My Writings. My Thoughts.

Pollo estilo Kentucky

// octubre 17th, 2014 // View Comments // Comida y bebida

Harto ya de escuchar acerca de las mieles y amores del pollo frito “Estilo Kentucky” (ya se sabe: Que es “el mejor pollo frito del mundo”, que se trata nada mas y nada menos que del espíritu del Coronel Sunders rebozado y crocante… Todo ese esoterismo gastronómico al cual nos tiene acostumbrados la cultura popular. La idea de comer espíritus no deja de seducirme, btw) y sumado a ello el hecho de que mi amigo Marioni me había pasado un link con cierta receta extraída de Taringa, me decidí de una buena vez a intentar una variante casera del mismo. Cosa que recomiendo, claro, porque uno nunca debe dejar de experimentar, en su casa, en la disco o en el bar, en los campos de la Pampa, bajo la lluvia mientras vemos los destellos de luz que utilizan como prisma las gotas de agua… Así lo pone a uno el pollo frito, doña.

Pero basta ya de violar leyes de Copyright. Vamos a hablar pura y exclusivamente de pollo, y no voy a ahondar en la receta porque para eso les dejo el link y listo (por cierto, aquí está el link de la receta, carolins). Si quieren seguir leyendo a partir de ahora, quisiera alertarles que todo lo que se viene son fotos y divagues acerca de lo rico que es todo y de lo interesante que es tener un blog (y de lo lindo que me veo usando brazaletes fluo), así que pueden retirarse sin miedo a estar perdiéndose algo de provecho.

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Lo que hice yo fue algo bien primitivo, barato, cojonudo y con bonete. Compré un par de kilos de alitas de pollo (lo mas popular, lo que comen los soldados mas pobres de la parte mas pobre de Vietnam… calculo), las pelé y las puse a macerar unas horas en la mezcla “húmeda” (la receta consiste en mezclar harina y otras especias, separarla en dos mitades -si, DOS mitades, no se confundan con esto- y a una de ellas agregarle agua).

Ustedes habrán leído “pelar las alitas” y de seguro un escozor subió por sus columnas vertebrales… no es necesario hacerlo. De hecho, no es necesario usar alitas, compren pollo y trócenlo, hagan lo que quieran, no vengan a llorar aquí, no los queremos… pero yo soy muy macho y me encanta pasarme dos horas intentando quitarle la piel a las alas del pollo. Es casi como pegar figuritas, con la diferencia que el album después te lo comés y no lo podés canjear por una bicicleta en el CromyClub (igual eso estoy seguro que era mentira, así que podríamos decir que no hay diferencias sustanciales).

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Luego de macerar el pollo en la parte aguada de la vida, calentamos una buena olla de aceite y los vamos pasando por la mezcla “seca”, rebozándolos con su propia medicina. Es una actividad hermosa, para hacer en familia y en pareja. También, si una chica nueva viene a tu casa y la querés convencer para que se quede por siempre a tu lado, no hay mejor programa que revivir la escena de “Ghost” del jarrón de barro, pero con rebozado Kentucky… metiendo la mano en el bowl, girando las presas de pollo… aceite hirviendo muy cerca de vuestros cuerpos entallados en neoprene… Peligrosísimo, pero muy erótico.
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Una buena fritanga, a fuego fuerte, pero ojo: Si usan alitas u otro tipo de presa con hueso, cuidado de que no esté fría antes de echar al aceite, porque sino quedará crudo en el centro, y no hay nada mas asqueroso que el pollo crudo. En serio, chicas (si, ahora le hablo a las mujeres), el pollo crudo es PEOR QUE HITLER. Cuidado con eso. Sino usen pedazos de pechuga o muslo deshuesado y listo.

 

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Miren que lindo! Crocante, bien especiado, con sabores a los que no estamos acostumbrados por esta zona del globo, donde los rebozados suelen ser siempre copiosos en perejil y ajo, nada mas. Acá hay eneldo, curry, cebolla deshidratada y polvo de hadas. Un placer que va mas allá de las palabras, chiquillos.

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Esta última foto carece de sentido, pero ilustra un punto de alto valor poético: Hay que comer mucho pollo frito. Hasta morir.

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Gastronomía Épica – Un repaso de mis últimos platillos y chanchadas

// agosto 17th, 2014 // View Comments // Comida y bebida

Este post no tiene otro objetivo que el de mostrarles a ustedes, mis amados e idolatrados (por momentos) lectores, un poco del arte culinario que desfila en mi hogar, con algunas ideas interesantes y relativamente accesibles que quien se anime podría intentar en su cotidiano manyar. Además, es una buena excusa para volver a mis andadas, ya que hacía como cuatrocientos días que no posteaba nada nuevo.

Disfruten la galería del amor:

 

FEIJOADA LANUSENSE 

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Como ustedes bien saben -o se olvidaron de aprender en la Wikipedia- la feijoada es el plato típico y mas tradicional de Brasil. Es una gran “familia” de recetas en realidad, y existen innumerables variantes, pero basicamente siempre pueden encontrarse porotos negros, algún tipo de carne, arroz, unas hojas verdes salteadas… Es un plato muy completo y poderoso, con las suficientes calorías como para mover un Transatlántico (a vapor, claro). Mi versión reemplaza la hoja verde tradicional (Que aquí no se consigue) por simple acelga, salteada, condimentada y con bastante pimienta. Puro amor mundialista.

 

KRAKATOA

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Este plato fue bautizado “Krakatoa” en honor al mítico volcán que le hizo la vida imposible a muchísima gente. Este plato carece del componente letal del original, pero nadie puede negar que es una maravilla estética y ética (me atrevería a decir, ya que estamos profiriendo boludeces). Pure de batata, carne salteada con cebolla y especias, y una mágica lluvia de tomates cubeteados y aderezados con orégano y aceite. Comerlo te hace sentir feliz, y a la vez levemente enfadado con la situación climática.

PAN ESTUFEADO

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Adivinaron. El nombre de este plato deriva de la palabra “Stuffed” del inglés, que significa “relleno”. Es simplemente un pan casero, tipo de campo (amasamos un pan con bastante aceite, y formamos una especie de bocha gigante. No hay mucho misterio). Luego de cocinarlo, lo cortamos todo como si lo quisiésemos transformar en una planilla Excel de almidón, y le estufeamos pedacitos de queso en todas sus intersencciones. Bastante cebolla de verdeo y a derretir. Maravilloso.

Debo reconocer que copié la idea de la internet, pero como le cambié el nombre ya no tengo que pagar royalties. Suck it.

EDIT: Me acaba de alertar mi gran amigo Marioni por medio de los mensajes de la página (y con la dulzura que lo caracteriza) que la idea me la pasó justamente EL, y yo solo la llevé a la práctica, le cambié el nombre y la saborié. Todo el mérito es suyo, sepa disculpar a mi pobre memoria ya demasiado castigada por las inclemencias del caño de escape.

PECHUGA DE POLLO A LA CERVEZA Y MOSTAZA

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Inspirado por una receta irlandesa, decidí utilizar una cerveza casera que me estaba reservando para una ocasión especial (y también, a modo de experimento científico) y cocine esa jugosa pechuga de pollo con cebolla, mostaza, leche y la mencionada bebida espumosa. Es algo hermoso comprobar como las burbujas se escapan de la salsa hirviente, y la cocina se llena de un prometedor aroma a Feria de Colectividades. Cocinen con cerveza, niños, no se van a arrepentir. Métanle birra a la olla.

PLATOS ROBADOS

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Esto no es una receta propiamente dicha. Solo quería mostrar y transmitir una gran verdad: La pizza casera, servida en platitos típicos de pizzería (y que misteriosamente habían ido a parar a mi alacena) sabe mucho mejor…

CHIPÁS DE QUESO RALLADO

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Ahí abandonadito, casi pidiendo por favor que acaben con su sufrimiento y lo rallen de una buena vez, estaba un anaranjado queso sardo. Ni lerdo ni perezoso lo vi y dije “ah, en lugar de hacer chipás con queso Mar del Plata o “cáscara naranja”, voy a meterle cuete a este sardo al que le faltan dos días para estar duranga”. Fécula de mandioca, un huevo, algo de leche y ese queso me sirvieron para hacer los mejores chipás que probé en toda mi vida. Así de simple, así de rico. Me basé en esta receta, a la que le modifiqué, como acabo de decir, un par de ingredientes. Muy zarpado, eh.

POLENTA CON CHOLA

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Si, “conchola”. Ya se que suena raro, y es evidente que me inspiré en Cha-Cha-Cha y su sketch “Tembleque da Bombacheira”. Mas que un plato, se trata de una combinación fatal: Polenta con salsa repleta de chorizo cortado en rodajas, queso fresco y, para culminar, queso rallado por sobre la superficie… y para acompañar: Chola de Oro, la bebida gaseosa típica de Perú. Estuve por la zona de Once y no pude resistir la tentación de llevarme una y testearla. La verdad es que es como tomarse un bubaloo exprimido, pero está buena. Y la combinación no puede ser mas dorada, coño.

ÑOQUIS DE RICOTA CON SALSA DE CEBOLLA, APIO Y PANCETA

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Los ñoquis de ricota son la evolución dentro del mundo de los ñoquis. Se trata de algo tan rico en si mismo que uno bien puede comérselos, ya no digamos solos y sin ningún tipo de salsa: También se me hizo difícil no comerlos crudos. Así de asqueroso soy, pero ya estoy viejo para cambiar…

Si encima los acompañamos con una salsa de cebolla, apio, leche y panceta ahumada confeccionada por un auténtico alemán embutidero del barrio… Con mi mujer tenemos pensado cambiar la fecha de nuestro aniversario por la fecha en la que probamos estos ñoquis. Y yo creo que va a ser lo mejor.

SUBMARINO RUSO

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Mi bella mujer horneó un bizcochuelo superultrachocolatoso que hubiera hecho palidecer al mismísimo Moctezuma (que por cierto, era un botón). Para acompañarlo, hicimos un “submarino” estilo Octubre Rojo (esto es: Recontra cargado con misiles y bien pesado), que no es otra cosa que una taza pequeña de leche con dos barritas de chocolate (si, leyeron bien: Dos). Cada mordisco de ese bizcocho húmedo era como pasarle la lengua al Reino de Dios.

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Zombiecide (P&P version) – Reventando zombies a golpe de dados

// mayo 25th, 2014 // View Comments // Juegos

Yo soy un maldito mendigo de los juegos de mesa, para que negarlo. Vivo en un país donde traerse un juego importado puede llegar a ser un dolor en el culo mas grande que el que sufrí luego de aquellos chinchulines con clavos que me comí en la Estación Temperley…  Y no me resigno. Algunos dicen que está mal, que se trata de “piratería”, y tal vez tengan razón… pero si tengo que pagar 2000 pesos por un juego que luego muy probablemente sea usado como combustible espiritual por los empleados de Aduana, pues entonces tal situación no es ni siquiera una opción válida en la mente de un ser humano normal y que solo quiere matar zombies de cartón (soy normal, lo juro… solo quiero la muerte en forma de celulosa, señor Juez!). Así que sin quitarle el dinero a nadie (ya que no los comercializo, y de todos modos no los iba a comprar por estar absolutamente fuera de mi universo) hago lo posible por armarme de versiones caseras, Print & Play, con ayuda de mi impresora con sistema continuo de tinta, mis cartones reciclados, un poco de goma eva que sale 10 $ en cualquier librería roñosa del Conurbano, y un poquito de amor por las tijeras y el cutter.

Como estaba muuuy interesado en este bonito juego llamado “Zombiecide”, no me importó en lo mas mínimo la ingente cantidad de laburo que demandaba, ya que como les dije anteriormente, me es imposible obtenerlo “hecho”. En la foto que da comienzo al post pueden ver algunos de los paneles del juego secándose, y en la 2da y tercera foto se puede observar la bestial cantidad de “miniaturas” caseras y tokens necesarios para completar el kit. Con ayuda de mi mujer, compañera de juegos y amante psicodélica, pudimos terminar pronto con esta titánica tarea que a fin de cuentas es un placer para todo enfermito que se precie. Algunos prefieren comer mermelada todo el día… otros optamos por apretar la Voligoma.

Matar zombies es la pasión de esta última década, y eso no hay quien lo niegue a esta altura del partido. Antes era matar nazis (o rusos… hasta que se cayó el Muro y volvimos a los simpáticos Waffen SS), pero hoy en día el verdadero “sujeto social” plausible de ser ejecutado en masa es el zombie. Un tipo con convicciones fuertes (comer gente) y sin distracciones a la hora de tomarse en serio su rol en esta vida (bueno, es un término un poco fuerte. Digamos “esta” y nada mas, por mas obsceno que parezca, ya que los zombies tampoco comprenden de modo cabal el doble sentido y los chistes sobre pitos).

Ya habíamos analizado en Epimundo un juego de miniaturas que nos situaba en medio de un apocalipsis undead: El Zombie Plague. Pero luego de haber ganado todos los escenarios y cansarme -un poquito nomás- de la mecánica, uno se queda con ganas de experimentar cosas nuevas, disparar mejores armas y salpicar con sangre novedosos muebles de la nona. Y debo decir que ZOMBIECIDE supera con creces todo lo que haya probado hasta el momento en lo que concierne a la destrucción de cadáveres animados. Todo lo que encontraba en Zombie Plague también lo tengo aquí, solo que multiplicado por 10, y mas dinámico! El movimiento de los personajes no se manifiesta a través de una grilla, sino que por el contrario se utiliza un sistema de “zonas” (habitaciones, si estamos dentro de una edificación) lo que le aporta mucha mas agilidad al trámite (ya no existe el tema de estar de espaldas ante la amenaza y tener que gastar dos puntos de acción en darnos vuelta… quizá lo único que extraño del Zombie Plague, por otra parte. Zombiecide trata de centrarse menos en la sensación de indefensión y mas en la carnicería pura).

Existen muchas misiones pre-generadas, todas ellas bastante variadas en objetivo y ejecución (en algunas debemos rescatar personas, en otras escapar en un automovil, encontrar víveres, ser el último sobreviviente, etc.) y gracias al tablero modular también nos resulta fácil crear nuestros propios escenarios. Contamos además con una importante variedad de personajes principales para elegir, todos ellos con alguna habilidad específica que los destaca del resto, ya sea comenzar el juego con cierto equipamiento, un +1 a las tiradas de dados, un movimiento extra por turno, y cosas por el estilo.

Carnicería en las calles…

Miren ese quilombo. Observen la cantidad de zombies apelotonados en esas dos habitaciones, y todos los que están por entrar desde la calle. Morir es fácil, así que a no calentarse mucho, porque las reglas de juego plantean escenarios perfectamente coherentes con la idea general que al fin y al cabo estamos buscando al sentarnos y tirar dados: Supervivencia en un mundo apocalíptico.

Ahí lo vemos a un clon de “Machete” bancando la parada en la calle, mientras nuestra heroína termina ganando el juego. Este es uno de los momentos bonitos que nos aguardan en Zombiecide.

Varios tipos de zombies, muchas armas e items combinables, utilización de vehículos (si, se pueden atropellar walkers con un auto, si esa es la pregunta) y misiones variadas. No se puede pedir mas para un engendro de cartón y tinta, que cobra vida entre golpes de dado y gritos de terror (o risa, ya no recuerdo muy bien).

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Magnate – Un juego de cartas y gestión de recursos para aprovechar el Decktet

// mayo 25th, 2014 // View Comments // Juegos

Bueno, es evidente hasta para el mas obtuso de los espectadores que existen en esta Tierra de Dios unos artilugios lúdicos (y adivinatorios… pero esa es otra historia) llamados “naipes” o “cartas”, y que las mismas pueden dividirse en dos grandes familias de packs o “mazos”: Los tradicionales (Baraja Española con sus bastos, oros, copas y espadas. Baraja francesa -o “internacional”- con sus picas, corazones, tréboles y diamantes, y otros tantas variaciones regionales) y los comerciales (Magic, Pokemon, Cromy Club, etc…… Esto último por favor, bórrenlo de la mente).

Pero guarda, machachos, porque también existe un tercer tipo de baraja, y aquí en Epimundo vamos a presentar al miembro mas ilustre de esta familia: El Decktet, un mazo compuesto de 36 cartas, seis tipos de “palos” (en lugar de los 4 a los que nos tienen acostumbrado los tradicionales) y -aquí viene lo interesante- uno, dos y hasta tres palos por carta. Esto claramente modifica por completo la estructura del mazo y permite mecánicas mucho mas… como decirlo sin escandalizar a las viejas… Atrevidas.

Como corolario, y debido a la peculiar situación en la que nos situa el Decktet y su quilombo de números y palos, cada una de las cartas tiene un nombre propio, lo que al principio no tiene la mas mínima importancia y es solo un detalle de color, pero con el tiempo puede resultar un valor agregado interesante, ya que comenzaremos a reconocer a las cartas por su nombre en lugar de tener que nombrar el número y los dos palos que lo acompañan. Pretty awesome, yet practical.

El arte gráfico es a mi gusto fenomenal. Todo tipo de animales (en especial roedores) participando de escenas medievales y fantásticas, con títulos intrigantes y poéticos. Los palos son, como habíamos dicho anteriormente, seis: Soles, Lunas, Olas (de mar), hojas (de árbol, otoñales), dragones y nudos.

Y a que se puede jugar con este mazo?, preguntarán algunos mientras se toman una piña colada con AlbaLatex. Pues existen muchos juegos (decenas, cerca de 100 incluso) con diferente grado de éxito e interés, por supuesto. Los mas interesantes son los que se apoyan en clásicos del género pero le dan una vuelta de tuerca gracias al particular uso de los palos que el Decktet nos permite. Así que tenemos el Jacynth (un “clon” del Carcassonne, pero con detalles propios que lo hacen singular), Emu Ranchers (Lost Cities) y el Magnate, del cual les hablaré hoy y que no es otra cosa que una adaptación (libre y singular) del clásico juego de mesa “Colonos de Catán”.

No voy a extenderme mucho porque realmente considero que este tipo de juegos son difíciles de explicar, y mas difícil aun es trasmitir lo que se siente al jugarlos y lo copado que están. Solo me gustaría meterle un buen sello de aprobación de parte de Epimundo inc. y advertirles a todos que si tienen pensado bajarse el mazo para imprimir, es MAGNATE lo primero que tienen que jugar si quieren enamorarse por completo del Decktet. Solo necesitan los naipes, un par de dados y algunos cubos de colores para representar los diferentes palos (o las “fichas” de recurso que también están disponibles para el Decktet), aunque también se puede jugar con unas pequeñas hojitas como las que pueden verse en las fotos y fichas o piedras comunes.

Magnate es un juego para dos jugadores, y cuya mecánica es simple aunque con mucho espacio al análisis de probabilidades: Debemos gastar recursos en la compra de “propiedades” (cartas) que formarán parte de nuestro portafolio de inversiones y nos darán a su vez mas recursos (siempre y cuando los dados nos favorezcan en cada turno, ya que es necesario lanzar un par de ellos y elegir el número mas alto, y si coincide con el número que aparece en alguna de nuestras cartas, se recolectan recursos acorde a los palos que posee la misma). Como siempre se escoge el dado mas alto de los dos que se lanzan, es natural que las cartas de mayor valor sean las que mas frecuentemente otorguen recursos… pero a su vez son mas costosas de comprar, por lo que el juego plantea un balance interesante.

Otro punto interesante es que no es necesario comprar toda la propiedad para que de recursos, sino que puede hacerse en cuotas durante todo el transcurso del juego. Al finalizar el mazo, se evalúa la cantidad de propiedades de cada jugador y sus valores (solo se tienen en cuenta las que han sido compradas del todo, no los alquileres) y se corona un ganador. Fácil y elegante, y mucho mejor que otros “emuladores de magnate” como el Monopoly o su antigua versión telúrica: El Estanciero.

8 Epis sobre 10. Lo pueden descargar de la BGG, y cualquier duda que tengan sobre las reglas y/o la confección del mazo, no duden en escribir a epimundo@gmail.com

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Pizza de carne picada – La síntesis alimenticia

// mayo 10th, 2014 // View Comments // Comida y bebida

Existe la pizza (ustedes saben: Masa, algún tipo de recubrimiento simil-salsa, puede llevar queso o no, un golpe de horno y ya está) y también existe la empanada (que por lo general, en Argentina, viene rellena de carne picada… a veces viene de atún o mermelada, pero no es importante en este momento, señora. Siéntese.). En Epimundo.com nos gusta romper todos los moldes y tocar todos los ojetes nacionales al mismo tiempo, por lo que decidimos hacer una pizza de carne picada, utilizando las mas nobles materias primas para la ocasión. Vengan, nomás, que les viá mostrar:

Amasamos duro y parejo hasta lograr una masa suave, tersa, llena de amor y comprensión. Yo la estiro hasta que quede bien finita, porque ultimamente no la hago “pre-pizza” sino que dejo que todo se cocine al mismo tiempo en el horno eléctrico. Claro que si no tienen horno eléctrico (ni horno pizzero, se entiende) se les va a complicar, porque la ventaja del hornito Top-House es que levanta algo así como 10.000 grados centígrados y derrite el acero valyrio en cinco segundos… Pero bueno, nadie es perfecto.

Como yo soy un hombre mediterraneo (a pesar de lo que diga mi apellido terminado en “uk” y proveniente de una zona del mundo en donde en este preciso momento NO LA ESTÁN PASANDO NADA BIEN) preparé una salsa con tomates naturales, albahaca y ajo, todo triturado con el mini-pimer, que es el mejor invento desde las dos piedritas que se chocan y hacen chispa. Esparcir generosamente y besar a la concubina mientras tanto (esto no tiene que ver con la receta, pero a no olvidarse! Así redactan en “Clarin Mujer”, y no veo a Cristina quejándose por Cadena Nacional de ello… )

Embanderamos toda la situación con una buena ración de carne picada dorada con cebolla y condimentada con todo lo necesario para asemejar a relleno de empanada (comino, ají molido, orégano, pimentón, etc. A gusto del comensal y siguiendo las costumbres de su lugar de origen). Yo tengo un secreto para que el sabor sea siempre óptimo y nunca tenga apariencia a carne hervida: Primero doro un poco la carne, la saco del wok o sartén, la tiro a un colador (eso elimina agua y grasa innecesaria) y empiezo a dorar la cebolla… Pasado un par de minutos (cuando empieza a cambiar de color) ahí le vuelvo a agregar la carne y sigo cocinando todo junto. En realidad no es un “secreto” al estilo quién derribó las Torres Gemelas, quién mató a Kennedy o donde está viviendo Yabrán…. Pero entran muchas amas de casa desesperadas a Epimundo.com, y es bueno aportarles algún tipo de material didáctico para que no sientan que todo es recetas y contentar a su marido… También hay acción y suspenso, resolución de problemas y reconocimiento de patrones.

Muzzarela….

Y hornito eléctrico a fuego fuerte, dejando la fuente en la parte baja del mismo (para que se forme “piso” crocante, y a la vez se evite que el queso se queme demasiado pronto).  Una sola pizza de estas contiene todas las proteínas, vitaminas y carbohidratos necesarios para defenderse de un mamuth en celo.

Hasta la semana que viene. Sean felices y por favor, basta de usar el “manos libres” en el celular… queda feo y los quiero fajar.

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Pirouette: Los cubanitos que come Dios

// marzo 15th, 2014 // View Comments // Comida y bebida

Soy una persona difícil cuando cumplo años, lo admito. Por lo general me levanto temprano el día de mi natalicio y empiezo a desear que caiga un meteorito y se lleve puesto a todos hombres que se sacan “selfies”… Luego me empieza a agarrar sueño, hambre, miedo, etc…

Pero de algo no se me puede acusar: de ser quisquilloso con los regalos. No creo merecer nada (y en lineas generales no creo que nadie merezca nada por el solo hecho de dar la vuelta alrededor del sol subido a su planeta natal. en serio, el único mérito es no haberse bajado (awesome!) o no haber muerto (bah). Por lo tanto cualquier regalito que pueda recibir de parte de mis seres queridos -y cualquer sobre lleno de anthrax o caca que pueda recibir de parte de los inadaptados que odian mi cuerpo- lo acepto con mucha alegría y le meto para adelante, pum para arriba y otra vez. Pero esta vez mi hermana se fue al carajo y me regaló algo genial, que me hizo rememorar momentos gloriosos de los 90s, aquella tierra mágica en la que podíamos comer granadas de chocolate y privatizar TODAS las empresas. Ah, la nostalgia!

Paso a contarles: Hace mas o menos 18 años tuve la bienaventuranza y lontananza (ni idea que significa esto último, pero tenía que combinar ambas palabras!) de probar una golosina llamada “Caprice”. Venía en lata, era de origen griego y se trataba ni mas ni menos que de un par de decenas de “cubanitos” (obleas de forma cilíndrica) rellenos con una pasta de almendras y chocolate que te hacía llorar de emoción y te incitaba a abandonar a toda tu familia buscando nuevos horizontes y un futuro mejor… para colmo, la oblea en cuestión no era lo que solemos estar acostumbrados en esta parte del globo. No señor. Se trataba de una masa crocante pero a la vez ultraliviana, aireada, suave, finita, plausible de ser mordida con los mismísimos labios. Como morder una nube rellena de crema de chocolate y almendras… crocante. Querés algo mas? La lata estaba buenísima. Cantá “bingo” ahora, incrédulo.

De mas está decir que me hice fanático de tal producto… durante un par de días, porque no lo pude comprar nunca mas. Desapareció de todos los puntos de venta que mi familia frecuentaba, y me dejó con el corazón lleno de aujeritos… Hasta que mi sister me dijo “Tomá, te compré esto en Falabella, negro” (no fueron sus palabras exactas, pero este blog nunca buscó precisión sino dulzura) y me obsequió UNA LATA DE CUBANITOS exactamente iguales a los viejos y queridos “Caprice”! Solo que esta vez se llamaban “Pirouette” y pertenecían a la marca “Pepperidge Farm” (!!) que todos recordarán por este tipo de memes:

(Como verán, Epimundo.com está ultimamente muy conectado con toda la movida internética y se hace mucho el canchero. Veremos cuanto dura…)

Que puedo decirles de este producto que no les haya dicho antes, incluso en este mismo artículo? Nada, nada… pasen y vean la galería de pornoerotismo alimenticio:

Cuando partís un “pirouette” al medio y acercás la oreja, podés oir un coro de ángeles interpretar “A great Gig in the sky” de Pink Floyd, cantando incluso la parte instrumental… De pronto te sobreviene una ligera sensación embriagante, perdés el conocimiento y amanecés al otro día con la lata vacía tirada a tu lado y una sonrisa dibujada en tu rostro. Así funciona el verdadero amor.

Algunos me dirán que hay golosinas mejores, que los piruetes son pocos y livianos, que no llenan, que el aumento docente, etc… No me interesa lo que opinen, ya que como dijo Rick: Esto no es una democracia. Y la lata que te queda es genial:

La única que la supera es la de las Danish Butter Cookies… pero no se consiguen por ningún lado llenas, solo en forma de costurero en la actualidad… así que Pirouette 1 – Galletitas Mantecosas 0

Remember Caprice? Pepperidge Farm REMEMBERS, oh yeah!

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Cosmos: A Spacetime Oddysey

// marzo 15th, 2014 // View Comments // TV

Wow.

Tienen que ver la nueva serie-documental titulada “Cosmos: A spacetime Oddisey” que salió a la luz hace escasos días. Yo se que por momentos (siempre… momentos de siempre) recomiendo cosas que solo a mi me gustan. Lo admito, soy un cínico… No me importan las críticas y no hacen mella en mi duro corazón de mandril (ni siquiera las “constructivas”), por lo que voy a seguir replicando este comportamiento autocomplaciente hasta el final de mis días…

Pero esto es diferente, machachos. Aunque no te interese la astronomía y/o la astrofísica, recomiendo encarecidamente que te sientes junto con toda tu familia tomados de la mano a mirar Cosmos: A spacetime Oddisey mientras comen canapés de morcilla. Les juro que será una experiencia gratificante para todos, ya que la abuelita va a querer construirse un cohete espacial con cilindros de papel higiénico, y los niños de la casa van a girar en círculos (o en elipsis) alrededor del sillón, orbitándolo hasta morir.

Esta serie no es otra cosa que un homenaje (remake? I don´t think so… lo digo en inglés porque ya que escribimos “remake” por qué no seguir hablando en el idioma natal de la palabra, no? Ah, claro: Porque no son así las cosas) de la serie documental Cosmos: a Personal Journey, escrita y protagonizada por Carl Sagan (si no saben quién es, hagan click en el nombre o directamente váyanse a lavar asteriscos). Esta serie inspiró a miles de personas a interesarse mas por el cosmos y todas las maravillas que pueden encontrarse -e inferirse, ya que en la observación espacial se pueden encontrar las huellas mismas de la aventura del universo, desde su nacimiento hasta su posible muerte térmica, pasando por la creación de las estrellas, planetas y otros cuerpos celestes- en el. Uno de esos muchachos inspirados por el genio de Sagan fue, justamente, el anfitrión de esta nueva versión de la serie: Neil deGrasse Tyson, el astrofísico mas mediático del momento:

Aunque quienes acostumbren a visitar 9Gag y sitios similar, tal vez lo reconozcan por este meme:

(Nota al pié: Neil deGrasse Tyson estaba hablando de Isaac Newton cuando dijo eso…)

Yo no tuve oportunidad de ver la serie original de Carl Sagan (ocurrió hace muchos años, y estuve muy ocupado ultimamente descargando juegos pirateados y troyanos) pero les aseguro que esta nueva versión está hecha de puro win. Con la tecnología actual, las nuevas técnicas de edición y retoque digital y todo eso que ya sabemos que puede hacerse en el 2014 y no podía ser posible en los 1980s, todo el conocimiento científico que Neil deGrasse nos tira (porque ese es otro dato a tener en cuenta: La serie no manda fruta. Olvídense de teorías locas acerca de aliens fabricando pirámides, egipcios pelotudos que no saben calcular superficies, abducciones, etc. Eso queda para History Channel, y espero que no salga de allí) lejos de convertirse en una carga pesada para nuestros cerebros, se torna llevadero y agradable… como un viaje, justamente.

En este primer capítulo se habla un poco de Giordano Bruno, y otro poquito de la escala de tiempo del universo (te vuela la peluca, en serio… para el común del público decir un millón de años y mil millones es mas o menos lo mismo… se que suena estúpido ya que se trata de mil veces mas, pero lo cierto es que si no se escala con algo tangible y cotidiano -en la serie se compara la edad del universo con un año de nuestro calendario- no es fácil hacerse la idea de cuan pequeños somos y cuan poco tiempo hace que llevamos molestando y rompiendo cosas en este planeta), para terminar con un apasionado homenaje de Neil a quién fue su inspiración cuando niño: Carl Sagan, claro.

Ya les digo, si les interesa la astronomía esta serie es material de divulgación obligatorio, pero basta con ser un amante del conocimiento en general para que Cosmos te haga pasar un momento grato y lleno de emoción.

Miren la serie y me cuentan, chavales.

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Abstractos fáciles de armar y jugar (Parte 1) – Fox and Geese / Yavalath

// febrero 20th, 2014 // View Comments // Juegos

Hoy voy a hablarles de dos juegos de mesa abstractos (en el sentido que se le suele dar a esa palabra dentro del mundillo de los juegos: No tanto refiriéndose a la falta de “tema” -cual si estuviésemos hablando de un cuadro abstracto, o de música sinfónica- sino a la idea de que existen juegos que involucran azar y/o información imperfecta como naipes que no están a la vista de todos, dados, etc. mientras que otros pueden analizarse completamente desde lo que ocurre en el tablero, siempre visible y sin sorpresas. En esta última categoría entra el ajedrez, las damas, el go, y tantos otros) muy diferentes entre sí pero a la vez muy simples de armar y jugar en casa (eso es lo que ambos tienen en común), con algunas pocas piedritas de colores o fichas que sobren, y con una simple impresión en hoja A4.

Elegí para esta especie de “inauguración” de la serie Abstractos que se arman y juegan en cinco minutos (y cuyas reglas pueden aprenderse en cuestión de segundos, si uno no está particularmente atontado con alguna sustancia… y aun así, muchachos, tampoco es que cueste memorizar dos o tres reglas junto con el objetivo principal) dos juegos muy diferentes por buenos motivos: El primero es el Fox and Geese (Zorro y gansos), una variante dentro de la enoooorme familia de “juegos de cacería”, un tipo de entretenimiento tableril que data de por lo menos 600 años atrás… y Yavalath, el primer juego de mesa CREADO POR UNA PC. Así es, aunque parezca mentira, yavalath ha sido “creado” (le pongo comillas en este caso, para que no se asusten los que por las noches sueñan con SkyNet) por un programa informático al cual se le cargó un conjunto de reglas diversas las cuales debía combinar y testear… cuenta la leyenda que algunos juegos creados por ese programita eran una bosta, pero Yavalath es una masa e hizo que todo esto valga la pena. Así que Tradición vs. Inteligencia Artificial, dos juegos simples y a la vez bastante profundos.

Fox and Geese:

Como les comentaba anteriormente, existe una gran familia de juegos de mesa llamada “de caza” o “de cacería”, con infinidad de variantes de tablero, cantidad de fichas de cada bando, objetivos, etc. Pero todos los exponentes de este grupo comparten una característica principal: son juegos asimétricos.

En un típico juego abstracto, ambos jugadores (casi siempre son dos, y solo dos, los contrincantes) tienen el mismo objetivo y los mismos tipos (y cantidad) de piezas. En el caso de los juegos de cacería como es el fox and geese, uno de los jugadores controla a 13, 14, 15, 17 o incluso mas “gansos”, y su objetivo es arrinconar al zorro dejándolo sin movimientos, mientras que la meta del otro jugador es evidentemente contraria: “comerse” (eliminar) la mayor cantidad posible de gansos del tablero, de modo tal que termine siendo imposible que lo encierren y lo priven de movidas válidas (con cinco gansos en tablero, por ejemplo, es imposible que el jugador-zorro sea derrotado.

Las reglas son simples: El jugador que maneja a los gansos puede, en su turno mover algunos de los pajarracos un solo casillero hacia adelante, diagonales, izquierda y derecha (nunca hacia atrás) mientras que por otra parte el jugador que maneja al zorro puede mover un casillero a la vez en cualquier dirección, y “come” al estilo Damas: Saltando sobre la pieza en cuestión y aterrizando en el casillero vacío inmediatamente posterior. Se permiten capturas múltiples, de ser posible.

Nosotros aquí en casa lo jugamos con 17 gansos vs. un solitario lobo… y la verdad es que es inevitable el jugarse dos partiditas con los bandos intercambiados, y luego comparar “puntaje” en caso de hayan ganado los mismos animales (en teoría, jugando perfecto, los gansos tendrían que ganar… pero es difícil llevar a la práctica esa estrategia ganadora, al menos para gente no acostumbrada a este tipo de juegos asimétricos)

Me interesan bastante los juegos de caza, no solo el Fox and Geese, y debo admitir que los disfruto… pero tengo una crítica y un motivo por el cual este tipo de juegos de mesa no termina de prender en mi cerebrín del todo: El jugador “cazador” (zorro) tiene pocas decisiones tácticas (y ya ni hablemos estratégicas) durante la partida. Así es: Mientras los gansos tienen toda la libertad del mundo (por turno hay múltiples opciones ya que son de por sí muchas fichas en juego) y justamente su elevado número les permite elaborar trampas tácticas tales como presentar “carnadas” al zorro, amén de llevarlo hacia un rincón (y vaya uno a saber hacerle que cosas! los gansos son un asco), movimiento de pinzas y bloqueos. Esto se soluciona entendiendo que, al fin y al cabo, lo máximo que podés hacer cuando tenés el papel de zorro es embarullarle un poco el marulo al rival y “hacerlo dudar” en sus tácticas. Por momentos hasta pareciera que se maneja solo, pero bue… eso se equilibra en cierto modo al intercambiar posiciones en el “2do round”, así que puedo vivir con ello.

Bajar tablero de aquí

Yavalath:

De un juego que tiene mas valor arqueológico que lúdico (para que negarlo), pasamos a otro que tiene apenas un par de años y fué “creado” por un programa de PC llamado LUDI. El tablero está compuesto por celdas hexagonales formando a su vez un gran hexágono de cinco polígonos por lado, y se trata de un juego de “creación de patrones” (ta-te-ti y “4 en linea” son clásicos exponentes del género, aunque se traten de juegos bastante mas simples que este) en donde nuestro objetivo es, colocando cada vez que nos toque el turno una “piedra” de nuestro color en algún casillero del tablero, formar una linea recta de cuatro piezas propias SIN haber formado previamente una linea de tres (importantísimo detalle que hace a este juego). El que forma una linea recta de tres fichas de su color, PIERDE (ganando la partida su rival, claro…), mientras que el supuesto “verdadero” objetivo del juego (y el que también te garantiza una victoria inmediata en caso de cumplirlo) es el de formar 4 en fila.

Yo de Yavalath no puedo hablar mucho porque mi mujer literalmente me rompe el culo en todo lo que tenga hexágonos. No paró de ganarme, y ni cerca estuve de hacerla pasar por el fierrito… una experta de los seis lados, sin dudarlo. Lo único que voy a comentar es que es un juego que no llega a ser demasiado complejo (como el Go, incluso como algún que otro “connection game” al estilo de unir una parte del tablero con otra, como el Hex) pero que permite bastante táctica y hasta cierto tipo de estrategia (al final de la partida la posibilidad de armar 4 en linea es bastante escasa, por lo tanto hay que evitar que se presenten situaciones en las que haríamos una fila de tres piedras obligatoriamente, si es que queremos “impedir” una victoria rival) y tiene mas profundidad de la que a simple vista se observa. Si a eso le sumamos la particular historia de su creación, se me hace muy difícil no amarlo con todo mi corazón y regalarle una caja de tuercas de chocolate para San Valentín.

Se pueden bajar el tablero de aquí, y desde luego que para las fichas pueden usar cualquier cosa (las gemas me encantan en estos casos, y es lo estandar-abstracto en mi casa). Las reglas son tan simples como las expliqué.

Planeo seguir con este tipo de artículos, repasando abstractos de fácil impresión y mas simple aun aprendizaje. Sean buenos y no hagan enojar al abuelo mientras regreso.

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Kvass – Gaseosa tradicional rusa, made in Epimundo.com

// febrero 4th, 2014 // View Comments // Cerveza, Comida y bebida

Que los rusos hacen cosas locas no es algo que tenga que venir a decírselos yo, verdad? En Rusia la gente maneja en pedo, lanza misiles balísticos (en pedo también), viaja al espacio (probablemente en pedo) y también, por que no, inventa bebidas gaseosa en base a pan negro… y luego probablemente le pone vodka, pero eso no me consta así que tampoco es cuestión de ir murmurando cosas de los rusos que tan buenos son, aunque a veces se pongan un poquito en pedo.

El caso es que hoy voy a hablarles de una bebida Nacional & Popular eslava, que ultimamente ha caído un poco en desuso -como es lógico, por otra parte… el estilo de vida citadino conspira contra los brebajes tradicionales y que requieren esfuerzo en su preparación, decantándose la gente por gaseosas mas industriales como la Coca-Cola y el Fernandito- pero que todavía sigue dando que hablar entre los espíritus aventureros: El Kvass (pronúncienlo como les salga). La pregunta del millón que todos se estarán haciendo es si contiene alcohol, verdad picarones? Bueno, al principio no tiene nada, luego tiene apenas, menos que una “cerveza sin alcohol”, algo así como 0,4% o menos, aunque a medida que pase el tiempo en la botella, su contenido alcohólico irá subiendo, aunque nunca llegará a parecerse siquiera a una sidra. Lo pueden tomar las mamases y los papases, los nenetos y las nenitas, la abuelita y el muchacho que reparte las boletas de Edesur casa por casa y que tanto amamos… así que hagamos Kvass, convidémosle al cartero y toquemos la balalaika, porque Rusia se puso al palo, MAL MAL.

Lo bueno de todo esto es que podemos hacer esta bebida solo con un poco de pan negro (salvado, centeno, etc.), azucar, piel de limón, agua y levadura. Nada mas que eso alcanza, aunque si tenemos algunas pasas de uva, el resultado será aun mejor. Para los impacientes de toda la vida, les adelanto que las cantidades a utilizar se encuentran al final del post… pero no vayan aun, no sean botones.

Podemos comenzar la receta directamente tomando algunas rodajas de pan negro que se haya puesto viejo y queramos reciclar… o mejor aun: Podemos hacer nuestro propio pan a gusto y piaccere (hard mode). Yo elegí esto último porque soy un rebelde y me gusta experimentar cosas nuevas, pero ambas opciones son buenas, no vaya a creer. En caso de que hagamos nosotros mismos el pan, no es necesario hacerlo levar ni nada, basta con que los ingredientes terminen siendo cocinados en el horno y tostados… no nos lo vamos a comer, solo lo vamos a utilizar para el “brewing” o infusión en agua caliente, de manera muy parecida al proceso de la fabricación de cerveza. Yo utilicé un poco de harina integral, agua, un poco de azucar y una cucharadita de café para darle fuerza y flavour. Cocinamos el pan en el horno, lo cortamos en rodajas y lo volvemos a meter en horno bien caliente, hasta que se tuesten por completo (tiene que quedar negro por fuera en su mayoría, sin que se queme del todo hasta el centro del pan… con que se ennegrezca la superficie ya es suficiente, con las puntas y las zonas mas finas tipo carbón (es un buen indicativo de que ya es suficiente cocción… también funciona si queremos saber cuando es momento de dejar de tomar sol en la playa: cuando las partes mas finas de la piel se parecen a un carbón, ya es momento de llamar al SAME, relajarse y disfrutar)

Que hacemos con el pancito tostado? Llenamos una cacerola con agua pasada por el filtro para quitarle el cloro (en caso de no tener filtro no hay ningún problema: Solo la dejamos hervir unos minutos antes de apagar el fuego en el próximo paso) y la llevamos a punto de ebullición. En cuanto hierva, apagamos el fuego y le agregamos el panino, un poco de cáscara de limón y si tenemos un puñadito de pasas de uva. Procuramos que el agua cubra el pan y dejamos reposar 8 horas, con la olla tapada.

Pasado ese tiempo, viene la parte divertida (believe me): en un bol, ponemos dos  tazas de azucar, un poco de agua segura (sin cloro, hervida, etc.) y medio pan de levadura . Mezclamos bien, le quitamos el pan, la cáscara de limón y las pasas a nuestra olla de infusión (tratamos de limpiar bien todo para que no queden muchas impurezas) y le agregamos la levadura con el azucar. Revolvemos y tapamos durante seis horas:

Abrimos la olla y nos encontramos con algo como esto. Una especie de cerveza dulce que no para de burbujear y crear espuma! Si por una de esas malditas casualidades no se verifica espuma ni burbujas de ningún tipo, es probable que nuestra levadura haya muerto en el proceso y ello es debido a que la sometimos a altas (o muy bajas) temperaturas en algún momento… acuérdense de no diluir el azucar con agua CALIENTE antes de echar la levadura, porque sin dudas eso la matará y ustedes no podrán dormir por las noches por asesinos en masa. La solución es simple: agregar un poco mas de levadura viva a la olla y dejar reposar por unas horas hasta que se verifique el proceso.

Embotellamos (en  botellas de gaseosa plásticas, las cuales aplastaremos un poco antes de tapar, para permitir que los gases de la fermentación (que seguirá ocurriendo por varios días mas) no revienten la botella y tengan lugar para expandirse. En 12 horas está listo para ser consumida, y a medida que pase el tiempo irá perdiendo sabor dulce y ganando un poco de alcohol. Ir revisando cada seis horas, y si las botellas están muy infladas, aflojar un poco la tapita para liberar gas, y luego volver a cerrar con fuerza.

Espuma, burbujas, un ligero sabor a trigo mezclado con aromas que probablemente jamás hayan conocido antes. Así es el Kvass, la bebida de la camaradería.

Receta:

250 gramos de pan negro

dos tazas de azucar

piel de un limón

medio pan de levadura (25 g)

un puñado de pasas de uva

cinco litros de agua sin cloro

Epimundo.com

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Haciendo cerveza casera con el Kit “All Beer” – Segunda parte

// febrero 4th, 2014 // View Comments // Cerveza

Segunda parte del post en el que cuento mi experiencia con el kit “All Beer”. En esta ocasión, mis estimados lectores, voy a describir los momentos culminantes de esta pequeña introducción al mundo de la cerveza “artesanal” (siempre con comillas, ya que este procedimiento se saltea varios pasos importantes de lo que es tradicionalmente el brewing… pero dicen que es conveniente embarcarse en algo que lleve a buen puerto como sea, al menos la primera vez).

Ya culminado el proceso de fermentación (que duró alrededor de siete días) es necesario corroborar con ayuda de un densímetro si realmente la cerveza ya está lista y no contiene aun demasiados azúcares propensos a seguir fermentando en botella. El densímetro que viene incluído en el kit nos marca exactamente que densidad debe tener el líquido para que sea seguro embotellarlo (esto es muy importante ya que si no respetamos dichos valores nuestros envases pueden explotar. Lo que debemos embotellar es justamente CERVEZA ya terminada). Si está todo bien, es solo cuestión de “enchufar” el llenador de botellas (pueden verlo en la foto inicial) en la canillita del fermentador, y comenzar el proceso de embotellado que tan feliz me hizo.

El kit en cuestión, como habrán podido leer en el anterior post, viene provisto de un par de docenas de botellas plásticas y tapitas a rosca (iguales a las de gaseosa). Con ayuda de mi mujer (que quiso participar del trato) agregamos a las botellas la cantidad correcta de pastillas de caramelo duro (también provistas en el kit) y procedimos a llenarlas de precioso nectar. Por qué el caramelo? Para que la cerveza tenga gas al beberla, es necesario que se genere dióxido de carbono en el interior de la botella mediante una “segunda fermentación”. Las levaduras no están muertas sino dormidas, y con un poco mas de azucar (la cantidad correcta, recordemos que siempre hay peligro de que los envases revienten por la presión si nos excedemos) las despertamos. Los bichitos estos empiezan a hacer su trabajo y todos contentos.

No se crean que no es divertido llenar 23 botellas de birra, eh? Las actividades repetitivas pueden a su vez resultar muy gratificantes e incluso interesantes. No quiero dar ejemplos por miedo a que me acusen de pervertido, drogadicto y pendenciero, pero piensen en actividades repetitivas y gratificantes y después me cuentan si no tengo razón… El caso es que durante el proceso de embotellado uno siente que es está culminando un buen trabajo y asegurándose que la “cosecha” sea bien almacenada para su posterior disfrute… that is cool, bro.

Solo resta dejar las botellas en un lugar fresco y sin luz durante una semana o dos. Luego pueden pasar a heladera, y luego al vaso.

Impresión final del producto terminado:

Una vez servida en el vaso, la cerveza de “All Beer” (o al menos el resultado final que yo tuve el gusto de probar… no olvidarse que todo tipo de detalles en el proceso de elaboración repercuten en el producto terminado, a veces de maneras que no podemos prever siendo principiantes en el tema) presenta un color ambar oscuro, como si fuese una mezcla de cerveza rubia comercial (me estoy refiriendo a las “lager doradas” como Brahma, Quilmes, Heineken, etc y miles de etcéteras) con algún tipo de cerveza negra. El sabor es muuuy diferente al de las cervezas comerciales, de todos modos. No se siente tan maltoso, predominando mas que nada los sabores astringentes al estilo vino o champagne (claro que tiene gusto a cerveza, pero no se siente mucho en boca el sabor “tostado”, sino mas bien el lúpulo, el gas y sabores relacionados con la levadura, también). Es una cerveza amarga si la comparamos con las comerciales clásicas, aunque bastante suave si se la compara con otro tipo de brebajes artesanales o incluso comerciales pero fuera del círculo de las mas vendidas (Imperial produce una linea de cerveza llamada Scotch Ale que es a mi gusto mas amarga que la de este kit).

Estoy muy contento con el producto terminado, mas aun teniendo en cuenta que se trata de la primera vez que hago cerveza en casa! La calidad de la birra es buena, aunque queda mucho terreno por mejorar si soy capaz de controlar mas cantidad de procesos durante la elaboración (no nos olvidemos que en este caso partimos del extracto de malta lupulada, salteándonos momentos cruciales del “brewing” que cambian dramáticamente el resultado final) y también es posible que haya salido demasiado “astringente”, quizás por la exposición (involuntaria y accidental, claro… aun no controlo el clima… tal vez lo haga algún día, pero aun no. Ni siquiera puedo estar en el comedor de mi casa en verano, así que imagínense) a altas temperaturas. En teoría no debería pasar de 28 grados en ningún momento, pero una oleada de calor hizo que durante un par de días el termómetro adherido al fermentador pasara holgadamente los 30… y eso puede haberla “acidificado” un poco. En todo caso es un detalle, ya que me la bebí con gusto, pero como esto se trata de aprender de los errores y perfeccionarse, es bueno tomar apuntes de todo este tipo de contratiempos para cuando me lance a realizar todo el proceso desde cero. Por lo demás fue muy disfrutable.

Solo queda ahora ir preparándome para el otoño, donde las temperaturas templadas estarán de mi lado. Con esta experiencia a cuestas ya me siento animado para encarar el proceso completo, al menos partiendo de los granos de cebada malteados… Pero esa será otra historia y ustedes, queridísimos lectores que aman el alcohol y las actividades al aire libre, serán testigos. Stay tuned.

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