Una de mis grandes pasiones es, como no, el fùtbol. En general disfruto de ver todos los deportes por la TV, pero el fùtbol es algo especial, es el juego perfecto para mi. Se que millones de personas comparten mi opiniòn en Argentina y en el mundo, asì que no es nada friki ni original… Pero que se le va a hacer.
Siempre me interesò el anàlisis del juego en si, sus diferentes bemoles, dejando de lado la parafernalia accesoria, los chimentos, etc. En pocas palabras: Aborrezco a los “periodistas deportivos”, me parecen unos pelotudos a cuerda que son mas bien chimenteros analfabetos (ya que presuntamente solo saben de fùtbol… y ni siquiera eso).
Recuerdan nombres de jugadores, anècdotas, presumen de ser amigos de los deportistas, pero en realidad lo ùnico que destilan por su boca son charlatanerìas.
Y la verdad es que, en esta bùsqueda del placer y la alegrìa que algunos llamamos “vida”, es necesario ir a la verdadera esencia de las cosas que amamos, y no quedarnos en lo cosmètico. El fùtbol necesita analizarse en tanto juego, en tanto “juego de pelota”, y no en base a resultados circunstanciales, amistades, chimentos y dinero. El fùtbol es un deporte que se juega pateando una pelota, y desde allì hay que arrancar.
Hace un par de meses me topè con un libro escrito por Angel Cappa (actual DT de Huracan, y ex del Real Madrid y Racing de Avellaneda, por ejemplo). Estaba hurgando en una librerìa de la peatonal de Mar del Plata y lo vi, a solo 10 pesos de costo… inevitable comprarlo.
“La intimidad del fùtbol” se llama, y si bien no es un libro que quedarà en la historia (su formato es de tipo Blog (decenas de diferentes “posts” inconexos entre si… muy probablemente se trate de recopilaciones de columnas de un diario), se los recomiendo a todos aquellos que aman este deporte y la belleza que entraña.
Cappa, que es un “lìrico”, segùn los dichos de muchos periodistas chotos, considera que el fùtbol empieza en los pies, con una pelota, y que la posesiòn del balòn es el principal fundamento de lo que se llama “jugar bien”. Yo, por supuesto, coincido. Existe un modo de “jugar bien”, como existe una forma de jugar bien al truco, o al tenis, y la suerte influye en todos estos juegos (y es que el azar en el fùtbol es un factor determinante en muchos partidos, y a la hora de valorar un resultado no debe desdeñarse), pero lo que no cambia es que existe un modo que asegura la victoria a largo plazo y “achica” el azar, acorta su margen de acciòn.
Tener la pelota implica que el rival no la tenga. Tener la pelota implica poder avanzar o retroceder, implica tomar decisiones que el rival no puede tomar. Tener la pelota es hacer goles y que no te los hagan. Claro que nunca es tan fàcil en la vida real, pero hay algo cierto e irrefutable y es que los malos equipos intentan (perdòn el anglicismo) “randomizar” el partido (volverlo mas azaroso) recurriendo al pelotazo y a la pelota dividida, intentando que el duelo sea a una probabilidad de 50%/50%, ya que de ese modo se igualan los niveles y, por otra parte, se empobrece el juego.
Esto se da, curiosamente, tambièn en el Truco (juego de naipes) donde los malos jugadores cantan la falta envido muy frecuentemente ya que de ese modo igualan el juego (y le quitan brillo, por supuesto, a cambio de una supuesta emociòn que es la misma que en la ruleta y otros juegos sin tècnica) y sus chances de ganar crecen. Siempre hay un modo de jugar bien y otro modo de jugar mal.
Otra de las opiniones que Cappa vierte en este libro, es que belleza y buen juego van de la mano. No existe jugar “lindo pero mal”, ya que eso en realidad no es jugar lindo, y tan solo pueden confundirse los miopes en este deporte. Jugar lindo y bien es lo mismo, y se resume en la frase(palabras textuales del libro) “toco y me voy”. Tocar el balòn (a un compañero, siempre, cueste lo que cueste) e irse, a ocupar otro sector del campo, distrayendo y generando espacios. La pelota como herramienta de nuevos toques futuros y de gol.
El libro està plagado de anècdotas que gustaràn a todos los futboleros (aun a los de la vereda de enfrente, a los “Bilardistas”). Tambièn incluye varios diàlogos entablados con Valdano, bastante divertidos y livianos, por cierto.
No quiero despedirme de este post sin recordar està ùltima aseveraciòn de Cappa, con la cual coincido tambièn: Si un equipo utiliza los 70 metros de ancho que un campo de fùtbol tiene, no hay pressing que sirva, ya que aunque los 10 jugadores de campo rivales se pongan en linea y presionen, siempre (tocando la pelota de un lado al otro) habrà espacios y formas de crear distracciòn. Ojalà el fùtbol vuelva a ser ese deporte bello y alegre, a la vez de apasionado.
Tags: angel cappa, antibilardismo, futbol lirico
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