Hay algo mas rico que el morrón?
Si, los chinchulines. Pero me refiero a “algo vegetal”… Difícil, no? El morrón (o “pimiento grandote”, en las islas Fiji) es un alimento bestial que eleva nuestra felicidad a cotas insospechadas. Su color, su textura y su sabor entre dulce y morboso, nos hacen pensar seriamente en que Dios y el Diablo existen (ambos) y se cagaron a trompadas hace mucho tiempo…
…Y de esa pelea, nació un morrón… No se, terminen la historia ustedes, yo no soy muy bueno para culminar las cosas, solo las empiezo y lo hago “con la mejor, loco”.
Bueno, prosigamos: Si podemos unir una de las grandes pasiones argentinas como se sabe que es el
puré de papas (o “patatas machacadas con mucha tocineta”, en España) con un ligero gusto ajimorronado, no les parece que la cosa puede andar bien? A mi me pareció que si, y por eso me predispuse a elaborar esta sabia mezcla que hará las delicias de los mas gordos e hijos de puta de mis lectores… y algún que otro flaco que está por pasarse al Lado Oscuro de la Fuerza.

En un principio, Dios puso las papas en agua hirviendo… Me gusta poner las papas grandes, porque así le ingresa menos agua por centímetro cuadrado, y eso hace que haya menos mierda de la necesaria y es papa-papa… Al agua le pongo sal, pimienta y también se le puede mandar alguna verdurita copada (como apio, puerro, mortadela) para saborizarla.

Mientras tanto: Se toma un morrón (en mi caso usé medio, porque no tenía, pero con un morrón entero la receta puede quedar explosivamente pimientada… es a gusto, cuestión de probar.), se lo divide al medio, se le quitan todas las “nervaduras” (palabras asquerosa si las hay) y las semillas y se lo pone en el horno un rato, con la piel hacia arriba. Yo, como soy uno de los afortunados que tiene hornito eléctrico, solo tuve que colocarlo allí dentro y darle calor exclusivamente desde arriba… Eso hace que la cáscara se queme todita y sea muy fácil de extraer, dejando cocinado el morrón en cuestión.
Bueno, como sea, la idea es quitarle la cáscara y cocinarlo. Luego se lo tritura bien con una procesadora o un mini-pimer. Tiene que quedar bien molido, un puré bah.
A propósito: Mi amigo Marioni (que dice muchas barbaridades y además es un hijo de puta) en una ocasión aseveró que si una parrillada completa viene sin Morrón a la Parrilla, toda esa parrillada debe ser lanzada a la mierda.
El no se debe acordar, pero acá en Epimundo tenemos la posta de la milanesa.

Bueno, sigamos: En un bol colocamos un poco de leche (a gusto) unos pares de trozos de manteca, sal, pimienta y, si tienen en la heladera, un poco de queso fresco. Esto último no es necesario pero lo digo porque en la foto se ve claramente… le aporta cierta “suntuosidad” al asunto, pero bueno…
También se le puede poner un toque de aceite, incluso reemplazando a parte de la manteca.

Cuando las papas están, se tiran encima de todo esto y se empieza a aplastar… hasta hacer PURÉ.
El puré fué inventado por los egipcios en el siglo X antes de Jesucristo. Se hacía con cebada, levadura y azucar, y se lo llamaba “cerveza”. No se parecía en nada al puré de hoy en día, se bebía bien frío y en realidad era una cosa totalmente distinta y no tiene nada que ver.

Para acompañar el puré, hicé un par de bifes. Esto tampoco tiene nada que ver, pero las cámaras digitales no gastan guita cada vez que sacás una foto. Los bifes son marca Coto, y riquísimos.

Y cuando el puré de papas ya está, se le agrega puré de morrón y se revuelve enérgicamente, coloreando la mezcla y dándole un toque sagrado.
Es realmente riquísimo y acompaña muy bien las carnes grilladas y/o/u asadas. Si el morrón fué sabiamente cocido anteriormente (quemando la cáscara) le aporta cierto toque parrillero al asunto. Y si usted es un iluminado que quiere hacer esta receta pero con morrones a la parrilla, permítame que lo felicite: Ha encontrado la manera de mejorarla hasta límites insospechados.

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