My Writings. My Thoughts.

Tablero Arcade casero – Jugando al M.A.M.E. como un hombre

// enero 3rd, 2016 // 4 Comments » // Modelismo, Objetos geniales, Videogames

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El 2016 se viene con todo, y en Epimundo queremos recuperar el tiempo perdido inutilmente en nimiedades como el trabajo, la familia, el amor, etc. Así que para este año nuevo que comienza, prometo mas posteos, mas fotos de alimentación escabrosa, mas reseñas de videojuegos del pasado y, como no, mas Sorpresas como las que les tengo preparada el día de hoy, chicuelos!

Así es: Si usted es una de esas personas que empiezan leyendo el título del post y luego avanzan presurosamente a saborear el jugoso cuerpo, ya comprenderán de que va la cosa. Un día me levanté, me miré al espejo y me dije: “Epifanio, eres un pelotudo. Sigues jugando al Donpachi, al King of Fighters e incluso al Pac-Manía, pero lo haces como los niños, con un joypad de la X-box, con el teclado, con el Wiimote, con una medialuna conectada al acelerómetro, etc… Cuando vas a tener un Joystick ARCADE? Con robustos componentes, para que puedas golpearlo impunemente y revivir la experiencia como manda la nueva Ley de Medios?”. No lento ni perezoso busqué un buen tutorial en internet (Gracias, buen hombre!) y me dispuse a comprar los materiales:

Panel de madera de pino (compré uno de 2,40 x 1,20 y me sobró para hacer un par de mesas y otras cositas… es realmente muy poco lo que se requiere para el tablero) de 18mm de ancho.

Barniz-Laca-Color (de la marca Settol, en este caso)

Pincelito – Rodillo

Lija finita, para que no nos vibren las manos al jugar y la superficie quede lisa y brillosa.

Broca para agujerear la madera (todos los buraccos son del mismo tamaño, estandar para los botones y las palancas, creo que 19mm)

Kit M.A.M.E. que contiene todos los componentes (Dos palancas, 18 botones, cablerío y plaqueta USB). Eso lo conseguí en MercadoLibre.com

Cable USB para impresora

Tornillos y “L”s para sujetar los distintos cortes de madera. Cantidad necesaria (como la sal)

Aparte de ello, necesité destornilladores (claro…) una caladora de madera y una agujereadora manual para utilizar con la broca (que es algo así como una paletita filosa, que al girar va carcomiendo la madera y liberando el paso, amablemente, con un ruido ensordecedor y un aroma a chocolate en el ambiente).
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Luego de imprimir los moldes que aparecen en el post-tutorial (debe haber otros en internet, pero me gustó la onda de este sujeto llamado “Jesús”. Yo creo que deberíamos TODOS darle bastante bola, no al personaje bíblico, ya que eso es cuestión de cada uno, sino al creador de los moldes para hacer este tablero arcade que me ha convertido en un niño muy feliz. El sabe lo que hace y El nos Ama), cortar la madera, armar la “caja” y pasarle un par de capas de ese maravilloso líquido que convierte a la madera en algo mas copado e inmune a los derrames de cerveza, llegó el momento mas emocionante de todo el proceso: Colocar botoncitos, palancas y enchufar todo a la plaqueta USB.

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Como pueden ver en las fotos que acompañan el post, el proceso no llega a ser del todo enquilombado, al menos hasta que llega el momento del cableado. Yo no tengo problemas porque soy electricista y me la aguanto, pero de todos modos conviene hacerlo con tranquilidad y dulzura. Basta con recordar que cada botón (y cada “dirección” del joystick) lleva un microswitch, y que cada microswitch tiene conectados dos cables: Uno el común o “ground” (tierra, para los amigos) y el otro que lleva voltaje de cada uno de los bornes de la placa USB.

También puede verse que el libro “TODO MAFALDA” es un excelente soporte para la realización de este tipo de tareas.

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Ahí vemos el despelote de cables. Hermoso, no?

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Le metí un poco de cinta aisladora porque se me hacía bonito. De todos modos no hay que preocuparse por ello: Siempre y cuando no entorpezcan el libre funcionamiento de la palanca de mando, eso va todo escondido bajo las profundidades mismas de la madera, y nosotros, simples jugadores de jueguitos, ni nos enteramos.

Quiero decirles que toda esta experiencia la viví con total sensualidad y autoconocimiento de mi cuerpo. Es algo increíblemente estimulante eso de conectar cientos de cables mientras imaginás las chanchadas que podrías hacer con todo eso… Darnos vuelta el Sunset Riders, por ejemplo. O jugar al 1945 Strikers mientras esquivamos balas a lo champión, golpeando levemente la palanca con la palma de la mano… Yo no se como podía vivir sin esto, la verdad.

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Esta es la responsable de nuestras mas perversas fantasías. Una simple placa USB, la cual es detectada por nuestra PC como un clásico “Joystick Dual”. Así de simple. No olvidemos que este no es un mando analógico, es el clásico de los arcade y por ende solo tiene 4 posiciones (arriba-abajo-izquierda-derecha, ya se sabe) que actúan como conmutadores o botones, así que el funcionamiento es muy simple y tetectable por cualquier sistema operativo que se banque un uesebé.

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Solo quedaba conectar el cable de la placa a la PC, abrir algún juego de navecitas y darle duro. Ahí pueden ver una foto de Mi Tablero Arcade, dispuesto a recibir una serie de puñetazos mientras nos damos vuelta el Battle Bakraid o alguno de esos de navecitas y de gambetear confites.

Por si no se dieron cuenta, los botones amarillos están para “meterle coins”, mientras que los blancos con hombrecito son los “start”. Aunque si no hubieran dado cuenta de ello, no estarían aquí leyendo estoen primera instancia, no? Señores y señoras que saben lo que quieren, van y lo encuentran.

Para finalizar, me despido con la promesa de una catarata de reseñas de Beat´em ups noventosos, y con la firme convicción de haberles transmitido, o al menos de haberlo intentado con todas mis fuerzas, la efímera alegría que se desprende de pegarle unas buenas trompadas a un botón de color rojo, mientras esquivamos luces con la mirada.

Post dedicado a todos los que estuvieron involucrados en la construcción de este dispositivo de felicidad hogareña (Ustedes saben quienes son). Y a todos los que me conocen…

Google y sus papercrafts

// diciembre 24th, 2015 // No Comments » // Modelismo

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Con motivo de la navidad que se avecina, Google (en su ya conocida mecánica de modificar su logotipo a modo de homenaje, dependiendo de la fecha) ha puesto en circulación un “doodle” (jaja) repleto de figuras imprimibles, recortables y acomodables en cualquier rincón del hogar. El artista en cuestión, Robinson Wood, nos deleita en este caso con unos personajillos bastante naif, un pino navideño y algunas golosinas y giladas (todo esto salió a la luz el día de ayer) y una casa tridimensional que dice “Google” de un modo bastante ilegible pero simpático.

Sabido es por todos mi afición al papercraft o, dicho en criollo, “hacer cosas con papel”. Por lo tanto Epimundo.com no podía estar ausente y mantenerse al margen como cualquier hijo de vecino. Feliz navidad a todos mis lectores! Nos vemos en unas horas, cuando termine de desfilar el ejército de borrachos.

Star Wars: Episode VII – The Force awakens (Sin spoilers, tranquilos)

// diciembre 19th, 2015 // No Comments » // Cine


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Yo ya no se ni como empezar este tipo de posts. Es normal que a uno le gusten cierto tipo de películas, y hasta cierto punto era también previsible que la nueva peli de Star Wars fuese una especie de “cuestión de estado” en lo concerniente a Epimundo.com y su cosmovisión… Pero sinceramente, no puedo largar la frase “me encantó” y quedarme tecleando atrás de la pantalla, como un ratón de Occidente que disfruta de los beneficios de la banda ancha.

“Star Wars – The Force awakens” directamente me trastornó.

Desde el jueves a la noche que no paro de pensar en Star Wars. Como pensando en Chewbacca, me tiro a la pileta de lona mientras imagino que estoy piloteando un Tie Fighter, y así por el estilo… incluso no puedo dejar de hacer el ruido de los lightsaber encendiéndose mientras tengo relaciones sexuales. Es algo que ya me está trayendo problemas en mi vida conyugal, y por eso se me hace necesarísimo que contamine rapidamente a mi mujer con toda esta basura, para que al menos estemos en igualdad de condiciones. Por lo pronto la llevé a ver esta nueva película y le gustó bastante. “The Force is strong in this One”, me dije mientras le pegaba una piña a un C3PO imaginario y me iba volando en un X-Wing.

En serio, jamás pensé que una película pudiese trastocar todos mis sistemas y metérseme por el agujero de mi Estrella de la Muerte de un modo tan furtivo y a la vez aparatoso, ruidoso y violentamente vengativo. “Viejo choto, vos que te quejaste de la última Trilogía y sus colores brillantes, su pantomima “oscura y psicológica” y la falta de verdadera aventura Space Opera naif… acá tenés la guerra de las galaxias, tomá” me dijo Disney. Yo abrí la boca, cerré los ojos y me la comí.

Por cierto: Disney, te amo. Te puteé en otras ocasiones, pero esta vez te tenía fé, lo juro. Mis allegados pueden dar palabra santa de ello… Te tenía toda la fé del mundo y así y todo me mandaste un Mickey Mouse con una ametralladora de esas que usaba Rambo en la 2da película. Me sorprendiste, superaste todas mis espectativas y eso es lo que hace que este mundo sea un lugar tan maravilloso por momentos, y también tan tenebroso en ocasiones mas adversas.

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Bueno, luego de esta catarata sentimental, se viene un breve resúmen de lo que verdaderamente significa (para mi, claro… y como esto no es una democracia, para TODOS) esta última película, que viene a contar los sucesos posteriores a “El Retorno del Jedi” o para los neófitos, la última película de la Trilogía Original. Como no quiero arruinarle nada a nadie contando detalles de la trama, solamente diré que la franquicia Star Wars volvió a ser lo que nunca debió dejar de ser: Una historia de aventuras espaciales, con algo de solemnidad pero con MUCHO de diversión y guerra entre buenos y malos. Con paredes y uniformes plagados de manchas marrones, mugre, suciedad, arena y ollín. Con robotitos “reales”, que parecen cacharros de hojalata caminantes, que se chocan contra los accidentes del suelo y que vibran con cada blasterazo que pega cerca (Adiós a la animación computarizada o CGI para ABSOLUTAMENTE TODO, como nos mal acostumbró la última trilogía. Los Storm Troopers tienen casquitos de verdad, son personas de verdad y se mueven al igual que la “gente como uno”, y hasta las batallas espaciales parecen mas “maquetadas” al estilo antiguo que salidas de un videojuego. Amé todo eso, y estoy seguro que los vejetes como yo también van a amarlo).

El hecho de que se ambiente en una época posterior al Ep. VI le da también mucho gancho a los que nos quedamos entongados con la vieja trilogía, claro. Un gran acierto, sin dudas, para romper un poco con los personajes CHOTOS a los que lamentablemente nos acostumbramos ultimamente. Vuelven en todo su esplendor los personajes llenos de magia y aventura (no me hagan nombrarlos, ustedes Saben a lo que me refiero, no? TODOS. Si, ese también… y si! Al final TAMBIÉN APARECE el que todos estábamos esperando! Lo juro!)

Para terminar, quiero tocar un tema que atañe de modo especial a cualquier fanático de Star Wars que se precie: El ranking de películas. Quién no tiene un ranking personal en su capocha? Acá va el mío, luego de ver la nueva peli este jueves. Agárrense de las manos:

1 – The Empire Strikes Back (Ep. V)

2 – A New Hope (Ep. IV) (*)

3 – The Force Awakens (Ep. VII) (*) 

4 – Return of the Jedi (Ep. VI)

5 – Revenge of the Sith (Ep. III)

6 – Attack of the clones (Ep. II)

7 – The Phantom Menace (Ep. I)

Si, señores. Esta película entró al podio, indudablemente, llevándose puesta a “Return of the Jedi” que, como todos sabemos en nuestro interior, no está TAN buena y está llena de Muppets. Por qué los asteriscos en “A New Hope” y “The Force awakens”? Por dos motivos:

  • La primer película de Star Wars tiene un valor sentimental, cultural e histórico tan indudable, que se me hace difícil quitarla del 2do puesto (todos coincidimos en que El Imperio Contraataca es la mejor, no? Si no, váyanse a freir mondongo). Sin esa peli, nada de lo que sigue hubiese existido. Además plantea el famoso “camino del héroe” de un modo limpio, icónico, casi arquetípico. Es una peli que abre y cierra perfectamente, introduciéndonos en un nuevo universo del que jamás ibamos a lograr desvincularnos del todo. Si no fuera por todo esto que estoy diciendo (agárranse, muchachos), créanme que estuve tentado una y mil veces a poner a esta nueva peli en el 2do puesto, ya que creo que es una Mejor Película en general y comete menos errores… al final desistí en ello y consideré que A New Hope es demasiado pesada para quitarla del 2do puesto, aunque le tengo fe a las próximas películas de esta nueva trilogía. Como no ilusionarse, hermanos/as!
  • Los asteriscos son también una referencia a como me quedó el culo después de ver esta peli. 

Pac-Man 256 – La mezcla perfecta, para los tiempos que corren

// septiembre 27th, 2015 // No Comments » // Uncategorized, Videogames

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Claro, claro… Todos amamos al Pac-Man y a su glorioso régimen. Lo amamos por lo que es: Un regordete, que se mueve por laberintos de neón, que se repiten a través de los niveles estáticos y repletos de bolillitas del paraíso… Es poético, claro. Y lo amaremos por siempre.

Pero estamos en el 2015, y si queremos que los niños conozcan al Pac-Man, lo mejor que podemos hacer es instalarles este jueguito en la tablet, y que se dejen de joder. Porque tampoco dá eso de andar poniéndole patitas al pacman, y hacerlo guiñar un ojo a la cámara como si te estuviese diciendo “los ganadores no usan drogas”. No, porque ya no son los 90s tampoco, y los pibitos se miran un dibujín, claro, y se divierten (tal vez), pero señores: Eso no es el Pacman. ESTO ES EL PAC-MAN PARA TABLETS, y no otra cosa:

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Y saben por qué creo que es genial? Porque aun siendo un endless runner (o sea, un juego al estilo Temple Run, donde corrés para adelante en un continuum, y cuantos mas puntos hagas -o mas lejos llegues- mejor) no deja de ser, al fin y al cabo, un Pac-Man, corriendo por laberintos, comiendo granos y frutita, y cada tanto persiguiendo fantasmas azulados.  Lo sigue siendo, solo que adaptado a los tiempos que corren. Y al que no le gusta, siempre le quedará el emulador de arcade M.A.M.E., donde se pueden hacer muchas cosas, entre otras jugar al original (cosa que también aconsejo, porque soy open-minded)

Este juego me convenció, muchachos. Demolió mi cerebro, pisoteó todas mis ideas arcaicas y me mostró un chupetín, mientras me decía “dale que tenés envido”. Y acepté. Ahora les voy a hacer una lista de las mejores cosas que tiene Pac-Man 256 para iOS:

-Te gusten o no los runners, este no deja de ser un Pac-Man con esteroides, con ciertas reminiscencias al viejo y querido (y peludo) PAC-MANIA (y me paro mientras lo escribo, ya que me merece el mayor de los respetos). Y digo que se parece a ese juegazo por la perspectiva isométrica (cuasi-3d) y porque, así como en el Pac-Mania podíamos saltar a los fantasmas (al menos en los primeros niveles era bastante efectivo) en este juego, cuando jugamos en la modalidad créditos (ya se sabe: como los arcades modernos, muchos juegos de hoy en día, para dispositivos móviles, adoptaron el modus operandi de regalarte algunos créditos diarios y el resto deberías comprarlos. También se puede jugar gratis, todas las veces que quieras, pero es mas difícil llegar a puntajes altos por lo que voy a decir, en cuanto cierre los paréntesis) nos podremos encontrar con varios tipos de items -desbloqueables a medida que comemos bolillitas- que convierten a nuestro Pac-Man en inmune a los fantasmas, o le aporta un rayo laser que elimina todos los bichos en linea recta hacia donde estamos avanzando, etc. Claro que duran unos segundos, y por supuesto que no reemplazan a las pastillas de poder que hacen que nos podamos morfar a los fantasmitas, ni a las frutas que otorgan multiplicadores de puntos temporales (la clave de este juego), pero le aportan variedad al juego.

-Como en todos los juegos de este género, tiene que haber algo que nos “obligue” a avanzar, ya que sino sería un Pac-Man como los de toda la vida. Ese Algo no es otra cosa que el ERROR 256 !! Para todos los que no son “del palo”, les cuento que era un error visual o “glitch” que se manifestaba en el nivel 256 del Pac-Man original, y que hacía injugable el asunto, llenando la mitad de la pantalla con caracteres descolocados y antiestéticos… bueno, cual si fuese un tsunami de basura digital, el error nos persigue y nos empuja hacia la parte superior de la pantalla, a riesgo de morir asfixiados por una arroba asesina:

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No es maravilloso? El mejor homenaje que le podrían haber hecho a un clásico! Este juego is in da muthafuckin house.

-Solo se puede continuar una vez. Si, cuando morís te da la posibilidad de gastar otro crédito y seguir avanzando, pero no hay segunda monedita. A poner el culo en el asiento y a practicar, que esto no se gana con dinero sino con laburo en la semana.

-Si encadenás 256 puntitos comidos (o bolillitas, como le venía diciendo en el post. Seamos consistentes en nuestra idiotez) sin que haya espacios vacios por los que pudo haber pasado el pacman, se genera una superexplosión que mata a todos los fantasmitas y te hace chocar los cinco con la persona que tengas a tu lado (en mi caso, un ser imaginario, porque estaba jugando solo y en el baño). Lo hice una sola vez, pero oh si que placer!

-Las estadísticas. La foto final, con el puntaje. La personalidad de los fantasmitas y como a medida que vas avanzando en el entendimiento del juego, empezás a ser derrotado menos por algunos (y mas por otros, en proporción). Al principio moría mucho a manos de Pinky, pero ahora todo se está normalizando y parece que la basura de Blinky (el rojo) volvió a ser mi verdugo. Pinky en este juego es algo así como una lanza que se dispara en linea recta en cuanto te ve… así que una vez que te acostumbrás, cuenta mas como “trampa” que como fantasma, aunque claro que eso se puede decir de todos, en mayor o menor medida…

-Todo lo demás.

 

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Esa es mi mejor puntuación hasta el momento. Sigo mejorando, día a día, y hasta ganar la Copa no pienso parar.

 

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Y estas mis estadísticas totales, hasta la fecha.

Honor y gratitud, al viejo nuevo Pac-Man, y espero que se venga un Galaga acorde a los tiempos que corren, lo antes posible.

Celtic: El juego de los nudos mágicos

// junio 7th, 2015 // No Comments » // Juegos, Uncategorized

Los que me conocen saben que, así como carezco de responsabilidad a la hora de actualizar Epimundo, también soy falto de la misma en lo que concierne al ámbito laboral. No tengo trabajo fijo, arreglo cosas, hago changas, intento enseñar cosas y luego termino tratando de aprenderlas de nuevo…

Bueno, a que íbamos? Ah, cierto! Me estaba autodenigrando, pero por una buena causa (contar una historia que sirva como introducción a una reseña de un ignoto juego de mesa… si, eso es una “buena causa” para mi). El caso es que en cierto momento del año pasado (2014) me tocó participar de una interesante obra de refacción en un piso de la calle Santa Fé, en Buenos Aires. Se trataba de un trabajo de iluminación y cableado de redes en una empresa. Bastante grande, por cierto, con un IMPORTANTE enredo de cables UTP. Constantemente, sin pausa y sin piedad, decenas de cables se convertían en una sola maraña de caca, como si fuesen los dreadlocks del demonio (un demonio digital). Pasábamos incontables minutos, horas, días… separando, clasificando y, por sobre todas las cosas, tirando de alguna pancita de cable, a ver si “es ese”. Y a no equivocarse, porque se forma nudo. Y a no seguir tirando, porque te vas al infierno, boludín.

Y fue durante uno de esos momentos, con mis manos absolutamente repletas y desbordantes de grises cables de red, cuando me di cuenta de que los juegos de mesa ayudan a nuestro cerebro de maneras impensadas. Casi poéticas.

Porque luego de haber jugado al “Celtic”, ya los cruces dejaban de ser opacos, y se transparentaban ante mis ojos, desnudando su inocencia innata. Yo sabía lo que iba y lo que venía, lo que necesitaba tirar y empujar, lo que requería una suave caricia y lo que, por el contrario, exigía a gritos un brutal forcejeo.

Todo esto dicho sin intenciones sexuales, claro.

Celtic es un juego de esos que forman parte de una gran familia, no muy brillante en promedio pero siempre bastante “funcional”: “tile-placement” o simplemente “depositar baldocitas” en la mesa, formando algún tipo de “tablero” e interactuando con las demás. Su creador no es otro que Cameron Browne, un completo desconocido para el 99% del pueblo soberano, pero un gran Hombre que goza de prestigio en el mundo de los juegos tradicionales y, mas específicamente, los juegos de baldozas. Palago es otro juego de su autoría, y su reseña en Epimundo está pronta a apersonarse, con perdón del exceso de “pes”.


La mecánica es simple y ni siquiera voy a meterme mucho en ella. Esta reseña no pretende ser analítica, exhaustiva, desde la óptica de la teoría de juegos, etc. No, esto es algo así, descontracturado, informal, “fresco”, y todas esas pelotudeces que forman parte del repertorio de clichés al que nos someten día a día. Espero funcionar mucho mejor que eso, pero aun así, el mensaje es el mismo: Pretendía divertirme hablando de lo que los juegos, y este en particular, generan en mi esófago. Nada mas.

Como les decía, la mecánica es sencilla: Hay dos colores, y también existe el “blanco” o “neutral” (un pequeño porcentaje de las piezas tienen ese color). Los jugadores van jugando las fichas, en el orden, color y sabor que quieran, con dos condiciones: Que se unan naturalmente a las fichas vecinas (como puede verse en las fotos, formando “nudos” o mas bien lazos, según como queramos verlo) y que formen un tablero de 5×5 dada su disposición en la mesa. Nada mas, nada menos. Al final de la partida (no tienen por qué jugarse todas, y de hecho esto casi nunca ocurre) se cuentan cuantos “nudos” han sido creados (circuitos cerrados de sogas, sin puntas abiertas) y cuantas piezas y de que colores los integran. El jugador que tiene mas piezas de su color participando de nudos, gana (cada pieza puede formar parte de mas de un nudo, en ese caso vale un punto por cada nudo que integra, se entiende.). Las piezas blancas o neutrales no valen nada, y uno pensaría que allí está una de las claves del juego, ya que podemos jugar siempre piezas del color que queramos, siempre y cuando estén disponibles.

Celtic es un lindo juego. No es brillante, muchas veces termina en empate, puede ser algo confuso “leerlo” mientras se lo juega, etc. Pero cuidado, porque tiene cualidades ocultas. Mejora la atención, ya que obliga a diferenciar cosas que a simple vista son “similares”. Nos entrena en el arte de “seguir con la mirada dos lineas que se bifurcan”… mucha gente a quedado bizca, ciega o incluso boluda de tanto intentarlo… Con Celtic no hay riesgo posible, ya que es un excelente maestro.

Ah, y nos facilita la tarea, siempre penosa, de desenmarañar cables. Visiten este link, imprímanse las piezas y apréndanse las reglas, que de todos modos son sencillas. Háganse la América.

 

Mijnlieff – Un “Ta-Te-Tí” con esteroides

// junio 7th, 2015 // No Comments » // Juegos

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Ahh el Mijnlieff! Quién pudiera inventar un juego así, y que sana envidia surge desde adentro de mi pecho cuando lo disfruto y analizo con ojos no solo de jugador sino también de pretendido diseñador.

Mijnlieff (se pronuncia “mainlif”, aproximadamente) es, como lo anuncia el título, una especie de “ta-te-tí” o “Tres en linea” con muchas vitaminas y minerales necesarios para evitar el aburrimiento. Ya sabemos que el tatetí es una cagada y que casi ni podría considerarse un juego de tan simple que es (algunos lo catalogan de “código” mas que de actividad lúdica: Si “sabés” jugarlo no perdés, y el perder te excluye del grupo de los “niños que entienden”, etc.) pero el propio concepto de acomodar tres piezas propias en linea recta horizontal, vertical u oblicua no tiene nada de malo per se, y se han creado infinidad de juegos mucho mas interesantes y con profundidad no solo táctica (a corto plazo, trampas, dobles ataques, etc.) sino también estratégica (largo plazo, posición, previsión…).

Minjlieff agranda el tablero (el estandar en este caso es 4×4) lo hace variable (como está compuesto de bloques de 2×2, las posibilidades de presentar una geografía distinta del mapa de juego son muchas, aunque por razones obvias al objetivo del juego los tableros posibles y verdaderamente jugables son algo así como media decena) y le agrega una mecánica importantísima, vital: Cada pieza jugada RESTRINGE el juego del rival y lo obliga a depositar su próxima pieza en determinados sectores del tablero, inhabilitando otros. Ahí la cosa cambia, y con este simple concepto el juego pasa a ser interesantísimo, aunque no necesariamente confuso o difícil de entender.
DSC04528Mi Compañera y su gata de la Suerte. Claro que Mijnlieff carece por completo de azar en sus reglas, si excluímos el obvio requerimiento de elegir quién comienza el juego.

 

Quedé tan impresionado con la versión para iOS de este juego, que no pude evitar caer en la piratería artesanal y fabricarme este set impreso (y montado sobre goma eva) que me permite jugarlo fisicamente por cinco pesos. Existe la versión original, confeccionada en madera, e incito a todo el mundo a comprarla, si es que tienen el dinero. En Epimundo.com somos unas ratas, pero no caemos en apologías tan seguido.

Sigamos con esta breve reseña de las reglas, al menos para que puedan hacerse una idea aproximada del gameplay: Al comenzar la partida los cuatro casilleros del centro están vedados para el jugador 1 (lo que es lógico, ya que sería practicamente invencible un jugador que pudiese, además de tener la primer jugada a disposición, hacerla en uno de los casilleros mas importantes. Cada player tiene a su disposición ocho piezas de su color, con cuatro íconos diferentes (dos de cada una). Este “ícono” indica que tipo de restricción tendrá la jugada próxima del rival:

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Cruz Diagonal – La pieza siguiente debe ser jugada en un casillero que se encuentre en la misma linea diagonal que esta última pieza. En la foto de arriba puede verse como tres piezas diagonales han sido colocadas, justamente, utilizando la misma diagonal, aunque ello no es necesario (El rival puede contestar con el TIPO de pieza que quiera, siempre y cuando ocupe un casillero que respete la restricción que la pieza jugada anteriormente por su contrincante lleva marcada en su cara).

Cruz Ortogonal (Cruz común y corriente, muchachos) – La pieza siguiente debe ser jugada en la misma fila o columna que esta.

Círculo pequeño – La pieza siguiente debe ser jugada en un casillero adyacente.

Círculo grande (en realidad no es un círculo, y de modo icónico nos está queriendo dar la sensación de repulsión cuasi magnética, pero se entiende la idea, si es que están mirando la foto superior) – La pieza debe jugarse en un casillero NO ADYACENTE.

Que pasa cuando no se puede realizar jugada alguna que cumpla con el requisito? Simple: El jugador pasa el turno, sin posibilidad de jugar ninguna de sus piezas. De esto se deduce que GRAN parte de la estrategia de este juego consiste en hacer “pasar” al otro, y en evitar llegar a situaciones tales. Tener dos jugadas seguidas en un juego que consiste en formar “tres en linea” es dramáticamente positivo, el equivalente futbolístico a tener un hombre mas que el rival, o dos tal vez.

Cada vez que alguien forma tres en linea se anota un punto. Cuatro fichas en linea valen dos puntos, y si ya teníamos formado tres, y le agregamos otra pieza, simplemente sumamos un punto mas a nuestra cuenta total. Simple, claro y divertido.
DSC03847Mijnlieff no es, por supuesto, el juego perfecto. El tablero es pequeño para tener suficiente profundidad táctica, y a menudo algunas jugadas llevan a seguidillas de “movimientos forzados”, donde practicamente ya no se decide mas nada y el juego se acelera hacia su final anunciado. Pero a menudo este tipo de situaciones podrían haberse evitado con un mejor entendimiento de la dinámica del juego, y eso se logra con mucha práctica. A menudo lo comparo con un partido de fútbol de hoy en día: Cerrado, pocos goles y muchos empates… pero donde el mas mínimo error puede ser fatal. Tiene su encanto, y para mi es “perfecto” en el sentido de lograr lo que se propuso: ser un juego simple y a la vez interesante.

Pueden buscarlo y bajarlo de la AppStore, Google Play y vaya uno a saber si ya no existe para PC también. Sino, vayan a lo mas simple: dieciseis cuadraditos con los dibujos que en estas mismas fotos pueden verse, una cuadrilla de 4×4 (o diseñar cuatro de 2×2 para los “tableros atípicos”) y a jugarlo. Que el tatetí no se manche.

 

Toddy “Mix” sabor Dulce de Leche. (Lamiendo las paletas de la batidora)

// mayo 2nd, 2015 // No Comments » // Comida y bebida

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Perdonen, pero antes de comenzar con esta breve, brevísima reseña, es necesario que purgue mi cerebro de porquerías y me saque de una buena vez la frase “lamiendo un alfajor” de encima. Es un terrible concepto, que trae su alcanforada imagen adherida al ventalín, y por supuesto que el responsable de toda esta decadencia mental es Alfredo Casero. Y para peor se trata de una frase con actualidad arrolladora, porque debe haber pocas cosas que tengan tanto que ver con el nuevo polvo cacao Toddy sabor Dulce de Leche que esa imagen: Un perro lamiendo el alfajor.

En realidad sí existe alegoría mas certera, y es la que (oh casualidad) aparece en el título de este post. Recuerdan algo de esa trágica era de nuestras vidas en la que teníamos que pedir permiso para ir a jugar, y nuestros padres podían golpearnos gratuitamente? Claro, les hablo de la infancia, querubines rechonchos! Nuestras madres (porque eran muchas… casi una por grupo familiar) batían mezclas de polvo hidratado lacteamente, que luego se convertirían en helados, tortas, bizcochuelos, mousses de chocolates (si no fuera por la doble “ss”, me vería tentado a escribir “mice”, pero me convertiría al instante en un botón, así que no compensa tampoco). Y que hacíamos los nenetos de la casa? Pedíamos por favor, mamá, dejame lamer el paletín. Dejame lamer la cuchara, o tal vez (previo corte de corriente, claro… algunos muchachos osados han llegado a quedarse sin lengua como consecuencia de su arrojo. Ahora, cuenta la leyenda, se dedican a levantar la mano en las votaciones de los Concejos Deliberantes de sus respectivos pagos) “Madre, prestame las paletas de la batidora, para que pueda sentirme un hombre de nuevo”.

Este nuevo polvo para preparar bebida chocolatosa (edición limitada, así que apúrense los mas curiososos) da como resultado un trago suave, con tonalidades mas bien claras (no importa la cantidad que le echemos… nunca llega a oscurecerse mucho por su propia naturaleza) y con bastante sabor a esas mezclas crudas, mas bien líquidas, que eran el paso previo a un postre instantaneo. Se siente el sabor a dulce de leche, y no deja de ser interesante, aunque mas no sea como ventana a la nostalgia y la pudrición dental.

 

Que tiene para decir Epimundo.com de todo esto? Merece acaso este producto el “Sello de Aprobación”? O acaso no se trate mas que de un pintoresco intento por meterle alfajor a la bebida chocolatada de todos los días? Pues la verdad es que la Redacción de Epimundo llegó a cierto consenso, y pretende desgranarlo en una última y final lista de “Lo Bueno – Lo Malo”. Y es que algunas sensaciones son difíciles de transcribir a prosa, y para eso tenemos esa mezcla de poesía libre y boletín de calificaciones, que la prensa moderna nos legó:

 

LO BUENO:

*Comer una cucharada de Toddy Dulce de Leche es algo que todo ser humano debiera experimentar. Sos intolerante a la lactosa? No pasa nada, porque no hace falta agregarle leche. Sos alérgico al chocolate? Realmente dudo que este polvo contenga cantidades significativas. No te gusta el dulce de leche y amás a Lucifer? Prueba un cucharón de Toddy y muere, de una buena vez y para siempre.

*Los mas sabios aconsejan preparar un brebaje con idénticas cantidades de Toddy Dulce de Leche y Toddy Xtreme super chocolatoso… Es como si lo mejor de ambos mundos se complementaran, cerrando el círculo y explicando todo lo que quedó colgado de Lost. Un experimento que todos pueden realizar sin demasiado esfuerzo, mientras miran Los Simpsons y mascan cuerito de canilla.

*Es un producto “Edición Limitada”, y eso puede llamar la atención de las almas aventureras como yo, y algún/a otro/a que ande por ahí suelto/a leyendo esto. A experimentar, señoras, porque un día vamos a estar todos muertos y ya no va a haber tiempo para conversaciones pelotudas.

LO MALO:

*A Epimundo.com no le convence esta bebida así como así, sin mezclar con nada. Es demasiado “blanda” y pasa de largo, dejándote con la sensación de haber degustado un naranjú de butter toffie.

*Pronto ya no estará con nosotros, y no sabemos si seguirán saliendo productos innovadores en este ramo, o por el contrario comenzaremos todos a vestirnos como Silvio Soldán. Nadie puede predecir el futuro, y eso es lo malo que tiene no solo este cacao, sino este Universo hijo de puta.

 

Ginger Ale casero

// enero 4th, 2015 // 1 Comment » // Uncategorized

DSC04494Vieron que existe una bebida llamada “ginger ale”, no? Que es una gaseosa con base de gengibre y mucho azucar… A mi me gusta, a otros les puede parecer empalagosa (aunque rica) y a la gran mayoría ni le va ni le viene (habrá quienes la odien, pero es un sentimiento demasiado fuerte para una bebida, no? Retírese, señor). El caso es que a mi se me ocurrió que debía haber una manera de hacer Ginger Ale casero, al estilo cerveza de raíz, que es algo muy bebido en otras partes del mundo que no son Lanús. Busqué por la sabrosa web y me encontré con algunos lineamientos básicos, que como siempre interpreté como quise… y este es el resultado:

En primer lugar herví dos litros de agua y luego de hacerla ebullir durante cinco minutos (para eliminar el cloro, mi peor enemigo cuando está fuera de la pileta) le agregamos un par de buenas cucharadas de gengibre rallado. Acá las cantidades pueden variar, para hacerlo mas fuerte o menos fuerte… yo estaba algo alcoholizado, o había perdido Boca, no recuerdo muy bien, pero lo cierto es que no llevé mucho la cuenta de nada y le puse un par de cucharas soperas de gengibre, y una taza y media de azucar. Revolví un par de minutos mas (hasta que el azucar se disuelva bien, eso sí) y apagué el fuego, dejando que se enfríe mientras toma sabor.

 

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Como no tenía a mano ninguna levadura “cervecera”, tuve que recurrir a la típica levadura en polvo para gastronomía (cuya marca no voy a mencionar para no hacer propaganda). apenas una cucharadita (menos de un tercio del paquete de 50 gs, sin dudas) disuelta en agua tibia con un poco de azucar… Cuando empieza a burbujear, quiere decir que está sana y activa, y dispuesta a comerse todo el azucar que le pongan por delante porque son así, estos bichos maravillosos son así. Las hormigas también hacen lo mismo, pero no generan birra ni espuma, así que por mí que se vayan y no vengan nunca mas.

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 Pepsi no me dió un mango por esto. Y los de Top House tampoco… ni un hornito)

Cuando nuestro precioso nectar está lo suficientemente frio (podemos ayudar llevándolo un rato a la heladera, pero no debe enfriarse del todo! tiene que estar a temperatura ambiente) le agregamos un chorrito de jugo de limón, la levadura activada, revolvemos y lo pasamos a una botella de gaseosa, a la que previamente vamos a “abollar” un poquito, así le damos lugar a que se hinche por la fermentación. Cada par de horas revisar como viene: Si está muy hinchada y a punto de explotar, abrir un poco la tapa para liberar algo de gas y cerrar. Mas o menos de 12 a 24 horas después tenemos una deliciosa bebida llena de burbujas para disfrutar. Enfriar en heladera para que corte la fermentación y porque además así se bebe, bien fría.

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Miren lo que es eso. Obviamente que si tienen levadura cervecera tienen que hacerlo con ella! (dejando quizás un día mas de fermentación, dependiendo el tipo) pero se puede hacer de cualquier manera, y vale la pena intentarlo. El sabor es mucho menos dulce que la comercial (y si lo dejamos un par de días mas fermentando, cada vez tendremos menos azucar y mas dióxido de carbono) y las propiedades desinflamantes del gengibre están en su máximo esplendor (si estás resfriado, el Ginger Ale casero te sanará, hermano). Se pueden variar todas las cantidades a gusto del consumidor, yo todavía sigo intentando mejorarla y he probado con mas y menos azucar, levadura, limón y también otros sabores.

La fermentación casera tiene su encanto.

(Link al artículo sobre el Kvass, una bebida rusa que también fermenté en mi hogar hace poco: http://www.epimundo.com/kvass-gaseosa-tradicional-rusa-made-in-epimundo-com )

 

Bálsamo de tigre – El mejunje chino

// enero 4th, 2015 // No Comments » // Uncategorized

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Hoy Epimundo.com se pone serio. Hay momentos para joder, claro, pero también existen otras ocasiones en las cuales es necesario quitarse el calzón de la mentira, y hablar desnudo, gritando verdades a los cuatro puntos cardinales. Bienvenido Esquimalia, Bienvenido Cuba, y Bienvenidas todas las grandes naciones del globizón, aquí les presento el tónico definitivo, la medicina oriental viene en forma de botellita y se llama Bálsamo de Tigre. Mucho gusto.

Señora, usted que está en su casa lavando los platos las 24 horas del día (porque a su marido se le ocurrió poner una parrillita en el living y vender chorizo al obrero) y soñando con un mundo lleno de cadáveres en el suelo… Pare de sufrir! Únjase este sagrado líquido con fuerte olor a alcanfor por la espalda, y verá como sus contracturas desaparecen casi como por arte de magia. De Magia China, que se hace igual que la occidental pero con un palito en lugar de varita.

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Como podrán ver en las fotos, el producto en cuestión se consigue en cualquier negocio del Barrio Chino Porteño y viene en dos colores y densidades: Rojo líquido y blanco pomada. El primero genera calor en la zona donde fué aplicado, el segundo frío. Pero ambos son muy buenos para un montón de giladas como picaduras de mosquitos, dolores musculares, nariz tapada en invierno, nariz caliente en verano, y millones de cosas mas. De hecho, Epimundo.com tiene la teoría de que el Bálsamo de Tigre (algunos le dicen “pomada china”, pero eso solo se aplicaría al que viene, justamente, en forma de pomada. Además el otro nombre es tan copante que no puedo decirlo sin excitarme gravemente) cura TODAS las enfermedades del mundo, o al menos no las empeora.

Mucosidad? Claro, el bálsamo de tigre lo soluciona. Pié de Atleta? Ponete un poco en el alerón y vas a ver lo que se siente.

Luxaciones – Vómitos – Exceso de verticalismo  – Stress – Picaduras de araña – Mordedura de animal pequeño – Frescor – Calor – Gonorrea – Piojos – Mal de Ojo – Maleficencia – Zoometría – Dolor de nuca – Dolor de Rodilla – Dolor en General – Redundancia – Etc.

Este mejunje CURA TODO, se los aseguro. No lo beban, claro, porque puede ser un poquito mortal, pero luego pásenselo por cualquier parte de la piel que les va a hacer bien.

DSC03802Viene con un breve manualcito, escrito en un cocoliche mezcla de inglés con chino, y que me ha hecho inmensamente feliz leer… Saben para que recomienda el “manual” usar el bálsamo de Tigre? Para los dolores “after wrestling”, o sea, después de la Lucha Libre. Es el mejor producto del mundo y tengo razón.

 

Love Letter

// octubre 26th, 2014 // No Comments » // Juegos

 

 

Si, claro. El “Love Letter” es un juego que fué novedad allá por finales del 2012. Lo probé en el verano del 2013 y tenía pensado hacer una reseña, pero pasaron millones de cosas (me uní a una secta, hubo un terremoto cuyo epicentro fue la esquina de Manuela Pedraza y Rivadavia (Lanús), se me quemaron unos papeles que contenían, entre otras cosas mas importantes, borradores de futuros posts de Epimundo.com y la fórmula contra la boludez -inyectable-… Muchas cosas, terribles, que han hecho que mi cerebro se resienta y pierda toda conexión con la realidad aparente. Así que aquí estamos, desde el samsara virtual, al menos intentando recuperar parte del tiempo perdido y comunicando las buenas nuevas, que ya no son tan nuevas…

 

Y por qué les quiero hablar del Love Letter? Porque es un juego que tal vez muchos de ustedes conocen, pero tal vez a algunos se les pasó por alto, y ningún jugador de juegos de mesa y cartas debería dejar de jugar, al menos una vez en su vida, a esta maravillosa gema del diseño contemporaneo japonés.

 

Solo 16 cartas (y algunas “fichas” o porotos para llevar la cuenta de los puntos) integran este micro-juego para dos, tres o cuatro jugadores (a mayor cantidad de personas, mas diversión en este caso. En otros órdenes de la vida, como por ejemplo el viaje en colectivo o la cola de un banco, TODO LO CONTRARIO). Por supuesto que en Epimundo ya hace tiempo decidimos no comprar absolutamente nada porque, como podrán observar nuestros avezados lectores, caímos por debajo de la linea de pobreza y aun así no nos resignamos y queremos jugar a todo lo que anda suelto por ahí. Así que me hice no una, sino DOS versiones Print & Play: Una con los gráficos de la edición “occidental” del juego (la pueden ver en las fotos que rodean este párrafo) y otra con los personajes de la serie televisiva Adventure Time (grosísima serie, para los que no la vieron). Esto, claro, es solo un detalle cosmético y no altera el funcionamiento habitual del juego, ya que las reglas son las mismas.

El tema del juego es muy simple y superficial (con esto quiero decir que, si bien está bastante integrado con las reglas, no es un juego particularmente temático): Todos los jugadores pugnan por entregar una carta de amor a la Princesa del palacio, mientras se boicotean entre ellos e intentan descubrir quién es el que puede llegar al final con mas posibilidades de éxito.

 

Por qué Love Letter es un gran juego? Primero y principal por una cuestión que podríamos denominar “coyuntural” (si, estuve escuchando muchos discursos políticos ultimamente, y se me pegó la pseudo-erudición y la maldad): Este juego abrió la puerta en occidente a todo un género lúdico en si mismo: Los microgames japoneses. Pocas cartas, pocos componentes, partidas enteras que duran no mas de quince minutos (y rondas que a veces duran 1 minuto o dos, como mucho) y mecánicas simples pero bien combinadas. Pareciera ser que los diseñadores de juegos tradicionales en Japón, intentan competir contra los nuevos modos digitales y portátiles de diversión (ya se sabe: Angry Birds, Candy Crush, Criminal Case, espiar las fotos de alguna persona que envidiamos en Facebook, etc.) y para vencer a tan poderoso enemigo es inteligente y práctico copiar sus mejores logros…

Por lo tanto, los microgames tienen que ser portátiles en grado sumo, fáciles de explicar (casi sin necesidad de “tutoriales”, con reglas que entran en una sola carilla), poco aparatosos a la hora de desplegarlos en la mesa y rápidos a la hora de terminar una partida. Love Letter cumple con todos esos requisitos, y le voló la peluca a todos.

Cada jugar toma una carta del mazo, y la mantiene oculta. El objetivo del juego es llegar al final de la ronda con la carta de mas valor (todas ellas tienen un valor numérico que va del 1 al 8) y la mecánica es la siguiente: El jugador que comienza la ronda toma una carta del mazo (quedándose temporalmente con dos cartas en la mano) y descarta una de ellas a elección, boca arriba sobre la mesa. TODAS las cartas, al ser jugadas, realizan una acción, que en general va dirigida contra alguno de los otros participantes (por ejemplo: los “Guardias”, cuyo valor numérico es 1 y por lo tanto carecen de sentido a la hora de guardárselos para el final de la partida, una vez descartados permiten al jugador apuntar a otro contrincante de la mesa y decir, en voz alta, que carta SUPONE que tiene en la mano. Si acierta, el jugador que ha sido acusado debe retirarse de la ronda, perdiendo la posibilidad de llegar al final de la misma y ganarla. El “Cura”, cuyo valor numérico es 2, permite espiar la carta del rival que elijamos, y así sucesivamente, todas las cartas tienen su acción y su número). La mas poderosa para llegar al final es la Princesa, cuyo valor es 8… pero por otra parte carece por completo de valor al descartarla en la mesa (de hecho, si hacemos esto, perdemos automaticamente la ronda).

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En ocasiones no se llega al final, ya que basta con que todos los demás jugadores hayan sido eliminados para adjudicarnos un punto y dar comienzo a una nueva ronda, previa mezcla del mazo y nuevo reparto. A los cuatro puntos alcanzados por cualquier jugador (o corazones, en nuestro caso, ya que mi mujer hizo unos muy bonitos que van muy bien con el “tema” del juego) el juego finaliza con la victoria del mismo y con el destape de un vino tinto para festejar (supongo… nunca gané).

DSC04523Mi compañera, mostrando las cartas de Finn y Jake, de la versión con los personajes de Adventure Time.

El juego, por supuesto, no es perfecto. En ocasiones el azar nos juega una mala pasada y nos quedamos casi sin posibilidad de responder… pero al menos la bronca dura un minuto o dos, hasta la próxima ronda. En ese aspecto el juego balancea muy bien la diversión que representa molestar a tus amigos y burlarte de ellos (aun por cuestiones que poco tienen que ver con tu propia habilidad para jugar) con la posibilidad de la revancha. Es muy recomendable para todos los interesados en el diseño de juegos, y para los que quieran jugar a un juego simple, fácil, portatil, para todos los públicos y para todas las edades. Una joya del diseño japoné, señor.