sociedadgamer.blogspot.com Lord Khyron

    nunca tuve vinilos….pero pasé infinitas horas revisando los discos de mi tío Roberto, heavy de toda la vida y me fascinaba y a la vez me asustaba con las tapas de Maiden, Slayer, Quiet Riot….. y mirar el disco The Wall en toda su magnificencia, es lo único que realmente extraño de los vinílos, ya que creo que el cd es más práctico y se escucha mejor

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