La cerveza “El Loco” (Cuyo subtitulo solía ser “St. Tropez“, como la localidad francesa que limita con el mar mediterraneo) era una cerveza bastante fea que se vendía en Coto Lanús (Hipermercado).
Desconozco si se vendía en otros mercados, sinceramente no lo se… Solo se que venía en lata, y se solía comprar en packs de cincuenta (50) unidades a precios irrisorios (está vez que era antes de la devaluación, pero una lata salía algo así como 20 centavos de peso o menos). Existían dos versiones de la cerveza: Light y común, siendo que la “light” se diferenciaba por el color de la latita plateado, mientras que la común era dorado.
Los que crecimos en esa época y aprendimos a tomar cerveza de la mano del Loco St. Tropez (gracias a que nuestros padres eran unos irresponsables y LLENABAN la heladera con 50 latitas de birra por 8 pesos) le tenemos cierto cariño. Que importa que el gusto no sea el mejor? Que importa que el rostro caricaturesco mexicano que aparece en la etiqueta poco tenga que ver con el “origen alemán” de la cerveza? (Si, porque según decía la latita, era producida en Alemania, solo que al llegar a la Argentina Coto la envasaba y le agregaba el ingrediente secreto: poroto quemado).
Nada importaba.
Aquí podemos ver la latita de la cual les hablo. La imagen la saqué de una maravillosa página de un coleccionista de latas de birra: http://www.geocities.com/alebuckler/index. Recomiendo su visionado.
En fin, sigamos. Lloré mucho cuando sacaron esta cerveza del mercado, y es que se estaba yendo una parte de mi. Una parte de mi adolescencia temprana, con sus sabores, sus aromas y su sensación de estar constantemente rompiendo el cartón de un pack de latas de cerveza… eso es ser adolescente, y lo demás son puras redundancias.
Pero la vida da revancha: El mes pasado me encontraba en Coto realizando mis compras semanales, cuando decidí pasar por la góndola de las cervezas (paseo obligado, aunque no vaya a comprar ninguna), y qué me encuentro? Una BOTELLA de “El Loco St. Tropez”. No recordaba que haya botellas en mi época, pero bueno, cosas de la modernidad. La única diferencia es que ya no decía que era industria alemana, sino que directamente ahora la fabrican en algún oscuro lugar del conurbano bonaerense. Nada de eso me importó y aquí está la foto:
La etiqueta mantiene el mismo “flavor”. Y la cerveza (no se si será la lejanía del tiempo) me parece que cambió, haciéndose mas suave y aguada (la otra solía ser bastante mas amarguita, obra de los porotos quemados que anteriormente mencioné). Pero era la Cerveza El Loco! Y al módico precio de 2 pesos!!!!!! 2 pesos, cuando todas las birras no bajan de los 3 y pico… sigue siendo una cosa rara, un injerto de la naturaleza. Y es por eso que la compré. Necesitaba saciar mi deseo nostálgico, y lo hice.
Párrafo aparte merece mi vaso térmico (puede verse a la izquierda de la foto). Ya les hablaré de el en un post aparte, porque lo merece. Solo diré que se mete al freezer, se congela y luego cualquier líquido que pongas adentro la pasa bien. Son felices.
Esta última foto muestra las pizzas caseras que hizo mi novia. Complemento perfecto para una cerveza, como todo cristiano sabe. Por qué puse esta foto al final del post? Porque se me dió la gana, claro. Y porque las pizzas salieron muy bien.
Así que ya saben, muchachos/as. Si alguna vez tomaron esta cerveza en sus años mozos… tomen el toro por las astas y vayan en busca de un revival con mucho gusto a añejo y precios módicos. La nostalgia es una amante exigente.
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