feb 28

Luego de un largo letargo (que fea combinaciòn de palabras…) he vuelto. Espero poder postear mas seguido, ya que ademàs estoy trabajando en un libro sobre el Truco (a propòsito, el que quiera colaborar, no dude en postear un mensaje, tengo mucho material matemàtico y de variada ìndole).

Vamos a hablar un poco de filosofìa… si, este tèrmino puede sonar raro refirièndose a la mecànica de un juego de azar, pero todos los juegos en los que las decisiones de los jugadores son mas importantes que el azar puro (y el Truco posee esta caracterìstica) la tienen. Es decir, cada jugador tiene su propio modo de ver el juego, su propia manera de encararlo y de sentirlo. Incluso no estarìa mal usar el tèrmino “ideologìa” (discurso de ideas), pero puede sonar demasiado duro.

Pasarè entonces a describir mi modo de ver este juego, mi modo de jugarlo y entenderlo.

El truco es un juego de naipes.

Si, lo se. Esto puede sonar muy obvio, pero la mayorìa de la gente cree (o considera) que el Truco se trata de un juego “con naipes”. Que el juego en si ocurre en otra parte, en otro plano. Que las verdaderas decisiones se toman en base a relaciones personales, tonos de voz, carisma, valentìa, picardìa… en definitiva, que en el Truco las cartas son una excusa, una forma de plasmar “otra cosa”.

Yo opino distinto. Es un juego de naipes, y por lo tanto regido por la ley de las probabilidades, por el azar, por la matemàtica pura y dura. Sobre esa base, comprendiendo cabalmente esa base real y tangible (que hace que el Truco solo pueda ser jugado con 40 naipes y no con dados, o con piezas de ajedrez) se desarrolla la estrategia, que puede (y debe) tener diversas facetas: su càlculo de probabilidades a largo plazo, a corto plazo, el estudio del lenguaje corporal del adversario, el descubrimiento de la filosofìa propia de los mismos y la adecuaciòn a su modo de juego, etc.

No hay que perder de vista esto: Es un juego de azar, con reglas matemàticas claras y “simples” (en el sentido de que no admiten muchas otras lecturas que las evidentes). La decisiòn de jugar una carta, envidar o retrucar tiene que partir de un conocimiento cabal del verdadero valor de la mano propia y contraria. Luego, los mil y un desenlaces posibles.
Se juega bien cuando se “calculan” las cartas del adversario.

Ningùn càlculo de probabilidades tiene otro objetivo que el de “suponer” la mano del adversario. Nuestras cartas ya las conocemos, y lo importante es saber si estamos por encima o por debajo del promedio… por encima o por debajo de la “mano probable”.

Al terminar una partida, como sabemos si hemos jugado bien o mal? En base al resultado? No, claro. El resultado està influenciado por muchos factores, como puede ser el azar, los nervios… Se juega bien cuando se jugò, en la mayor parte del partido, como si supièsemos con que mano cuenta el rival. Eso, como regla general, claro.

Si sabemos con que mano cuenta el rival… sabemos que decisiones puede llegar a tomar? Este es el ùltimo eslabòn de la cadena…

Tenemos 29 para el envido… suponemos que el rival tiene menos, pero queremos que acepte nuestro envite… que hacer? Allì entra el ùltimo factor, que debe ser tenido en cuenta en ùltimo lugar (y es que con este blog espero que mis lectores, pasado un tiempo, comprendan las probabilidades de un modo cuasi-instintivo, dejando el “pensar” para estos temas referidos a lo humano).

Por lo pronto sabemos que al cantar “envido” con 29 no estamos “mintiendo”, sino que vamos con la idea de ganar (ese concepto nos lo da el càlculo probabilìstico… luego veremos si es correcto o no) y que estamos por encima del promedio, suponiendo que nuestro rival tiene menos, en la mayorìa de los casos… Y si el rival retruca? Si el rival canta “falta envido”, interpretaremos esto como un error en nuestra percepciòn (el rival tiene 30 o mas puntos) o como un intento desesperado de asustarnos? Otra posibilidad cabe: El rival tiene 28, o 29 sin ser mano, pero cree que esa es una buena mano.

Aquì debe entrar la “historia” del rival. Esto incluye lenguaje corporal, como ha jugado las anteriores manos y, algo muy importante, la posiciòn en el marcador en ese momento (si en el juego total, va ganando o va perdiendo, cuantos puntos faltan para el final del juego, etc). De este anàlisis, la 1er parte es principalmente humana, la 2da parte es principalmente matemàtica (y es que por obvias razones nosotros debemos jugar mas conservadoramente cuanto mas arriba de nuestro adversario estemos.

Ultimo punto “filosòfico”: Sea en el Truco de a dos (mano a mano) como en el Truco de a 4 o de a 6, la verdad inicial no cambia: Es un juego de naipes, y las decisiones se toman en base a la matemàtica, de modo inicial.
La mentira, el asustar al rival, el “dejar pasar” para luego tener el “quiero” y poder retrucar”, el hecho de empardar (empatar) la 1er carta o matar y “hacer primera”, todo esto, que segùn la filosofìa de otros jugadores tiene mas que ver con asuntos fuera de la matemàtica (Compañerismo, entendimiento, habilidad para interpretar señas, etc) yo lo veo como todo lo contrario: Se hace lo que se hace porque se parte del hecho de tener “mejores” o “peores” cartas, con respecto al adversario. Eso, es un tema puramente aritmètico…

Un Ancho de basto es una carta deseable… siempre y cuando el rival no tenga el de espada. No se trata de guapeza, sino de interpretar la chances de ganar o perder… con cartas en la mano, con cartas sobre la mesa. Es un juego de cartas, aunque suene obvio.

Cualquier comentario es bienvenido, y el tema filosòfico se volverà a tocar mas adelante. Verè si el pròximo post tiene un poco que ver con estadìstica, asì nos centramos en lo concreto, en el punto de partida.

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