Los que vivimos nuestra infancia entre los años 80 y 90 (y ahora somos unos grandotes boludos nostálgicos) no podemos dejar de recordar al menos una vez al mes el canal The Big Channel (Argentina) y las publicidades de los juguetes importados por Cartan.
No se acuerdan? No saben de que estamos hablando? La infancia usted no la vivió, sino que la vió pasar? No importa, quizá estos dos videos refresquen la memoria de los olvidadizos:
http://www.youtube.com/watch?v=VGHrC_gijX8
http://www.youtube.com/watch?v=dhcgtsAp4AM
Luego del visionado (obligatorio para continuar con este post) de los videos, y después de atarnos la mano derecha a la espalda para prevenir cualquier tocamiento al ver juguetes como el “Domino Rally” y los “Crash Dummies”, hagamos un poco de memoria juntos:
The Big Channel nació en los 90 con el único objetivo (o al menos el objetivo mas fuerte) de vender los productos que la empresa argentina “Cartan” importaba. Había de todo, pero los mas poderosos eran los juguetes de Tyco. Para un niño de la época no había nada mas emocionante que ver esas publicidades con juguetes casi inalcanzables. Juguetes maravillosos que lanzaban pintura, armaban bellas figuras, mataban pulgas y chocaban contra las paredes, destruyéndose…. Juguetes que hacían de todo y valían caro.
Creanme si les digo que los dibujitos poco importaban, y eran casi una mierda en comparación a los comerciales. Molestaban, queríamos que terminen para ver a nuestros maravillosos futuros juguetes (o soñar con ellos)…
Algunos de los productos de Cartan:
Spy Tech – Un equipo completo de juguetes que simulaban las herramientas de un espía. Había periscópios, micrófonos a distancia, detector de señales de radio y, lo mas impresionante, una cámara de fotos camuflada en forma de cajita de chicles… Nunca tuve un Spy Tech, pero lo deseaba con amor:
Chattanooga Choo-Choo – Un tren eléctrico. Y que tren eléctrico! La propaganda lo hacía ver como todo un paraiso de los mini-maquinistas. Era una representación bastante fiel de un tren del mismo nombre, famoso en la historia.

Domino Rally – Que pibe nunca hizo eso de colocar las fichas de dominó en fila y empujar la primera, de modo que se vayan cayendo todas a la mierda en un proceso llamado “efecto dominó”? Ninguno. Y por eso era también una fantasía recurrente el tener una gran cantidad de piezas de dominó, para poder hacer figuras extensas, de esas que salen por la tele y baten records.
The Incredible Crash Dummies – Los Crash Dummies tienen ganado un lugar en mi cielo personal desde hace décadas. En la espera de un artículo mucho mas extenso para este blog (este juguete se lo merece) solo voy a hacer un par de comentarios: Se trataba de muñecos de prueba de choque, con sus vehículos y toda la parafernalia. Además de muchos personajes para coleccionar (y hacer chocar!) podíamos comprar el auto, la moto, e incluso el avión de los Crash Dummies, todos juguetes que se separaban en muchas partes al estrellarse, simulando un choque real.


Rattle me bones – Un juego que nunca tuve, pero que siempre me generó simpatía: Un esqueleto que brillaba en la oscuridad, y al cual había que ir quitándole los diferentes objetos que tenía (era un esqueleto pirata, y todos sabemos cuan grosos son los piratas y cuantas cosas llevan puestas: Sombrero, espada, catalejos, pata de palo, etc.), pero intentando no mover los huesos del kia.
Si en nuestro intento fallamos, y movemos accidentalmente los huesos del esqueleto, este comienza a moverse frenéticamente, indicando que perdimos. Es como un juego de los palitos chinos, pero mas tecnologizado:

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Anonymous
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fede
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Gisell
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http://www.epimundo.com Epifanio
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