mar 19

Para aquellos que leyeron mi post acerca de la visita al Barrio Chino, este artículo les resultará “familiar”, ya que se trata de una super-comida que hice ayer, en la cual mezclo varios de los productos que me traje del barrio mas oriental de Buenos Aires.

La receta es mas o menos tailandesa… y se trata “mas o menos” de un pollo cortado en presas, salteado con cebolla y hervido en leche de coco y especias. Todo esto acompañado por un poco de arroz blanco y unas lentejas “coral” hechas pelota, con aceite, sal y ajo. Suena tremendo, no? Aquí va la crónica de un pollo anunciado:

Para empezar se corta el pollo en presas, de modo que queden mas o menos 8 partes (pata y muslo separados, las pechugas cortadas en dos):

Pollo a la tailandesa - presas
Se pican dos cebollas grandes (o 3 medianas… o 20 cebollitas cherry, no se…) en forma de “juliana” (y no me refiero al juguete que enseñaba a las niñas a ser maestra, doctora y conserje, sino al corte en tiras finas):


Cuando ya tenemos lo principal cortado en pedazos, se calienta un poco de aceite en una olla como la Essen (si no tienen este tipo de ollas gruesas, pueden usar una común, pero revolviendo constantemente por el riesgo a que se pegue, claro) y con el fuego bien fuerte se echa la cebolla y se remueve con cuchillo, como hace la gente fuerte:
Pollo a la tailandesa - presas
Cuando está doradita y empieza a ponerse transparente, dejamos caer en forma de lluvia las presas de pollo y revolvemos, todo con fuego fuerte si tenemos la Essen, y sino bajamos un poquito.

Pollo a la tailandesa - presas
Es el momento de tirar sal y pimienta a la olla. Mientras tanto voy a hablarles de la guarnición…
Yo herví las lentejas “coral” (que son de un color naranja fluorescente) durante 15 minutos, y se hacen MIERDA. Pero no hay manera de que no se destruyan, quedan así, como partidas, así que no hay que cocinarlas mas porque directamente desaparecen. Eso lo colé y a su vez herví (por separado) arroz con un poco de sal en el agua. Cuando todo está listo, siempre por separado, corregimos la sal del arroz blanco, y le ponemos aceite, pimienta, sal y un ajo picadito a las lentejas:

lentejas coral
Cuando el pollo ya toma un color externo de estar cocinado (y eso quiere decir que se sello bastante debido al calor, y lo único que absorvió en esta temprana edad fue el jugo de la cebolla) se le vacía una lata de leche de coco (para mas información, remitirse al post del Barrio Chino) y comienzan a sentirse unos aromas que nos resultarán tal vez exóticos:

leche de coco en Epimundo!
Removemos un poco y agregamos mas sal (si hace falta, y es lo mas probable) pimienta, un poco de ají molido (para darle un poco de picor) y, en este caso, yo usé “masala”, que es una mezcla de especias de origen indio, similar al curry. Le puse bastante, y recomiendo que si no tienen en su casa, le pongan curry que también queda genial.


Todo esto que hierva con cacerola destapada, a fuego medio, durante mas o menos media hora. Se puede ir dando vuelta las presas de pollo, para que ninguna parte quede sin sumergir por mucho tiempo (no siempre podemos lograr que esté 100% sumergido en el líquido hirviente). Mientras se cocina, podemos recordar en respetuoso silencio a dos tailandeses MUYYY GROSOS: Sagat y M. Bison, del Street Fighter…

Pollo salteado a la tailandesa
Y aquí está el plato terminado, con el pollo, la salsita de coco y masala, las lentejas y el arroz blanco. Se puede poner mas picante, pero intenté hacerlo potable para mis seres queridos. También acepta un poco de salsa de soja en el arroz blanco, pero eso es discutible (a mi me gusta). El resultado es exquisito, no se arrepentirán.
Brindemos por Tailandia y por su boxeo con pataditas, su comida a mitad de camino entre China e India, y por la corrupción reinante en ese bello país oriental.
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