My Writings. My Thoughts.

La cocina de Epimundo – Vol. 4

// agosto 21st, 2016 // No Comments » // Comida y bebida

Estimados contribuyentes y hermanos latinoamericanos. Como los Juegos Olímpicos me estuvieron quemando la cabeza estas dos semanas (y a mucha honra) no he podido concentrarme mucho en escribir para Epimundo (excepto la descripción de lo que me generó conocer al Rey del Samba, que puede leerse en el post anterior), así que para ir acomodando un poco las cosas, vuelve un clásico de la gastronomía internética: El desfile de platillos.

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Cada tanto chineamos en casa, y como habíamos ido al Barrio Chino y pegamos “carne” de soja (esa cosa increíble que se hidrata y le juro doña que parece carne) y a su vez aprendí a hacer la MARAVILLOSA “Salsa marrón china” (de la que hablaré pronto), armamos este platillo para celebrarlo. FANTASÍAS CHINAS se titula. Y lo bien que hace.

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El Pan Banana. El famoso y nunca bien ponderado PAN BANANA. Una de mis mas recientes creaciones de laboratorio.

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Un clásico de nuestro país: MUSLERAS AL ROQUEFORT. En este caso acompañado con cebolla caramelizada (como le gusta a las guachas) y ensalada de TRIGO CANDEAL (atenti a esta… es genial, compren trigo candeal y a remojar durante 12 horas. Luego hervir, colar y ensaladear).


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Esto sí que merece la pena. En lugar de panqueques o masa de ravioles, hicimos unos panes rellenos, con forma de canelón, los horneamos, y luego los cubrimos en salsa (que se humecten BIEN) y al horno a gratinar con queso. Es un engaña pichanga? Es un truco barato? No, boludos, es riquísimo. Su nombre? PANINO CANOLI

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PIZZA FRANKFURTENGARTEN (El jardín de las chichas)

No se que puedo decir acerca de esto… Salchichas, pizza, cerveza. El nombre lo dice todo. La pizza de salchicha es la moda del verano.

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En casa hacemos todo nosotros. Somos como la Familia Ingalls, solo que con muchos mas episodios picarescos. Entonces cada tanto hacemos el pan, los patys, las mismas papafritas estilo copetín (cortadas con la bandolina) y festejamos. Festejamos que podemos comernos una hamburguesa hecha en Libertuni, 100% artesanal. Y que es Libertuni? Nuestro país. HAMBURGUESA LIBERTUNI, y nada mas.

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CALZETTA: Dícese de un Calzzone que surgió de la impotencia misma. En general suelo decantarme por el “pan relleno” (y no, no soy del Partido Obrero), pero esta vez realmente me sentía con pocas ganas de armar ocho pancitos individuales, así que masa de pizza, relleno de verduras y queso, y un poco de aceitito para las motitos.


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Muchachos, agárrense de las manos porque este plato viene con Doble o triple intención, dependiendo el caso. Pueden ver la chanchada que es esto, no? Salchichas empanadas en pan integral, con queso… Y dobles. SUPER SHOTGUN es el título, y se refiere, claro, a la gloriosa Doble Caño del DOOM.

En la segunda foto, puede verse una partida del juego de Baseball jugado con cartas de poker (Sid Sackson su creador), del cual seguro hablaré muy pronto. Este tipo de choriceadas combinan muy bien con los juegos de naipes, he dicho.

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CABELLOS DE ÁNGELES CHINOS. Con cerdo, verduras y salsa marrón. Cambio y fuera, nos vemos mañana mis cuates.

El Rey del Samba

// agosto 21st, 2016 // No Comments » // Lugares, Miscelaneos, Objetos geniales

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(Si, así, directamente de Shutterstock, con marca de agua y todo… Subsidio a los blogs YA!)

No me lo van a creer, pero pusieron un “Samba” en Coto Lanús, a doscientos metros de mi planeta. A 200 metros de las oficinas físicas de Epimundo.com se encuentra un artilugio dispuesto a matar o morir… la diversión centrífuga, según algunos. La mas horrible abominación que una mente enferma pudiera alguna vez diseñar, según otros.

Claro, al principio eran todo risas. Pasé con el changuito y vi como unos pibes gritaban desesperados mientras el bicho giraba, y por los parlantes sonaba una canción que hablaba sobre relaciones sexuales MUY casuales. Todo muy turbio, y por ende muy divertido para mi…

Pero la diversión se termina en cuanto te tocan el culito a vos. Porque todo este tema del Samba me hizo recordar lo mal que la pasé aquella primavera del 99, cuando me hice el banana adelante de un par de compañeras del colegio, me subí a un samba y quedé completamente con el culo al aire. Desnudo dorsal completo.

Y no era la primera vez que me pasaba, no fue traumático por eso. Ya había quedado en culo en otras oportunidades (que referiré en un futuro cercano) y el asunto no había pasado a mayores. Al fin y al cabo, quien mas, quien menos, todos tenemos algún tipo de raja. Lo que me conmovió hasta lo mas profundo de mi cuerpecito fue el hecho de estar completamente indefenso, golpeado, sin posibilidades de manotear baranda, casi en el medio de la “pista” mientras el Samba literalmente me quería hacer cosas feas. Me las hizo, pero quería mas, mas, mas…una máquina insaciable compuesta de pistones y remaches.

En fin… El Samba no es lo mío. No lo quiero, digamos. Y se me estaba generando una situación incómoda, porque yo voy como catorce veces por día a Coto a buscar yogur o 20gr de harina de mandioca para meterla adentro de un globo (y así por el estilo… si leen este blog ya lo debían suponer), y se cruza en mi camino ese maldito aparato vejador. Ya no me daba risa ni felicidad ni nada.

Hasta hoy.

Hoy vi a un muchacho (13-15 años, algo así) aprovechar TODOS los momentos posibles de la coreografía del Samba, y salirse de su asiento para bailar en el medio de la pista… En un momento empezó a hacer un pasito supercool mientras el Samba giraba raudamente y toda la gente que miraba el espectáculo empezó a aplaudir (al ritmo de una música deleznable… pero eso no importa).

Momento mágico, sin dudas. Pero mi cabeza malvada, si bien disfrutaba el show, también me alertó de una situación: “Bueno, vamos a ver como se las arregla en cuanto el Samba empiece a hacer esas convulsiones satánicas, je je je” y sonreí con malicia, casi como para empatar el partido e irme con la frente bien alto…

Y el momento llegó. Comenzaron las convulsiones robóticas, la gente se zarandeaba con terror…y que hizo el pibe? Metió un pasito-saltito mas (como de despedida) y se lanzó hacia uno de los pocos asientos disponibles, pero no de cabeza como sería mas lógico… De Culo. Se lanzó ya con el culo por delante, y cayó sentado, como si nada hubiese pasado. Yo se que esto parece violar todas las leyes de la termodinámica (y las leyes del Estado Argentino también), pero debe existir alguna explicación válida. Tal vez una planchuela imantada en el trasero, o una excelente coordinación a la hora de la pirueta aerea. No se…

La pasé bien. Hice las paces con el monstruo. Soy feliz de nuevo, recorriendo a pié las instalaciones del Patio de Comidas y las guarderías que don Alfredo Coto construyó para nuestros niños (que son el futuro).

En lo que a mi concierne, he visto al Rey del Samba. Un muchachito salido de la inagotable cantera de huevadas que hemos dado en llamar “Villa Diamante”, y que nunca deja de sorprenderme.

Doom (o “Como vivir sin una placa de video”)

// julio 31st, 2016 // No Comments » // Videogames

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No hay caso. No puedo jugar al nuevo Doom, que encima está tan bueno que me tuvo paralizado todos estos meses, llorando como niño en un rincón (castigado). Mi placa de video le mete 1 fps y pareciera que estamos viendo las diapositivas del infierno. No lo puedo jugar y es el mejor juego de toda la galaxia. Doom es todo lo que quiero, es casi sensual.

Buenas noches, me llamo Epifanio y desde hace 22 años soy adicto al Doom. Desde ese día en el que jugué al Doom en mi vieja pero rendidora 386, me percaté que la realidad es mucho mas que lo que nos contaron en la escuela. Que existe un mundo mejor, lleno de motosierras y demonios, donde TODO ES POSIBLE. Donde uno puede incluso soñar mapas, y hacerlos realidad… plagados de las criaturas mas malaleche de todos los tiempos. Doom es TODO. Doom me hizo el muchacho bebedor de chocolatada que soy ahora, y todo eso se lo debo a mi vieja, que me trajo un diskette y, adivinen que? Tenía Doom adentro! Gracias madre, por hacerme Argentino y Doomero, carajo!

Bueno, me fuí un poco al barranco, pero la idea es mas o menos que el Doom me vuelve medio boludo. Como drogado o algo así, y me hace muy bien y alimenta mis ficciones desde hace mucho tiempo, así que imagínense cuando vi todos los videos, los trailers, los gameplay, etc. etc. etc… y sin poder jugar esta nueva versión del Juego. Una placa de video es todo lo que necesito, y estoy dispuesto a trabajar duramente (y a talar todo el amazonas de ser necesario) para construir un barquito, irme navegando a Vietnam y pegar una buena placa de video recién salida del horno.

Mientras tanto, dèjenme decirles a todos los que se la pasaron bardeando este nuevo Doom y comparándolo con Doom 2, blasfemando contra el mismísimo señor del Infierno… Señores, este juego la rompe, y es un fiel continuador de la linea de Doom y Doom 2. No me digan que no les gusta al menos el 90% de lo que ven… y el hilo conductor entre lo viejo y lo nuevo está, es visible, tangible en cada fotograma…

Una maravilla. Lo amo. Los amo a todos los que juegan Doom y les mando un abrazo. Mi corazón está con ustedes, palpitando del otro lado del cristal.

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WriteMonkey, un ensayo en la oscuridad.

// julio 30th, 2016 // No Comments » // Libros, Miscelaneos

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La escena, convengamos, es conocida por todos los que tenemos (o hemos tenido) pretensiones literarias en medio de este mundo digital y de alto impacto informativo:

“Hoy a la noche me siento y escribo. Sí, claro, en lugar de ponerme a boludear con el Sensible Soccer, abro WordPress y me mando un articulito para Epimundo, eh?”. A veces hasta me lo creo. Y sonrío como si me viese.

Pero llega la noche, la luna persigue al sol, los parajitos mueren de frío, y yo vuelvo a boludear con el Sensible Soccer (por cierto, Campeones de Europa, babe!). De escribir, poco y nada…tan solo las ganas pasadas, y un poco de melancolía y ganas de hacer otra promesa en falso.

Pero esto se tenía que terminar, no? Digo, una no es una cualquiera* y las promesas son para cumplirse. Quiero escribir, me divierte escribir, se podría hasta decir que tengo un amor muy grande por la escritura… pero las pestañas del Google Chrome, la barra de tareas de Windows, y la tentación de un buen video de gatitos, le juro doña: Lo arruinan todo.

Por eso me dije: “Bueno, Epifanicus, serás un heroe pero además te falta un cachito de humildá pa´reconocér cuando te equivocás, viejito” (porque a veces me hablo con una voz tipo Minguito Tinguitela, pero mucho mas borracho y con mas tonito sobrador-porteño. Menos bruto que Mingo). Y tuve razón. Los Dioses me tiraron un cable y yo lo atajé con los dientes.

WriteMonkey es la solución que estábamos esperando, chicas.

Y de que estamos hablando? De un maravilloso software que además de maravilloso es una boludez en su concepto, pero nadie lo había hecho de modo tan eficiente antes. Los usuarios de PC necesitamos este tipo de cosas para escribir, y mas que nada me refiero a escribir “literatura”, o sea cosas que no requieran constante acceso a Google, a Twitter y a Tinder. Es decir, estamos en medio de una guerra, nos están bombardeando constantemente con estímulos (algunos muy bellos, no es cuestión de negarlo) y todo ese flujo de datos nos distrae del hecho inherentemente solitario de escribir.

WriteMonkey es simplemente un procesador de texto con 0% de estímulos ajenos al texto que estamos escribiendo. Solo nosotros, con nuestras manitas, iremos creando las letras de la pantalla, y eso es lo ùnico que veremos. Es maravilloso. Una máquina de escribir digital…Ni mas ni menos.

O mejor aun: Recomiendo cambiar la configuración y seleccionar un hermoso color negro de fondo (de “hoja”) y letras ambar, para bucear en las profundas y silenciosas oscuridades de estar frente a frente con una vieja PC XT de los 80s… Cuantas cosas queríamos escribir y contar, y cuan solos estábamos!

Esta reseña, por supuesto, está escrita en WriteMonkey, y así será por mucho tiempo. Lo descargan de aquí, adios.

Tablero Arcade casero – Jugando al M.A.M.E. como un hombre

// enero 3rd, 2016 // 4 Comments » // Modelismo, Objetos geniales, Videogames

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El 2016 se viene con todo, y en Epimundo queremos recuperar el tiempo perdido inutilmente en nimiedades como el trabajo, la familia, el amor, etc. Así que para este año nuevo que comienza, prometo mas posteos, mas fotos de alimentación escabrosa, mas reseñas de videojuegos del pasado y, como no, mas Sorpresas como las que les tengo preparada el día de hoy, chicuelos!

Así es: Si usted es una de esas personas que empiezan leyendo el título del post y luego avanzan presurosamente a saborear el jugoso cuerpo, ya comprenderán de que va la cosa. Un día me levanté, me miré al espejo y me dije: “Epifanio, eres un pelotudo. Sigues jugando al Donpachi, al King of Fighters e incluso al Pac-Manía, pero lo haces como los niños, con un joypad de la X-box, con el teclado, con el Wiimote, con una medialuna conectada al acelerómetro, etc… Cuando vas a tener un Joystick ARCADE? Con robustos componentes, para que puedas golpearlo impunemente y revivir la experiencia como manda la nueva Ley de Medios?”. No lento ni perezoso busqué un buen tutorial en internet (Gracias, buen hombre!) y me dispuse a comprar los materiales:

Panel de madera de pino (compré uno de 2,40 x 1,20 y me sobró para hacer un par de mesas y otras cositas… es realmente muy poco lo que se requiere para el tablero) de 18mm de ancho.

Barniz-Laca-Color (de la marca Settol, en este caso)

Pincelito – Rodillo

Lija finita, para que no nos vibren las manos al jugar y la superficie quede lisa y brillosa.

Broca para agujerear la madera (todos los buraccos son del mismo tamaño, estandar para los botones y las palancas, creo que 19mm)

Kit M.A.M.E. que contiene todos los componentes (Dos palancas, 18 botones, cablerío y plaqueta USB). Eso lo conseguí en MercadoLibre.com

Cable USB para impresora

Tornillos y “L”s para sujetar los distintos cortes de madera. Cantidad necesaria (como la sal)

Aparte de ello, necesité destornilladores (claro…) una caladora de madera y una agujereadora manual para utilizar con la broca (que es algo así como una paletita filosa, que al girar va carcomiendo la madera y liberando el paso, amablemente, con un ruido ensordecedor y un aroma a chocolate en el ambiente).
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Luego de imprimir los moldes que aparecen en el post-tutorial (debe haber otros en internet, pero me gustó la onda de este sujeto llamado “Jesús”. Yo creo que deberíamos TODOS darle bastante bola, no al personaje bíblico, ya que eso es cuestión de cada uno, sino al creador de los moldes para hacer este tablero arcade que me ha convertido en un niño muy feliz. El sabe lo que hace y El nos Ama), cortar la madera, armar la “caja” y pasarle un par de capas de ese maravilloso líquido que convierte a la madera en algo mas copado e inmune a los derrames de cerveza, llegó el momento mas emocionante de todo el proceso: Colocar botoncitos, palancas y enchufar todo a la plaqueta USB.

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Como pueden ver en las fotos que acompañan el post, el proceso no llega a ser del todo enquilombado, al menos hasta que llega el momento del cableado. Yo no tengo problemas porque soy electricista y me la aguanto, pero de todos modos conviene hacerlo con tranquilidad y dulzura. Basta con recordar que cada botón (y cada “dirección” del joystick) lleva un microswitch, y que cada microswitch tiene conectados dos cables: Uno el común o “ground” (tierra, para los amigos) y el otro que lleva voltaje de cada uno de los bornes de la placa USB.

También puede verse que el libro “TODO MAFALDA” es un excelente soporte para la realización de este tipo de tareas.

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Ahí vemos el despelote de cables. Hermoso, no?

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Le metí un poco de cinta aisladora porque se me hacía bonito. De todos modos no hay que preocuparse por ello: Siempre y cuando no entorpezcan el libre funcionamiento de la palanca de mando, eso va todo escondido bajo las profundidades mismas de la madera, y nosotros, simples jugadores de jueguitos, ni nos enteramos.

Quiero decirles que toda esta experiencia la viví con total sensualidad y autoconocimiento de mi cuerpo. Es algo increíblemente estimulante eso de conectar cientos de cables mientras imaginás las chanchadas que podrías hacer con todo eso… Darnos vuelta el Sunset Riders, por ejemplo. O jugar al 1945 Strikers mientras esquivamos balas a lo champión, golpeando levemente la palanca con la palma de la mano… Yo no se como podía vivir sin esto, la verdad.

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Esta es la responsable de nuestras mas perversas fantasías. Una simple placa USB, la cual es detectada por nuestra PC como un clásico “Joystick Dual”. Así de simple. No olvidemos que este no es un mando analógico, es el clásico de los arcade y por ende solo tiene 4 posiciones (arriba-abajo-izquierda-derecha, ya se sabe) que actúan como conmutadores o botones, así que el funcionamiento es muy simple y tetectable por cualquier sistema operativo que se banque un uesebé.

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Solo quedaba conectar el cable de la placa a la PC, abrir algún juego de navecitas y darle duro. Ahí pueden ver una foto de Mi Tablero Arcade, dispuesto a recibir una serie de puñetazos mientras nos damos vuelta el Battle Bakraid o alguno de esos de navecitas y de gambetear confites.

Por si no se dieron cuenta, los botones amarillos están para “meterle coins”, mientras que los blancos con hombrecito son los “start”. Aunque si no hubieran dado cuenta de ello, no estarían aquí leyendo estoen primera instancia, no? Señores y señoras que saben lo que quieren, van y lo encuentran.

Para finalizar, me despido con la promesa de una catarata de reseñas de Beat´em ups noventosos, y con la firme convicción de haberles transmitido, o al menos de haberlo intentado con todas mis fuerzas, la efímera alegría que se desprende de pegarle unas buenas trompadas a un botón de color rojo, mientras esquivamos luces con la mirada.

Post dedicado a todos los que estuvieron involucrados en la construcción de este dispositivo de felicidad hogareña (Ustedes saben quienes son). Y a todos los que me conocen…

Google y sus papercrafts

// diciembre 24th, 2015 // No Comments » // Modelismo

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Con motivo de la navidad que se avecina, Google (en su ya conocida mecánica de modificar su logotipo a modo de homenaje, dependiendo de la fecha) ha puesto en circulación un “doodle” (jaja) repleto de figuras imprimibles, recortables y acomodables en cualquier rincón del hogar. El artista en cuestión, Robinson Wood, nos deleita en este caso con unos personajillos bastante naif, un pino navideño y algunas golosinas y giladas (todo esto salió a la luz el día de ayer) y una casa tridimensional que dice “Google” de un modo bastante ilegible pero simpático.

Sabido es por todos mi afición al papercraft o, dicho en criollo, “hacer cosas con papel”. Por lo tanto Epimundo.com no podía estar ausente y mantenerse al margen como cualquier hijo de vecino. Feliz navidad a todos mis lectores! Nos vemos en unas horas, cuando termine de desfilar el ejército de borrachos.

Star Wars: Episode VII – The Force awakens (Sin spoilers, tranquilos)

// diciembre 19th, 2015 // No Comments » // Cine


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Yo ya no se ni como empezar este tipo de posts. Es normal que a uno le gusten cierto tipo de películas, y hasta cierto punto era también previsible que la nueva peli de Star Wars fuese una especie de “cuestión de estado” en lo concerniente a Epimundo.com y su cosmovisión… Pero sinceramente, no puedo largar la frase “me encantó” y quedarme tecleando atrás de la pantalla, como un ratón de Occidente que disfruta de los beneficios de la banda ancha.

“Star Wars – The Force awakens” directamente me trastornó.

Desde el jueves a la noche que no paro de pensar en Star Wars. Como pensando en Chewbacca, me tiro a la pileta de lona mientras imagino que estoy piloteando un Tie Fighter, y así por el estilo… incluso no puedo dejar de hacer el ruido de los lightsaber encendiéndose mientras tengo relaciones sexuales. Es algo que ya me está trayendo problemas en mi vida conyugal, y por eso se me hace necesarísimo que contamine rapidamente a mi mujer con toda esta basura, para que al menos estemos en igualdad de condiciones. Por lo pronto la llevé a ver esta nueva película y le gustó bastante. “The Force is strong in this One”, me dije mientras le pegaba una piña a un C3PO imaginario y me iba volando en un X-Wing.

En serio, jamás pensé que una película pudiese trastocar todos mis sistemas y metérseme por el agujero de mi Estrella de la Muerte de un modo tan furtivo y a la vez aparatoso, ruidoso y violentamente vengativo. “Viejo choto, vos que te quejaste de la última Trilogía y sus colores brillantes, su pantomima “oscura y psicológica” y la falta de verdadera aventura Space Opera naif… acá tenés la guerra de las galaxias, tomá” me dijo Disney. Yo abrí la boca, cerré los ojos y me la comí.

Por cierto: Disney, te amo. Te puteé en otras ocasiones, pero esta vez te tenía fé, lo juro. Mis allegados pueden dar palabra santa de ello… Te tenía toda la fé del mundo y así y todo me mandaste un Mickey Mouse con una ametralladora de esas que usaba Rambo en la 2da película. Me sorprendiste, superaste todas mis espectativas y eso es lo que hace que este mundo sea un lugar tan maravilloso por momentos, y también tan tenebroso en ocasiones mas adversas.

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Bueno, luego de esta catarata sentimental, se viene un breve resúmen de lo que verdaderamente significa (para mi, claro… y como esto no es una democracia, para TODOS) esta última película, que viene a contar los sucesos posteriores a “El Retorno del Jedi” o para los neófitos, la última película de la Trilogía Original. Como no quiero arruinarle nada a nadie contando detalles de la trama, solamente diré que la franquicia Star Wars volvió a ser lo que nunca debió dejar de ser: Una historia de aventuras espaciales, con algo de solemnidad pero con MUCHO de diversión y guerra entre buenos y malos. Con paredes y uniformes plagados de manchas marrones, mugre, suciedad, arena y ollín. Con robotitos “reales”, que parecen cacharros de hojalata caminantes, que se chocan contra los accidentes del suelo y que vibran con cada blasterazo que pega cerca (Adiós a la animación computarizada o CGI para ABSOLUTAMENTE TODO, como nos mal acostumbró la última trilogía. Los Storm Troopers tienen casquitos de verdad, son personas de verdad y se mueven al igual que la “gente como uno”, y hasta las batallas espaciales parecen mas “maquetadas” al estilo antiguo que salidas de un videojuego. Amé todo eso, y estoy seguro que los vejetes como yo también van a amarlo).

El hecho de que se ambiente en una época posterior al Ep. VI le da también mucho gancho a los que nos quedamos entongados con la vieja trilogía, claro. Un gran acierto, sin dudas, para romper un poco con los personajes CHOTOS a los que lamentablemente nos acostumbramos ultimamente. Vuelven en todo su esplendor los personajes llenos de magia y aventura (no me hagan nombrarlos, ustedes Saben a lo que me refiero, no? TODOS. Si, ese también… y si! Al final TAMBIÉN APARECE el que todos estábamos esperando! Lo juro!)

Para terminar, quiero tocar un tema que atañe de modo especial a cualquier fanático de Star Wars que se precie: El ranking de películas. Quién no tiene un ranking personal en su capocha? Acá va el mío, luego de ver la nueva peli este jueves. Agárrense de las manos:

1 – The Empire Strikes Back (Ep. V)

2 – A New Hope (Ep. IV) (*)

3 – The Force Awakens (Ep. VII) (*) 

4 – Return of the Jedi (Ep. VI)

5 – Revenge of the Sith (Ep. III)

6 – Attack of the clones (Ep. II)

7 – The Phantom Menace (Ep. I)

Si, señores. Esta película entró al podio, indudablemente, llevándose puesta a “Return of the Jedi” que, como todos sabemos en nuestro interior, no está TAN buena y está llena de Muppets. Por qué los asteriscos en “A New Hope” y “The Force awakens”? Por dos motivos:

  • La primer película de Star Wars tiene un valor sentimental, cultural e histórico tan indudable, que se me hace difícil quitarla del 2do puesto (todos coincidimos en que El Imperio Contraataca es la mejor, no? Si no, váyanse a freir mondongo). Sin esa peli, nada de lo que sigue hubiese existido. Además plantea el famoso “camino del héroe” de un modo limpio, icónico, casi arquetípico. Es una peli que abre y cierra perfectamente, introduciéndonos en un nuevo universo del que jamás ibamos a lograr desvincularnos del todo. Si no fuera por todo esto que estoy diciendo (agárranse, muchachos), créanme que estuve tentado una y mil veces a poner a esta nueva peli en el 2do puesto, ya que creo que es una Mejor Película en general y comete menos errores… al final desistí en ello y consideré que A New Hope es demasiado pesada para quitarla del 2do puesto, aunque le tengo fe a las próximas películas de esta nueva trilogía. Como no ilusionarse, hermanos/as!
  • Los asteriscos son también una referencia a como me quedó el culo después de ver esta peli. 

Pac-Man 256 – La mezcla perfecta, para los tiempos que corren

// septiembre 27th, 2015 // No Comments » // Uncategorized, Videogames

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Claro, claro… Todos amamos al Pac-Man y a su glorioso régimen. Lo amamos por lo que es: Un regordete, que se mueve por laberintos de neón, que se repiten a través de los niveles estáticos y repletos de bolillitas del paraíso… Es poético, claro. Y lo amaremos por siempre.

Pero estamos en el 2015, y si queremos que los niños conozcan al Pac-Man, lo mejor que podemos hacer es instalarles este jueguito en la tablet, y que se dejen de joder. Porque tampoco dá eso de andar poniéndole patitas al pacman, y hacerlo guiñar un ojo a la cámara como si te estuviese diciendo “los ganadores no usan drogas”. No, porque ya no son los 90s tampoco, y los pibitos se miran un dibujín, claro, y se divierten (tal vez), pero señores: Eso no es el Pacman. ESTO ES EL PAC-MAN PARA TABLETS, y no otra cosa:

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Y saben por qué creo que es genial? Porque aun siendo un endless runner (o sea, un juego al estilo Temple Run, donde corrés para adelante en un continuum, y cuantos mas puntos hagas -o mas lejos llegues- mejor) no deja de ser, al fin y al cabo, un Pac-Man, corriendo por laberintos, comiendo granos y frutita, y cada tanto persiguiendo fantasmas azulados.  Lo sigue siendo, solo que adaptado a los tiempos que corren. Y al que no le gusta, siempre le quedará el emulador de arcade M.A.M.E., donde se pueden hacer muchas cosas, entre otras jugar al original (cosa que también aconsejo, porque soy open-minded)

Este juego me convenció, muchachos. Demolió mi cerebro, pisoteó todas mis ideas arcaicas y me mostró un chupetín, mientras me decía “dale que tenés envido”. Y acepté. Ahora les voy a hacer una lista de las mejores cosas que tiene Pac-Man 256 para iOS:

-Te gusten o no los runners, este no deja de ser un Pac-Man con esteroides, con ciertas reminiscencias al viejo y querido (y peludo) PAC-MANIA (y me paro mientras lo escribo, ya que me merece el mayor de los respetos). Y digo que se parece a ese juegazo por la perspectiva isométrica (cuasi-3d) y porque, así como en el Pac-Mania podíamos saltar a los fantasmas (al menos en los primeros niveles era bastante efectivo) en este juego, cuando jugamos en la modalidad créditos (ya se sabe: como los arcades modernos, muchos juegos de hoy en día, para dispositivos móviles, adoptaron el modus operandi de regalarte algunos créditos diarios y el resto deberías comprarlos. También se puede jugar gratis, todas las veces que quieras, pero es mas difícil llegar a puntajes altos por lo que voy a decir, en cuanto cierre los paréntesis) nos podremos encontrar con varios tipos de items -desbloqueables a medida que comemos bolillitas- que convierten a nuestro Pac-Man en inmune a los fantasmas, o le aporta un rayo laser que elimina todos los bichos en linea recta hacia donde estamos avanzando, etc. Claro que duran unos segundos, y por supuesto que no reemplazan a las pastillas de poder que hacen que nos podamos morfar a los fantasmitas, ni a las frutas que otorgan multiplicadores de puntos temporales (la clave de este juego), pero le aportan variedad al juego.

-Como en todos los juegos de este género, tiene que haber algo que nos “obligue” a avanzar, ya que sino sería un Pac-Man como los de toda la vida. Ese Algo no es otra cosa que el ERROR 256 !! Para todos los que no son “del palo”, les cuento que era un error visual o “glitch” que se manifestaba en el nivel 256 del Pac-Man original, y que hacía injugable el asunto, llenando la mitad de la pantalla con caracteres descolocados y antiestéticos… bueno, cual si fuese un tsunami de basura digital, el error nos persigue y nos empuja hacia la parte superior de la pantalla, a riesgo de morir asfixiados por una arroba asesina:

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No es maravilloso? El mejor homenaje que le podrían haber hecho a un clásico! Este juego is in da muthafuckin house.

-Solo se puede continuar una vez. Si, cuando morís te da la posibilidad de gastar otro crédito y seguir avanzando, pero no hay segunda monedita. A poner el culo en el asiento y a practicar, que esto no se gana con dinero sino con laburo en la semana.

-Si encadenás 256 puntitos comidos (o bolillitas, como le venía diciendo en el post. Seamos consistentes en nuestra idiotez) sin que haya espacios vacios por los que pudo haber pasado el pacman, se genera una superexplosión que mata a todos los fantasmitas y te hace chocar los cinco con la persona que tengas a tu lado (en mi caso, un ser imaginario, porque estaba jugando solo y en el baño). Lo hice una sola vez, pero oh si que placer!

-Las estadísticas. La foto final, con el puntaje. La personalidad de los fantasmitas y como a medida que vas avanzando en el entendimiento del juego, empezás a ser derrotado menos por algunos (y mas por otros, en proporción). Al principio moría mucho a manos de Pinky, pero ahora todo se está normalizando y parece que la basura de Blinky (el rojo) volvió a ser mi verdugo. Pinky en este juego es algo así como una lanza que se dispara en linea recta en cuanto te ve… así que una vez que te acostumbrás, cuenta mas como “trampa” que como fantasma, aunque claro que eso se puede decir de todos, en mayor o menor medida…

-Todo lo demás.

 

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Esa es mi mejor puntuación hasta el momento. Sigo mejorando, día a día, y hasta ganar la Copa no pienso parar.

 

pacman

Y estas mis estadísticas totales, hasta la fecha.

Honor y gratitud, al viejo nuevo Pac-Man, y espero que se venga un Galaga acorde a los tiempos que corren, lo antes posible.

Celtic: El juego de los nudos mágicos

// junio 7th, 2015 // No Comments » // Juegos, Uncategorized

Los que me conocen saben que, así como carezco de responsabilidad a la hora de actualizar Epimundo, también soy falto de la misma en lo que concierne al ámbito laboral. No tengo trabajo fijo, arreglo cosas, hago changas, intento enseñar cosas y luego termino tratando de aprenderlas de nuevo…

Bueno, a que íbamos? Ah, cierto! Me estaba autodenigrando, pero por una buena causa (contar una historia que sirva como introducción a una reseña de un ignoto juego de mesa… si, eso es una “buena causa” para mi). El caso es que en cierto momento del año pasado (2014) me tocó participar de una interesante obra de refacción en un piso de la calle Santa Fé, en Buenos Aires. Se trataba de un trabajo de iluminación y cableado de redes en una empresa. Bastante grande, por cierto, con un IMPORTANTE enredo de cables UTP. Constantemente, sin pausa y sin piedad, decenas de cables se convertían en una sola maraña de caca, como si fuesen los dreadlocks del demonio (un demonio digital). Pasábamos incontables minutos, horas, días… separando, clasificando y, por sobre todas las cosas, tirando de alguna pancita de cable, a ver si “es ese”. Y a no equivocarse, porque se forma nudo. Y a no seguir tirando, porque te vas al infierno, boludín.

Y fue durante uno de esos momentos, con mis manos absolutamente repletas y desbordantes de grises cables de red, cuando me di cuenta de que los juegos de mesa ayudan a nuestro cerebro de maneras impensadas. Casi poéticas.

Porque luego de haber jugado al “Celtic”, ya los cruces dejaban de ser opacos, y se transparentaban ante mis ojos, desnudando su inocencia innata. Yo sabía lo que iba y lo que venía, lo que necesitaba tirar y empujar, lo que requería una suave caricia y lo que, por el contrario, exigía a gritos un brutal forcejeo.

Todo esto dicho sin intenciones sexuales, claro.

Celtic es un juego de esos que forman parte de una gran familia, no muy brillante en promedio pero siempre bastante “funcional”: “tile-placement” o simplemente “depositar baldocitas” en la mesa, formando algún tipo de “tablero” e interactuando con las demás. Su creador no es otro que Cameron Browne, un completo desconocido para el 99% del pueblo soberano, pero un gran Hombre que goza de prestigio en el mundo de los juegos tradicionales y, mas específicamente, los juegos de baldozas. Palago es otro juego de su autoría, y su reseña en Epimundo está pronta a apersonarse, con perdón del exceso de “pes”.


La mecánica es simple y ni siquiera voy a meterme mucho en ella. Esta reseña no pretende ser analítica, exhaustiva, desde la óptica de la teoría de juegos, etc. No, esto es algo así, descontracturado, informal, “fresco”, y todas esas pelotudeces que forman parte del repertorio de clichés al que nos someten día a día. Espero funcionar mucho mejor que eso, pero aun así, el mensaje es el mismo: Pretendía divertirme hablando de lo que los juegos, y este en particular, generan en mi esófago. Nada mas.

Como les decía, la mecánica es sencilla: Hay dos colores, y también existe el “blanco” o “neutral” (un pequeño porcentaje de las piezas tienen ese color). Los jugadores van jugando las fichas, en el orden, color y sabor que quieran, con dos condiciones: Que se unan naturalmente a las fichas vecinas (como puede verse en las fotos, formando “nudos” o mas bien lazos, según como queramos verlo) y que formen un tablero de 5×5 dada su disposición en la mesa. Nada mas, nada menos. Al final de la partida (no tienen por qué jugarse todas, y de hecho esto casi nunca ocurre) se cuentan cuantos “nudos” han sido creados (circuitos cerrados de sogas, sin puntas abiertas) y cuantas piezas y de que colores los integran. El jugador que tiene mas piezas de su color participando de nudos, gana (cada pieza puede formar parte de mas de un nudo, en ese caso vale un punto por cada nudo que integra, se entiende.). Las piezas blancas o neutrales no valen nada, y uno pensaría que allí está una de las claves del juego, ya que podemos jugar siempre piezas del color que queramos, siempre y cuando estén disponibles.

Celtic es un lindo juego. No es brillante, muchas veces termina en empate, puede ser algo confuso “leerlo” mientras se lo juega, etc. Pero cuidado, porque tiene cualidades ocultas. Mejora la atención, ya que obliga a diferenciar cosas que a simple vista son “similares”. Nos entrena en el arte de “seguir con la mirada dos lineas que se bifurcan”… mucha gente a quedado bizca, ciega o incluso boluda de tanto intentarlo… Con Celtic no hay riesgo posible, ya que es un excelente maestro.

Ah, y nos facilita la tarea, siempre penosa, de desenmarañar cables. Visiten este link, imprímanse las piezas y apréndanse las reglas, que de todos modos son sencillas. Háganse la América.

 

Mijnlieff – Un “Ta-Te-Tí” con esteroides

// junio 7th, 2015 // No Comments » // Juegos

mijnlieff

 

Ahh el Mijnlieff! Quién pudiera inventar un juego así, y que sana envidia surge desde adentro de mi pecho cuando lo disfruto y analizo con ojos no solo de jugador sino también de pretendido diseñador.

Mijnlieff (se pronuncia “mainlif”, aproximadamente) es, como lo anuncia el título, una especie de “ta-te-tí” o “Tres en linea” con muchas vitaminas y minerales necesarios para evitar el aburrimiento. Ya sabemos que el tatetí es una cagada y que casi ni podría considerarse un juego de tan simple que es (algunos lo catalogan de “código” mas que de actividad lúdica: Si “sabés” jugarlo no perdés, y el perder te excluye del grupo de los “niños que entienden”, etc.) pero el propio concepto de acomodar tres piezas propias en linea recta horizontal, vertical u oblicua no tiene nada de malo per se, y se han creado infinidad de juegos mucho mas interesantes y con profundidad no solo táctica (a corto plazo, trampas, dobles ataques, etc.) sino también estratégica (largo plazo, posición, previsión…).

Minjlieff agranda el tablero (el estandar en este caso es 4×4) lo hace variable (como está compuesto de bloques de 2×2, las posibilidades de presentar una geografía distinta del mapa de juego son muchas, aunque por razones obvias al objetivo del juego los tableros posibles y verdaderamente jugables son algo así como media decena) y le agrega una mecánica importantísima, vital: Cada pieza jugada RESTRINGE el juego del rival y lo obliga a depositar su próxima pieza en determinados sectores del tablero, inhabilitando otros. Ahí la cosa cambia, y con este simple concepto el juego pasa a ser interesantísimo, aunque no necesariamente confuso o difícil de entender.
DSC04528Mi Compañera y su gata de la Suerte. Claro que Mijnlieff carece por completo de azar en sus reglas, si excluímos el obvio requerimiento de elegir quién comienza el juego.

 

Quedé tan impresionado con la versión para iOS de este juego, que no pude evitar caer en la piratería artesanal y fabricarme este set impreso (y montado sobre goma eva) que me permite jugarlo fisicamente por cinco pesos. Existe la versión original, confeccionada en madera, e incito a todo el mundo a comprarla, si es que tienen el dinero. En Epimundo.com somos unas ratas, pero no caemos en apologías tan seguido.

Sigamos con esta breve reseña de las reglas, al menos para que puedan hacerse una idea aproximada del gameplay: Al comenzar la partida los cuatro casilleros del centro están vedados para el jugador 1 (lo que es lógico, ya que sería practicamente invencible un jugador que pudiese, además de tener la primer jugada a disposición, hacerla en uno de los casilleros mas importantes. Cada player tiene a su disposición ocho piezas de su color, con cuatro íconos diferentes (dos de cada una). Este “ícono” indica que tipo de restricción tendrá la jugada próxima del rival:

DSC04534

Cruz Diagonal – La pieza siguiente debe ser jugada en un casillero que se encuentre en la misma linea diagonal que esta última pieza. En la foto de arriba puede verse como tres piezas diagonales han sido colocadas, justamente, utilizando la misma diagonal, aunque ello no es necesario (El rival puede contestar con el TIPO de pieza que quiera, siempre y cuando ocupe un casillero que respete la restricción que la pieza jugada anteriormente por su contrincante lleva marcada en su cara).

Cruz Ortogonal (Cruz común y corriente, muchachos) – La pieza siguiente debe ser jugada en la misma fila o columna que esta.

Círculo pequeño – La pieza siguiente debe ser jugada en un casillero adyacente.

Círculo grande (en realidad no es un círculo, y de modo icónico nos está queriendo dar la sensación de repulsión cuasi magnética, pero se entiende la idea, si es que están mirando la foto superior) – La pieza debe jugarse en un casillero NO ADYACENTE.

Que pasa cuando no se puede realizar jugada alguna que cumpla con el requisito? Simple: El jugador pasa el turno, sin posibilidad de jugar ninguna de sus piezas. De esto se deduce que GRAN parte de la estrategia de este juego consiste en hacer “pasar” al otro, y en evitar llegar a situaciones tales. Tener dos jugadas seguidas en un juego que consiste en formar “tres en linea” es dramáticamente positivo, el equivalente futbolístico a tener un hombre mas que el rival, o dos tal vez.

Cada vez que alguien forma tres en linea se anota un punto. Cuatro fichas en linea valen dos puntos, y si ya teníamos formado tres, y le agregamos otra pieza, simplemente sumamos un punto mas a nuestra cuenta total. Simple, claro y divertido.
DSC03847Mijnlieff no es, por supuesto, el juego perfecto. El tablero es pequeño para tener suficiente profundidad táctica, y a menudo algunas jugadas llevan a seguidillas de “movimientos forzados”, donde practicamente ya no se decide mas nada y el juego se acelera hacia su final anunciado. Pero a menudo este tipo de situaciones podrían haberse evitado con un mejor entendimiento de la dinámica del juego, y eso se logra con mucha práctica. A menudo lo comparo con un partido de fútbol de hoy en día: Cerrado, pocos goles y muchos empates… pero donde el mas mínimo error puede ser fatal. Tiene su encanto, y para mi es “perfecto” en el sentido de lograr lo que se propuso: ser un juego simple y a la vez interesante.

Pueden buscarlo y bajarlo de la AppStore, Google Play y vaya uno a saber si ya no existe para PC también. Sino, vayan a lo mas simple: dieciseis cuadraditos con los dibujos que en estas mismas fotos pueden verse, una cuadrilla de 4×4 (o diseñar cuatro de 2×2 para los “tableros atípicos”) y a jugarlo. Que el tatetí no se manche.