My Writings. My Thoughts.

Celtic: El juego de los nudos mágicos

// junio 7th, 2015 // View Comments // Juegos, Uncategorized

Los que me conocen saben que, así como carezco de responsabilidad a la hora de actualizar Epimundo, también soy falto de la misma en lo que concierne al ámbito laboral. No tengo trabajo fijo, arreglo cosas, hago changas, intento enseñar cosas y luego termino tratando de aprenderlas de nuevo…

Bueno, a que íbamos? Ah, cierto! Me estaba autodenigrando, pero por una buena causa (contar una historia que sirva como introducción a una reseña de un ignoto juego de mesa… si, eso es una “buena causa” para mi). El caso es que en cierto momento del año pasado (2014) me tocó participar de una interesante obra de refacción en un piso de la calle Santa Fé, en Buenos Aires. Se trataba de un trabajo de iluminación y cableado de redes en una empresa. Bastante grande, por cierto, con un IMPORTANTE enredo de cables UTP. Constantemente, sin pausa y sin piedad, decenas de cables se convertían en una sola maraña de caca, como si fuesen los dreadlocks del demonio (un demonio digital). Pasábamos incontables minutos, horas, días… separando, clasificando y, por sobre todas las cosas, tirando de alguna pancita de cable, a ver si “es ese”. Y a no equivocarse, porque se forma nudo. Y a no seguir tirando, porque te vas al infierno, boludín.

Y fue durante uno de esos momentos, con mis manos absolutamente repletas y desbordantes de grises cables de red, cuando me di cuenta de que los juegos de mesa ayudan a nuestro cerebro de maneras impensadas. Casi poéticas.

Porque luego de haber jugado al “Celtic”, ya los cruces dejaban de ser opacos, y se transparentaban ante mis ojos, desnudando su inocencia innata. Yo sabía lo que iba y lo que venía, lo que necesitaba tirar y empujar, lo que requería una suave caricia y lo que, por el contrario, exigía a gritos un brutal forcejeo.

Todo esto dicho sin intenciones sexuales, claro.

Celtic es un juego de esos que forman parte de una gran familia, no muy brillante en promedio pero siempre bastante “funcional”: “tile-placement” o simplemente “depositar baldocitas” en la mesa, formando algún tipo de “tablero” e interactuando con las demás. Su creador no es otro que Cameron Browne, un completo desconocido para el 99% del pueblo soberano, pero un gran Hombre que goza de prestigio en el mundo de los juegos tradicionales y, mas específicamente, los juegos de baldozas. Palago es otro juego de su autoría, y su reseña en Epimundo está pronta a apersonarse, con perdón del exceso de “pes”.


La mecánica es simple y ni siquiera voy a meterme mucho en ella. Esta reseña no pretende ser analítica, exhaustiva, desde la óptica de la teoría de juegos, etc. No, esto es algo así, descontracturado, informal, “fresco”, y todas esas pelotudeces que forman parte del repertorio de clichés al que nos someten día a día. Espero funcionar mucho mejor que eso, pero aun así, el mensaje es el mismo: Pretendía divertirme hablando de lo que los juegos, y este en particular, generan en mi esófago. Nada mas.

Como les decía, la mecánica es sencilla: Hay dos colores, y también existe el “blanco” o “neutral” (un pequeño porcentaje de las piezas tienen ese color). Los jugadores van jugando las fichas, en el orden, color y sabor que quieran, con dos condiciones: Que se unan naturalmente a las fichas vecinas (como puede verse en las fotos, formando “nudos” o mas bien lazos, según como queramos verlo) y que formen un tablero de 5×5 dada su disposición en la mesa. Nada mas, nada menos. Al final de la partida (no tienen por qué jugarse todas, y de hecho esto casi nunca ocurre) se cuentan cuantos “nudos” han sido creados (circuitos cerrados de sogas, sin puntas abiertas) y cuantas piezas y de que colores los integran. El jugador que tiene mas piezas de su color participando de nudos, gana (cada pieza puede formar parte de mas de un nudo, en ese caso vale un punto por cada nudo que integra, se entiende.). Las piezas blancas o neutrales no valen nada, y uno pensaría que allí está una de las claves del juego, ya que podemos jugar siempre piezas del color que queramos, siempre y cuando estén disponibles.

Celtic es un lindo juego. No es brillante, muchas veces termina en empate, puede ser algo confuso “leerlo” mientras se lo juega, etc. Pero cuidado, porque tiene cualidades ocultas. Mejora la atención, ya que obliga a diferenciar cosas que a simple vista son “similares”. Nos entrena en el arte de “seguir con la mirada dos lineas que se bifurcan”… mucha gente a quedado bizca, ciega o incluso boluda de tanto intentarlo… Con Celtic no hay riesgo posible, ya que es un excelente maestro.

Ah, y nos facilita la tarea, siempre penosa, de desenmarañar cables. Visiten este link, imprímanse las piezas y apréndanse las reglas, que de todos modos son sencillas. Háganse la América.

 

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Mijnlieff – Un “Ta-Te-Tí” con esteroides

// junio 7th, 2015 // View Comments // Juegos

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Ahh el Mijnlieff! Quién pudiera inventar un juego así, y que sana envidia surge desde adentro de mi pecho cuando lo disfruto y analizo con ojos no solo de jugador sino también de pretendido diseñador.

Mijnlieff (se pronuncia “mainlif”, aproximadamente) es, como lo anuncia el título, una especie de “ta-te-tí” o “Tres en linea” con muchas vitaminas y minerales necesarios para evitar el aburrimiento. Ya sabemos que el tatetí es una cagada y que casi ni podría considerarse un juego de tan simple que es (algunos lo catalogan de “código” mas que de actividad lúdica: Si “sabés” jugarlo no perdés, y el perder te excluye del grupo de los “niños que entienden”, etc.) pero el propio concepto de acomodar tres piezas propias en linea recta horizontal, vertical u oblicua no tiene nada de malo per se, y se han creado infinidad de juegos mucho mas interesantes y con profundidad no solo táctica (a corto plazo, trampas, dobles ataques, etc.) sino también estratégica (largo plazo, posición, previsión…).

Minjlieff agranda el tablero (el estandar en este caso es 4×4) lo hace variable (como está compuesto de bloques de 2×2, las posibilidades de presentar una geografía distinta del mapa de juego son muchas, aunque por razones obvias al objetivo del juego los tableros posibles y verdaderamente jugables son algo así como media decena) y le agrega una mecánica importantísima, vital: Cada pieza jugada RESTRINGE el juego del rival y lo obliga a depositar su próxima pieza en determinados sectores del tablero, inhabilitando otros. Ahí la cosa cambia, y con este simple concepto el juego pasa a ser interesantísimo, aunque no necesariamente confuso o difícil de entender.
DSC04528Mi Compañera y su gata de la Suerte. Claro que Mijnlieff carece por completo de azar en sus reglas, si excluímos el obvio requerimiento de elegir quién comienza el juego.

 

Quedé tan impresionado con la versión para iOS de este juego, que no pude evitar caer en la piratería artesanal y fabricarme este set impreso (y montado sobre goma eva) que me permite jugarlo fisicamente por cinco pesos. Existe la versión original, confeccionada en madera, e incito a todo el mundo a comprarla, si es que tienen el dinero. En Epimundo.com somos unas ratas, pero no caemos en apologías tan seguido.

Sigamos con esta breve reseña de las reglas, al menos para que puedan hacerse una idea aproximada del gameplay: Al comenzar la partida los cuatro casilleros del centro están vedados para el jugador 1 (lo que es lógico, ya que sería practicamente invencible un jugador que pudiese, además de tener la primer jugada a disposición, hacerla en uno de los casilleros mas importantes. Cada player tiene a su disposición ocho piezas de su color, con cuatro íconos diferentes (dos de cada una). Este “ícono” indica que tipo de restricción tendrá la jugada próxima del rival:

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Cruz Diagonal – La pieza siguiente debe ser jugada en un casillero que se encuentre en la misma linea diagonal que esta última pieza. En la foto de arriba puede verse como tres piezas diagonales han sido colocadas, justamente, utilizando la misma diagonal, aunque ello no es necesario (El rival puede contestar con el TIPO de pieza que quiera, siempre y cuando ocupe un casillero que respete la restricción que la pieza jugada anteriormente por su contrincante lleva marcada en su cara).

Cruz Ortogonal (Cruz común y corriente, muchachos) – La pieza siguiente debe ser jugada en la misma fila o columna que esta.

Círculo pequeño – La pieza siguiente debe ser jugada en un casillero adyacente.

Círculo grande (en realidad no es un círculo, y de modo icónico nos está queriendo dar la sensación de repulsión cuasi magnética, pero se entiende la idea, si es que están mirando la foto superior) – La pieza debe jugarse en un casillero NO ADYACENTE.

Que pasa cuando no se puede realizar jugada alguna que cumpla con el requisito? Simple: El jugador pasa el turno, sin posibilidad de jugar ninguna de sus piezas. De esto se deduce que GRAN parte de la estrategia de este juego consiste en hacer “pasar” al otro, y en evitar llegar a situaciones tales. Tener dos jugadas seguidas en un juego que consiste en formar “tres en linea” es dramáticamente positivo, el equivalente futbolístico a tener un hombre mas que el rival, o dos tal vez.

Cada vez que alguien forma tres en linea se anota un punto. Cuatro fichas en linea valen dos puntos, y si ya teníamos formado tres, y le agregamos otra pieza, simplemente sumamos un punto mas a nuestra cuenta total. Simple, claro y divertido.
DSC03847Mijnlieff no es, por supuesto, el juego perfecto. El tablero es pequeño para tener suficiente profundidad táctica, y a menudo algunas jugadas llevan a seguidillas de “movimientos forzados”, donde practicamente ya no se decide mas nada y el juego se acelera hacia su final anunciado. Pero a menudo este tipo de situaciones podrían haberse evitado con un mejor entendimiento de la dinámica del juego, y eso se logra con mucha práctica. A menudo lo comparo con un partido de fútbol de hoy en día: Cerrado, pocos goles y muchos empates… pero donde el mas mínimo error puede ser fatal. Tiene su encanto, y para mi es “perfecto” en el sentido de lograr lo que se propuso: ser un juego simple y a la vez interesante.

Pueden buscarlo y bajarlo de la AppStore, Google Play y vaya uno a saber si ya no existe para PC también. Sino, vayan a lo mas simple: dieciseis cuadraditos con los dibujos que en estas mismas fotos pueden verse, una cuadrilla de 4×4 (o diseñar cuatro de 2×2 para los “tableros atípicos”) y a jugarlo. Que el tatetí no se manche.

 

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Toddy “Mix” sabor Dulce de Leche. (Lamiendo las paletas de la batidora)

// mayo 2nd, 2015 // View Comments // Comida y bebida

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Perdonen, pero antes de comenzar con esta breve, brevísima reseña, es necesario que purgue mi cerebro de porquerías y me saque de una buena vez la frase “lamiendo un alfajor” de encima. Es un terrible concepto, que trae su alcanforada imagen adherida al ventalín, y por supuesto que el responsable de toda esta decadencia mental es Alfredo Casero. Y para peor se trata de una frase con actualidad arrolladora, porque debe haber pocas cosas que tengan tanto que ver con el nuevo polvo cacao Toddy sabor Dulce de Leche que esa imagen: Un perro lamiendo el alfajor.

En realidad sí existe alegoría mas certera, y es la que (oh casualidad) aparece en el título de este post. Recuerdan algo de esa trágica era de nuestras vidas en la que teníamos que pedir permiso para ir a jugar, y nuestros padres podían golpearnos gratuitamente? Claro, les hablo de la infancia, querubines rechonchos! Nuestras madres (porque eran muchas… casi una por grupo familiar) batían mezclas de polvo hidratado lacteamente, que luego se convertirían en helados, tortas, bizcochuelos, mousses de chocolates (si no fuera por la doble “ss”, me vería tentado a escribir “mice”, pero me convertiría al instante en un botón, así que no compensa tampoco). Y que hacíamos los nenetos de la casa? Pedíamos por favor, mamá, dejame lamer el paletín. Dejame lamer la cuchara, o tal vez (previo corte de corriente, claro… algunos muchachos osados han llegado a quedarse sin lengua como consecuencia de su arrojo. Ahora, cuenta la leyenda, se dedican a levantar la mano en las votaciones de los Concejos Deliberantes de sus respectivos pagos) “Madre, prestame las paletas de la batidora, para que pueda sentirme un hombre de nuevo”.

Este nuevo polvo para preparar bebida chocolatosa (edición limitada, así que apúrense los mas curiososos) da como resultado un trago suave, con tonalidades mas bien claras (no importa la cantidad que le echemos… nunca llega a oscurecerse mucho por su propia naturaleza) y con bastante sabor a esas mezclas crudas, mas bien líquidas, que eran el paso previo a un postre instantaneo. Se siente el sabor a dulce de leche, y no deja de ser interesante, aunque mas no sea como ventana a la nostalgia y la pudrición dental.

 

Que tiene para decir Epimundo.com de todo esto? Merece acaso este producto el “Sello de Aprobación”? O acaso no se trate mas que de un pintoresco intento por meterle alfajor a la bebida chocolatada de todos los días? Pues la verdad es que la Redacción de Epimundo llegó a cierto consenso, y pretende desgranarlo en una última y final lista de “Lo Bueno – Lo Malo”. Y es que algunas sensaciones son difíciles de transcribir a prosa, y para eso tenemos esa mezcla de poesía libre y boletín de calificaciones, que la prensa moderna nos legó:

 

LO BUENO:

*Comer una cucharada de Toddy Dulce de Leche es algo que todo ser humano debiera experimentar. Sos intolerante a la lactosa? No pasa nada, porque no hace falta agregarle leche. Sos alérgico al chocolate? Realmente dudo que este polvo contenga cantidades significativas. No te gusta el dulce de leche y amás a Lucifer? Prueba un cucharón de Toddy y muere, de una buena vez y para siempre.

*Los mas sabios aconsejan preparar un brebaje con idénticas cantidades de Toddy Dulce de Leche y Toddy Xtreme super chocolatoso… Es como si lo mejor de ambos mundos se complementaran, cerrando el círculo y explicando todo lo que quedó colgado de Lost. Un experimento que todos pueden realizar sin demasiado esfuerzo, mientras miran Los Simpsons y mascan cuerito de canilla.

*Es un producto “Edición Limitada”, y eso puede llamar la atención de las almas aventureras como yo, y algún/a otro/a que ande por ahí suelto/a leyendo esto. A experimentar, señoras, porque un día vamos a estar todos muertos y ya no va a haber tiempo para conversaciones pelotudas.

LO MALO:

*A Epimundo.com no le convence esta bebida así como así, sin mezclar con nada. Es demasiado “blanda” y pasa de largo, dejándote con la sensación de haber degustado un naranjú de butter toffie.

*Pronto ya no estará con nosotros, y no sabemos si seguirán saliendo productos innovadores en este ramo, o por el contrario comenzaremos todos a vestirnos como Silvio Soldán. Nadie puede predecir el futuro, y eso es lo malo que tiene no solo este cacao, sino este Universo hijo de puta.

 

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Ginger Ale casero

// enero 4th, 2015 // View Comments // Uncategorized

DSC04494Vieron que existe una bebida llamada “ginger ale”, no? Que es una gaseosa con base de gengibre y mucho azucar… A mi me gusta, a otros les puede parecer empalagosa (aunque rica) y a la gran mayoría ni le va ni le viene (habrá quienes la odien, pero es un sentimiento demasiado fuerte para una bebida, no? Retírese, señor). El caso es que a mi se me ocurrió que debía haber una manera de hacer Ginger Ale casero, al estilo cerveza de raíz, que es algo muy bebido en otras partes del mundo que no son Lanús. Busqué por la sabrosa web y me encontré con algunos lineamientos básicos, que como siempre interpreté como quise… y este es el resultado:

En primer lugar herví dos litros de agua y luego de hacerla ebullir durante cinco minutos (para eliminar el cloro, mi peor enemigo cuando está fuera de la pileta) le agregamos un par de buenas cucharadas de gengibre rallado. Acá las cantidades pueden variar, para hacerlo mas fuerte o menos fuerte… yo estaba algo alcoholizado, o había perdido Boca, no recuerdo muy bien, pero lo cierto es que no llevé mucho la cuenta de nada y le puse un par de cucharas soperas de gengibre, y una taza y media de azucar. Revolví un par de minutos mas (hasta que el azucar se disuelva bien, eso sí) y apagué el fuego, dejando que se enfríe mientras toma sabor.

 

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Como no tenía a mano ninguna levadura “cervecera”, tuve que recurrir a la típica levadura en polvo para gastronomía (cuya marca no voy a mencionar para no hacer propaganda). apenas una cucharadita (menos de un tercio del paquete de 50 gs, sin dudas) disuelta en agua tibia con un poco de azucar… Cuando empieza a burbujear, quiere decir que está sana y activa, y dispuesta a comerse todo el azucar que le pongan por delante porque son así, estos bichos maravillosos son así. Las hormigas también hacen lo mismo, pero no generan birra ni espuma, así que por mí que se vayan y no vengan nunca mas.

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 Pepsi no me dió un mango por esto. Y los de Top House tampoco… ni un hornito)

Cuando nuestro precioso nectar está lo suficientemente frio (podemos ayudar llevándolo un rato a la heladera, pero no debe enfriarse del todo! tiene que estar a temperatura ambiente) le agregamos un chorrito de jugo de limón, la levadura activada, revolvemos y lo pasamos a una botella de gaseosa, a la que previamente vamos a “abollar” un poquito, así le damos lugar a que se hinche por la fermentación. Cada par de horas revisar como viene: Si está muy hinchada y a punto de explotar, abrir un poco la tapa para liberar algo de gas y cerrar. Mas o menos de 12 a 24 horas después tenemos una deliciosa bebida llena de burbujas para disfrutar. Enfriar en heladera para que corte la fermentación y porque además así se bebe, bien fría.

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Miren lo que es eso. Obviamente que si tienen levadura cervecera tienen que hacerlo con ella! (dejando quizás un día mas de fermentación, dependiendo el tipo) pero se puede hacer de cualquier manera, y vale la pena intentarlo. El sabor es mucho menos dulce que la comercial (y si lo dejamos un par de días mas fermentando, cada vez tendremos menos azucar y mas dióxido de carbono) y las propiedades desinflamantes del gengibre están en su máximo esplendor (si estás resfriado, el Ginger Ale casero te sanará, hermano). Se pueden variar todas las cantidades a gusto del consumidor, yo todavía sigo intentando mejorarla y he probado con mas y menos azucar, levadura, limón y también otros sabores.

La fermentación casera tiene su encanto.

(Link al artículo sobre el Kvass, una bebida rusa que también fermenté en mi hogar hace poco: http://www.epimundo.com/kvass-gaseosa-tradicional-rusa-made-in-epimundo-com )

 

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Bálsamo de tigre – El mejunje chino

// enero 4th, 2015 // View Comments // Uncategorized

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Hoy Epimundo.com se pone serio. Hay momentos para joder, claro, pero también existen otras ocasiones en las cuales es necesario quitarse el calzón de la mentira, y hablar desnudo, gritando verdades a los cuatro puntos cardinales. Bienvenido Esquimalia, Bienvenido Cuba, y Bienvenidas todas las grandes naciones del globizón, aquí les presento el tónico definitivo, la medicina oriental viene en forma de botellita y se llama Bálsamo de Tigre. Mucho gusto.

Señora, usted que está en su casa lavando los platos las 24 horas del día (porque a su marido se le ocurrió poner una parrillita en el living y vender chorizo al obrero) y soñando con un mundo lleno de cadáveres en el suelo… Pare de sufrir! Únjase este sagrado líquido con fuerte olor a alcanfor por la espalda, y verá como sus contracturas desaparecen casi como por arte de magia. De Magia China, que se hace igual que la occidental pero con un palito en lugar de varita.

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Como podrán ver en las fotos, el producto en cuestión se consigue en cualquier negocio del Barrio Chino Porteño y viene en dos colores y densidades: Rojo líquido y blanco pomada. El primero genera calor en la zona donde fué aplicado, el segundo frío. Pero ambos son muy buenos para un montón de giladas como picaduras de mosquitos, dolores musculares, nariz tapada en invierno, nariz caliente en verano, y millones de cosas mas. De hecho, Epimundo.com tiene la teoría de que el Bálsamo de Tigre (algunos le dicen “pomada china”, pero eso solo se aplicaría al que viene, justamente, en forma de pomada. Además el otro nombre es tan copante que no puedo decirlo sin excitarme gravemente) cura TODAS las enfermedades del mundo, o al menos no las empeora.

Mucosidad? Claro, el bálsamo de tigre lo soluciona. Pié de Atleta? Ponete un poco en el alerón y vas a ver lo que se siente.

Luxaciones – Vómitos – Exceso de verticalismo  – Stress – Picaduras de araña – Mordedura de animal pequeño – Frescor – Calor – Gonorrea – Piojos – Mal de Ojo – Maleficencia – Zoometría – Dolor de nuca – Dolor de Rodilla – Dolor en General – Redundancia – Etc.

Este mejunje CURA TODO, se los aseguro. No lo beban, claro, porque puede ser un poquito mortal, pero luego pásenselo por cualquier parte de la piel que les va a hacer bien.

DSC03802Viene con un breve manualcito, escrito en un cocoliche mezcla de inglés con chino, y que me ha hecho inmensamente feliz leer… Saben para que recomienda el “manual” usar el bálsamo de Tigre? Para los dolores “after wrestling”, o sea, después de la Lucha Libre. Es el mejor producto del mundo y tengo razón.

 

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Love Letter

// octubre 26th, 2014 // View Comments // Juegos

 

 

Si, claro. El “Love Letter” es un juego que fué novedad allá por finales del 2012. Lo probé en el verano del 2013 y tenía pensado hacer una reseña, pero pasaron millones de cosas (me uní a una secta, hubo un terremoto cuyo epicentro fue la esquina de Manuela Pedraza y Rivadavia (Lanús), se me quemaron unos papeles que contenían, entre otras cosas mas importantes, borradores de futuros posts de Epimundo.com y la fórmula contra la boludez -inyectable-… Muchas cosas, terribles, que han hecho que mi cerebro se resienta y pierda toda conexión con la realidad aparente. Así que aquí estamos, desde el samsara virtual, al menos intentando recuperar parte del tiempo perdido y comunicando las buenas nuevas, que ya no son tan nuevas…

 

Y por qué les quiero hablar del Love Letter? Porque es un juego que tal vez muchos de ustedes conocen, pero tal vez a algunos se les pasó por alto, y ningún jugador de juegos de mesa y cartas debería dejar de jugar, al menos una vez en su vida, a esta maravillosa gema del diseño contemporaneo japonés.

 

Solo 16 cartas (y algunas “fichas” o porotos para llevar la cuenta de los puntos) integran este micro-juego para dos, tres o cuatro jugadores (a mayor cantidad de personas, mas diversión en este caso. En otros órdenes de la vida, como por ejemplo el viaje en colectivo o la cola de un banco, TODO LO CONTRARIO). Por supuesto que en Epimundo ya hace tiempo decidimos no comprar absolutamente nada porque, como podrán observar nuestros avezados lectores, caímos por debajo de la linea de pobreza y aun así no nos resignamos y queremos jugar a todo lo que anda suelto por ahí. Así que me hice no una, sino DOS versiones Print & Play: Una con los gráficos de la edición “occidental” del juego (la pueden ver en las fotos que rodean este párrafo) y otra con los personajes de la serie televisiva Adventure Time (grosísima serie, para los que no la vieron). Esto, claro, es solo un detalle cosmético y no altera el funcionamiento habitual del juego, ya que las reglas son las mismas.

El tema del juego es muy simple y superficial (con esto quiero decir que, si bien está bastante integrado con las reglas, no es un juego particularmente temático): Todos los jugadores pugnan por entregar una carta de amor a la Princesa del palacio, mientras se boicotean entre ellos e intentan descubrir quién es el que puede llegar al final con mas posibilidades de éxito.

 

Por qué Love Letter es un gran juego? Primero y principal por una cuestión que podríamos denominar “coyuntural” (si, estuve escuchando muchos discursos políticos ultimamente, y se me pegó la pseudo-erudición y la maldad): Este juego abrió la puerta en occidente a todo un género lúdico en si mismo: Los microgames japoneses. Pocas cartas, pocos componentes, partidas enteras que duran no mas de quince minutos (y rondas que a veces duran 1 minuto o dos, como mucho) y mecánicas simples pero bien combinadas. Pareciera ser que los diseñadores de juegos tradicionales en Japón, intentan competir contra los nuevos modos digitales y portátiles de diversión (ya se sabe: Angry Birds, Candy Crush, Criminal Case, espiar las fotos de alguna persona que envidiamos en Facebook, etc.) y para vencer a tan poderoso enemigo es inteligente y práctico copiar sus mejores logros…

Por lo tanto, los microgames tienen que ser portátiles en grado sumo, fáciles de explicar (casi sin necesidad de “tutoriales”, con reglas que entran en una sola carilla), poco aparatosos a la hora de desplegarlos en la mesa y rápidos a la hora de terminar una partida. Love Letter cumple con todos esos requisitos, y le voló la peluca a todos.

Cada jugar toma una carta del mazo, y la mantiene oculta. El objetivo del juego es llegar al final de la ronda con la carta de mas valor (todas ellas tienen un valor numérico que va del 1 al 8) y la mecánica es la siguiente: El jugador que comienza la ronda toma una carta del mazo (quedándose temporalmente con dos cartas en la mano) y descarta una de ellas a elección, boca arriba sobre la mesa. TODAS las cartas, al ser jugadas, realizan una acción, que en general va dirigida contra alguno de los otros participantes (por ejemplo: los “Guardias”, cuyo valor numérico es 1 y por lo tanto carecen de sentido a la hora de guardárselos para el final de la partida, una vez descartados permiten al jugador apuntar a otro contrincante de la mesa y decir, en voz alta, que carta SUPONE que tiene en la mano. Si acierta, el jugador que ha sido acusado debe retirarse de la ronda, perdiendo la posibilidad de llegar al final de la misma y ganarla. El “Cura”, cuyo valor numérico es 2, permite espiar la carta del rival que elijamos, y así sucesivamente, todas las cartas tienen su acción y su número). La mas poderosa para llegar al final es la Princesa, cuyo valor es 8… pero por otra parte carece por completo de valor al descartarla en la mesa (de hecho, si hacemos esto, perdemos automaticamente la ronda).

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En ocasiones no se llega al final, ya que basta con que todos los demás jugadores hayan sido eliminados para adjudicarnos un punto y dar comienzo a una nueva ronda, previa mezcla del mazo y nuevo reparto. A los cuatro puntos alcanzados por cualquier jugador (o corazones, en nuestro caso, ya que mi mujer hizo unos muy bonitos que van muy bien con el “tema” del juego) el juego finaliza con la victoria del mismo y con el destape de un vino tinto para festejar (supongo… nunca gané).

DSC04523Mi compañera, mostrando las cartas de Finn y Jake, de la versión con los personajes de Adventure Time.

El juego, por supuesto, no es perfecto. En ocasiones el azar nos juega una mala pasada y nos quedamos casi sin posibilidad de responder… pero al menos la bronca dura un minuto o dos, hasta la próxima ronda. En ese aspecto el juego balancea muy bien la diversión que representa molestar a tus amigos y burlarte de ellos (aun por cuestiones que poco tienen que ver con tu propia habilidad para jugar) con la posibilidad de la revancha. Es muy recomendable para todos los interesados en el diseño de juegos, y para los que quieran jugar a un juego simple, fácil, portatil, para todos los públicos y para todas las edades. Una joya del diseño japoné, señor.

 

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Pollo estilo Kentucky

// octubre 17th, 2014 // View Comments // Comida y bebida

Harto ya de escuchar acerca de las mieles y amores del pollo frito “Estilo Kentucky” (ya se sabe: Que es “el mejor pollo frito del mundo”, que se trata nada mas y nada menos que del espíritu del Coronel Sunders rebozado y crocante… Todo ese esoterismo gastronómico al cual nos tiene acostumbrados la cultura popular. La idea de comer espíritus no deja de seducirme, btw) y sumado a ello el hecho de que mi amigo Marioni me había pasado un link con cierta receta extraída de Taringa, me decidí de una buena vez a intentar una variante casera del mismo. Cosa que recomiendo, claro, porque uno nunca debe dejar de experimentar, en su casa, en la disco o en el bar, en los campos de la Pampa, bajo la lluvia mientras vemos los destellos de luz que utilizan como prisma las gotas de agua… Así lo pone a uno el pollo frito, doña.

Pero basta ya de violar leyes de Copyright. Vamos a hablar pura y exclusivamente de pollo, y no voy a ahondar en la receta porque para eso les dejo el link y listo (por cierto, aquí está el link de la receta, carolins). Si quieren seguir leyendo a partir de ahora, quisiera alertarles que todo lo que se viene son fotos y divagues acerca de lo rico que es todo y de lo interesante que es tener un blog (y de lo lindo que me veo usando brazaletes fluo), así que pueden retirarse sin miedo a estar perdiéndose algo de provecho.

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Lo que hice yo fue algo bien primitivo, barato, cojonudo y con bonete. Compré un par de kilos de alitas de pollo (lo mas popular, lo que comen los soldados mas pobres de la parte mas pobre de Vietnam… calculo), las pelé y las puse a macerar unas horas en la mezcla “húmeda” (la receta consiste en mezclar harina y otras especias, separarla en dos mitades -si, DOS mitades, no se confundan con esto- y a una de ellas agregarle agua).

Ustedes habrán leído “pelar las alitas” y de seguro un escozor subió por sus columnas vertebrales… no es necesario hacerlo. De hecho, no es necesario usar alitas, compren pollo y trócenlo, hagan lo que quieran, no vengan a llorar aquí, no los queremos… pero yo soy muy macho y me encanta pasarme dos horas intentando quitarle la piel a las alas del pollo. Es casi como pegar figuritas, con la diferencia que el album después te lo comés y no lo podés canjear por una bicicleta en el CromyClub (igual eso estoy seguro que era mentira, así que podríamos decir que no hay diferencias sustanciales).

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Luego de macerar el pollo en la parte aguada de la vida, calentamos una buena olla de aceite y los vamos pasando por la mezcla “seca”, rebozándolos con su propia medicina. Es una actividad hermosa, para hacer en familia y en pareja. También, si una chica nueva viene a tu casa y la querés convencer para que se quede por siempre a tu lado, no hay mejor programa que revivir la escena de “Ghost” del jarrón de barro, pero con rebozado Kentucky… metiendo la mano en el bowl, girando las presas de pollo… aceite hirviendo muy cerca de vuestros cuerpos entallados en neoprene… Peligrosísimo, pero muy erótico.
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Una buena fritanga, a fuego fuerte, pero ojo: Si usan alitas u otro tipo de presa con hueso, cuidado de que no esté fría antes de echar al aceite, porque sino quedará crudo en el centro, y no hay nada mas asqueroso que el pollo crudo. En serio, chicas (si, ahora le hablo a las mujeres), el pollo crudo es PEOR QUE HITLER. Cuidado con eso. Sino usen pedazos de pechuga o muslo deshuesado y listo.

 

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Miren que lindo! Crocante, bien especiado, con sabores a los que no estamos acostumbrados por esta zona del globo, donde los rebozados suelen ser siempre copiosos en perejil y ajo, nada mas. Acá hay eneldo, curry, cebolla deshidratada y polvo de hadas. Un placer que va mas allá de las palabras, chiquillos.

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Esta última foto carece de sentido, pero ilustra un punto de alto valor poético: Hay que comer mucho pollo frito. Hasta morir.

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Gastronomía Épica – Un repaso de mis últimos platillos y chanchadas

// agosto 17th, 2014 // View Comments // Comida y bebida

Este post no tiene otro objetivo que el de mostrarles a ustedes, mis amados e idolatrados (por momentos) lectores, un poco del arte culinario que desfila en mi hogar, con algunas ideas interesantes y relativamente accesibles que quien se anime podría intentar en su cotidiano manyar. Además, es una buena excusa para volver a mis andadas, ya que hacía como cuatrocientos días que no posteaba nada nuevo.

Disfruten la galería del amor:

 

FEIJOADA LANUSENSE 

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Como ustedes bien saben -o se olvidaron de aprender en la Wikipedia- la feijoada es el plato típico y mas tradicional de Brasil. Es una gran “familia” de recetas en realidad, y existen innumerables variantes, pero basicamente siempre pueden encontrarse porotos negros, algún tipo de carne, arroz, unas hojas verdes salteadas… Es un plato muy completo y poderoso, con las suficientes calorías como para mover un Transatlántico (a vapor, claro). Mi versión reemplaza la hoja verde tradicional (Que aquí no se consigue) por simple acelga, salteada, condimentada y con bastante pimienta. Puro amor mundialista.

 

KRAKATOA

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Este plato fue bautizado “Krakatoa” en honor al mítico volcán que le hizo la vida imposible a muchísima gente. Este plato carece del componente letal del original, pero nadie puede negar que es una maravilla estética y ética (me atrevería a decir, ya que estamos profiriendo boludeces). Pure de batata, carne salteada con cebolla y especias, y una mágica lluvia de tomates cubeteados y aderezados con orégano y aceite. Comerlo te hace sentir feliz, y a la vez levemente enfadado con la situación climática.

PAN ESTUFEADO

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Adivinaron. El nombre de este plato deriva de la palabra “Stuffed” del inglés, que significa “relleno”. Es simplemente un pan casero, tipo de campo (amasamos un pan con bastante aceite, y formamos una especie de bocha gigante. No hay mucho misterio). Luego de cocinarlo, lo cortamos todo como si lo quisiésemos transformar en una planilla Excel de almidón, y le estufeamos pedacitos de queso en todas sus intersencciones. Bastante cebolla de verdeo y a derretir. Maravilloso.

Debo reconocer que copié la idea de la internet, pero como le cambié el nombre ya no tengo que pagar royalties. Suck it.

EDIT: Me acaba de alertar mi gran amigo Marioni por medio de los mensajes de la página (y con la dulzura que lo caracteriza) que la idea me la pasó justamente EL, y yo solo la llevé a la práctica, le cambié el nombre y la saborié. Todo el mérito es suyo, sepa disculpar a mi pobre memoria ya demasiado castigada por las inclemencias del caño de escape.

PECHUGA DE POLLO A LA CERVEZA Y MOSTAZA

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Inspirado por una receta irlandesa, decidí utilizar una cerveza casera que me estaba reservando para una ocasión especial (y también, a modo de experimento científico) y cocine esa jugosa pechuga de pollo con cebolla, mostaza, leche y la mencionada bebida espumosa. Es algo hermoso comprobar como las burbujas se escapan de la salsa hirviente, y la cocina se llena de un prometedor aroma a Feria de Colectividades. Cocinen con cerveza, niños, no se van a arrepentir. Métanle birra a la olla.

PLATOS ROBADOS

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Esto no es una receta propiamente dicha. Solo quería mostrar y transmitir una gran verdad: La pizza casera, servida en platitos típicos de pizzería (y que misteriosamente habían ido a parar a mi alacena) sabe mucho mejor…

CHIPÁS DE QUESO RALLADO

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Ahí abandonadito, casi pidiendo por favor que acaben con su sufrimiento y lo rallen de una buena vez, estaba un anaranjado queso sardo. Ni lerdo ni perezoso lo vi y dije “ah, en lugar de hacer chipás con queso Mar del Plata o “cáscara naranja”, voy a meterle cuete a este sardo al que le faltan dos días para estar duranga”. Fécula de mandioca, un huevo, algo de leche y ese queso me sirvieron para hacer los mejores chipás que probé en toda mi vida. Así de simple, así de rico. Me basé en esta receta, a la que le modifiqué, como acabo de decir, un par de ingredientes. Muy zarpado, eh.

POLENTA CON CHOLA

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Si, “conchola”. Ya se que suena raro, y es evidente que me inspiré en Cha-Cha-Cha y su sketch “Tembleque da Bombacheira”. Mas que un plato, se trata de una combinación fatal: Polenta con salsa repleta de chorizo cortado en rodajas, queso fresco y, para culminar, queso rallado por sobre la superficie… y para acompañar: Chola de Oro, la bebida gaseosa típica de Perú. Estuve por la zona de Once y no pude resistir la tentación de llevarme una y testearla. La verdad es que es como tomarse un bubaloo exprimido, pero está buena. Y la combinación no puede ser mas dorada, coño.

ÑOQUIS DE RICOTA CON SALSA DE CEBOLLA, APIO Y PANCETA

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Los ñoquis de ricota son la evolución dentro del mundo de los ñoquis. Se trata de algo tan rico en si mismo que uno bien puede comérselos, ya no digamos solos y sin ningún tipo de salsa: También se me hizo difícil no comerlos crudos. Así de asqueroso soy, pero ya estoy viejo para cambiar…

Si encima los acompañamos con una salsa de cebolla, apio, leche y panceta ahumada confeccionada por un auténtico alemán embutidero del barrio… Con mi mujer tenemos pensado cambiar la fecha de nuestro aniversario por la fecha en la que probamos estos ñoquis. Y yo creo que va a ser lo mejor.

SUBMARINO RUSO

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Mi bella mujer horneó un bizcochuelo superultrachocolatoso que hubiera hecho palidecer al mismísimo Moctezuma (que por cierto, era un botón). Para acompañarlo, hicimos un “submarino” estilo Octubre Rojo (esto es: Recontra cargado con misiles y bien pesado), que no es otra cosa que una taza pequeña de leche con dos barritas de chocolate (si, leyeron bien: Dos). Cada mordisco de ese bizcocho húmedo era como pasarle la lengua al Reino de Dios.

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Zombiecide (P&P version) – Reventando zombies a golpe de dados

// mayo 25th, 2014 // View Comments // Juegos

Yo soy un maldito mendigo de los juegos de mesa, para que negarlo. Vivo en un país donde traerse un juego importado puede llegar a ser un dolor en el culo mas grande que el que sufrí luego de aquellos chinchulines con clavos que me comí en la Estación Temperley…  Y no me resigno. Algunos dicen que está mal, que se trata de “piratería”, y tal vez tengan razón… pero si tengo que pagar 2000 pesos por un juego que luego muy probablemente sea usado como combustible espiritual por los empleados de Aduana, pues entonces tal situación no es ni siquiera una opción válida en la mente de un ser humano normal y que solo quiere matar zombies de cartón (soy normal, lo juro… solo quiero la muerte en forma de celulosa, señor Juez!). Así que sin quitarle el dinero a nadie (ya que no los comercializo, y de todos modos no los iba a comprar por estar absolutamente fuera de mi universo) hago lo posible por armarme de versiones caseras, Print & Play, con ayuda de mi impresora con sistema continuo de tinta, mis cartones reciclados, un poco de goma eva que sale 10 $ en cualquier librería roñosa del Conurbano, y un poquito de amor por las tijeras y el cutter.

Como estaba muuuy interesado en este bonito juego llamado “Zombiecide”, no me importó en lo mas mínimo la ingente cantidad de laburo que demandaba, ya que como les dije anteriormente, me es imposible obtenerlo “hecho”. En la foto que da comienzo al post pueden ver algunos de los paneles del juego secándose, y en la 2da y tercera foto se puede observar la bestial cantidad de “miniaturas” caseras y tokens necesarios para completar el kit. Con ayuda de mi mujer, compañera de juegos y amante psicodélica, pudimos terminar pronto con esta titánica tarea que a fin de cuentas es un placer para todo enfermito que se precie. Algunos prefieren comer mermelada todo el día… otros optamos por apretar la Voligoma.

Matar zombies es la pasión de esta última década, y eso no hay quien lo niegue a esta altura del partido. Antes era matar nazis (o rusos… hasta que se cayó el Muro y volvimos a los simpáticos Waffen SS), pero hoy en día el verdadero “sujeto social” plausible de ser ejecutado en masa es el zombie. Un tipo con convicciones fuertes (comer gente) y sin distracciones a la hora de tomarse en serio su rol en esta vida (bueno, es un término un poco fuerte. Digamos “esta” y nada mas, por mas obsceno que parezca, ya que los zombies tampoco comprenden de modo cabal el doble sentido y los chistes sobre pitos).

Ya habíamos analizado en Epimundo un juego de miniaturas que nos situaba en medio de un apocalipsis undead: El Zombie Plague. Pero luego de haber ganado todos los escenarios y cansarme -un poquito nomás- de la mecánica, uno se queda con ganas de experimentar cosas nuevas, disparar mejores armas y salpicar con sangre novedosos muebles de la nona. Y debo decir que ZOMBIECIDE supera con creces todo lo que haya probado hasta el momento en lo que concierne a la destrucción de cadáveres animados. Todo lo que encontraba en Zombie Plague también lo tengo aquí, solo que multiplicado por 10, y mas dinámico! El movimiento de los personajes no se manifiesta a través de una grilla, sino que por el contrario se utiliza un sistema de “zonas” (habitaciones, si estamos dentro de una edificación) lo que le aporta mucha mas agilidad al trámite (ya no existe el tema de estar de espaldas ante la amenaza y tener que gastar dos puntos de acción en darnos vuelta… quizá lo único que extraño del Zombie Plague, por otra parte. Zombiecide trata de centrarse menos en la sensación de indefensión y mas en la carnicería pura).

Existen muchas misiones pre-generadas, todas ellas bastante variadas en objetivo y ejecución (en algunas debemos rescatar personas, en otras escapar en un automovil, encontrar víveres, ser el último sobreviviente, etc.) y gracias al tablero modular también nos resulta fácil crear nuestros propios escenarios. Contamos además con una importante variedad de personajes principales para elegir, todos ellos con alguna habilidad específica que los destaca del resto, ya sea comenzar el juego con cierto equipamiento, un +1 a las tiradas de dados, un movimiento extra por turno, y cosas por el estilo.

Carnicería en las calles…

Miren ese quilombo. Observen la cantidad de zombies apelotonados en esas dos habitaciones, y todos los que están por entrar desde la calle. Morir es fácil, así que a no calentarse mucho, porque las reglas de juego plantean escenarios perfectamente coherentes con la idea general que al fin y al cabo estamos buscando al sentarnos y tirar dados: Supervivencia en un mundo apocalíptico.

Ahí lo vemos a un clon de “Machete” bancando la parada en la calle, mientras nuestra heroína termina ganando el juego. Este es uno de los momentos bonitos que nos aguardan en Zombiecide.

Varios tipos de zombies, muchas armas e items combinables, utilización de vehículos (si, se pueden atropellar walkers con un auto, si esa es la pregunta) y misiones variadas. No se puede pedir mas para un engendro de cartón y tinta, que cobra vida entre golpes de dado y gritos de terror (o risa, ya no recuerdo muy bien).

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Magnate – Un juego de cartas y gestión de recursos para aprovechar el Decktet

// mayo 25th, 2014 // View Comments // Juegos

Bueno, es evidente hasta para el mas obtuso de los espectadores que existen en esta Tierra de Dios unos artilugios lúdicos (y adivinatorios… pero esa es otra historia) llamados “naipes” o “cartas”, y que las mismas pueden dividirse en dos grandes familias de packs o “mazos”: Los tradicionales (Baraja Española con sus bastos, oros, copas y espadas. Baraja francesa -o “internacional”- con sus picas, corazones, tréboles y diamantes, y otros tantas variaciones regionales) y los comerciales (Magic, Pokemon, Cromy Club, etc…… Esto último por favor, bórrenlo de la mente).

Pero guarda, machachos, porque también existe un tercer tipo de baraja, y aquí en Epimundo vamos a presentar al miembro mas ilustre de esta familia: El Decktet, un mazo compuesto de 36 cartas, seis tipos de “palos” (en lugar de los 4 a los que nos tienen acostumbrado los tradicionales) y -aquí viene lo interesante- uno, dos y hasta tres palos por carta. Esto claramente modifica por completo la estructura del mazo y permite mecánicas mucho mas… como decirlo sin escandalizar a las viejas… Atrevidas.

Como corolario, y debido a la peculiar situación en la que nos situa el Decktet y su quilombo de números y palos, cada una de las cartas tiene un nombre propio, lo que al principio no tiene la mas mínima importancia y es solo un detalle de color, pero con el tiempo puede resultar un valor agregado interesante, ya que comenzaremos a reconocer a las cartas por su nombre en lugar de tener que nombrar el número y los dos palos que lo acompañan. Pretty awesome, yet practical.

El arte gráfico es a mi gusto fenomenal. Todo tipo de animales (en especial roedores) participando de escenas medievales y fantásticas, con títulos intrigantes y poéticos. Los palos son, como habíamos dicho anteriormente, seis: Soles, Lunas, Olas (de mar), hojas (de árbol, otoñales), dragones y nudos.

Y a que se puede jugar con este mazo?, preguntarán algunos mientras se toman una piña colada con AlbaLatex. Pues existen muchos juegos (decenas, cerca de 100 incluso) con diferente grado de éxito e interés, por supuesto. Los mas interesantes son los que se apoyan en clásicos del género pero le dan una vuelta de tuerca gracias al particular uso de los palos que el Decktet nos permite. Así que tenemos el Jacynth (un “clon” del Carcassonne, pero con detalles propios que lo hacen singular), Emu Ranchers (Lost Cities) y el Magnate, del cual les hablaré hoy y que no es otra cosa que una adaptación (libre y singular) del clásico juego de mesa “Colonos de Catán”.

No voy a extenderme mucho porque realmente considero que este tipo de juegos son difíciles de explicar, y mas difícil aun es trasmitir lo que se siente al jugarlos y lo copado que están. Solo me gustaría meterle un buen sello de aprobación de parte de Epimundo inc. y advertirles a todos que si tienen pensado bajarse el mazo para imprimir, es MAGNATE lo primero que tienen que jugar si quieren enamorarse por completo del Decktet. Solo necesitan los naipes, un par de dados y algunos cubos de colores para representar los diferentes palos (o las “fichas” de recurso que también están disponibles para el Decktet), aunque también se puede jugar con unas pequeñas hojitas como las que pueden verse en las fotos y fichas o piedras comunes.

Magnate es un juego para dos jugadores, y cuya mecánica es simple aunque con mucho espacio al análisis de probabilidades: Debemos gastar recursos en la compra de “propiedades” (cartas) que formarán parte de nuestro portafolio de inversiones y nos darán a su vez mas recursos (siempre y cuando los dados nos favorezcan en cada turno, ya que es necesario lanzar un par de ellos y elegir el número mas alto, y si coincide con el número que aparece en alguna de nuestras cartas, se recolectan recursos acorde a los palos que posee la misma). Como siempre se escoge el dado mas alto de los dos que se lanzan, es natural que las cartas de mayor valor sean las que mas frecuentemente otorguen recursos… pero a su vez son mas costosas de comprar, por lo que el juego plantea un balance interesante.

Otro punto interesante es que no es necesario comprar toda la propiedad para que de recursos, sino que puede hacerse en cuotas durante todo el transcurso del juego. Al finalizar el mazo, se evalúa la cantidad de propiedades de cada jugador y sus valores (solo se tienen en cuenta las que han sido compradas del todo, no los alquileres) y se corona un ganador. Fácil y elegante, y mucho mejor que otros “emuladores de magnate” como el Monopoly o su antigua versión telúrica: El Estanciero.

8 Epis sobre 10. Lo pueden descargar de la BGG, y cualquier duda que tengan sobre las reglas y/o la confección del mazo, no duden en escribir a epimundo@gmail.com

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