mar 15

Soy una persona difícil cuando cumplo años, lo admito. Por lo general me levanto temprano el día de mi natalicio y empiezo a desear que caiga un meteorito y se lleve puesto a todos hombres que se sacan “selfies”… Luego me empieza a agarrar sueño, hambre, miedo, etc…

Pero de algo no se me puede acusar: de ser quisquilloso con los regalos. No creo merecer nada (y en lineas generales no creo que nadie merezca nada por el solo hecho de dar la vuelta alrededor del sol subido a su planeta natal. en serio, el único mérito es no haberse bajado (awesome!) o no haber muerto (bah). Por lo tanto cualquier regalito que pueda recibir de parte de mis seres queridos -y cualquer sobre lleno de anthrax o caca que pueda recibir de parte de los inadaptados que odian mi cuerpo- lo acepto con mucha alegría y le meto para adelante, pum para arriba y otra vez. Pero esta vez mi hermana se fue al carajo y me regaló algo genial, que me hizo rememorar momentos gloriosos de los 90s, aquella tierra mágica en la que podíamos comer granadas de chocolate y privatizar TODAS las empresas. Ah, la nostalgia!

Paso a contarles: Hace mas o menos 18 años tuve la bienaventuranza y lontananza (ni idea que significa esto último, pero tenía que combinar ambas palabras!) de probar una golosina llamada “Caprice”. Venía en lata, era de origen griego y se trataba ni mas ni menos que de un par de decenas de “cubanitos” (obleas de forma cilíndrica) rellenos con una pasta de almendras y chocolate que te hacía llorar de emoción y te incitaba a abandonar a toda tu familia buscando nuevos horizontes y un futuro mejor… para colmo, la oblea en cuestión no era lo que solemos estar acostumbrados en esta parte del globo. No señor. Se trataba de una masa crocante pero a la vez ultraliviana, aireada, suave, finita, plausible de ser mordida con los mismísimos labios. Como morder una nube rellena de crema de chocolate y almendras… crocante. Querés algo mas? La lata estaba buenísima. Cantá “bingo” ahora, incrédulo.

De mas está decir que me hice fanático de tal producto… durante un par de días, porque no lo pude comprar nunca mas. Desapareció de todos los puntos de venta que mi familia frecuentaba, y me dejó con el corazón lleno de aujeritos… Hasta que mi sister me dijo “Tomá, te compré esto en Falabella, negro” (no fueron sus palabras exactas, pero este blog nunca buscó precisión sino dulzura) y me obsequió UNA LATA DE CUBANITOS exactamente iguales a los viejos y queridos “Caprice”! Solo que esta vez se llamaban “Pirouette” y pertenecían a la marca “Pepperidge Farm” (!!) que todos recordarán por este tipo de memes:

(Como verán, Epimundo.com está ultimamente muy conectado con toda la movida internética y se hace mucho el canchero. Veremos cuanto dura…)

Que puedo decirles de este producto que no les haya dicho antes, incluso en este mismo artículo? Nada, nada… pasen y vean la galería de pornoerotismo alimenticio:

Cuando partís un “pirouette” al medio y acercás la oreja, podés oir un coro de ángeles interpretar “A great Gig in the sky” de Pink Floyd, cantando incluso la parte instrumental… De pronto te sobreviene una ligera sensación embriagante, perdés el conocimiento y amanecés al otro día con la lata vacía tirada a tu lado y una sonrisa dibujada en tu rostro. Así funciona el verdadero amor.

Algunos me dirán que hay golosinas mejores, que los piruetes son pocos y livianos, que no llenan, que el aumento docente, etc… No me interesa lo que opinen, ya que como dijo Rick: Esto no es una democracia. Y la lata que te queda es genial:

La única que la supera es la de las Danish Butter Cookies… pero no se consiguen por ningún lado llenas, solo en forma de costurero en la actualidad… así que Pirouette 1 – Galletitas Mantecosas 0

Remember Caprice? Pepperidge Farm REMEMBERS, oh yeah!

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mar 15

Wow.

Tienen que ver la nueva serie-documental titulada “Cosmos: A spacetime Oddisey” que salió a la luz hace escasos días. Yo se que por momentos (siempre… momentos de siempre) recomiendo cosas que solo a mi me gustan. Lo admito, soy un cínico… No me importan las críticas y no hacen mella en mi duro corazón de mandril (ni siquiera las “constructivas”), por lo que voy a seguir replicando este comportamiento autocomplaciente hasta el final de mis días…

Pero esto es diferente, machachos. Aunque no te interese la astronomía y/o la astrofísica, recomiendo encarecidamente que te sientes junto con toda tu familia tomados de la mano a mirar Cosmos: A spacetime Oddisey mientras comen canapés de morcilla. Les juro que será una experiencia gratificante para todos, ya que la abuelita va a querer construirse un cohete espacial con cilindros de papel higiénico, y los niños de la casa van a girar en círculos (o en elipsis) alrededor del sillón, orbitándolo hasta morir.

Esta serie no es otra cosa que un homenaje (remake? I don´t think so… lo digo en inglés porque ya que escribimos “remake” por qué no seguir hablando en el idioma natal de la palabra, no? Ah, claro: Porque no son así las cosas) de la serie documental Cosmos: a Personal Journey, escrita y protagonizada por Carl Sagan (si no saben quién es, hagan click en el nombre o directamente váyanse a lavar asteriscos). Esta serie inspiró a miles de personas a interesarse mas por el cosmos y todas las maravillas que pueden encontrarse -e inferirse, ya que en la observación espacial se pueden encontrar las huellas mismas de la aventura del universo, desde su nacimiento hasta su posible muerte térmica, pasando por la creación de las estrellas, planetas y otros cuerpos celestes- en el. Uno de esos muchachos inspirados por el genio de Sagan fue, justamente, el anfitrión de esta nueva versión de la serie: Neil deGrasse Tyson, el astrofísico mas mediático del momento:

Aunque quienes acostumbren a visitar 9Gag y sitios similar, tal vez lo reconozcan por este meme:

(Nota al pié: Neil deGrasse Tyson estaba hablando de Isaac Newton cuando dijo eso…)

Yo no tuve oportunidad de ver la serie original de Carl Sagan (ocurrió hace muchos años, y estuve muy ocupado ultimamente descargando juegos pirateados y troyanos) pero les aseguro que esta nueva versión está hecha de puro win. Con la tecnología actual, las nuevas técnicas de edición y retoque digital y todo eso que ya sabemos que puede hacerse en el 2014 y no podía ser posible en los 1980s, todo el conocimiento científico que Neil deGrasse nos tira (porque ese es otro dato a tener en cuenta: La serie no manda fruta. Olvídense de teorías locas acerca de aliens fabricando pirámides, egipcios pelotudos que no saben calcular superficies, abducciones, etc. Eso queda para History Channel, y espero que no salga de allí) lejos de convertirse en una carga pesada para nuestros cerebros, se torna llevadero y agradable… como un viaje, justamente.

En este primer capítulo se habla un poco de Giordano Bruno, y otro poquito de la escala de tiempo del universo (te vuela la peluca, en serio… para el común del público decir un millón de años y mil millones es mas o menos lo mismo… se que suena estúpido ya que se trata de mil veces mas, pero lo cierto es que si no se escala con algo tangible y cotidiano -en la serie se compara la edad del universo con un año de nuestro calendario- no es fácil hacerse la idea de cuan pequeños somos y cuan poco tiempo hace que llevamos molestando y rompiendo cosas en este planeta), para terminar con un apasionado homenaje de Neil a quién fue su inspiración cuando niño: Carl Sagan, claro.

Ya les digo, si les interesa la astronomía esta serie es material de divulgación obligatorio, pero basta con ser un amante del conocimiento en general para que Cosmos te haga pasar un momento grato y lleno de emoción.

Miren la serie y me cuentan, chavales.

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feb 20

Hoy voy a hablarles de dos juegos de mesa abstractos (en el sentido que se le suele dar a esa palabra dentro del mundillo de los juegos: No tanto refiriéndose a la falta de “tema” -cual si estuviésemos hablando de un cuadro abstracto, o de música sinfónica- sino a la idea de que existen juegos que involucran azar y/o información imperfecta como naipes que no están a la vista de todos, dados, etc. mientras que otros pueden analizarse completamente desde lo que ocurre en el tablero, siempre visible y sin sorpresas. En esta última categoría entra el ajedrez, las damas, el go, y tantos otros) muy diferentes entre sí pero a la vez muy simples de armar y jugar en casa (eso es lo que ambos tienen en común), con algunas pocas piedritas de colores o fichas que sobren, y con una simple impresión en hoja A4.

Elegí para esta especie de “inauguración” de la serie Abstractos que se arman y juegan en cinco minutos (y cuyas reglas pueden aprenderse en cuestión de segundos, si uno no está particularmente atontado con alguna sustancia… y aun así, muchachos, tampoco es que cueste memorizar dos o tres reglas junto con el objetivo principal) dos juegos muy diferentes por buenos motivos: El primero es el Fox and Geese (Zorro y gansos), una variante dentro de la enoooorme familia de “juegos de cacería”, un tipo de entretenimiento tableril que data de por lo menos 600 años atrás… y Yavalath, el primer juego de mesa CREADO POR UNA PC. Así es, aunque parezca mentira, yavalath ha sido “creado” (le pongo comillas en este caso, para que no se asusten los que por las noches sueñan con SkyNet) por un programa informático al cual se le cargó un conjunto de reglas diversas las cuales debía combinar y testear… cuenta la leyenda que algunos juegos creados por ese programita eran una bosta, pero Yavalath es una masa e hizo que todo esto valga la pena. Así que Tradición vs. Inteligencia Artificial, dos juegos simples y a la vez bastante profundos.

Fox and Geese:

Como les comentaba anteriormente, existe una gran familia de juegos de mesa llamada “de caza” o “de cacería”, con infinidad de variantes de tablero, cantidad de fichas de cada bando, objetivos, etc. Pero todos los exponentes de este grupo comparten una característica principal: son juegos asimétricos.

En un típico juego abstracto, ambos jugadores (casi siempre son dos, y solo dos, los contrincantes) tienen el mismo objetivo y los mismos tipos (y cantidad) de piezas. En el caso de los juegos de cacería como es el fox and geese, uno de los jugadores controla a 13, 14, 15, 17 o incluso mas “gansos”, y su objetivo es arrinconar al zorro dejándolo sin movimientos, mientras que la meta del otro jugador es evidentemente contraria: “comerse” (eliminar) la mayor cantidad posible de gansos del tablero, de modo tal que termine siendo imposible que lo encierren y lo priven de movidas válidas (con cinco gansos en tablero, por ejemplo, es imposible que el jugador-zorro sea derrotado.

Las reglas son simples: El jugador que maneja a los gansos puede, en su turno mover algunos de los pajarracos un solo casillero hacia adelante, diagonales, izquierda y derecha (nunca hacia atrás) mientras que por otra parte el jugador que maneja al zorro puede mover un casillero a la vez en cualquier dirección, y “come” al estilo Damas: Saltando sobre la pieza en cuestión y aterrizando en el casillero vacío inmediatamente posterior. Se permiten capturas múltiples, de ser posible.

Nosotros aquí en casa lo jugamos con 17 gansos vs. un solitario lobo… y la verdad es que es inevitable el jugarse dos partiditas con los bandos intercambiados, y luego comparar “puntaje” en caso de hayan ganado los mismos animales (en teoría, jugando perfecto, los gansos tendrían que ganar… pero es difícil llevar a la práctica esa estrategia ganadora, al menos para gente no acostumbrada a este tipo de juegos asimétricos)

Me interesan bastante los juegos de caza, no solo el Fox and Geese, y debo admitir que los disfruto… pero tengo una crítica y un motivo por el cual este tipo de juegos de mesa no termina de prender en mi cerebrín del todo: El jugador “cazador” (zorro) tiene pocas decisiones tácticas (y ya ni hablemos estratégicas) durante la partida. Así es: Mientras los gansos tienen toda la libertad del mundo (por turno hay múltiples opciones ya que son de por sí muchas fichas en juego) y justamente su elevado número les permite elaborar trampas tácticas tales como presentar “carnadas” al zorro, amén de llevarlo hacia un rincón (y vaya uno a saber hacerle que cosas! los gansos son un asco), movimiento de pinzas y bloqueos. Esto se soluciona entendiendo que, al fin y al cabo, lo máximo que podés hacer cuando tenés el papel de zorro es embarullarle un poco el marulo al rival y “hacerlo dudar” en sus tácticas. Por momentos hasta pareciera que se maneja solo, pero bue… eso se equilibra en cierto modo al intercambiar posiciones en el “2do round”, así que puedo vivir con ello.

Bajar tablero de aquí

Yavalath:

De un juego que tiene mas valor arqueológico que lúdico (para que negarlo), pasamos a otro que tiene apenas un par de años y fué “creado” por un programa de PC llamado LUDI. El tablero está compuesto por celdas hexagonales formando a su vez un gran hexágono de cinco polígonos por lado, y se trata de un juego de “creación de patrones” (ta-te-ti y “4 en linea” son clásicos exponentes del género, aunque se traten de juegos bastante mas simples que este) en donde nuestro objetivo es, colocando cada vez que nos toque el turno una “piedra” de nuestro color en algún casillero del tablero, formar una linea recta de cuatro piezas propias SIN haber formado previamente una linea de tres (importantísimo detalle que hace a este juego). El que forma una linea recta de tres fichas de su color, PIERDE (ganando la partida su rival, claro…), mientras que el supuesto “verdadero” objetivo del juego (y el que también te garantiza una victoria inmediata en caso de cumplirlo) es el de formar 4 en fila.

Yo de Yavalath no puedo hablar mucho porque mi mujer literalmente me rompe el culo en todo lo que tenga hexágonos. No paró de ganarme, y ni cerca estuve de hacerla pasar por el fierrito… una experta de los seis lados, sin dudarlo. Lo único que voy a comentar es que es un juego que no llega a ser demasiado complejo (como el Go, incluso como algún que otro “connection game” al estilo de unir una parte del tablero con otra, como el Hex) pero que permite bastante táctica y hasta cierto tipo de estrategia (al final de la partida la posibilidad de armar 4 en linea es bastante escasa, por lo tanto hay que evitar que se presenten situaciones en las que haríamos una fila de tres piedras obligatoriamente, si es que queremos “impedir” una victoria rival) y tiene mas profundidad de la que a simple vista se observa. Si a eso le sumamos la particular historia de su creación, se me hace muy difícil no amarlo con todo mi corazón y regalarle una caja de tuercas de chocolate para San Valentín.

Se pueden bajar el tablero de aquí, y desde luego que para las fichas pueden usar cualquier cosa (las gemas me encantan en estos casos, y es lo estandar-abstracto en mi casa). Las reglas son tan simples como las expliqué.

Planeo seguir con este tipo de artículos, repasando abstractos de fácil impresión y mas simple aun aprendizaje. Sean buenos y no hagan enojar al abuelo mientras regreso.

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feb 04

Que los rusos hacen cosas locas no es algo que tenga que venir a decírselos yo, verdad? En Rusia la gente maneja en pedo, lanza misiles balísticos (en pedo también), viaja al espacio (probablemente en pedo) y también, por que no, inventa bebidas gaseosa en base a pan negro… y luego probablemente le pone vodka, pero eso no me consta así que tampoco es cuestión de ir murmurando cosas de los rusos que tan buenos son, aunque a veces se pongan un poquito en pedo.

El caso es que hoy voy a hablarles de una bebida Nacional & Popular eslava, que ultimamente ha caído un poco en desuso -como es lógico, por otra parte… el estilo de vida citadino conspira contra los brebajes tradicionales y que requieren esfuerzo en su preparación, decantándose la gente por gaseosas mas industriales como la Coca-Cola y el Fernandito- pero que todavía sigue dando que hablar entre los espíritus aventureros: El Kvass (pronúncienlo como les salga). La pregunta del millón que todos se estarán haciendo es si contiene alcohol, verdad picarones? Bueno, al principio no tiene nada, luego tiene apenas, menos que una “cerveza sin alcohol”, algo así como 0,4% o menos, aunque a medida que pase el tiempo en la botella, su contenido alcohólico irá subiendo, aunque nunca llegará a parecerse siquiera a una sidra. Lo pueden tomar las mamases y los papases, los nenetos y las nenitas, la abuelita y el muchacho que reparte las boletas de Edesur casa por casa y que tanto amamos… así que hagamos Kvass, convidémosle al cartero y toquemos la balalaika, porque Rusia se puso al palo, MAL MAL.

Lo bueno de todo esto es que podemos hacer esta bebida solo con un poco de pan negro (salvado, centeno, etc.), azucar, piel de limón, agua y levadura. Nada mas que eso alcanza, aunque si tenemos algunas pasas de uva, el resultado será aun mejor. Para los impacientes de toda la vida, les adelanto que las cantidades a utilizar se encuentran al final del post… pero no vayan aun, no sean botones.

Podemos comenzar la receta directamente tomando algunas rodajas de pan negro que se haya puesto viejo y queramos reciclar… o mejor aun: Podemos hacer nuestro propio pan a gusto y piaccere (hard mode). Yo elegí esto último porque soy un rebelde y me gusta experimentar cosas nuevas, pero ambas opciones son buenas, no vaya a creer. En caso de que hagamos nosotros mismos el pan, no es necesario hacerlo levar ni nada, basta con que los ingredientes terminen siendo cocinados en el horno y tostados… no nos lo vamos a comer, solo lo vamos a utilizar para el “brewing” o infusión en agua caliente, de manera muy parecida al proceso de la fabricación de cerveza. Yo utilicé un poco de harina integral, agua, un poco de azucar y una cucharadita de café para darle fuerza y flavour. Cocinamos el pan en el horno, lo cortamos en rodajas y lo volvemos a meter en horno bien caliente, hasta que se tuesten por completo (tiene que quedar negro por fuera en su mayoría, sin que se queme del todo hasta el centro del pan… con que se ennegrezca la superficie ya es suficiente, con las puntas y las zonas mas finas tipo carbón (es un buen indicativo de que ya es suficiente cocción… también funciona si queremos saber cuando es momento de dejar de tomar sol en la playa: cuando las partes mas finas de la piel se parecen a un carbón, ya es momento de llamar al SAME, relajarse y disfrutar)

Que hacemos con el pancito tostado? Llenamos una cacerola con agua pasada por el filtro para quitarle el cloro (en caso de no tener filtro no hay ningún problema: Solo la dejamos hervir unos minutos antes de apagar el fuego en el próximo paso) y la llevamos a punto de ebullición. En cuanto hierva, apagamos el fuego y le agregamos el panino, un poco de cáscara de limón y si tenemos un puñadito de pasas de uva. Procuramos que el agua cubra el pan y dejamos reposar 8 horas, con la olla tapada.

Pasado ese tiempo, viene la parte divertida (believe me): en un bol, ponemos dos  tazas de azucar, un poco de agua segura (sin cloro, hervida, etc.) y medio pan de levadura . Mezclamos bien, le quitamos el pan, la cáscara de limón y las pasas a nuestra olla de infusión (tratamos de limpiar bien todo para que no queden muchas impurezas) y le agregamos la levadura con el azucar. Revolvemos y tapamos durante seis horas:

Abrimos la olla y nos encontramos con algo como esto. Una especie de cerveza dulce que no para de burbujear y crear espuma! Si por una de esas malditas casualidades no se verifica espuma ni burbujas de ningún tipo, es probable que nuestra levadura haya muerto en el proceso y ello es debido a que la sometimos a altas (o muy bajas) temperaturas en algún momento… acuérdense de no diluir el azucar con agua CALIENTE antes de echar la levadura, porque sin dudas eso la matará y ustedes no podrán dormir por las noches por asesinos en masa. La solución es simple: agregar un poco mas de levadura viva a la olla y dejar reposar por unas horas hasta que se verifique el proceso.

Embotellamos (en  botellas de gaseosa plásticas, las cuales aplastaremos un poco antes de tapar, para permitir que los gases de la fermentación (que seguirá ocurriendo por varios días mas) no revienten la botella y tengan lugar para expandirse. En 12 horas está listo para ser consumida, y a medida que pase el tiempo irá perdiendo sabor dulce y ganando un poco de alcohol. Ir revisando cada seis horas, y si las botellas están muy infladas, aflojar un poco la tapita para liberar gas, y luego volver a cerrar con fuerza.

Espuma, burbujas, un ligero sabor a trigo mezclado con aromas que probablemente jamás hayan conocido antes. Así es el Kvass, la bebida de la camaradería.

Receta:

250 gramos de pan negro

dos tazas de azucar

piel de un limón

medio pan de levadura (25 g)

un puñado de pasas de uva

cinco litros de agua sin cloro

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feb 04

Segunda parte del post en el que cuento mi experiencia con el kit “All Beer”. En esta ocasión, mis estimados lectores, voy a describir los momentos culminantes de esta pequeña introducción al mundo de la cerveza “artesanal” (siempre con comillas, ya que este procedimiento se saltea varios pasos importantes de lo que es tradicionalmente el brewing… pero dicen que es conveniente embarcarse en algo que lleve a buen puerto como sea, al menos la primera vez).

Ya culminado el proceso de fermentación (que duró alrededor de siete días) es necesario corroborar con ayuda de un densímetro si realmente la cerveza ya está lista y no contiene aun demasiados azúcares propensos a seguir fermentando en botella. El densímetro que viene incluído en el kit nos marca exactamente que densidad debe tener el líquido para que sea seguro embotellarlo (esto es muy importante ya que si no respetamos dichos valores nuestros envases pueden explotar. Lo que debemos embotellar es justamente CERVEZA ya terminada). Si está todo bien, es solo cuestión de “enchufar” el llenador de botellas (pueden verlo en la foto inicial) en la canillita del fermentador, y comenzar el proceso de embotellado que tan feliz me hizo.

El kit en cuestión, como habrán podido leer en el anterior post, viene provisto de un par de docenas de botellas plásticas y tapitas a rosca (iguales a las de gaseosa). Con ayuda de mi mujer (que quiso participar del trato) agregamos a las botellas la cantidad correcta de pastillas de caramelo duro (también provistas en el kit) y procedimos a llenarlas de precioso nectar. Por qué el caramelo? Para que la cerveza tenga gas al beberla, es necesario que se genere dióxido de carbono en el interior de la botella mediante una “segunda fermentación”. Las levaduras no están muertas sino dormidas, y con un poco mas de azucar (la cantidad correcta, recordemos que siempre hay peligro de que los envases revienten por la presión si nos excedemos) las despertamos. Los bichitos estos empiezan a hacer su trabajo y todos contentos.

No se crean que no es divertido llenar 23 botellas de birra, eh? Las actividades repetitivas pueden a su vez resultar muy gratificantes e incluso interesantes. No quiero dar ejemplos por miedo a que me acusen de pervertido, drogadicto y pendenciero, pero piensen en actividades repetitivas y gratificantes y después me cuentan si no tengo razón… El caso es que durante el proceso de embotellado uno siente que es está culminando un buen trabajo y asegurándose que la “cosecha” sea bien almacenada para su posterior disfrute… that is cool, bro.

Solo resta dejar las botellas en un lugar fresco y sin luz durante una semana o dos. Luego pueden pasar a heladera, y luego al vaso.

Impresión final del producto terminado:

Una vez servida en el vaso, la cerveza de “All Beer” (o al menos el resultado final que yo tuve el gusto de probar… no olvidarse que todo tipo de detalles en el proceso de elaboración repercuten en el producto terminado, a veces de maneras que no podemos prever siendo principiantes en el tema) presenta un color ambar oscuro, como si fuese una mezcla de cerveza rubia comercial (me estoy refiriendo a las “lager doradas” como Brahma, Quilmes, Heineken, etc y miles de etcéteras) con algún tipo de cerveza negra. El sabor es muuuy diferente al de las cervezas comerciales, de todos modos. No se siente tan maltoso, predominando mas que nada los sabores astringentes al estilo vino o champagne (claro que tiene gusto a cerveza, pero no se siente mucho en boca el sabor “tostado”, sino mas bien el lúpulo, el gas y sabores relacionados con la levadura, también). Es una cerveza amarga si la comparamos con las comerciales clásicas, aunque bastante suave si se la compara con otro tipo de brebajes artesanales o incluso comerciales pero fuera del círculo de las mas vendidas (Imperial produce una linea de cerveza llamada Scotch Ale que es a mi gusto mas amarga que la de este kit).

Estoy muy contento con el producto terminado, mas aun teniendo en cuenta que se trata de la primera vez que hago cerveza en casa! La calidad de la birra es buena, aunque queda mucho terreno por mejorar si soy capaz de controlar mas cantidad de procesos durante la elaboración (no nos olvidemos que en este caso partimos del extracto de malta lupulada, salteándonos momentos cruciales del “brewing” que cambian dramáticamente el resultado final) y también es posible que haya salido demasiado “astringente”, quizás por la exposición (involuntaria y accidental, claro… aun no controlo el clima… tal vez lo haga algún día, pero aun no. Ni siquiera puedo estar en el comedor de mi casa en verano, así que imagínense) a altas temperaturas. En teoría no debería pasar de 28 grados en ningún momento, pero una oleada de calor hizo que durante un par de días el termómetro adherido al fermentador pasara holgadamente los 30… y eso puede haberla “acidificado” un poco. En todo caso es un detalle, ya que me la bebí con gusto, pero como esto se trata de aprender de los errores y perfeccionarse, es bueno tomar apuntes de todo este tipo de contratiempos para cuando me lance a realizar todo el proceso desde cero. Por lo demás fue muy disfrutable.

Solo queda ahora ir preparándome para el otoño, donde las temperaturas templadas estarán de mi lado. Con esta experiencia a cuestas ya me siento animado para encarar el proceso completo, al menos partiendo de los granos de cebada malteados… Pero esa será otra historia y ustedes, queridísimos lectores que aman el alcohol y las actividades al aire libre, serán testigos. Stay tuned.

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dic 15

Vieron como son estas cosas, no? Uno empieza tomando cerveza comercial y aprende de a poquito a amar esta bebida que es en definitiva una de las mas antiguas (y deliciosas) del mundo… Luego, como el espíritu aventurero vive en todos nosotros (aunque por momentos se encuentre dormitando, hibernando incluso) a uno se le ocurre que tal vez fabricar este delicioso nectar no se trate de dificultosas tareas sino mas que nada de ponerle onda y aprender haciendo y bebiendo, como lo hicieron durante milenios nuestros antepasados…

El caso es que decidí empezar a introducirme en el maravilloso mundo de la cerveza artesanal. Ya estoy preparando los utensilios para arrancar en el 2014 la fabricación puramente casera del nectar sagrado partiendo de la cebada malteada, oh si… Pero por ahora, y a modo de introducción a este maravilloso mundo, voy a contarles mi experiencia con el kit “All Beer”, que puede conseguirse en Argentina por MercadoLibre y trae todo lo necesario para fabricar una buena cerveza sin peligro de que por nuestra inexperiencia echemos todo a perder como boludones que somos.

Desde que leí el maravilloso libro (en serio, es hermoso, te deja culo para arriba de tan bello que es, y te dan ganas de convertir toda tu casa en un sótano vikingo donde la espuma no para de desbordar de los barriles y las chicas nórdicas se tiran de cabeza hacia los grandes piletones de cebada y levadura) “How to brew” de John Palmer, una valiosa lección se quedó atorada en mi cerebro: Si vas a empezar a hacer birra en tu casa, mas vale que tu primer intento sea positivo. El autor recomienda hacerse con algún tipo de “kit” introductorio, por la sencilla razón de que el modelo terminado nos inspira confianza y nos anima -luego de haber podido presenciar todo el proceso creativo del birrín- a personalizar aun mas nuestro brebaje y perderle el miedo a la misma idea del brewing casero. No se equivocó en lo mas mínimo John Palmer, claro.

Hacer cerveza por primera vez puede resultar emocionante y a la vez atemorizante, así que no está mal comenzar con lo básico, presenciar todo el proceso y verificar que el producto terminado puede ser realmente muy bueno. El Kit “All Beer” trae todo lo necesario para que te salga algo lindo de entrada: Botellas plásticas con tapita selladora, un fermentador (el tacho grande con canillita donde debe reposar el líquido durante una semana) densímetro, trampa de aire, llenador, extracto de malta lupulada, azucar de maiz y pastillas de caramelo duro para la segunda fermentación en botella. Y hete aquí el secreto: Al partir de un extracto de malta lupulada (que es como una especie de miel en cuanto a textura y densidad) nos ahorramos el paso mas engorroso para los neófitos: Hacer el “tecito” de malta y luego hervirlo durante una hora, para después enfriarlo lo mas rápido posible antes que se contamine… Todos pasos que con la práctica sin dudas dejan de tener complicaciones, pero para el que recién empieza pueden llegar a asustar un poco.

Pero basta de cháchara y pasemos a las fotos:

Lo primero que hice fue comprarme un filtro de agua, de esos normales que venden en cualquier lado y tienen carbón activado dentro. Esto es para mejorar el sabor del agua corriente (si el agua tiene buen sabor, la cerveza también lo tendrá, dicen los que saben) y para eliminar el cloro (importantísimo, ya que es un enemigo de los microorganismos y aquí vamos a trabajar con LEVADURAS ya que queremos lograr una fermentación prolongada… las levaduras, para quien haya vivido en otro planeta durante los últimos 10.000 años, son los aliados naturales del ser humano a la hora de hacer birra, pan, cerveza, etc… y no son otra cosa que organismos unicelulares que se papean el azucar y la transforman en dióxido de carbono y alcohol, dejándonos mucha felicidad en el camino. Así que el primer paso es recopilar los 23 litros de agua declorinada y tenerlos preparados para la ocasión.

Para ello aproveché las botellas que vienen por defecto con el kit. No son la gran cosa, pero cumplen perfectamente su cometido. Luego, como 2do paso, debemos esterilizar TODOS los elementos que vamos a usar en el proceso. Primero los lavamos con agua y detergente, los enjuagamos bien y dejamos secar, para al final continuar con un buen sacudón de alcohol etílico (el típico, que todos tenemos en nuestros hogares) para no dejar bicho con cabeza. Tanto el fermentador como los demás utensilios menores tienen que ser pasados por el abrasador poder del alcohol de 96 grados.

Que hice luego? Dos litros de agua declorinada son hervidos, arrojados al fermentador y mezclados con el extracto de malta, para luego disolverlo bien hasta que se forme un líquido espeso y oscuro, con mucho dulzor-amargor y bastante fuerte. Agregamos el azucar (que ya viene en la cantidad “correcta”, bien para boludos) y procedemos a llegar rápidamente el fermentador con el resto del agua declorinada a temperatura ambiente. En cuanto el tacho esté lleno y a temperatura correcta (se me olvidó señalar que el kit viene con un termómetro autoadhesivo, que se pega en la parte exterior del fermentador y nos permite visualizar mas o menos como viene el asunto de la calor) le agregamos la levadura que viene en forma de polvo y dentro de un sobrecito junto con el extracto de malta. A que me refiero con temperatura correcta? Menos de 30 grados, mas de 20, mas o menos… las levaduras mueren a temperaturas muy elevadas y se duermen a temperaturas muy gélidas, así que hay que tener cuidado con ello.

Revolviendo el extracto

Lata de extracto de malta… nótese como debe abrirse por la parte de abajo… No se, me pareció digno de mención.

Listo? Ya está? Si, ya está, tenemos el brebaje azucarado y la levadura que va a empezar a trabajar solita. Solo nos resta poner la tapa del fermentador, insertarle la trampa de aire (Que es un dispositivo muy simple cuya misión es la de permitir la salida de gases pero no su ingreso… esto es así porque durante todo este proceso que durará mas o menos una semana, se generarán grandes cantidades de dióxido de carbono que si no queremos presenciar una explosión de nuestro tacho azucarado, debemos dejar salir… a su vez, no es bueno que ingresen nuevos agentes vivos a nuestra futura cerveza, ya que pueden contaminarla y modificarle (para peor, en general) su sabor, con el peligro siempre latente de que conviertan el brebaje en un lugar incluso inhabitable para nuestros amores: Las levaduras. Ay, como me gustan.

Ahora solo nos resta dejar reposar el asunto durante varios días. Si todo está bien, veremos a las pocas horas generarse espuma en la superficie del líquido, y también podremos ver la trampa de aire trabajar, moviéndose y expeliendo dióxido de carbono como si fuese un geiser de felicidad. Pasados 7 días, será nuestro deber el ir verificando la densidad del líquido mediante -a ver si adivinan… Si, claro que si!- el Densímetro, que viene señalizado correctamente para avisarnos cuando la fermentación culminó, gran parte del azucar se convirtió en otra cosa y la cerveza ya está lista para ser pasada a botellas y continuar el proceso en la segunda etapa… De la cual les hablaré pronto, mis chavales.

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dic 09

Lo se, lo se… Epimundo es una página buena onda, sucundún sucundún, y donde jamás se suponía que apareciese un artículo como este, en clave “negativa”. “Un blog sobre las cosas que me gustan” era la idea inicial y, sorpresivamente, lo sigue siendo.

Ocurre que si bien voy a hablar muy mal de algunos jugadores de FIFA 14 que suelen pulular en los servidores de EA, eso no significa que haya renunciado a hablar pura y exclusivamente de lo que me gusta: Y es que es estoy disfrutando como hacía mucho tiempo no disfrutaba con un FIFA que si, que bueno, que tampoco la pavada en cuanto a novedades para este año (es una especie de 13.5, permítaseme la analogía), pero que tiene una jugabilidad hermosa y una buena dosis de nerviosismo futbolero en cada rebote, en cada tiro al arco y en cada pase al hueco. FIFA 14 me encanta, y es realmente divertido jugarlo Online… EXCEPTO POR ESTAS COSAS:

1-Cuando el rival te obliga a ver toda la introducción del partido

Si, puede parecer una tontería, y seguramente Doña Rosa estará en este mismo momento sacudiendo sus ruleros y gimiendo: “ayy, ni que fuera tan grave, muchachote”. Pero mierda, porque cuando te aparece un hijo de puta como estos que te dejan TOOOOODA la introducción, la salida de los equipos al campo de juego, la canzonetta de las tribunas, las pelotudeces que dicen los relatores acerca de la lluvia y todo lo demás… Bueno, te predispone mal. No digo que comiences a odiar al rival… pero estás a un paso.

Y es que uno se conecta al FIFA y quiere jugar un partido, quiere ver la pelotita rodando y también quiere gritar “Gol!” y ser feliz y cantar las canciones que cantan lo´pibe. Yo en la intimidad de mi hogar festejo los goles como quiero, me llevo la mano a los genitales (siempre con mucho respeto) cada vez que hago un gol en el último minuto y demás… Pero nunca someto a mi rival a este tipo de vejaciones psicológicas de obligarlo a ver toda la introducción y ponerlo del culo. No está bien, y el que lo hace es peor que Hitler.

2-Cuando el contrincante de turno te obliga a ver la repetición de goles de ojete.

Si, a vos te hablo, varón. A vos que estás ahí sentadito tomando la chocolatada con bay biscuit, las piernitas subidas al sillón, el joystick en la mano y una chispa en la mirada… Jugás al FIFA porque amás la vida, los pajaritos, las chicas que conforme avanza el verano se van despojando de sus arbitrarias prendas, escuchar “The Dark Side of The Moon” mientras le das al bongó… Sos una persona sana, y querés ganar el partido, claro que querés… Y te encontrás con un golcito de orto, de carambola, en contra quizás…

No dejés la repetición de eso, no seas malo. En vivo y en directo no me lo hacés, eh.

3-Cuando celebran desmedidamente (dentro del juego) goles injustos de penal.

Así celebran algunos…

A veces los árbitros se equivocan, claro. Ellos también son humanos (los del FIFA no, pero simulan serlo, así que me parece lógico que también simulen la innata condición estúpida que nos condena a diario) y es normal que cada tanto piten penales inexistentes, vean agarrones donde simplemente hubo alguien que pateó el aire y se cayó del envión, o simplemente sea el Karma que quiere jodernos y hacernos pagar (de un modo ingenioso y, para que negarlo, bastante digerible) deudas de vidas pasadas. El caso es que todos sufrimos en algún momento un penal en contra injustamente cobrado…

Y va Cristiano Ronaldo a patearlo, y le pega un fierrazo al medio, nuestro arquero casi la saca con el pié pero es gol… Claro, se va corriendo a gritarlo hasta la mitad de cancha, mueve los brazos como molinete y da vueltas carnero al final… y si, sabemos que también vamos a tener que ver la repetición de ese gol… dos veces. Yo no se como esta gente puede dormir por las noches. Me los imagino con la cara llena de acné, y mucha comida metida en tuppers dentro de la heladera. No los odio, pero logicamente quiero que se les caiga un Oso Tupolev en el orto, mientras duermen boca abajo en sus camitas.

Y el resto está todo bien. No me molesta que toquen y toquen, que hagan tiempo en el banderín del corner, que se la pasen tirando pases largos bombeados, ni que me hagan esos goles boludos de dar el pase en lugar de patear al arco cuando sale el arquero (es una jugada perfectamente válida en el fútbol real, y ahora en el FIFA 14 es incluso mas difícil realizarla). No, todos los estilos de juegos son bienvenidos, porque así es el fútbol de carne y hueso, así es el deporte jugado profesionalmente y el FIFA pretende ser un simulador, por lo tanto está perfecto que algunos rivales se metan todos atrás, y otros te presionen y no te dejen ni tirarte un pedo, hagan tiempo, fouls tácticos, etc… Así es el juego que amamos, y tendremos que ser los defensores del “buen fútbol” quienes prediquemos con el ejemplo y encontremos la manera de ganar a pesar de todo ello…

También existen jugadores que festejan desmedidamente, se burlan del rival y son tramposos en la vida real, es cierto. Son también parte del fútbol profesional que se pretende emular en la saga… Pero se comen un sopapo, cosa que por ahora no podemos hacer online.

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nov 03

Ustedes saben como es esto, ya que el procedimiento es siempre el mismo: Juegues a lo que juegues, mires lo que mires, festejes lo que festejes y escuches lo que escuches, siempre habrá gente estúpida alrededor tuyo, molestando, sacando espuma por la boca y clavándose helados en la frente. Si querés ser feliz, o al menos ponerte -cada tanto- minimamente “contento”, tenés que adaptarte lo antes posible a esta implacable realidad.

El caso es que analizándolo fríamente, Halloween es una festividad con tintes positivos y que ojalá se imponga por sobre otras tradiciones que solo se mantienen por “ser de acá” (como si nacer en algún país determinado haga mejor o peor algo, de manera intrínseca…). No se, mirar películas de terror, adornar tu casa con zapallito truncado y regalar golosinas me parece algo mucho mas divertido que algunos bodrios autóctonos (otras festividades son mejores aquí que en Europa y USA: La navidad argentina patea culos a montones, y acá se espera a Papá Noel con 36 grados de temperatura, borrachos, tirando cohetes y adentro de una pileta. No se trata de despreciar lo de aquí, simplemente de tomar lo mas divertido de cada cultura… o acaso una festividad no tiene que ser divertida? Para solemnidades están los homenajes, los actos, los casamientos y hasta algunas lunas de miel…).

Pero bueno, sin importar lo que los pelotudos tengan para decir (en serio, no me importa. Cualquier comentario pseudo-patriótico será borrado como lo que es: pajereadas de viejo. Hay que ver que votan cuando están en el cuarto oscuro estos “patriotas de la tradición”….) el caso es que en lo que a mi concierne, Halloween es solamente una oportunidad de obligarme a mirar alguna película clásica de terror, comer alguna golosina nueva que -oh dios- aun no había tenido el gusto de probar, y divertirme con 9gag y los chistes alusivos a la fecha… Ni mas ni menos. Lo que cualquier muchacho sano hace con internet y su vida.

Así que siguiendo mi tradición personal, en cuanto vi esta caja golosinera en COTO (si, soy de lanú y voy a COTO) que anunciaba “1 Genial Juego de Mesa!” dentro, me dije a mi mismo: “Epifanius, te vais a lamentar toda tu puñetera vida si no vais y comprais esta porquería de los mil demonios” (así de mal trato de imitar el habla española medieval), así que fuí y lo tomé, lo lamí, lo cobijé y lo pagué, todo para traerlo a mi casa, separar los chupetines para el día en el cual mis dientes dejen de hacerme llorar por las noches, y proceder a analizar el “juego de mesa” que traía este producto.

Ustedes saben que estoy bastante “metido” en el mundillo de los juegos de mesa y cartas, y también saben (o merecen saberlo) que tampoco como vidrio, así que de entrada me imaginé que el juego en cuestión iba a ser una boludez para niños totalmente manejada por los caprichosos designios de un dado… Y así era, nomás. No esperaba otra cosa, así que no me defraudó.

“El sendero del Terror” no es otra cosa que una especie de “Juego de la Oca” donde dependiendo en el casillero en el que caigas, vas a tener que retroceder, avanzar, pedir caramelos, mandar al otro al muere, etc. en una loca carrera -nada de estrategia ya que es puro azar, vuelvo a aclarar- hacia la meta. Lo que sí me pareció interesante y destacable es el modo de distribución del producto, en una hoja troquelada para desmontar y luego ensamblar los componentes (el dado, los personajes y el tablero).

Digamos que con un poco mas de esmero se pueden llegar a hacer cosas interesantes, con modelos mas variados y complejos, y reglas que permitan un mayor componente estratégico dentro del juego. Abogo por este modelo de distribución de juegos de mesa, y lo hago desde una perspectiva totalmente egoísta (acorde al espíritu de este blog, por otra parte…): Entre mis hobbies mas comentados se encuentran los juegos de mesa y los papercraft (modelos de papel, a menudo descargables e imprimibles desde internet) y este tipo de productos fomentaría ambos entre la muchachada. Habrá que ponerse a hacerlos, nomás…

Y como no podía ser de otro modo, aquí en casa aprovechamos la fecha para ver un clásico del género denominado “terror psicológico”: Rosemary´s Baby, la obra maestra de Roman Polansky. A mi me encanta, aunque claro que no se trata de una peli de “terror” como las conocemos hoy en día. No da miedo, sino que te va llevando de la mano por un camino lleno de incomodidad y desesperación, y si a eso le sumamos el tópico del film (ocultismo), podemos decir que califica como exponente halloweenesco.

Párrafo aparte merece el HORRIBLE título que supo tener esta película en España: “La semilla del diablo” es uno de los títulos mas cortapolvo que existieron y existirán, sin dudas. Veanlá si no la conocen, y tengan en cuenta que ya tiene sus años -lo que hará que ninguno de vosotros se conmueva con el tema tanto como se conmovieron los contemporaneos… y no me hagan hablar de la leyenda negra que pesa sobre esta película!- pero aun así cuenta una historia en donde ninguna escena sobra y todo se mueve a ritmo plácido hacia el inevitable final-. Ah, y además está Mia Farrow modelo 68, que hace un papel excelente y además es linda al estilo sesentoso.

Nos vemos la próxima, estimados pollerudos. Y para mezclar un poquito las cosas (que no son taaanto mezclar, ya que están relacionadas), aquí les dejo un excelente corto animado, inspirado en el Día de los Muertos mexicano:

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oct 26

Iba a comenzar el post hablándoles de mis ansias de progresar en el mundo de los juegos de mesa (y de los juegos en general) y todo tipo de cosas que ya anuncié en el artículo anterior… No, la verdad que no. A veces uno habla mucho, por todos lados, cual si fuese una especie de calamar que escupe tinta para todos lados y se siente aliviado… para luego no hacer nada. Un calamar, eso es lo que somos… calamares. Yo se que es la analogía mas boluda de todos los tiempos, pero me acabo de comer un choripán que venía con mortadela adentro (quiero creer), y me voló la peluca y veo calamares escupiendo tinta por todos lados. El caso es que por momentos nos desangramos en palabras, y la acción no aparece. Así que a cerrar el porrotín, y veremos como me va…

La cuestión, entonces, es que me dije a mi mismo: “che, chabón, si querés hacer juegos, primero tenés que empezar de a poquito, testeando algunos prototipos, anotando todas las ideas que se te ocurren, y rediseñando algún que otro juego ya existente, así estimulamos la imaginación y las dotes en el diseño estético-práctico”. Y luego me contesté un par de cosas mas y me puse a rediseñar un juego relativamente nuevo y desconocido por el gran público: 18 Ghosts, de NestorGames.

Como me gustaban las reglas del juego y sus mecánicas pero a la vez el “tema” (y por qué no, el “diseño” también, todo aderezado con muchas comillas) no me terminaba de conmover, me decidí a rediseñarlo de un modo simple y sin muchas pretensiones -me puse como meta terminarlo lo mas pronto posible, incluso el mismo día- pero con la clara intención de modificar por completo el tema, y en lo posible mejorar el juego en lineas generales (lo que ya es una tarea loable de por sí, como liberar a la Patria, dar a luz, etc. Todas tareas igualmente importante e igualmente remuneradas por mi cerebro). No se si logré mejorarlo, pero lo que sí hice (y me siento bien al respecto) fue modificarlo lo suficiente para que realmente se vea como otro juego… sin llegar a cambiar ninguna de sus reglas. Lo que, por otra parte, nos da la idea del grado de abstracción de 18 Ghosts, un juego sin dudas de la familia abstracta-información completa.

Aquí están, estos son, los archivos para imprimir y crearse las piezas y el tablero. Las reglas (en inglés) están aquí (son las mismas que el juego original, con una única salvedad: el color azul pasa a ser verde, por razones obvias). Si necesitan ayuda (Que les explique las reglas en castellano, por ejemplo… cosa que no tengo ganas de hacer en este preciso momento porque ese chori literalmente me voló la catinga, pero que con gusto haré por mail o comodamente sentados a la luz de un hogar…) me avisan.

PD: Por cierto, el mundo necesita mas juegos sobre comida. La comida es lo mas, y se merece toda nuestra atención. Si, ya se: Tenemos el BurgerTime, el Candy Crush… Mas, vieja, queremos mas. Punto.

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sep 22

Antes que nada (y lo que viene no es “nada”, sino mas bien todo lo contrario: Un fucking juego de mover galletitas sobre la mesa!) quiero comentarles a todos ustedes que me he decidido a meterme de lleno en el mundo del diseño de juegos. Quiero ser diseñador de juegos, no solo de mesa y cartas (aunque la mayor parte de mis recursos irán dirigidos en esa dirección por el momento) sino también de PC y otras plataformas digitales. En los próximos meses, años y siglos por venir, iré conformando a golpe de teclado la “crónica” de mi viaje por este maravilloso mundo lleno de mujeres en pollerita, champagne del bueno y cubos de madera coloreados. Muchos.

Obviamente que para ser un buen diseñador (o al menos uno competente) es necesario conocer la mayor cantidad de juegos posible, sin importar la plataforma (analógicos, digitales…) o la categoría (destreza, estratégicos, sociales, de ingenio, etc…). Y es que todos los juegos se componen de mecánicas que se repiten con diferentes matices, y el buen y uso y combinación de las mismas es lo que en última instancia define su calidad. Así que cuantos mas “casos” veamos en los que tal o cual mecánica se desarrolla (lease: diversos juegos), mejores ideas -y soluciones a problemas- se nos ocurrirán. En eso estoy, hace ya un par de años: Testeando todo juego que se me cruce, comprado, hecho en casa, rediseñado, gratuito, pirateado, reversionado, etc, etc y etc… En medio de esta búsqueda incansable por los caminos lúdicos, me topé con un interesante juego de mesa llamado Cookie Disco, cuya variante digital pueden probar en BoardSpace (el sitio web donde se reune la mayor cantidad de juegos de mesa abstractos-combinatorios de toda la interné).

Y por qué se me dió por comentar algo sobre este simplón jueguito, que puede adquirirse en su versión comercial pero que también puede jugarse “analógicamente” abriendo un paquete de galletitas surtidas, asignándoles un valor a cada una de ellas y usando cualquier tipo de ficha (o cereza!) como marcador? Pues porque es uno de los ejemplos mas interesantes de juego que a primera vista es demasiado simple, pero que encierra una complejidad elegante en su interior. No se compara con el Go o el Ajedrez ni de cerca, y es probable que luego de jugar unas cuantas decenas de partidas la estrategia ganadora resulte evidente (aun no he llegado a ese punto), pero así y todo me resultó copante, fiera.

Y como se juega? Las reglas son simples: Existen cinco tipos de galleta: Las de chocolate (que valen 3 puntos), las de coco -creo- (que valen 2), las comunes y corrientes de vainilla que nadie quiere (las cuales obviamente valen 1 solo punto) y las galletitas glaseadas, que son las pertenecientes a cada uno de los jugadores -dos- y que en el juego en cuestión llevan colorante rosa y verde. Se comienza con una disposición de las galletitas como la que puede verse en la foto (aunque otras formas de comenzar el juego también son posibles, siempre y cuando todas las galletitas formen un solo grupo y estén adyacentes entre si):

…y el objetivo del juego es intentar separar las galletas en dos grupos, con la condición de que nuestra glaseada tiene que quedar formando parte del grupo de mayor puntaje (recordemos, las de chocolate valen 3 puntos, las de coco 2…). Si uno de los dos jugadores logra, en un solo movimiento, formar dos grupos y se cumple esa condición, pues se declara ganador y se toma un buen moscato para celebrarlo.

Todo eso está muy bien, claro, pero como se pueden formar dos grupos? Pues moviendo las galletitas, claro. Y como se mueven las muy perras? Con varias restricciones, como corresponde a un animal tan problemático. Cada galleta mueve tantos “casilleros” (en realidad, siempre se tiene que mover una galleta “exterior”, que no esté bloqueada o encerrada por otras, y cada casillero no es otra cosa que los posibles estacionamientos donde la fresca y sana golosina puede reposar) como puntos valga la mas valiosa de las galletas limítrofes, por ejemplo las de chocolate,si lindan con la galletita que queremos mover, nos permite desplazarnos tres “casilleros”, y así por el estilo. Luego de realizar un movimiento, que siempre será “bordeando” el grupo, se coloca la “cereza” sobre ella, y en el próximo turno está totamente prohibido mover no solo esa galletita, sino también todas las del mismo sabor.

Ejemplo:

En este caso no pueden moverse las galletitas de coco (tienen una cereza arriba, ya que han sido movidas en el anterior turno). Tampoco se pueden mover las galletitas-jugador (rosa y verde) por estar “encerradas”. Si queremos mover la galleta de chocolate que se ubica arriba a la izquierda, solo podremos mover un “casillero” (o la colocamos en el vértice inferior izquierdo, entre la de vainilla y la de chocolate, o la hacemos “subir”, depositándola en el espacio que dejan la de glaseado rosa y la de coco) porque está lindando con la rosa (Vale cero puntos, por lo tanto cero movimientos), con la verde (lo mismo) y con la de vainilla (que vale 1 punto-1 movimiento). Es decir que el movimiento de la galletita está condicionado por el puntaje de las limítrofes.

Como no pude encontrar nadie disponible online, tuve que jugar contra un robot (tal como puede verse en varias de las capturas de pantalla). El robot, si nos guiamos por su avatar, es una especie de C3PO pero mas pelotudo aun… y aun así me terminó rompiendo el sherete como cinco veces seguidas, lo que demuestra que no importa cuan maricón sea un robot, siempre va a tener la capacidad de ponerme en ridículo delante de los vecinos.

Estaba esperando que liberen los subtítulos para Breaking Bad, y me decidí a jugar algunas veces mas, para matar el tiempo… con resultados también catastróficos para mi autoestima humana. Pude ganar un partido, al menos, pero me resulta imposible precisar cual fue mi estrategia (a lo mejor estaba volando… Cypress Hill, estoy viendo donde están ustedes!).

En definitiva, un bonito juego, que puede servirnos para impresionar a la concurrencia, si es que sobre la mesa del recinto se puede encontrar un paquete de Variedades recién abierto. No dejen de visitar BoardSpace si lo vuestro son los juegos abstractos de todo tipo y color.

Robot puto, te quedaste con todas las de chocolate y la puta que te parió

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